jueves, 15 de junio de 2017

Palabras al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de las Artes

La Habana, martes 13 de junio de 2017.
Queridos amigos:
Como vengo de la calle, de la vida, a menudo de lo que tengo deseos de hablar es de lo difícil, de lo complejo, de todas las preguntas que necesariamente nos estamos haciendo los cubanos. En ese sentido no soy muy diferente del muchacho que hace tiempo escribió:
¿Qué silencio aprendido nos preserva la vida?
¿Qué silencio oportuno nos convierte en prudentes?
¿Qué silencio asesino nos llena la barriga?
¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?
Pero la vida es rica, diversa, y en nuestro país especialmente generosa, y también invita a felicitar al sistema cubano de enseñanza artística ˗a los gigantes que lo soñaron y lo hicieron posible, a sus trabajadores y a sus educandos˗, a esta Universidad de las Artes que no discrimina a nadie, a todo lo profundamente hermoso que en estos días cumple 55 años.
Yo estoy cumpliendo un poco menos: hace apenas 50 revoluciones de la Tierra alrededor del sol, un martes 13 como hoy, a esta misma hora estaba en los estudios 19 del Focsa ensayando los temas que iba a doblar por la noche en el programa Música y Estrellas.
Guillermo Rosales, un excompañero del semanario Mella, me había llevado a casa de Mario Romeu, y a este músico extraordinario se le había ocurrido orquestarme dos temas y sentarme ante las cámaras de televisión.
Por increíble que parezca, el día anterior me habían dado la baja, luego de más de tres años de servicio militar. Recuerdo que los únicos zapatos que tenía era mis botas rusas, que por supuesto también salieron al aire.
En este medio siglo, creo que más por terquedad que por maña, he logrado aprender algo de mi oficio. También aprendí que los rechazos y las críticas que más duelen son las que vienen del seno familiar, de quienes queremos, del propio país. Igual que los abrazos que más emocionan.
La verdad es que pudiera decir muchas cosas, temo que demasiadas. Le he dado tantas vueltas que pude haber empezado con un verso apócrifo: “Cómo gasto papeles dando gracias”. Por suerte mi querida esposa me dio un consejo: “Tu lo que haces son canciones, canta una” … Sin embargo, por la hora y por respeto a esta audiencia, omitiré la música y solo voy a recitar las sencillas palabras de una tonada que compuse hace años:
La Escalera
Iba silbando mi trino
por una calle cualquiera,
cuando a un lado del camino
me encontré con la escalera.
Era una escala sencilla,
de rústico enmaderado,
desde la calle amarilla
hasta el rojo de un tejado.
“¿Qué se verá desde el techo?”,
Dijo la voz de lo extraño.
Y sin meditar el trecho
le puse afán al peldaño.
La brisa me acompañaba
en el ascenso y el alma,
y mi camisa volaba
junto al sinsonte y la palma.
Mientras más ganaba altura,
la calle me parecía
más pequeña, menos dura,
como de juguetería.
Y sucedió de repente
que, después de alimentarme
con la visión diferente,
solo quedaba bajarme.
Dejé la altura en su calma,
dejé el cielo en su horizonte.
Siguió batiendo la palma,
siguió volando el sinsonte
Me encontré con la escalera
cuando a un lado del camino,
por una calle cualquiera,
iba silbando mi trino.
Muchas gracias

Silvio Rodríguez: Doctorado Honoris Causa para el poeta trovador



Silvio junto al Ministro de Cultura Abel Prieto y el Rector de la Universidad de las Artes. Foto: Marianela Dufflar / Cubadebate

Silvio junto al Ministro de Cultura Abel Prieto y el Rector de la Universidad de las Artes tras recibir el Doctorado Honoris Causa de esta institución. Foto: Marianela Dufflar / Cubadebate

