domingo, 23 de agosto de 2015

La epopeya de la humanidad



Por Rolando López del Amo

De ser el más tardío en aparecer en la evolución de las especies animales y, probablemente, el más vulnerable y dependiente entre los mamíferos, el ser humano pasó a ser el amo del planeta, hasta donde la madre naturaleza se lo permite.

De las selvas, bosques y cavernas en las que se alojaron nuestros antecesores, irguiéndose y liberando sus manos, el hombre comenzó a utilizar trozos de ramas y piedras como objetos útiles para su defensa y obtención de alimentos.

Un día descubrió, por azar, las virtudes del fuego y su empleo en usos diversos. Los griegos antiguos valoraban tanto el fuego que lo presentaban como algo para uso exclusivo de los dioses que imaginaron. Y, ciertamente, el uso del fuego dio a los seres humanos un poder que cambió sus condiciones de existencia.

De la comunicación por señas y gruñidos, gritos y susurros, los seres humanos fueron creando un lenguaje hablado que les permitiera comunicarse mejor entre sí y a conservar sus conocimientos en la memoria colectiva. Más tarde buscarían representación gráfica convencional a sus fonemas y crearon el lenguaje escrito. De esa forma, la memoria histórica obtuvo un mayor poder de conservación y difusión.

El ser humano fue aumentando su lenguaje con la obra que salía de sus manos; y, con el lenguaje, aumentaba su experiencia, conocimiento e inteligencia. Pensamiento y lenguaje marchan siempre unidos.

De simple recolector de los alimentos que la naturaleza le proporcionaba, el ser humano aprendió a cazar y, después, a domesticar y criar animales útiles y a cultivar la tierra para obtener alimentos. Y todo esto, claro está, se hacía en sociedad. Las familias de machos y hembras con sus crías se agruparon en grupos, clanes y tribus. Los unían lazos sanguíneos, modo de vida, costumbres, tradiciones, territorio.

Como ocurre con otros mamíferos, siempre hay algún miembro del grupo que juega un papel dirigente. En principio, el más fuerte. Pero la fuerza sin inteligencia es débil. Y los seres humanos encontraron fórmulas de combinar la fuerza superior de los jóvenes con la experiencia de los mayores y tuvieron consejos de ancianos de la tribu para consultar las decisiones de los jefes.

Junto al jefe guerrero y los ancianos existió otra categoría: el que tenía conocimientos para curar enfermedades. Esto les daba una jerarquía que los convirtió en seres de autoridad y privilegio que expandieron su oficio al contacto con las fuerzas de la naturaleza. Estos médicos primitivos se convirtieron en sacerdotes capaces de relacionarse con las fuerzas ocultas de la naturaleza que nos crea y nos mata.

Y con el paso del tiempo, la sociedad  humana se fue dividiendo en clases distintas, en castas. Unos eran jefes y guerreros, otros sacerdotes, otros trabajaban la tierra o pastoreaban el ganado o se dedicaban a la artesanía más variada para la producción de artículos de la vida cotidiana: armas, Instrumentos de labranza, vestidos, calzado, vasijas, etc.

Los seres humanos, como otros mamíferos, fijamos  un territorio de asentamiento que no estamos dispuestos a compartir con otros grupos humanos distintos del nuestro. Pero hay territorios más favorables por abundancia de agua, fertilidad del suelo y disponibilidad de recursos naturales. Y en esa puja por establecerse en el lugar más favorable, o dominarlo para su beneficio, surgieron los conflictos que desembocan en guerras.

Según la Biblia, los judíos, originarios de la península arábiga, proclamaron que su dios, el único Dios, les había prometido las tierras del Cercano Oriente para su asentamiento definitivo. Y hacia allí se fueron a desplazar a quienes ya residían en esa zona. Ahí la raíz del conflicto de Palestina que pervive hasta nuestros días.

En Cuba, los historiadores hablan de tres grupos indígenas que se fueron desplazando de este a oeste: los guanahatabeyes fueron empujados al occidente por los siboneyes y estos por los taínos quienes, a su vez, recibían ya ataques de los caribes, hasta que llegaron los españoles.

Lo que quiero destacar es que junto a nuestra historia fabulosa del desarrollo del conocimiento científico y de la tecnología y de salvadoras ideas humanistas, todavía persiste la naturaleza animal que alimenta el egoísmo y las guerras. Pero ahora, los medios  de destrucción son apocalípticos. El recuerdo de las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki hace setenta años es apenas una muestra del entonces poder destructivo de esas armas, multiplicadas hoy en número y potencia y en países que las poseen. Súmesele a eso la contaminación de nuestro planeta por la acción humana y concluiremos en que la advertencia dramática de que nuestra especie está en peligro de extinción hecha por Fidel hace no tantos años, es un llamado urgente a una sensata cordura universal. Ya entonces había dicho: cese la filosofía del despojo y cesará la filosofía de la guerra.

La maravillosa epopeya humana de cara al cosmos del que somos parte minúscula y, a la vez, grandiosa, tiene la disyuntiva de amar y fundar, o de odiar y destruir.

José Martí escribió: Es hora ya de que las fuerzas de construcción venzan en la colosal batalla humana a las fuerzas de destrucción. La guerra, que era antes el primero de los recursos, es ya hoy el último: mañana (que es ya hoy N.B.) será un crimen (14-331)

También nos propuso una fórmula para alcanzar eso que todo ser humano desea: la felicidad: La felicidad existe sobre la tierra; y se la conquista con el ejercicio prudente de la razón, el conocimiento de la armonía del universo, y la practica constante de la generosidad (8-289) La fraternidad no es una concesión, es un deber (6-227)

Cuando Fidel nos convocó a una batalla de ideas, que son las que dan forma a la conciencia, lo hacía con la convicción martiana de que una idea justa que aparece, vence (5-105) He aquí la ley suprema, legislador de legisladores, y juez de jueces:- la conciencia humana (9-26) La conciencia es la ciudadanía del universo (6-363)


Publicado en el Blog Segunda Cita de Silvio Rodríguez.






