martes, 16 de mayo de 2017

La necedad y la ternura

Cuando se escuchan los versos de Pequeña serenata diurna –«vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre»- o nos recuerda El necio la decisión de ser consecuente con principios, la canción adquiere la consistencia y la transparencia de un acto de fe compartido...
El cantautor Silvio Rodríguez, junto a otros reconocidos artistas, durante la gala inaugural del Cubadisco 2017 en el teatro Nacional de Cuba. Foto: Jose M. Correa
Cuando se escuchan los versos de Pequeña serenata diurna –«vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre»- o nos recuerda El necio la decisión de ser consecuente con principios, la canción adquiere la consistencia y la transparencia de un acto de fe compartido.
Ese estado de gracia se hizo tangible en el concierto que dejó abierta este domingo la agenda de Cubadisco 2017, en la sala Avellaneda, del teatro Nacional.
El foro, que desde el comienzo de su andadura en las postrimerías del siglo pasado, ha intentado tender puentes entre la creación e interpretación musicales y la industria fonográfica nacional quiso rendir homenaje al Movimiento de la Nueva Trova, fundado en 1972, pero para hacer justicia honró a quien, junto a Pablo Milanés y Noel Nicola inauguró a fines de los años 60 una profunda renovación estética en el ámbito de la canción cubana: Silvio Rodríguez.
Silvio sinfónico enalteció la obra del trovador y a la vez la de todos los trovadores que han hecho del canto una experiencia vital, insustituible, inolvidable. Una experiencia para las horas de amor y angustia, de misterios y revelaciones, de intimidad y combate.
La Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la conducción de su titular Enrique Pérez Mesa, retomó el colosal trabajo que realizó con Augusto Enríquez entre el 2008 y el 2013 para la grabación del tríptico Te doy una canción (Producciones Colibrí), el cual se promovió en conciertos públicos en varios lugares del país.
En esta ocasión más de una decena de orquestaciones concebidas entonces por Leo Brouwer, Jorgito Aragón, Miguel Núñez, Demetrio Muñiz, y Pucho López sirvieron de base para que Bárbara Llanes, Raúl Torres, Marta Campos, Vicente Feliú, Amaury Pérez, Lázaro García, Augusto Blanca, Luna Manzanares, Eduardo Sosa y Polito Ibáñez interpretaran temas de Silvio, entrañablemente enraizados en la memoria afectiva de varias generaciones de compatriotas.
A estas voces se sumaron dos excelentes instrumentistas de probado linaje jazzístico, César López en el saxofón alto y el trompetista Julito Padrón, cuyos aciertos melódicos se hicieron sentir en Mi lecho está tendido.
Punto culminante resultó El necio, asumido por el propio Augusto y el conjunto Yoruba Andabo, punto de encuentro del sinfonismo con el más recio guaguancó.
El contexto fue propicio para que Cubadisco entregara el Premio de Honor a Lázaro García, Augusto Blanca y a la Gira por los Barrios de Silvio.
Antes, el sábado, se dieron a conocer los lauros a las más destacadas realizaciones de la discografía doméstica durante el último año. Buena Fe, por Sobreviviente, producido por la Egrem, se alzó con el Gran Premio Cubadisco 2017. El merecido reconocimiento se vio ensombrecido por un suceso luctuoso: el guitarrista Dayron Rodríguez, quien formó parte del grupo acompañante del dúo, había fallecido el viernes a los 32 años de edad, víctima de una crisis cardiaca.
Israel Rojas, líder de Buena Fe, declaró: «Para nosotros es una gran alegría recibir este premio, sin embargo, ha sido un día muy largo y triste, se lo dedicamos por supuesto a Dayron». Sobreviviente fue también ganador del Premio Cubadisco al Mejor Álbum de Fusión, y a la Mejor Realización de Sonido (entiéndase grabación, categoría inexplicablemente no contemplada antes en las nominaciones).
La Egrem obtuvo un total de 12 Premios Cubadisco y, como valiosa iniciativa, promovió en vísperas de la gala un encuentro para reconocer a los creadores e intérpretes nominados por el sello.
Otros premios relevantes recayeron en Discografía 50 títulos, de Pablo Milanés (Bis Music) y Alma con alma, de Frank Fernández (Colibrí), ambos a la Excelencia Artística.
TOMADO DE GRANMA