Por. Marianela Dufflar

No creo que haga falta explicarle a ningún cubano, esté donde esté, qué significa, Silvio Rodriguez, para todos. Porque pertenecientes o no a su generación, hemos seguido su canto y poesía, como la vida misma. Por eso al enterarme de que le entregarían el Título Doctor Honoris Causa de la Universidad de las Artes, en la mañana de ayer, parafraseando al propio trovador, hice “lo posible, porque de lo imposible se sabe demasiado”. Y luego de trasladarme desde el Vedado a Playa, logré llegar casi sin aliento, justo en el momento en que concluía la ceremonia y Silvio se acercaba a sus seres queridos y amigos entrañables.
Sin embargo tuve tiempo de felicitarle en nombre de todos los que le queremos y en una breve conversación, le recordé que también un martes 13, pero del año 1967, había tenido su debut musical televisivo en el programa “Música y Estrella”… hace cincuenta años: Ni te cases ni te embarques, musitó.
Ante mi insistencia sobre la coincidencia de fechas que le persiguen dentro de su vida, me dijo: Donde hay hombres no hay fantasmas…
Finalmente le pregunté cómo se sentía ante el reconocimiento que le acababan de otorgar y me contestó: Me siento un poquito desconcertado, pero es un desconcierto bueno, no es un desconcierto malo
Luego se sonrió y nos despedidos convencidos de que de seguro volveremos a vernos, en el próximo concierto barrial de la gira interminable que viene realizando desde el año 2010 y donde, en coro gigante, una vez más conmovidos, entonaremos sus canciones, siendo esta otra manera, de reconocer su obra.


Esta es la tercera ocasión en la que el fundador del Movimiento de la Nueva Trova recibe tan alto reconocimiento, el primero le fue conferido por la Universidad Mayor de San Marcos de Lima, Perú, en 2007. Luego lo recibió por la Universidad Veracruzana, México, tres años después, y en 2011 de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.
Silvio Rodríguez al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de las Artes. Foto: Marianela Dufflar / Cubadebate
Silvio Rodríguez al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de las Artes. Foto: Marianela Dufflar / Cubadebate
Silvio Rodríguez al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de las Artes. Foto: Marianela Dufflar / Cubadebate
Silvio Rodríguez al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de las Artes. Foto: Marianela Dufflar / Cubadebate
Silvio junto al equipo de Ojalá tras recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de las Artes. Foto: Marianela Dufflar / Cubadebate
Silvio junto al equipo de Ojalá tras recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de las Artes. Foto: Marianela Dufflar / Cubadebate

TOMADO DE CUBADEBATE

Convocan a elecciones generales en Cuba



elecciones-cuba-580
Elecciones en Cuba. Foto: Archivo de Cubadebate / ACN
El Consejo de Estado, conforme a lo establecido en la Constitución de la República y en la Ley No. 72 de 29 de octubre de 1992, «Ley Electoral», acordó convocar a los electores de la República a elecciones generales para elegir, respectivamente, a los delegados a las asambleas municipales, y a los delegados a las asambleas provinciales y diputados a la Asamblea Nacional, del Poder Popular.
Las elecciones para elegir por el término de dos años y medio a los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular se efectuarán el 22 de octubre de 2017 en primera vuelta, y el 29 de octubre, en segunda vuelta, en aquellas circunscripciones en que ninguno de los candidatos hubiere obtenido más del cincuenta por ciento de los votos válidos emitidos.
La fecha en que tendrán lugar las elecciones para elegir, por el término de cinco años, a los delegados a las asambleas provinciales y a los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, será dispuesta en el momento que corresponda.
(Tomado de Granma)

Fidel Castro: “¡Seremos todos como Maceo y el Che!”


Primer encuentro de Fidel y Che desde la salida de las columnas invasoras de la Sierra Maestra y luego del triunfo revolucionario del 1ro de enero de 1959, en la Ciudad de Camagüey, 5 de enero de 1959. Foto: Fidel Soldado de las Ideas.
Primer encuentro de Fidel y Che desde la salida de las columnas invasoras de la Sierra Maestra y luego del triunfo revolucionario del 1ro de enero de 1959, en la Ciudad de Camagüey, 5 de enero de 1959. Foto: Fidel Soldado de las Ideas.