Modas «peligrosas»



Por: José Luis Estrada Betancourt
Cierto que a veces nos contagia la enfermedad de las «modas». Y de repente nos hallamos haciendo exactamente lo que otros, aunque no esté del todo correcto. Así, hoy resulta de lo más «natural» andar por la calle o en el transporte público portando esos aparatos de música ruidosa y altisonante «en cuello», obligando a los demás a asumir como suyas nuestras preferencias (una maña que se les ha pegado, al parecer sin cura, a conductores de guaguas, bicitaxis y almendrones). Pero eso únicamente suele afectar a personas que, como yo, valoramos las bondades del silencio, con lo cual el mal es «menor».
Me preocupan más otras prácticas —como las de querer implantar en un lugar lo que funcionó en otro—, cuyas afectaciones pueden ser más dañinas para la sociedad toda. Pienso, por ejemplo, en ese interés que ha surgido en buscar que nuestras ciudades pierdan su identidad; esos rasgos que las hacen únicas, distintas entre sí y, por ende, más atractivas.
Entonces, se nos ocurre repetir en las provincias esas noches que se apellidan con el nombre de los municipios cabeceras, y en las que cada sábado sacamos hacia afuera mesas, sillas y rones y cervezas, asamos puercos, y ponemos bocinas en todas las esquinas...
Bueno, también clonamos bulevares por doquier. Solo que mientras esas jornadas recreativas pueden desaparecer o cambiar de forma, y tampoco ocurriría nada, las huellas de mala calidad que les dejemos a nuestras ciudades las marcarán para siempre.
De momento, nos vemos de una manera frenética rompiendo aceras y adoquines centenarios que cuentan nuestra historia, que hablan de nuestro paso por esta tierra, para colocar otros elementos que a veces desentonan con el entorno. Y eso es funesto, sobre todo, en aquellas localidades dueñas de importantes valores patrimoniales, que desvirtuamos tal vez sin darnos cuenta.
Es cuando aparecen esos pisos de granito superpulido que hieren la vista y se convierten en espejos artificiales que reflejan «de maravillas» el sol, al tiempo que crean algo muy parecido al efecto de invernadero (uno tiene la sensación de que se «asfixia» transitando por allí).
Y no obstante, no puedo dejar de reconocer que el nacimiento de estos bulevares mueven los territorios donde se sitúan, cuando traen aparejado la llegada de disímiles iniciativas; la reactivación de la gastronomía (con la consiguiente prestación de servicios, por lo general en moneda nacional), que hace que florezcan restaurantes, cafeterías, heladerías, dulcerías..., con lo cual se explota el potencial real que poseen nuestras urbes en lo productivo, con ganancias que se pueden revertir en el desarrollo de ellas mismas.
Visto así, es genial que se reaviven esas arterias donde siempre estuvo enclavado «el comercio», que recuperen su esplendor inmuebles abandonados o semidestruidos, de modo que se logre transformar esa imagen de deterioro que todavía nos angustia. Pero esa tarea titánica debe llevarse adelante junto a arquitectos de reconocido prestigio, junto a creadores que puedan emprenderla con arte, gracia y total responsabilidad, conservando los principales valores de estos espacios; con un accionar que responda a una política del Estado, dentro de sus programas de desarrollo nacionales, sobre la ciudad y la arquitectura.
De hecho, ese constituyó uno de los principales llamados del VII Congreso de la Uneac, que tuvo lugar en 2008, como resultado del serio trabajo realizado entonces por la comisión Ciudad, arquitectura y patrimonio, la cual otra vez dará su dictamen en el próximo cónclave de la organización de la vanguardia de los escritores y artistas cubanos, el cual se desarrollará este 11 y 12 de abril, en el Palacio de Convenciones.
Imagino que de igual manera los intelectuales del patio irán a la carga contra los excesos de rejas y cabillas, de cercas perimetrales donde abundan columnas con formas de cuanto Dios crió; o contra esas casas que pululan «forradas de pies a cabeza» de piedra de Jaimanita..., expresiones todas de una indisciplina urbanística que con frecuencia está fuera de control.
Y es que «Las ciudades, la arquitectura y el patrimonio en la encrucijada de la cultura y la sociedad cubana actual» constituye uno de los temas que convocará a la reflexión de los delegados al VIII Congreso de la Uneac, quienes están conscientes de que si no velamos por ellos estaremos tirando por la borda nuestra nacionalidad, nuestra identidad, grabadas en edificios, calles, pueblos y barrios, llenos de tradición y espiritualidad.

Tomado de Juventud Rebelde.

domingo, 16 de agosto de 2015

Deseo . Por Silvio Rodríguez


Foto: CUBADEBATE

 

Domingo, 16 de agosto de 2015



 Deseo

Escucharle decir a John Kerry que ya no somos rivales ni enemigos, sino simplemente vecinos, es fuerte. Juro que quisiera verlo así. Quisiera que Gandalf el blanco esgrimiera su bastón y de un golpe encantado borrara tantas oscuridades hechas y dichas, algunas demasiado recientemente. Pero no hay magos a la vista. Sólo la tierra yerma que medio siglo de fuego y demonios más bien han secado.

Quienes construyeron el cuidado discurso de Kerry saben que mis hijos sólo sabrán de Conrado Benítez y de Manuel Ascunce por las  fotografías. O de Rolandito Verdecia y su cuatrobocas en Girón. Y no lo digo para caldear los ánimos o para encender algo que ya no brille con luz propia. Aquellos jóvenes que no pudieron llegar a mi edad, y muchos otros, están en mi memoria. Una memoria que se apagará conmigo, como tantas del siglo anterior, según la ley.

Quiero dejar escrito que fui un hombre de paz; que fui de los que quisieron que, más que vecinos, fuéramos amigos. La verdad es que siempre me sentí cercano al pueblo del norte, a sus escritores, a sus canciones, a su cine, a sus trabajadores; me indigné con su sur injusto y celebré todos sus progresos. A pesar de que, siendo casi un niño, tuve que aprender a manejar las armas para defenderme de sus políticos y de sus militares.

En mi país fui de los inconformes, de los que entendieron el compromiso con su Nación no siempre acatando, sino ejerciendo el derecho a expresar el parecer. Es lo que hago todavía.

Los pasos de acercamiento entre las dos naciones nos colocan ante un nuevo escenario y, además, la historia no se puede borrar. Tenemos cicatrices. Hay que reconocerlo. Todavía sangramos por algunas heridas abiertas que requieren sutura y tratamientos. Todo lo que hagamos en lo adelante, abrirá o cerrará esas lesiones. Todo lo que digamos provocará dolor o alivio.

Tratemos de hacernos el bien. Intentémoslo siempre.

A principios de los 70 garabateé unas palabritas. Después he vuelto a ellas, queriéndolas bien claras, pero todavía no sé si dicen todo lo que

Deseo

Deseo sobre todo
una quebrada
donde la tierra
cure espíritus,
un panteón natural
para sembrar los huesos.

Deseo una quebrada
donde los hijos corran,
como si retozaran
por estrellas.

Deseo ese lugar
sólo hasta el último momento
en que sea necesario.

Al segundo siguiente
podría empezar
el primer día del futuro.