Para un diálogo productivo entre lo abstracto y lo concreto



Graziella Pogolotti
Por:

De manera natural, el tema de nuestra identidad se expresa en el ámbito cultural desde tiempos remotos. Su antecedente más lejano puede reconocerse en Espejo de paciencia, ese singular poema épico en tono menor inspirado en el contrabando.
Luego se manifiesta en nuestros historiadores tempranos que, en el siglo XVIII, empiezan a interrogarse acerca del qué somos y del cómo somos. En dirección similar apunta la crítica formulada por el padre José Agustín Caballero a la escolástica dogmatizante. Los criollos comenzaban a marcar su diferencia. A partir de entonces, con conciencia creciente de nuestra condición colonial, fue cristalizando, en el reconocimiento de nuestro entorno, una rica obra de imaginación y pensamiento. En los 80 del pasado siglo, el Ministerio de Cultura auspició una investigación que abordaba el asunto desde la perspectiva de las ciencias sociales. El muy reconocido texto de Carolina de la Torre constituye uno de los resultados de aquel proyecto.
La globalización neoliberal, con sus repercusiones en todos los planos de la vida, coloca el tema en una dimensión más amplia. Se han emprendido numerosas investigaciones al respecto, orientadas casi siempre al estudio de los sectores juveniles. Sin conocer las premisas de estos trabajos, sus enfoques me llevan al planteo de varias interrogantes. Algunas giran en torno a la conveniencia de establecer un corte generacional prescindiendo de un contexto más complejo. Por otra parte, me pregunto acerca de las herramientas empleadas para abordar un delicadísimo problema en el cual confluyen factores intelectuales y afectivos.
Al nacer, la criatura carece de identidad. La construye en el contacto físico con la madre, en el despertar de los sentidos y en las circunstancias que configuran el ambiente que la rodea. En esta iniciación, lo afectivo ejerce un dominio absoluto. La paulatina adquisición de la palabra establece la intersección entre lo intelectual, lo afectivo y lo meramente sensorial. Acompañada de la voz, la palabra transmite nociones y con su tesitura modela sensibilidades.
El medio familiar constituye, pues, la matriz iniciática de la definición de una identidad cultural. Es la base constructiva de valores, de normas de relación entre los seres humanos, basadas en el respeto mutuo y en la doble capacidad de observar y escuchar. Desde lo más elemental, la cocina tradicional, la familia es un vehículo básico de transmisión de una memoria cultural fundada en las zonas más íntimas de la cotidianeidad, entre tantas otras, las anécdotas de padres y abuelos. De manera más o menos consciente interviene con peso decisivo en la formulación de proyectos de vida y en los modos de configurar la noción de la felicidad. La atmósfera de armonía, o su contraparte, el ejercicio de la violencia física o sicológica, marcan indeleblemente las conductas de las criaturas en formación. La vida moderna, con su ritmo apresurado y con la intromisión de entretenimientos invasivos del hogar, ha debilitado el papel de la familia. El fenómeno es universal, pero alcanza un grado alarmante entre nosotros.