Quiso la historia que coincidieran en un mismo día y mes, pero años diferentes, dos grandes hombres para la historia cubana y de Latinoamérica.
Unidos para siempre un 14 de junio, Antonio Maceo y Ernesto Guevara unieron también sus ansias de libertad y justicia para Cuba toda.
Sobre el Titán de Bronce, expresó Fidel Castro Ruz en la inauguración del Complejo de la Salud Ernesto Che Guevara, en la Provincia de Las Tunas, 14 de Junio de 1980:
“[…] Maceo tan valiente, tan puro, tan leal, tan disciplinado, tan agradecido, recordaría junto a nosotros, con la misma gratitud que nosotros, el gesto de este hijo del pueblo argentino que se unió a nosotros, arriesgó muchas veces su vida junto a nosotros y dio su vida por la causa de la liberación de este continente; con la misma admiración y respeto, cariño y agradecimiento […].”
“Maceo es nuestro, continuaremos honrando su gloria y su memoria de mil formas diferentes; su gloria y su memoria continuaremos honrándolas en el trabajo, en las luchas, en el cumplimiento de nuestros deberes internacionalistas y fundamentalmente con nuestro patriotismo […]”
 “Maceo es nuestro, continuaremos honrando su gloria y su memoria de mil formas diferentes", dijo Fidel sobre Maceo. En la imagen, la Plaza que lleva el nombre del Titán de Bronce en Santiago de Cuba. Foto: Archivo.
“Maceo es nuestro, continuaremos honrando su gloria y su memoria de mil formas diferentes”, dijo Fidel sobre Maceo. En la imagen, la Plaza que lleva el nombre del Titán de Bronce en Santiago de Cuba. Foto: Archivo.
Precisamente en su discurso pronunciado en acto solemne de homenaje a los natalicios de Maceo y Che, en el Cacahual, La Habana, el 15 de junio de 2002, dijo el Comandante en Jefe:
“Los revolucionarios cubanos, en medio de la batalla de ideas que hoy libramos y enfrascados en ardua y heroica defensa de la Patria, la Revolución y el Socialismo, un día como hoy les rendimos especial tributo a nuestros dos grandes héroes, con una firme e inquebrantable decisión: ¡seremos todos como Maceo y el Che!”
Sobre el Che, en la velada solemne en su memoria, en la Plaza de la Revolución, el 18 de octubre de 1967 dijo:
“Es que en el Che no solo admiramos al guerrero, al hombre capaz de grandes proezas. Y lo que él hizo, y lo que él estaba haciendo, ese hecho en sí mismo de enfrentarse solo con un puñado de hombres a todo un ejército oligárquico, instruido por los asesores yankis suministrados por el imperialismo yanki, apoyado por las oligarquías de todos los países vecinos, ese hecho en sí mismo constituye una proeza extraordinaria”.
“El Che era un insuperable soldado; Che era un insuperable jefe; Che era, desde el punto militar, un hombre extraordinariamente capaz, extraordinariamente valeroso, extraordinariamente agresivo. Si como guerrillero tenía un talón de Aquiles, ese talón de Aquiles era su excesiva agresividad, era su absoluto desprecio al peligro”.
“Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece al futuro, ¡de corazón digo que ese modelo sin una sola mancha en su conducta, sin una sola mancha en su actitud, sin una sola mancha en su actuación, ese modelo es el Che! Si queremos expresar cómo deseamos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡Queremos que sean como el Che!”
Fidel acude a despedir al Che al aeropuerto, donde sostienen una amena conversación antes de la partida de este en un extenso recorrido por naciones africanas y asiáticas, 12 de junio de 1959. Foto: Raúl Corrales/Fidel Soldado de las Ideas.
Fidel acude a despedir al Che al aeropuerto, donde sostienen una amena conversación antes de la partida de este en un extenso recorrido por naciones africanas y asiáticas, 12 de junio de 1959. Foto: Raúl Corrales/Fidel Soldado de las Ideas.
Ya en 1987, en Pinar del Rio, el 8 de octubre, en el acto central por el XX Aniversario de la caída en combate del internacionalista argentino, afirmó:
“Hoy no se le rinde tributo al Che una vez al año, ni una vez cada 5, 10, 15, 20 años; hoy se le rinde homenaje al Che todos los años, todos los meses, todos los días, en todas partes, en una fábrica, en una escuela, en una unidad militar, en el seno de un hogar, entre los niños, entre los pioneros que quién puede calcular cuántos millones de veces han dicho en estos 20 años: “¡Pioneros por el comunismo, seremos como el Che!”.
Para conocer más sobre el ideario y la acción del líder de la Revolución Cubana, visite el sitio: Fidel Soldado de las Ideas.
Siga esta web sobre Fidel en Facebook: @FidelCastroSoldadodelasIdeas
Y en Twitter: @Fidelensusideas.
El Che siempre junto al líder de la Revolución Cubana, testimonio emblemático para el presente y el futuro de la relación de estos dos grandes revolucionarios, 1960. Foto: Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado/ Fidel Soldado de las Ideas.
El Che siempre junto al líder de la Revolución Cubana, testimonio emblemático para el presente y el futuro de la relación de estos dos grandes revolucionarios, 1960. Foto: Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado/ Fidel Soldado de las Ideas.
Durante el traslado del Che a la columna 1 en Minas del Frío, para asumir la conducción de la defensa del sector occidental del territorio rebelde ante la anunciada ofensiva enemiga, abril de 1958. Foto: Fidel Soldado de las Ideas.
Durante el traslado del Che a la columna 1 en Minas del Frío, para asumir la conducción de la defensa del sector occidental del territorio rebelde ante la anunciada ofensiva enemiga, abril de 1958. Foto: Fidel Soldado de las Ideas.
Foto: Raúl Corrales/Fidel Soldado de las Ideas.
Foto: Raúl Corrales/Fidel Soldado de las Ideas.
Imagen: Fidel Soldado de las Ideas.
Imagen: Fidel Soldado de las Ideas.