Silvio

Navegando en aguas de la wifi


Ya se aprecia la puesta en marcha de las 35 áreas de navegación inalámbricas abiertas en el país, y su repercusión en los cubanos, que se congregan en ciertos espacios y protagonizan el camino hacia una mayor informatización de nuestra sociedad




Foto: Yaimí Ravelo
Hay quien todavía, asombrado, pregunta qué es la wifi o por qué en espacios públicos hay tantos jóvenes sentados unos al lado de otros, encima de otros, acostados en bancos, sentados en el suelo, al sol, y hasta en los portales ajenos… pero este proceso ya no es raro, y tampoco participan en él solo jóvenes.
La población cubana se congrega en estos espacios para estar “acorde con los nuevos tiempos” como dicen unos; vivir formas de vida de las que hemos estado alejados, co­mentan otros; pero todos, de una forma u otra, conciben que son procesos que van construyendo el camino hacia el alcance de una mayor informatización de nuestra sociedad.
Inicia agosto y ya se aglomeran los criterios de quienes, desde hace casi un mes, ven la puesta en marcha de las 35 áreas de navegación inalámbricas (wifi) abiertas en el país, no solo como un suceso experimental o hobby, sino como una herramienta para hacer uso de las redes sociales, realizar búsquedas de información, descargar archivos y, por múltiples vías, mantener contacto con sus familiares.
Opiniones que explicitan satisfacción por la llegada de este servicio —principalmente por el empleo de las videollamadas—, pero también otras que dan prueba de la necesidad de perfeccionar vías, corregir acciones y llamar por su nombre algunos hechos o decisiones, fueron recogidas por este rotativo.


Sentados en el suelo, o en cualquier lugar, se pueden ver las personas en las áreas donde está disponible el servicio. Foto: Yaimí Ravelo

COMO SI HUBIERA COBRADO VIDA…

Carlos Enrique Paz, un pinareño que siempre ha vivido a una cuadra del parque Roberto Amarán, asegura que nunca antes lo había visto tan lleno como en las últimas semanas. “Es como si esta parte de la ciudad hubiera cobrado vida”, apunta.
Y en efecto, encontrar un banco vacío se ha vuelto cada vez más difícil, en un lugar donde hasta hace poco sobraba el espacio para las parejas de enamorados y pequeños grupos de fanáticos que montaban aquí sus tertulias de­portivas.
Incluso hay momentos, sobre todo en las noches, en los que la gente no cabe y tienen que buscar sitio en las aceras y los portales cercanos.
A un mes de que el céntrico parque se convirtiera en uno de los dos lugares públicos de Pinar del Río con conectividad wifi, no hay duda de que la iniciativa ha tenido una alta demanda.

Kenia Vega, jefa del grupo de comercialización, en la delegación territorial de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A (Etecsa), explica que desde que comenzó el servicio, se han abierto en la provincia más de 14 000 nuevas cuentas de acceso a Internet.
La cifra es alta, si se compara con lo que había estado sucediendo hasta ahora. “Esto re­presenta más del doble del promedio mensual que habíamos registrado entre enero y junio”.
Aunque aún los especialistas de Etecsa afirman que la wifi en el territorio se encuentra en fase de prueba, y que se siguen haciendo me­jo­ras, los usuarios consultados por Granma en este territorio coinciden en que el servicio es bueno, y reconocen que unido a él, se han tenido en cuenta otras cuestiones, como la iluminación de los sitios donde se brinda.
“Hay algunas partes que siempre estuvieron oscuras, y que ahora están alumbradas para que la gente pueda conectarse de noche”, expone Carlos Enrique.
Armando del Busto, un profesor universitario que recién acababa de abrir su cuenta, considera que las ventajas de la nueva opción radican en que ya no es preciso hacer cola en las salas de navegación para conectarse, y so­bre todo en la posibilidad de establecer videollamadas.
A su lado, Amanda, su hija de seis años, levanta un momento la vista de la pantalla y me dice: “Estamos aquí para hablar con mi hermana Kety”.
En un banco cercano, Nauris Ortega, otra pinareña que ha estado utilizando el servicio para comunicarse con su única hija, asevera que conversar con ella y verla al mismo tiempo en la pantalla de su teléfono, ha sido algo “extremadamente emocionante”.
A pesar de que Internet significa mucho más, especialistas de Etecsa señalan que la gran mayoría de los usuarios de la wifi en Vueltabajo acceden a la red de redes para realizar videollamadas, e incluso no son pocos los que viajan desde otros municipios a la capital provincial para hacerlo porque resulta más económico que cualquier otra vía de contacto.
De manera similar, clientes del servicio en Cie­go de Ávila aseguran, según informó el periódico digital Invasor la pasada semana, que estas videollamadas a través de la apli­cación IMO (imo-instant-messenger.­android.­­informer.com), por ejemplo, son muy fáciles y de buena calidad ya que, “al ser gratis el servicio, pueden optimizar la hora de conexión”.

Las videollamadas se encuentran entre las posibilidades que se han abierto con el nuevo servicio. Foto: Yaimí Ravelo

OTRAS NO TAN BUENAS REALIDADES

Si bien regiones de nuestro país disfrutan escenarios como estos, circunstancias no tan similares han acontecido en otras áreas del territorio habanero.
Algunos criterios como el de Claudia Les­caille Piloto, joven de 25 años de edad conectada desde el área del Centro de Negocios Mi­ramar, se enfocaron en la necesidad de acondicionar estas zonas en lo sucesivo, porque “durante la mañana este espacio no está tan repleto, pero en las tardes no puedes ni pasar por los pasillos”.