A medida que va creciendo, la criatura amplía su círculo de interacciones. El barrio y la escuela se interrelacionan. Complementaria del medio familiar, corresponde a esta última una acción múltiple, formativa, en el diseño de una identidad cultural. Sin renunciar al factor afectivo, imprescindible en el vínculo entre alumnos y maestros, entra en juego la ancha zona que corresponde a los valores y al conocimiento. En el primer caso, ha de regirse por el principio insobornable de justicia. En el segundo, interviene de manera fundamental el dominio de la lengua como instrumento para la captación de matices, la enseñanza de la historia y el conocimiento de la literatura nacional.
Es el momento de acceder, con todas sus implicaciones, a la noción de patria, razón de ser y compromiso con las generaciones que nos precedieron. Siempre en lucha con la adversidad, nos dotaron en lo material y en lo espiritual de lo que tenemos, reconocible en la maravilla de nuestras ciudades, en la obra de escritores y artistas, tanto como en la existencia de quienes sacrificaron vida y juventud para dotarnos de un espacio propio.
Adentrarse a través del doble carril de la inteligencia y de los sentimientos en el proceso histórico de una isla pequeña y escasa de recursos, capaz de enfrentar con el valor y la astucia a adversarios que la superan en dimensión y poderío, transmite noción de pertenencia e infunde el orgullo de compartir la identidad propia con un proyecto colectivo. A lo largo de medio milenio, muchos han sido los sacrificios para forjar el perfil de lo que somos. Una nación que convoca e interpela con voz autorizada, porque alcanzó su independencia tras 30 años de lucha, término incomparable en duración y esfuerzo con el de ninguna otra del continente. Frustrada la victoria, recobró fuerzas y voluntad. Derrocó tiranos y encabezó las reivindicaciones de un Tercer Mundo víctima del neocolonialismo. Llegado el momento de negociar, lo hizo en paridad de condiciones. Ahogada por una guerra económica implacable durante medio siglo, ha sido capaz de resistir y seguir haciendo obra. Tuvo que pagar un alto precio, padecer necesidades y sufrir desgarramientos por la lejanía de quienes, familiares y amigos, decidieron tomar otros rumbos. Y, sin embargo, subsisten reservas morales. A ellas tiene que apelar la sociedad toda para sanar cicatrices, para combatir los vicios que amenazan corroernos y restaurar la fe en la capacidad infinita de levantarnos y continuar la marcha. Martí ridiculizó al aldeano vanidoso. Al mismo tiempo, supo rendir homenaje a quienes, con las armas y el obrar virtuoso, sembraron conciencia y templaron el alma para el enfrentamiento decisivo.
La nación se hace todos los días mediante el actuar eficaz de sus ciudadanos. En ese presente que nos envuelve y en la recuperación viviente de la historia construida entre todos, se reconocen los hechos concretos de la realidad. En el plano simbólico de lo abstracto está la síntesis que reverenciamos. La bandera y el himno se gestaron en la sangre, en la lucha, en el inmenso sacrificio de la existencia en los campamentos mambises y en el dolor infinito de los padres que ofrendaron sus hijos.
Les debemos reverencia y respeto. No podemos vulgarizar su uso, sino enaltecer su presencia en los instantes excepcionales. Con sus peculiares ideas, sus arrestos y su voluntad de reafirmar su identidad, los jóvenes se integran a una comunidad intergeneracional, porque toca a ellos continuar nuestra lucha y sostener la defensa de una soberanía difícilmente conquistada.
TOMADO DE GRANMA.