TOMADO DE CUBADEBATE

lunes, 5 de junio de 2017

Día Mundial del Medio Ambiente: Seis ideas de Fidel sobre el tema








Fidel Castro en la provincia de Pinar del Río, 2003. Foto: Estudios Revolución / Sitio Fidel Soldado de las Ideas.



Fidel Castro en la provincia de Pinar del Río, 2003. Foto: Estudios Revolución / Sitio Fidel Soldado de las Ideas.
Cada junio el mundo entero celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Un tema que en los momentos actuales cobra gran importancia tras el anuncio de la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París, el más reciente mecanismo adoptado por la comunidad internacional para proteger el planeta en que vivimos.
A propósito y en esta fecha, son muy oportunas las palabras del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, cuando, con su visión global, intervino en varias reuniones mundiales sobre el tema.
Ejemplo de ello es su intervención en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, efectuado en Río de Janeiro, Brasil, 12 de Junio de 1992, en la cual expresó:
“Es necesario señalar que las sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente. Ellas nacieron de las antiguas metrópolis coloniales y de políticas imperiales que, a su vez, engendraron el atraso y la pobreza que hoy azotan a la inmensa mayoría de la humanidad”.
También cuando en su discurso en la clausura de la Cumbre de Ministros de Salud del Movimiento de Países No Alineados, Palacio de las Convenciones, 26 de Junio de 1998 dijo:
“Nosotros confiamos en la humanidad, confiamos en el hombre, y la humanidad no se dejará aniquilar, ni dejará que aniquilen su naturaleza, sus aguas, sus mares, sus recursos”.
En Cuba, refiriéndose también a la protección de la humanidad y la Madre Tierra, afirmó el 28 de marzo de 2007:
“…En nuestro país, las tierras dedicadas a la producción directa de alcohol pueden ser mucho más útiles en la producción de alimentos para el pueblo y en la protección del medio ambiente”.
Frente al gobierno cubano, en discurso pronunciado en la Sesión Solemne de Constitución de la Asamblea Nacional del Poder Popular, 2 de diciembre de 1976, dijo:
“El socialismo puede salvar a la humanidad de los peligros espantosos que la amenazan: agotamiento de los recursos naturales que son limitados, contaminación progresiva del medio ambiente, crecimiento descontrolado de la población, hambres desoladoras y guerras catastróficas”.
En esa misma ocasión, en el teatro habanero Karl Marx expuso:
“La liberación, el progreso y la paz de la Patria están indisolublemente unidos en nuestra concepción a la liberación, el progreso y la paz de toda la humanidad. La anarquía, las guerras, el desarrollo desigual, los fabulosos recursos invertidos en armas y los riesgos que hoy acechan a la humanidad, son frutos naturales del capitalismo. Solo una distribución justa de las fuerzas productivas, la técnica, la ciencia y los medios de vida; solo una utilización cada vez más racional de los recursos naturales; solo la coordinación más estrecha de los esfuerzos de todos los pueblos de la tierra, es decir, solo el socialismo puede salvar a la humanidad de los peligros espantosos que la amenazan: agotamiento de los recursos naturales que son limitados, contaminación progresiva del medio ambiente, crecimiento descontrolado de la población, hambres desoladoras y guerras catastróficas”.
Al resumir ideas sobre el tema, en Rio de Janeiro, Brasil, en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente sabiamente afirmó:
“Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre”.
Para conocer más sobre el ideario y la acción del líder de la Revolución Cubana, visite el sitio: Fidel Soldado de las Ideas.
Siga este sitio web sobre Fidel en Facebook: @FidelCastroSoldadodelasIdeas
Y en Twitter: @Fidelensusidea