“La última vez que vine, había un estudiante de Medicina con su laptop apoyada en el cesto de basura porque todos los bancos estaban llenos”, reseñó. “La mayoría nos sentamos en los muros de esta área y en los bancos de la acera, pero mientras más te alejas menor es la conexión”.
Juan Lauro Benítez Lamar, de 20 años, se refirió además a algunas decisiones como que en el Centro de Negocios Miramar, al cierre de la sala de navegación a las 7:00 p.m., se tenga establecido que en las afueras del edificio no circulen los usuarios sino que permanezcan en las aceras, donde “obviamente la señal es mucho más baja”. Esto mismo sucede en el área del hotel Habana Libre.
También para otros usuarios como Reina Verdecia y Carlos Baños, ambos de Alturas de La Lisa y que se conectan con frecuencia desde el área ubicada en el parque del hospital Frank País, en la avenida 51, preocupa que, “a pesar de que la conexión es bastante buena, la seguridad sea mínima ya que el lugar carece de iluminación en las noches”.
Carlos Baños comentó, junto a otros usuarios, que en los últimos tiempos han acontecido robos por estos motivos. “Uno se entretiene hablando con la familia y no nota nada alrededor. No nos preocupa sentarnos en el suelo porque estamos conscientes de que es el co­mienzo de un servicio, pero sí la iluminación pues no abarca ningún espacio del parque, solo la avenida”.
“En esta ubicación, además, hay dos locales donde se vende ron, considero que deben concebirse mejor las condiciones de los espacios donde se va a ubicar la conexión inalámbrica”, agregó Reina, en referencia a las actitudes que asumen algunas personas después de consumir bebidas alcohólicas y que crean desorden en el área.
Al respecto Raúl Sánchez Catalá, quien asiste con su esposa al área ubicada en el anfiteatro de Marianao, opinó que a pesar de que todos tenían deseos de que la prestación llegara, y aun los tienen de que se continúe desarrollando, a ellos no se les ocurre “asistir a estas zonas en la noche, porque deben crearse en el futuro, además de condiciones de infraestructura, parámetros de seguridad”.
Dayana Arencibia, joven pobladora de La Lisa, aseguró que aunque se ha conectado en áreas como La Rampa y el Centro de Negocios Miramar, la conexión del Frank País ha sido la más rápida. “Quizá se deba a que en esas zonas hay mayor aglomeración de personas, pero aquí tengo mayor velocidad de navegación”, dijo.
Muchos desafían al sol y al calor para conectarse. Foto: Yaimí Ravelo



SI NO CAMINAS NO ENCUENTRAS, Y ¡AUN ASÍ…!

“El tema de las tarjetas wifi, para qué decirte…” así nos respondió entre disgustada e impotente Maribel Salgado, joven de 24 años que chateaba con sus amistades desde el área del anfiteatro de Marianao. “No hay tarjetas en el punto de Etecsa de 51 y 106, y cuando hay, la cola es inmensa”, sostuvo.
Lo mismo sucede en La Lisa, nos dijo por otra parte Juan Ramón Licea, de 26 años. “En este punto de Etecsa muy pocas veces hay tarjetas, y cuando aparecen, es preferible comprarlas por fuera que hacer la cola”.

Cuando hablamos de “por fuera”, aludimos a los revendedores que hace un tiempo circulan por estas áreas, con la oferta de tarjetas de Internet (tarjetas de acceso nauta temporales) a tres CUC, o, en el mejor de los casos, a 2.50 “para no abusar de la gente”, como piensan algunos.
“Ha sucedido que después que nos pasamos de dos a cinco horas en la cola nos cruzamos con la mala suerte de que delante nuestro haya un revendedor. Ya sabes que en esa compra se van hasta de 200 a 300 tarjetas”, expresó Pilar Alfonso, en el Centro de Negocios Miramar. Por lo visto, Etecsa no tiene establecido limitar la venta del producto.
Conversando con una revendedora, escuchamos que “aunque las personas se quejen de que no hay tarjetas porque ellos las acaparan, muchas están de acuerdo porque, a pesar del precio, encuentran el producto, evitan las colas y lo tienen a la hora que desean”.
“¿Qué centro de Etecsa te las puede ofertar después de las 7:00 p.m.? e incluso, cuando es en horario laborable, puede que el cliente aparte de la inmensa cola, se encuentre con que se acabe el producto: a mí me ha pasado. Hay que levantarse a las 6:00 a.m. para salir a buscarlas. Si no se camina no se encuentran”, añadió.

Aunque algunos usuarios expresaron que el acaparamiento de tarjetas por los revendedores es uno de los motivos del déficit de estas, el recorrido por las áreas de La Lisa, el anfiteatro de Marianao, la Villa Panamericana, el Centro de Negocios Miramar y La Rampa, mostró que otra parte importante del problema es que los puntos de Etecsa no cuentan con las cantidades necesarias para la venta. Además, tampoco se ha organizado el proceso de modo que se eviten las colas, pues los mecanismos son engorrosos y la cantidad de personal en algunos lugares es insuficiente para brindar un rápido y buen servicio.
Gaby Rodríguez, quien se encontraba en el Centro de Negocios referido, opinó, como va­rios, que en este punto siempre hay tarjetas, pero que “ha tenido que comprarlas, sin excepción, a los revendedores a un CUC de más, por las colas”.
“Casi cinco horas he soportado para obtener las tarjetas y cuando he realizado la compra, algunas veces he encontrado solo las de media hora. Sucede que hay poco personal de atención y es la misma cola para pagar las facturas, recargar o comprar móviles, y obtener las tarjetas de Internet. Ha de pensarse en otros mecanismos”, dijo Mercedes Oquendo Da­cos­ta, en el Centro de Negocios Miramar.
Sobre la limitación o no de la comercialización de las tarjetas temporales en este centro, Liesmaray Rodríguez, ejecutiva de venta de la sala de navegación del mismo, respondió que “ya que no existe limitación de venta alguna”, al cliente (identificado con su carné de identidad) se le vende todo lo que desee.
Según Rodríguez, a esta sala asignan entre 500 y 600 tarjetas diariamente por ejecutiva, de modo que por lo visto esta sede no permanece sin producto; sin embargo sobresale que solo haya dos personas para realizar todos los trámites y que no establezcan límites de venta.
Por su parte, Eddy Sosa, ejecutivo comercial del punto de Etecsa del Frank País, en La Lisa, reseñó que a los cuatro ejecutivos de este espacio se les entregan entre 150 y 200 tarjetas diariamente. Obviamente unas cifras para nada suficientes según los resultados encontrados en esa área.
Aun así, respecto al tema de la limitación o no de la cantidad de tarjetas compradas por una misma persona, añadió que aunque al principio vendían sin restricciones, en el presente, teniendo en cuenta la situación de los revendedores, internamente han establecido destinar solo hasta diez tarjetas por usuario. Una alternativa al menos solidaria para mu­chos.

Tales situaciones llevan a pensar en la necesidad de implementar otros mecanismos para la venta de las tarjetas como el de los agentes de telecomunicaciones, quienes hasta hoy tanto han contribuido a aligerar la carga de los puntos de Etecsa por la afluencia de público. Sin embargo, en lo pertinente a la navegación en Internet, los agentes no están ofertando este servicio.
Marta Amador, agente de telecomunicaciones de 23 y 12, explicó que no las tienen en venta porque Etecsa no les está ofertando las tarjetas wifi.
“Como agentes de telecomunicaciones, ad­­quirimos los productos con una rebaja del 10 % y los ofertamos al mismo precio que la empresa. Pero en lo referente a la navegación, solo vendemos los bonos de recarga nauta porque no nos han ofrecido las tarjetas de wifi”, afirmó Marta.
Y agregó: “Etecsa aún no nos ha explicado por qué no están incluidas dentro de los servicios, y nosotros no las tenemos porque tendría­mos que comprarlas al mismo precio que los usuarios”.