lunes, 8 de mayo de 2017

¿Hay un despertar de la publicidad en Cuba?

¿Existe un renacer de la publicidad en Cuba? ¿Cuánto influyen los anuncios y videos comerciales que circulan de manera alternativa en los valores culturales y estéticos de los jóvenes cubanos? ¿Se puede hablar de una publicidad socialista?
Por: Ana Isa Vidal
8 de Mayo del 2017 
 
 
 
Mientras esperaba el P15 en la céntrica calle 23, de la capital habanera, un almendrón hizo una parada dramática, casi de película, y desde adentro del vehículo, alguien arrojó varios folletos a la calle. Estuve unos segundos sin entender de qué se trataba: aquella nube de papeles me pareció algo irreal, pero la sensación se borró enseguida cuando recogí uno de ellos y leí la promoción de un nuevo paladar en el Vedado. ¿De verdad era necesario ensuciar toda la calle y montar aquel teatro para darse a conocer?
Pero ese uno de los tantos síntomas que se ven a diario. «Clínicas del celular», peluquerías, estudios fotográficos, paladares y casas de renta, se promocionan en videos cortos que luego son insertados en las películas y series que ofrece el paquete semanal, compendio alternativo de audiovisuales, aplicaciones, noticias, entre otros productos, muy consumido en los hogares cubanos. Entonces ¿está resurgiendo la publicidad en Cuba?
Para Nelson Varona Rodríguez, profesor de Marketing, Relaciones públicas y Cultura organizacional en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, no se puede hablar de un renacer:
«El sector privado está haciendo un aparente resurgir de la publicidad en Cuba. A mi juicio, todavía está muy primitivo el conocimiento relacionado con este campo, y la mayoría de las cosas se hacen sin una base objetiva, real, científica, como debe ser…A nivel estatal no pienso que se pueda hablar de un resurgir porque es muy poca la que se hace y los canales y soportes son bastante limitados. Al no considerarla una buena publicidad desde el punto de vista técnico, yo hablaría más bien de un resurgir de la capacidad de pequeñas empresas de anuncios».
«Este sector está haciendo sus «pininos» en publicidad,- destaca el catedrático- limitándose a asociar el anuncio publicitario, en soportes más modernos, con nuevas tecnologías, sobre la base de los gustos que tiene el dueño del establecimiento, y los gustos que tenga quien le hace el anuncio».
«Ya hoy no se habla de publicidad o propaganda, son términos un poco obsoletos: ahora se habla de comunicación electoral y comunicación comercial. En Cuba, luego del triunfo revolucionario de 1959, se ha satanizado la publicidad porque es verdad que su objetivo directo es generar consumo»- así lo señala Roberto Miguel Torres, asesor de Comunicación y Marketing de la Oficina Nacional de Diseño, y profesor de Campaña, Comunicación y Medios del Instituto de Diseño (ISDi) en la capital.
Para el también periodista, en los último años «dentro del país se ha posicionado la publicidad y ha venido emergiendo por el sector cuentapropista, de manera que si hay veinte cafeterías en una cuadra e igual número de restaurantes, ¿cómo te das a conocer? ¿Cómo los otros saben que existes? Tener una marca forma parte de las cuestiones publicitarias, para poder posicionarte…»
Sin embargo, en esta carrera de por dar a conocer productos y servicios, falta creatividad:
«Cualquiera que sepa los elementos mínimos de publicidad sabe que un anuncio lleva una investigación previa, un análisis del mercado, un análisis de la competencia, la identidad corporativa de la institución.- destaca Varona Rodríguez- Pero normalmente, uno no lo ve reflejado en los lugares, casi todos se parecen mucho o dicen lo mismo, no se dan elementos de individualización o caracterización del lugar.»
Yander, quien trabaja como sastre, confiesa que «aunque es imprescindible vender y buscar nuevas vías para que la gente conozca tu mercancía, aún hay un poco de desconocimiento sobre el tema. »
Miguel Ángel considera que estos cambios son buenos y necesarios, pero hay que comenzar a preparar, tanto empresarios como consumidores: «El marketing y la publicidad habla de los negocios, cómo atender a un cliente, como brindar un producto con ética y profesionalidad, no como se hace a veces. Y respetar al cliente, creo que desde el pre-universitario, los estudiantes deberían recibir nociones de marketing, porque algunos terminan el bachillerato y se enfrentan a oficios relacionados con la gastronomía, el turismo, y en general, Cuba tiene muy malos servicios.»
En el local de impresión de fotos Foto Habana, Pedro manifestó: «Hay personas que vienen sabiendo que quieren, pero otras no, y nosotros los ayudamos en todo, hacemos el diseño de esa gigantografía, o tarjetas de presentación, todo lo que el cliente necesite. Eso sí: somos autodidactas. Los carteles malos o con faltas de ortografía son cada vez menos. También debemos recordar que hacer un cartel con calidad es caro. »
Por otra parte, varios diseñadores y realizadores audiovisuales, quienes colaboran en esta red de anuncios, se quejan de la ausencia de regulación en el campo de la comunicación en el país.
«Hay mucha gente preparada que egresa del ISDi o de la Facultad de Comunicación, o que no egresa de ningún lado, y son magníficos, talentosos y creativos y están trabajando muy bien. Claro, que si el trabajo lo hace un familiar tuyo que sabe trabajar con alguno de esos programas, o graba el video con su celular, no será lo mismo…Pero ¿dónde encontrar la persona idónea? El problema es que no existen agencias o grupos integrados de comunicación, no está aprobada ni legislada una ley de comunicación en Cuba.»