TOMADO DE CUBADEBATE.

Vida de Carlos Rafael

Ciro Bianchi Ross
Por:Ciro Bianchi Ross


Fue un pensador agudo, un político convincente, un economista de fuste, un diplomático de lujo con participación de primera fila en los delicados contactos extraoficiales y a veces secretos entre Washington y La Habana durante las décadas de 1970 y 1980, y el artífice, dicen no pocos politólogos, del acercamiento entre Cuba y la Unión Soviética. En sus ensayos y en sus artículos periodísticos supo utilizar el adjetivo imprescindible y la frase precisa. Dueño de múltiples posibilidades expresivas, era poseedor de una cultura universal y enciclopédica de la que daba muestras también en la tribuna, y dotado de una agilidad mental que lo volvía implacable en el debate. Era, en suma, un hombre brillante. En los años 40 y 50, la derecha decía: «Qué inteligente es Carlos Rafael Rodríguez. ¡Qué lástima que sea comunista!».
Cuando publicó el primer volumen de su Letra con filo —ed. Ciencias Sociales, 1983— que recoge sus papeles dispersos a lo largo de 50 años, escribió «a manera de excusa»:
«Quisiera anticipar que no ha habido al escribir estas páginas, la menor pretensión de quedar inscrito entre filósofos, economistas, historiadores o críticos, ya fueren franceses, ingleses, alemanes o cubanos. Todas ellas surgieron en el fragor de la pelea. Son parte ínsita de la vida de quien, a los 17 años, se convirtió en un revolucionario permanente y poco después trató de hacerse un comunista, tarea en la que más de medio siglo después, se encuentra empeñado todavía».
Añadió:
«No quisiéramos, sin embargo, que se pensara que en estas letras afiladas ha habido improvisación o prisa forzosa y que estamos solicitando que se les exima del juicio riguroso. No. Todo lo escrito es obra de cuidadosa reflexión. Hasta los discursos que fueron “improvisados” surgieron como el brote natural de largas y extenuantes reflexiones previas. Aprendimos tempranamente aquellas tres categorías en que Schopenhauer dividió a los escritores: “los que escriben sin pensar, los que piensan para escribir y los que escriben porque han pensado”. Y confieso que siempre deseamos poder quedar inscritos entre los últimos».
Tuvo el escribidor la posibilidad de entrevistarlo. Imaginemos la escena. De un lado un joven desempleado de 24 años de edad que insistía en ser periodista y que pasaba no menos de ocho horas diarias en la Biblioteca Nacional entre revistas viejas. Del otro lado, un hombre que entraba ya en los 60 y que desde 1965 era miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y de su Secretariado, viceprimer ministro para las relaciones exteriores, representante permanente ante el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) y ministro-presidente de la Comisión Nacional de Colaboración Económica y Científico Técnica. No sé cómo ni porqué me recibió. Dijo que me dedicaba un tiempo que debía estar dedicando a su almuerzo. Precisó que le hubiera gustado ser escritor —y aquí mencionó al ensayista español José Ortega y Gasset, autor de La rebelión de las masas y Meditaciones del Quijote—, pero que prefirió ser revolucionario. Precisó que no fue ministro de Batista, sino ministro del Partido. Hizo una confesión personal: se encerraba en el cuarto de baño de su despacho cuando quería sacar un tiempo para leer o escribir. Nadie osaba molestarlo en ese lugar.
Era, pese a su posición, un hombre sencillo. Un conversador atento y delicado que sabía escuchar a su interlocutor mientras lo escrutaba con unos ojos que apenas se movían detrás de los gruesos cristales de sus gafas.