Sin embargo, Carmen Carina Tejera, agente de telecomunicaciones de La Lisa, sostuvo que, aunque todavía no las ha obtenido, sí pueden hacerlo por medio de otro contrato con Etecsa: “pero considero un absurdo tener que realizar otra transacción aparte para comprar estas tarjetas”.
Diversos son los criterios encontrados por el equipo de Granma en este sentido, pero todo indica que existe falta de información por parte de la institución para con los agentes de telecomunicaciones.

ALGUNAS RESPUESTAS INSTITUCIONALES

Acerca de las inquietudes encontradas du­rante la realización de este reportaje, Gran­ma abordó a Luis Manuel Díaz Naranjo, director de Comunicación Institu­cional de Etecsa.
Específicamente sobre las cuentas de acceso nauta temporales —que son las comercializadas a través de las tarjetas prepagadas de 30 minutos, una hora y cinco horas—, el directivo explicó que “están destinadas fundamentalmente a los usuarios temporales o visitantes, por tanto su distribución y oferta en las unidades comerciales de Etecsa y en los puntos de terceros (red hotelera y extrahotelera) responde a la estrategia de la empresa de garantizar este producto para este público ob­jetivo”, abundó.
“Ello no quita que una persona natural cu­bana o extranjera residente no la pueda ad­quirir en un momento determinado. La cuenta de acceso nauta permanente, es la que está orientada a los clientes residentes en Cuba, ya sea cubano o extranjero”, expuso.
Obviamente existe desinformación y falta de difusión a la población sobre las prestaciones que ofrece una cuenta permanente y que no incluye una tarjeta temporal ya que la gran mayoría de los cubanos compra esta última. Sobre ello Díaz Naranjo añadió que “la empresa en estos momentos está realizando acciones de comunicación para que los clientes conozcan las bondades de la primera”.
Sobresale el hecho de que las cuentas permanentes se compren por una vez y faciliten al cliente memorizar el usuario y la contraseña, sea duradera por 360 días (330 activa y otros 30 adicionales para extender su vida útil) así como recargable para incrementar el saldo y extender el periodo de actividad, a diferencia de las tarjetas que caducan a los 30 días de su apertura.
Sin embargo, la práctica va por otro lado. Las estrategias pueden diseñarse y las acciones de comunicación desarrollarse, pero mientras estas dan resultado, por qué no facilitar más el acceso de las personas al servicio que han escogido. ¿Qué dificultades pueden acarrear el realizar una mejor y mayor distribución de las tarjetas, establecer límites lógicos de ventas u otras acciones tan sencillas como esas?
Del mismo modo ocurre en el caso de los agentes de telecomunicaciones, sobre los cuales el director de Comunicación Ins­ti­tu­cio­nal de Etecsa comentó que las tarjetas nauta temporales no se les ofertan con descuento del 10 % y se les venden como a cualquier otro usuario por la misma razón: “tenemos concebido que el uso de la población sea a través de las cuentas de acceso nauta permanente”.
La empresa apuesta además porque ello contribuya a disminuir las colas, “ya que las recargas de las mismas se pueden hacer tanto de manera directa en las unidades comerciales de Etecsa, como a través de los cupones de recarga ofrecidos por los agentes de telecomunicaciones a los precios de 2.00, 5.00 y 10.00 CUC”, detalló Díaz Naranjo. Sin embargo, ante la demanda de la población, resulta contradictorio que se establezcan estos límites, pues en la práctica lo que está sucediendo es que las personas tienen menos lugares donde adquirir lo que necesitan.
Si los agentes de telecomunicaciones surgieron no solo como alternativa de empleo, sino como una manera de que la empresa llegara más cerca de la gente instalándose en los barrios, además de descongestionar los ya sobrecargados puntos comerciales, qué sentido tiene que no puedan ofertar toda la gama de servicios solo porque no estaba en las concepciones iniciales.
Si atendemos a la necesidad de ampliar la cantidad de ejecutivas (os) en algunos puntos de Etecsa o salas de navegación para evitar la sobresaturación de personas —dado que el recorrido mostró que la mayoría de los trámites se realizan por la misma cola—, el trabajo de los agentes, sin lugar a dudas, se vuelve más útil.
Luis Manuel Díaz Naranjo expresó a Gran­ma que junto a la intención de colocar en manos de terceros (otros distribuidores autorizados) los servicios para un mayor alcance de los mismos, estará el propósito de “continuar mejorando los aspectos organizativos según la unidad o instalación comercial y sus características”.
En cuanto a la limitación de la cantidad de tarjetas por persona, notificó que toda venta a la población tiene un carácter minorista, por lo que se debe regular en correspondencia con las necesidades de los consumidores que acuden a estas instalaciones de manera individual. Mientras que, “las compras de otros vo­lúmenes superiores, deben estar dirigidas a los agentes de telecomunicaciones y otros distribuidores autorizados”; con excepción de las tarjetas de cuentas de navegación  temporales, como ya se explicaba.
No obstante, según mostró nuestro recorrido, la política de venta minorista no está im­plementada en la mayoría de los puntos co­merciales.
La preocupación expresada por algunos usuarios en torno al hecho de que, aun bajo el co­nocimiento de que la calidad de la co­nexión depende de la cercanía, en algunas áreas como la del hotel Habana Libre, o la del Cen­tro de Negocios Miramar, el personal de se­guridad exija salir de la propiedad transcurrido de­terminado horario y permanecer en las aceras, fue otro de los temas conversados.

El directivo precisó que “aunque en las 35 áreas públicas existe acceso pleno, en los locales pertenecientes a instituciones o empresas, estas pueden establecer las políticas de acceso y reglas de conducta del personal”. Sin duda algo que debió haber previsto Etecsa desde la gestación del servicio y que está a tiempo de corregir.
La preferencia por una zona u otra para el alcance de una buena conexión y la necesidad de ampliar la cantidad de áreas, tanto para evitar el enlentecimiento por la cantidad de usuarios como para acercar el servicio a otros territorios, fueron otros de los criterios expresados por quienes, a pesar de algunas asperezas del comienzo, disfrutan del servicio lo mismo a través de redes sociales, videollamadas, correo electrónico, descarga de archivos, etcétera.
Entusiasmados por tener wifi “en las ca­lles”, unos disfrutan la posibilidad de “conectarse” para adentrarse en cotidianidades has­ta hace poco desconocidas y vivenciar realidades a través de redes sociales o de espacios que incluyen contenidos internacionales, ac­tualizados y no­vedosos. Pero otros, se sienten insatisfechos  por cada caída de la conexión que les impide  disfrutar a plenitud de la navegación que, a pesar de las rebajas tarifarias, aún trasluce precios  altos para la mayoría de los cubanos.
A la par de la buena aceptación del servicio, figuran experiencias que pueden corregirse en el inicio del camino. Más que un sueño inalcanzable, rutinas como la de Pinar del Río deberían ser vistas como multiplicables, para hacer, el trayecto de esta experiencia, lo más placentero y disfrutable posible.
Tomado de Granma.


