La creación es una necesidad imperiosa


Escribo cuando las ideas me torturan y, aunque pueda aparentarlo, no soy una mujer que tenga por disciplina sentarse a componer una canción», explica Liuba María Hevia, quien estrenará este 12 de mayo su nuevo fonograma Vidas paralelas

 
Por:Alejandro A. Madorrán Durán
 
Los más de 30 años de carrera artística de la cantautora cubana Liuba María Hevia confirman su pasión por la música y la fidelidad de un público enamorado de la melodiosa voz y las poéticas canciones de esta artista habanera, quien encontró en la canción trovadoresca el terreno más fértil para sus sueños.
La autora de temas como Luna de abril y Travesía mágica comenta que creció escuchando a Silvio, a Pablo y al español Juan Manuel Serrat; y que tal vez su música sería diferente si su vida no hubiera estado marcada por la nueva trova, género musical que, si bien nunca ha estado en contacto directo con la moda, constituye un referente ineludible para los cantantes y compositores cubanos.
Esta artista, que se dio a conocer en el concurso de televisión Todo el mundo canta, se pregunta si muchos jóvenes no se estarán perdiendo parte de su cultura musical al dejarse llevar por esas modas que tienen «un rostro joven y que padecen, casi siempre, de una muerte rápida».
«Es un fenómeno global que la tecnología propicie que se siente cualquiera frente a una computadora y que pueda colocar tres notas, afinar la voz con ese aparato, incorporar un ritmo que la gente quiere escuchar, y ya esté haciendo música, si se le puede llamar así», explica.
También reconoce las cosas fabulosas que se han hecho con las nuevas tecnologías, como la música experimental y la electrónica; además explica que no es solo la academia lo que define a un verdadero músico, pues muchos compositores cubanos de formación autodidacta han dejado una obra establecida.
«La creación musical debe ser un reflejo del arte», defiende Liuba, quien como gran melómana se declara estar siempre a la espera de sorprenderse con las nuevas propuestas, y también por descubrir canciones que hayan quedado en las estelas de los grandes movimientos y autores.
«Mi pasión por la música comenzó cuando era una niña. A los ocho años aprendí a tocar la guitarra con una amiga. También me gustaba cantar en el coro de la escuela. Siempre dije en mi casa que iba a ser cantante, aunque en mi familia nadie se hubiera subido nunca a un escenario».
—¿Cuándo decides que quieres dedicarte a la música?
—Siempre tuve claro que ese era mi camino. Fue tanta mi insistencia que mi madre logró convencer a un reconocido profesor de guitarra de apellido Gullón, ya retirado, para que me diera clases. También aprendí con un zapatero de la fábrica Amadeo, quien tocaba muy bien la guitarra popular. Esos dos estilos tan diferentes marcaron mis primeras lecciones.
«Después tuve la suerte de participar en el programa Todo el mundo canta, y comencé a relacionarme con el Movimiento de la Nueva Trova. En los 80, me vinculé al Conjunto Artístico de las FAR, que solía unir en sus espectáculos diversas manifestaciones del arte. Ese concepto de representación donde confluyen la plástica, la danza, el teatro y la música, marcó mi manera futura de proyectar mis conciertos y presentaciones».
—¿Cuándo llegas a la canción infantil?
—La canción para niños comenzó en las reuniones con los amigos en mi casa, donde cantábamos canciones de Teresita Fernández y de la argentina María Elena Walsh.
«Después conocí a Ada Elba Pérez, quien además de ser poeta, tocaba muy bien la guitarra y el piano, y resultó para mí un hallazgo fabuloso. Ella escribía canciones infantiles y después me las enseñaba para que yo las cantara. Así nacieron temas musicales como El trencito y la hormiga, Señor Arcoíris, El cangrejo Alejo, El despertar.
«Ada Elba fallece muy joven, con solo 30 años, y deja grabadas en un casete algunas canciones inconclusas, con letra y música, que después yo termino, como es el caso de Estela, granito de canela y Travesía mágica».
—¿Qué representó Teresita Fernández en su carrera?