Treinta y tres asignaturas, 33 sobresalientes

Carlos Rafael Rodríguez Rodríguez nació en la ciudad de Cienfuegos el 23 de mayo de 1913. Pronto quedó huérfano de padre; de ahí que Letra con filo, entre otras personas, esté dedicado a su madre, «que en mi orfandad infantil, renunció a su vida para volcarse por hacer de mí un hombre». Hizo estudios en un colegio de sacerdotes jesuitas y los prosiguió con los Hermanos Maristas.
En la Universidad de La Habana, la única que había entonces en la Isla, hizo en cuatro cursos, y en condición de primer expediente en ambas, las carreras de Derecho y de Ciencias Políticas, Sociales y Económicas. Treinta y tres asignaturas en total que merecieron 33 calificaciones de sobresaliente, 31 premios ordinarios y cuatro premios extraordinarios, que lo hicieron merecedor además del premio González Lanusa In Memoriam, que lo acreditó como el mejor estudiante de Derecho. Por haber estado cerrada la Universidad durante cinco años —tres por Machado y dos por Batista— no pudo graduarse hasta 1939.
Diez años antes, al calor de las luchas contra la tiranía de Machado, empezaron a manifestarse sus inquietudes políticas. En 1930 formó parte del Directorio Estudiantil creado en su ciudad natal con motivo del asesinato del estudiante Rafael Trejo y fue dirigente de esa organización durante toda la lucha antimachadista. Sufrió prisión en 1931. Estuvo, en 1934, entre los fundadores del grupo literario Ariel y de la revista Segur.
Huye Machado del país el 12 de agosto de 1933. Carlos Manuel de Céspedes asume la presidencia de la República y es derrocado el 4 de septiembre del mismo año por un movimiento de sargentos y soldados. Carlos Rafael es uno de los integrantes del trío que ocupa la alcaldía cienfueguera, a la que renuncia por desavenencias con la política del Directorio. Milita entonces en el Ala Izquierda Estudiantil, organización orientada por el Partido Comunista. Militará en el Partido a partir de 1936. Antes había integrado, en la Universidad, el comité de huelgas, y en 1937 habló en nombre de los estudiantes en el acto en que se le devolvió a la casa de altos estudios su autonomía.
Dirige la revista El Comunista y, ya de lleno en la lucha, dirige el partido Unión Revolucionaria Comunista, que devendrá Partido Socialista Popular (PSP). Es miembro de su Buró Ejecutivo Nacional, posición que mantiene hasta la disolución de esa organización, en 1960; subdirector del semanario Resumen, fundado por el Partido y clausurado por el Gobierno en 1935; miembro del Consejo de Dirección de la revista Universidad de La Habana; cofundador, con Nicolás Guillén, José Antonio Portuondo, Ángel Augier y otros escritores de izquierda, de la revista Mediodía. Fundador con Juan Marinello y Ángel Augier de la editorial Páginas.
Ocupa cargos directivos en la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales y en la Asociación de Fomento de la Economía Cubana. Ministro sin cartera en el Gobierno constitucional del presidente Batista. Igual responsabilidad se le encomienda a Juan Marinello. Será la primera vez en la América Latina que los comunistas acceden a un gabinete ministerial.