Las ilógicas tallas de los uniformes escolares




Agosto de 2015


 CIENFUEGOS.—Como el sarpullido o las aguas malas playeras, en el verano sale a relucir, inexorablemente, la veterana y jamás solucionada dificultad de la talla de los uniformes: molino gigante contra el cual lidiamos, sin variación, quienes tenemos hijos en la enseñanza primaria, secundaria o preuniversitaria.
A lo largo de los años, han sido muchos los reportajes y comentarios periodísticos publicados en los medios, provinciales y nacionales, alrededor de un fenómeno tan común como inexplicable.
Suele entrevistarse a directivos o vendedoras de las tiendas, y a funcionarios del Departamento de Ventas Minoristas y Registro de Consumidores del Ministerio de Comercio Interior (Mincin).
Los últimos reconocen el problema y abren claraboyas de luz para que padres y alumnos, el pueblo en fin, alivien incomodidades y restablezcan su fe en que el próximo curso todo será mejor. Mas, la lucecilla al final del túnel no acaba de aparecer, pese a anuncios como los realizados en agosto del año anterior en nuestro diario Granma por la funcionaria al frente del mencionado sector.
La fuente explicó que “a partir del curso 2013-2014 se comenzó a poner en práctica una serie de medidas, por las inquietudes recibidas de los consumidores” e informó que “por primera vez este año el estudio de la demanda, que en ocasiones anteriores era responsabilidad de Edu­cación, pasaron a realizarlo los grupos em­presariales de Comercio en cada territorio, a partir del nivel de actividad (cantidad de estudiantes por enseñanzas) que las direc­cio­nes provinciales de Educación deben entregarles a ellos”.
Imbuidos del buen ánimo de la directiva y de noticias también publicadas a la sazón como esta de que “el Ministerio de Educación convocó a los gobiernos territoriales a buscar iniciativas locales que den solución a los problemas de tallaje en los uniformes escolares” (AIN, agosto del 2014), nos dimos a la tarea, este año, los papás y mamás de secundaria y pre, de ir a la compra de los uniformes, con la ilusión de algún cambio a favor del panorama.
Sin embargo, nada nuevo bajo los anaqueles de las tiendas de Cienfuegos. Tallas extragrandes o muy pequeñas predominan en la oferta. A menos de 48 horas de haber iniciado las demoradísimas ventas de las prendas para oncea­vo grado en la tienda La Cienfueguera, solo había en existencia pantalones talla 26. El promedio para un estudiante de esa edad es la 32. Ni la costurera de Spiderman puede estirar seis números. Solución en casos así: iniciar un peregrinaje, provincial o incluso nacional, en busca del cambio.
En teoría, las medidas de los estudiantes se toman con un año y medio de antelación respecto al momento cuando comienzan a distribuir los uniformes, porque de hacerse en una fecha más cercana no daría tiempo comprar la tela y confeccionar el medio millón elaborado cada curso. Ahora bien, más allá de un necesario estudio diagnóstico de mayor objetividad y de una ineludible mejor planificación oferta-demanda, ¿por qué fabricar decenas de miles de uniformes de talla extragrande o muy pequeña?
Es importante que tanto los niños corpulentos como los más delgados o pequeños cuenten con su atributo seguro para septiembre (y resulta una fortaleza de nuestro sistema no desa­ten­derlos), no obstante la pregunta inevitable aquí es la siguiente: ¿es tan extremadamente elevado el porcentaje de infantes y adolescentes cubanos con dichas características, como para inundar las tiendas de tales tallas, en desmedro absoluto de las corrientes?
A ver, si usted fuera fabricante de dulces y le compran cien polvorones diarios y 15 masa reales, ¿confeccionaría menos los primeros? Son obviedades.
El problema de las tallas no solo está vinculado a las cuestiones escolares, igualmente lacera la oferta de las tiendas recaudadoras de divisas; pero es en el ámbito de la enseñanza donde se vuelve más notorio, debido a la obligatoriedad del uso del uniforme.

Mientras septiembre se acerca, las atelieres y "costureras" de barrio serán la solución a la que acudirán muchos padres, siempre con la esperanza de que, en el próximo verano, quizá no se vean forzados a comprar (como me sucedió esta vez) una gran blusa 20 para la hija de octavo grado y un pequeño pantalón 26 para el hijo de onceno.
Tomado de Granma.

viernes, 14 de agosto de 2015

Kerry: “Ni enemigos, ni rivales; vecinos”







Un sol de aquellos. Tres chevrolets de los años 50 entre el Malecón y la Embajada de los Estados Unidos en La Habana, que ya tiene letrero en bronce que la anuncia. Un mar azul con su mejor cara. El quinteto Brass de la Armada interpreta la “Guantanamera” y un mambo de Pérez Prado, hasta que una voz solemne anuncia la llegada de la delegación cubana encabezada por Josefina Vidal, la directora general de EEUU de la Cancillería, y unos segundos después, el Secretario de Estado.
“¡Qué maravilla estar aquí!”, dice John Kerry. “Les agradezco que hayan dejado mi transporte aquí afuera”, señala los chevrolets de color negro, rojo (descapotable) y azul cielo, y comienza su discurso, en el que intercala frases en español. Además de los invitados a la ceremonia, entre quienes se encuentran senadores y representantes del Congreso de los Estados Unidos y los tres marines que arriaron la bandera en 1961 -cuando el gobierno de EEUU rompió relaciones con Cuba-, varios centenares de cubanos asisten al acto desde las aceras y los balcones próximos. Gritan “¡Viva Cuba!” cuando se escucha el Himno Nacional cubano a mitad de la ceremonia.