—Es mi modelo de trovadora. Uno de mis paradigmas junto a Marta Valdés y María Teresa Vera. Desde niña trataba de verla tocar. Recuerdo que mi madre me llevó dos veces a su peña de los domingos en el parque Lenin, y también durante mi infancia la pude escuchar otras veces en mi barrio. Me gustaba no solo su música sino lo que decía, su persona artística, su coherencia. Con el tiempo tuve el privilegio de descubrir que ella era uno de esos seres irrepetibles, y que aún se desconoce, tristemente, gran parte de su obra.
—También has desarrollado la música campesina. ¿Cómo llegas a esta?
—Nací en La Habana de casualidad, porque mis padres eran del campo. Mi madre, que era una gran melómana, ponía música todo el tiempo en la casa. Escuchábamos la radio, música clásica y también campesina; en aquel tiempo estaban vivos los repentistas legendarios Justo Vega y Adolfo Alfonso, y también la gran Celina González.
«La oportunidad para hacer esa música llegó junto a mi cuarteto de cuerdas en el Conjunto Artístico de las FAR, cuando teníamos compuestas un gran número de guajiras y se dio la ocasión de grabar en Radio Progreso, gracias a Mirta Rubio.
«Lo novedoso de esa experiencia fue que al grupo inicial compuesto por un tres, un laúd y una guitarra, agregamos también un violín y un cello, y aquello, aunque insólito, resultó agradable para la gente.
«Esos años representaron la etapa febril de la juventud, donde experimentamos con la música sin ponerle nombre a lo que hacíamos. Ya quizá cuando se tienen otros estudios, uno piensa más en los detalles y las teorías. Lo bueno de la creación inconsciente, aunque también abogo por la cultura del conocimiento, es que uno no se pone límites, y de manera general la creación necesita de ese estado de inconsciencia profundo».
—¿Qué inspira a escribir a Liuba?
—Escribo cuando las ideas me torturan, y aunque pueda aparentarlo no soy una mujer que tenga por disciplina sentarse a componer una canción y esperar a que las musas bajen. Creo en la necesidad de expresar algo, aunque en ocasiones también he asumido obras por encargo para la radio, el teatro y la televisión.
«Otras canciones las escribo y las guardo. Y mis amigos, a veces, me critican por eso; pero creo que todo lo que uno hace no tiene necesidad de cantarse, porque uno tiene que dar lo mejor al público cuando hace este tipo de trabajo».
—¿Se impone límites cuando compone música para el público infantil?
—Contrario a lo que muchas personas piensan, con los niños se tienen más libertades. En lo personal, trato de no minimizar ni de hacer esquemas o códigos de los cuales los niños se dan cuenta y se molestan mucho.
«Considero que el buen uso del idioma se debe emplear para todo tipo de público. No se puede bajar el nivel, porque los niños, a veces, lo suben más que nosotros, quienes con el tiempo podemos descuidar eso. Trabajar para los pequeños es un reto constante, porque ellos son sinceros si quieren decirte que no les gustó un concierto o una canción. Hay quienes tienen pánico de actuar para los niños».
—¿Qué nos propone en su más reciente disco Vidas paralelas?
—En este nuevo volumen, que es casi una antología, canto a dúo junto con algunos de mis más queridos trovadores como Silvio, Pablo, Amaury Pérez, Carlos Varela, Polito Ibáñez, Niuska Miniet y Frank Delgado, entre otros.
«Y como los compositores hemos tenido el privilegio de ser cantados por grandes intérpretes, también tengo el placer de actuar en este disco con artistas de la talla de Beatriz Márquez, Ana Belén, Ivette Cepeda, Maridalia Hernádez, Issac Delgado y muchos otros artistas cubanos e internacionales.
«Este álbum, que pensamos presentarlo el 12 de mayo en Casa de las Américas, es un poco más de lo que soy, solo que paseándome con mis queridos amigos. Por eso me gustó el título Vidas paralelas, porque gran parte de la obra de esos músicos son como mi banda sonora familiar».
—Como usted refiere, esta nueva producción representa una mirada hacia su trayectoria musical. ¿El público puede esperar en un futuro nuevas canciones de Liuba?
—Pienso que sí. Aunque yo no las busco, no las provoco. No me preocupa eso. Para mí no es importante hacer una o miles de canciones. Creo, sobre todo, en la utilidad del arte. La creación es una necesidad imperiosa y no una preocupación ni una planificación. Estamos hablando de las cosas del alma.
TOMADO DE JUVENTUD REBELDE.