Polémica con el Ché

Orienta Carlos Rafael la oposición del Partido Socialista Popular a la tiranía de Batista. Fue de los pocos cuadros de esa organización que vio en Fidel Castro a un líder capaz de derrocar al batistato y de conducir la revolución al triunfo, por lo que abogó porque su organización se acercara al Movimiento 26 de Julio. Su biblioteca fue secuestrada por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) de la tiranía, lo que provocó una enérgica protesta pública del escritor Jorge Mañach. Viajó de manera clandestina por Latinoamérica y a su regreso se le designó representante del PSP ante Fidel Castro, en la Sierra Maestra. Se trasladó, en junio, a ese macizo montañoso, volvió a la capital y en agosto salió otra vez de La Habana para coordinar la ayuda que podía prestarse a las columnas invasoras de Che y Camilo. Permaneció en la Sierra hasta el fin de la lucha insurreccional.
Estudiosos de la Revolución Cubana, como Tad Szulc, aseguran que resultó muy fructífero el contacto entre Fidel y Carlos Rafael, que desempeñaría tras el triunfo de la Revolución un papel de puente con Moscú. Durante las crisis que en los años 60 enfrentaron a La Habana con los líderes de la Unión Soviética, resultó fundamental su papel de mediador y fue uno de los promotores de los grandes acuerdos comerciales que rigieron las relaciones entre ambos países hasta 1989.
En 1963-64 tuvo lugar un importante debate sobre la organización económica de la Revolución Cubana en el que polemizaron los partidarios del Cálculo Económico (CE) con los del Sistema Presupuestario de Financiamiento (SPF), los primeros encabezados por Carlos Rafael y los segundos por el Che.
Propiciaba y defendía el grupo de Carlos Rafael un proyecto político de socialismo mercantil con empresas gestionadas en forma descentralizada y con autarquía financiera, compitiendo e intercambiando con dinero sus respectivas mercancías en el mercado. El estímulo material predominaría en cada una de esas empresas y el valor y el mercado operarían la planificación. Era el modelo soviético de entonces.
El Che cuestionaba el matrimonio de socialismo y mercado y defendía un proyecto político donde planificación y mercado son términos antagónicos. La planificación, para el Che, era algo más que un mero recurso técnico para gestionar la economía; era la vía para ampliar el radio de racionalidad humana, disminuyendo progresivamente las cuotas de fetichismo en las que se sustentaba la creencia de una autonomía de las leyes económicas. De ahí que esta propiciara la unificación bancaria de las unidades productivas como una gran y sola empresa. No habría entre fábrica y fábrica de una misma empresa compraventa mediada por el dinero y el mercado, sino intercambio a través de un registro de cuenta bancaria. Los productos pasarían de una unidad a otra sin ser mercancías. Se impulsaría el trabajo voluntario y los incentivos morales como formas, no únicas, de elevar la conciencia socialista de los trabajadores.
Muchos años después, Fidel decía al periodista Ignacio Ramonet:
«Se entablan aquellas especie de polémicas y discusiones, que no llegaron a ser de mucha profundidad. Yo digo: “Bueno, cada uno defienda sus posiciones, discutan entre unas y otras. Y yo, comunista utópico, le confieso que me gustaban más las ideas del Che en torno a la forma de construir la economía, además, el nuestro es un país chiquito. Me gustaba más la apelación moral del Che, francamente».

Final

Detentó Carlos Rafael Rodríguez hasta el final altas posiciones en el Gobierno y en la dirección del Partido Comunista de Cuba, y mereció importantes distinciones de Cuba y otros países.
Falleció en La Habana, el 8 de diciembre de 1997. Sus restos reposan en el cementerio de su ciudad natal.