Continúa Kerry, y aquí Cubadebate les ofrece una versión amplia, no oficial, de sus palabras:
Josefina, muchas gracias, por su liderazgo y por el trabajo que ha desempeñado su delegación.
Excelencias del cuerpo diplomático, a mis colegas de Washington. Muchas gracias por estar con nosotros en este momento verdaderamente histórico mientras nos preparamos a izar la bandera de los EEUU en nuestra Embajada en La Habana, símbolo del restablecimiento de relaciones diplomáticas después de 54 años.
También es la primera vez que un Secretario de Estado de los EEUU visita Cuba desde 1945.
Esta mañana me siento en casa y agradezco a aquellos que han venido a compartir en este ceremonia y a los que están afuera de nuestras rejas. Me siento en casa porque en realidad se trata de una ocasión memorable.
Kerry en la apertura de la Embajada de Washington en La Habana. A su derecha, Josefina Vidal, directora general de EEUU en la Cancillería cubana; a la izquierda, Roberta Jacobson, Subsecretaria de Estado, ambas fueron las jefas de sus respectivos países en las negociaciones para el restablecimiento de las relaciones. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Es un día para olvidar las barreras y explorar nuevas posibilidades. Es en ese espíritu que yo les digo a nombre de mi país: los EEUU acogen con beneplácito este nuevo comienzo de su relación con el pueblo y el gobierno de Cuba. Sabemos que el camino hacia unas relaciones plenamente normales es largo, pero es precisamente por ello que tenemos que empezar en este mismo instante.
No hay nada que temer. Serán muchos los beneficios de los que gozaremos cuando permitamos a nuestros ciudadanos conocerse mejor. Visitarse con más frecuencia. Realizar negocios de formo habitual. Intercambiar ideas y aprender los unos de los otros.
Amigos estamos aquí reunidos el día de hoy ya que nuestros líderes, el Presidente Barack Obama y el Presidente Castro tomaron una valiente decisión: dejar de ser prisioneros de la historia y se enfocaron en las oportunidades del hoy y del mañana. Esto no significa que debamos olvidar el pasado.
¿Cómo podríamos hacerlo? Por lo menos para mi generación las imágenes son indelebles.
En 1959 Fidel Castro vino a los EEUU y fue saludado por multitudes de entusiastas y regresó al año siguiente para la Asamblea General de la ONU y fue abrazado por Nikita Krushov. En 1961 la tragedia de Bahía de Cochinos se desató y el Presidente Kennedy aceptó la responsabilidad, y en octubre de 1962 surgió la Crisis de los Misiles. Trece días que nos llevaron al umbral de una guerra nuclear.
Yo era estudiante y aún puedo recordar los rostros tensos de nuestros líderes, los mapas preocupantes que mostraban las naves y los buques que se acercaban y esa palabra tan extraña -”cuarentena”-. Nosotros nos sentíamos incierto sobre el futuro porque no sabíamos cuando cerrábamos los ojos de noche qué encontraríamos al despertar.
En ese entorno congelado los vínculos diplomáticos entre Washington y esta capital se veían bajo tensión, llevados a un extremo. A finales de los 60 el Embajador estadounidense se fue de La Habana. En enero Cuba pidió que se cortara nuestra misión diplomática y el Presidente Eisenhower decidió que tenía que cerrar la embajada.
La mayor parte del personal de los EEUU partió rápidamente, pero algunos permanecieron aquí para dar las llaves a nuestros colegas suizos que servirían diligentemente y honorablemente como nuestro poder protector durante más de 50 años.
Acabo de hablar con el Ministro de Asuntos Exteriores suizo y siempre les agradeceremos de todo corazón el trabajo que hicieron.
Entre aquellos que permanecieron en la embajada eran tres infantes de marina Larry Morris, Mike East y Jim Tracey. Ellos salieron y se encontraron frente a una multitud entre ellos y la bandera. Había mucha tensión, nadie se sentía seguro. Pero estos Infantes de Marina tenían una misión y poco a poco la multitud se fue separando para que pudieran acercarse.
Bajaron la bandera, la doblaron y regresaron al edificio. Larry, Mike y Jim habían hecho su trabajo, pero también hicieron una profunda promesa: que regresarían a La Habana para izar la bandera una vez más.
En aquel entonces nadie habría podido imaginar cuan distante sería ese día. Durante más de medio siglo las relaciones estadounidense y cubanas estuvieron suspendidas en el ámbito de la política de la guerra fría.
Finalmente toda una generación de americanos y cubanos han crecido y han envejecido. Los EEUU han tenido 10 nuevos Presidentes. Una Alemania unida. El recuerdo del muro de Berlín se desvanece. Liberado de las esposas soviéticas Europa Central es una democracia próspera.




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Ceremonia de izamiento de la bandera en la apertura de la Embajada de Washington en La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La semana pasada estuve en Hanoi para recordar el décimo aniversario de la normalización de relaciones entre EEUU y Vietnam. Piénselo, una larga y terrible guerra que infringió cicatrices indelebles sobre el cuerpo y la mente. Después de dos décadas de contactos diplomáticos y comercial, en este período Vietnam ha evolucionado en un país dinámico con una economía creciente.
Mientras tanto la reconciliación y la normalización de las relaciones entre Cuba y EEUU permanecieron en el pasado.
Mientras tanto nuevas tecnologías permitieron a la gente beneficiarse de proyectos compartidos a lo largo de vastos recorridos. Uno no necesita un localizador satelital para darse cuenta de que el aislamiento mutuo y la separación de los EEUU y Cuba no era el camino correcto y que ha llegado el momento de ir emprendiendo una dirección más prometedora.
Eso significa reconocer que las políticas de los EEUU no serán el futuro, el yunque sobre el cual se forjará el futuro cubano. Décadas de buenas intenciones, dejadas a un lado las políticas del pasado, no han llevado a una transición democrática en Cuba. No sería realista pensar que se podrá normalizar relaciones a corto plazo para tener un impacto transformativo. Después de todo el futuro de Cuba tendrá que ser moldeado por los cubanos.
La responsabilidad por la naturaleza y calidad del gobierno y la rendición de cuentas está, como debería de ser, no con una entidad extranjera o externa, sino exclusivamente con los ciudadanos de este país.
Los líderes de este país saben que los EEUU siempre serán campeones y paladines de principios democráticos y reformas. Como muchos otros gobiernos, dentro y fuera de este hemisferio, seguiremos instando al gobierno cubano para que cumpla con sus obligaciones bajo los convenios de la ONU y los convenios de Derechos Humanos interamericanos, obligaciones compartidas por los EEUU y otros países de América.
De hecho estamos convencidos que el pueblo de Cuba estaría mejor con una democracia genuina para poder expresar sus ideas, escoger a sus líderes, practicar su credo, donde el compromiso para la justicia social y económica se realiza más plenamente con instituciones que deben dar respuestas a los que sirven y que la sociedad civil independiente pueda florecer.
Quiero ser claro: el establecimiento de relaciones diplomáticas normales no es un favor que hace un gobierno a otro. Es algo que los países hacen juntos cuando los ciudadanos de ambos se benefician. En este caso la reapertura de nuestras embajadas es importante bajo dos niveles, de persona a persona y de gobierno a gobierno.
Ante todo nosotros creemos que sería útil para el pueblo de nuestras naciones saber más los unos de los otros. Conocerse, encontrarse. Por eso nos alienta que los viajes de los EEUU hacia Cuba ya hayan aumentado en un 35% desde enero y sigue creciendo.
También nos alienta que más y más empresas norteamericanas están explorando iniciativas comerciarles para crear oportunidades para el número creciente de emprendedores cubanos. También nos alienta que las empresas norteamericanas quieren ayudar a Cuba a aumentar su base de telecomunicaciones e Internet.
El gobierno cubano recientemente prometió que crearía decenas de nuevos puntos wifi.
También queremos reconocer el papel especial de la comunidad cubanoamericana en el establecimiento de una nueva relación entre nuestros dos países. De hecho tenemos con nosotros a representantes de esa comunidad. Algunos de ellos nacieron aquí, y otros que nacieron en los Estados Unidos. Con sus fuertes lazos de cultura y familia ellos pueden contribuir al espíritu de cooperación bilateral y progreso que queremos crear.
Tal y como han contribuido con sus comunidades y su tierra de adopción, el restablecimiento de vínculos diplomáticos hará que sea más fácil que nuestros gobiernos se comuniquen mayormente. Después de todo somos vecinos, y lo vecinos siempre tienen mucho que hablar, en las áreas de aviación civil, política de migración, preparación ante desastres, protección marina, el medio ambiente y el cambio climático, temas complejos.
El tener relaciones normales hará que sea más fácil hablar, y el hablar puede profundizar la comprensión de muchas cosas, incluso el hecho de que no estaremos siempre de acuerdo.
Todos sabemos que pese a la nueva política del presidente Obama, el bloqueo general, comercial, con Cuba permanece en pie y tan solo puede ser retirado por acción del Congreso, un paso que nosotros favorecemos con gran fuerza.
Por ahora el Presidente ha tomado pasos para reducir las restricciones sobre las remesas, exportaciones e importaciones para ayudar a los emprendedores cubanos en el ámbito de telecomunicaciones, viajes de familia, pero queremos hacer aún más.
La meta de todos estos cambios es la de ayudar a los cubanos a conectarse con el mundo y mejorar sus vidas. Así como lo hacemos de nuestra parte, instamos al gobierno cubano a que sea más fácil para que aquellos ciudadanos que desean iniciar su negocio, emprender iniciativas de comercio y acceder a información.
El bloqueo es un camino de dos vías, ambas partes deben eliminar las restricciones que han puesto escollos a los cubanos.
Pero antes de cerrar quiero dar las gracias a los líderes de las Américas, que durante mucho tiempo han instado a los Estados Unidos y a Cuba para que restablezcan lazos normales.
Quiero dar las gracias al Santo Padre, al papa Francisco, al Vaticano por haber apoyado el inicio de un nuevo capítulo en las relaciones entre nuestros países y creo que no sea un accidente que el Santo Padre estará aquí, después vendrá a Washington.
Aplaudo al Presidente Obama y al Presidente Castro por haber tenido el coraje, el valor de unirnos ante una oposición considerable.
Doy las gracias a la Secretaria de Estado adjunta Roberta Jacobson y a su equipo, a nuestras contrapartes en el Ministerio de Asuntos Exteriores [se refiere al ministerio de Relaciones Exteriores] de Cuba, el jefe de misión, el embajador Jeff DeLaurentis y todo el trabajo que ha llevado a toda esta gente a este día. Gracias a nuestro maravilloso personal, ¿creen ustedes que han estado ocupados todos estos meses?
Prepárense porque habrá más trabajo. Pero sobre todo quiero rendir tributo al acuerdo, a la comunidad cubanoamericana de los Estados Unidos. José Martí dijo que “todo lo que divide a los hombres es un pecado contra la humanidad.
Claramente los eventos del pasado, las palabras fuertes, las acciones provocadoras, las represalias, las tragedias humanas…todas han sido una fuente de las divisiones profundas que han divido nuestra humanidad común.
Ha habido demasiados días de sacrificio y dolor; demasiadas décadas de sospecha y de temor y es por eso que me siento alentado por tantas personas de ambas partes de este estrecho que, por vínculos familiares o por simple deseo de sustituir el enojo, la rabia, por algo más productivo se han adherido a esta búsqueda de algo mejor.
Hemos emprendido este camino sin ninguna ilusión de que vaya a ser fácil; pero todos confiamos en nuestras intenciones. Confiamos en los contactos que hemos establecido y complacidos por las amistades que hemos empezado a forjar, estamos seguros que este es el momento de acercarnos, como dos pueblo que ya no son enemigos o rivales, sino vecinos. 

Ha llegado el momento de desplegar nuestras banderas, enarbolarlas y hacer saber al mundo que nos queremos, que nos deseamos los mejor los unos a los otros.
(Versión de Cubadebate)

miércoles, 12 de agosto de 2015

Destacan visita de Evo Morales a Cuba para celebrar cumpleaños de Fidel















Fidel Castro. Foto: Roberto Chile/ Archivo de Cubadebate

El embajador de Cuba en Bolivia, Benigno Pérez, destacó el miércoles la visita que hará el presidente de Bolivia, Evo Morales, mañana (jueves) a la isla, para celebrar el cumpleaños del líder de la revolución cubana, Fidel Castro, consigna hoy el diario La Razón.
“El año pasado estuvo en cuatro oportunidades y este año, ahora va al cumpleaños de Fidel (Castro), para nosotros es una honra, un honor que el presidente Evo Morales vaya a Cuba siempre, y bueno en esta ocasión, especialmente”, dijo en contacto con la Red Patria Nueva.
Pérez explicó que el Mandatario boliviano es un referente de la revolución latinoamericana, por lo que su visita es importante no sólo para el Gobierno, sino para el pueblo cubano.
“Es un visitante querido de nuestro país, desde antes de ser Presidente, ha visitado Cuba muchas veces, en Cuba el presidente Evo es muy querido, no solamente de parte del Gobierno, sino también por la población”, sostuvo.
El lunes 3 de agosto, Morales anunció que el 13 de agosto viajará a La Habana, Cuba, para celebrar el cumpleaños del comandante de la Revolución cubana, Fidel Castro, junto a una delegación de los países miembros del Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA).
(Con información de La Razón, publicado en Cubadebate)