TOMADO DE JUVENTUD REBELDE

El arte de leer


Graziella Pogolotti
 Graziella Pogolotti
3 de Junio del 2017

En los 60 del pasado siglo, leer se convirtió en pasión compartida. La Campaña de Alfabetización y el impulso a la educación de adultos, los desafíos impuestos por la demanda de una sociedad en construcción hicieron apremiante el hambre de conocimiento. Se estaba produciendo un redescubrir del mundo propio y del entorno más distante, así como de las relaciones de interdependencia entre uno y otro. Vedada a muchos históricamente, la posibilidad de aprender resultaba una conquista tangible de los nuevos tiempos.
Privada de ella durante muchos años, dependiente de escasa y costosa importación, la producción nacional de libros alcanzó cifras sin precedentes. Los clásicos de la literatura se pusieron al alcance de todos. En el transcurso de pocas décadas, el panorama ha cambiado. En el mundo y también entre nosotros, el hábito de leer tiene que ser reconquistado, desplazado ahora por la presencia avasallante del audiovisual. La seducción del espectáculo convoca a un destinatario cada vez más pasivo, simple receptor de valores que conforman una filosofía de la vida. El correo electrónico y el celular reducen la comunicación a una brevedad esquematizante. Queda poco espacio para la reflexión compartida, para la expresión de los matices en la observación de la realidad, y para las múltiples variantes del complejo universo de la sensibilidad, todas conquistas de la especie en un decursar milenario.
Actividad solitaria, la lectura genera puentes para una comunicación enriquecedora. Abre el acceso al mundo de las palabras, incita a la formulación de interrogantes, estimula la imaginación y la creatividad, despierta curiosidades, invita a explorar la complejidad del mundo y de los seres humanos. Pero la más productiva, como factor integrador de una visión de la cultura, nace de la relación íntima, eminentemente dialogante con la literatura. Reafirma identidades, porque cada cual descubre en el texto sus propias claves, las más afines a sus vivencias, a su sensibilidad, a su estado de ánimo. Por eso, no conoce fronteras de tiempo y espacio y los clásicos de ayer se mantienen vivos, son nuestros contemporáneos.
Ante la omnipresencia del audiovisual, rescatar los hábitos de lectura implica lograr la acción concertada de una pluralidad de instituciones. Como punto de partida habrá de estar la toma de conciencia de la necesidad impostergable de mantener vivo un proyecto de desarrollo humano en el cual la persona pueda alcanzar su plenitud en el equilibrio entre la satisfacción de las exigencias de orden material y la compensación en el plano de lo espiritual. Porque la realización individual no se satisface con la acumulación de bienes, cuya demanda puede ser infinita. Hay un ámbito de la subjetividad que reside en las zonas más íntimas del ser y encuentra vías de escape en la recreación y el entretenimiento. Responde a una sensación de vacío que conduce a las conductas caracterizadas por un gregarismo sin horizontes y puede encontrar refugio en vías de escape adictivas. La lectura favorece un empleo del tiempo más productivo. Es un puente tendido entre el disfrute y la superación permanente.
El hábito de leer requiere entrenamiento. En condiciones ideales, todo habrá de empezar por la familia, por un ambiente animado, por un intercambio de ideas. Pero, en nuestra contemporaneidad hecha en el andar de prisa, la intimidad hogareña ha perdido muchas de sus cualidades históricas. Nos acomodamos a entregar al niño a la contemplación temprana y excesiva de la pantalla o a los recursos más sofisticados de la tecnología contemporánea. En estas circunstancias se acrecienta la responsabilidad de la escuela que, en su permanente perfeccionamiento, deberá conceder importancia creciente al fomento de la lectura desde edades tempranas.
No reducida a un didactismo utilitario, la selección de los textos debe contribuir al despertar de la imaginación. Verificar la comprensión del texto es un primer paso ineludible. La lectura tiene que favorecer la comunicación verbal entre los educandos y propiciar mecanismos de asociación que establezcan vínculos con la experiencia de vida de cada cual, porque leer de manera activa implica recrear, induce a profundizar en el autorreconocimiento y a la multiplicación de las relaciones del yo con el universo inmediato y con el más distante.
El hábito de la lectura tiene que regresar a los jóvenes y a los adultos. A pesar del imperio de la tecnología, las bibliotecas mantienen plena vigencia en otros países. Entre nosotros requieren atención adecuada y actualización de sus fondos. La prensa concede espacio a la celebración anual de las ferias. Aún en esta coyuntura excepcional, la atención no se centra suficientemente en el libro que desaparece del primer plano noticioso durante el resto del año. Los lectores habituales y potenciales requieren información. Cada publicación importante debe convertirse en acontecimiento, más allá de la noticia rutinaria de lo sucedido en las presentaciones sabatinas.
Una rápida observación de las páginas culturales de nuestros diarios revela que el concepto de cultura se ha reducido a la música y a referencias menores al cine, las artes visuales y el teatro. Carente de reseñas sistemáticas que informen acerca del autor, el contenido y sus cualidades esenciales, el libro permanece en la orfandad más absoluta, mientras el país entrega recursos para sostener la industria nacional, a pesar de las limitaciones financieras que nos abruman. Ya no disponemos de las admirables cifras anuales de otrora. Pero siguen saliendo libros de considerable interés en los campos de la literatura y de las ciencias sociales. Existe, pues, una voluntad política de preservar el hábito de lectura en un rango de destinatarios que sobrepase los círculos estrechos de un gremio. Pero esa voluntad tiene que traducirse en la implementación de prácticas concretas y sistemáticas, mediante la acción concertada de la educación, la cultura y los medios masivos de difusión.
Tomado de Juventud Rebelde