Corrupción, terrorismo, política

Entre las tantas noticias, la casualidad me ha llevado a leer la entrevista a uno de los últimos supervivientes del bombardeo de Guernica, la aldea mártir que inspiró una obra capital de Pablo Picasso...
Entre las tantas noticias, la casualidad me ha llevado a leer la entrevista a uno de los últimos supervivientes del bombardeo de Guernica, la aldea mártir que inspiró una obra capital de Pablo Picasso. Era un día de mercado. Los campesinos de los alrededores habían acudido a traer sus mercancías. De repente, a vuelos rasantes empezó a caer la metralla. No hubo tiempo para buscar refugio seguro, apenas algún amparo precario. Cuando todo parecía haber terminado y los habitantes salían a recoger sus muertos, volvió la metralla.
En plena guerra civil española, Guernica era un pequeño pueblo vasco, carente de valor militar y de peso político. Devino símbolo del rostro más implacable de la guerra. El bombardeo de ciudades abiertas y el ensañamiento con civiles no involucrados en el conflicto era un modo de sembrar el terror con propósitos ilícitos, método utilizado ampliamente por el fascismo en su primera expansión.
El miedo y la incertidumbre favorecen las posiciones conservadoras. A cambio de una seguridad pasajera, se renuncia al ejercicio de los derechos ciudadanos y a la defensa de los espacios conquistados. La memoria de la guerra civil española regresa a la actualidad cuando el panorama se ensombrece ante la derechización galopante. Por primera vez en la historia, se aproximan las coordenadas de Europa y de la América Latina. La crisis de las estrategias diseñadas por las izquierdas repercute en la conducta del electorado, inhibido en ocasiones, vacilante otras veces. No creo en la contemplación pasiva de ciclos históricos que se mueven como péndulos. Considero que la perspectiva a mediano plazo impone un análisis global.
Práctica efectiva, la presencia avasallante del miedo induce al desarme de las fuerzas políticas de resistencia.
En Europa, las consecuencias de la apertura de la caja de Pandora a partir de la guerra de Iraq se reflejan en un crecimiento del terrorismo que no conoce fronteras ni refugios, que amenaza los festejos y celebraciones colectivas y no se detiene al vulnerar los espacios simbólicos jerarquizados de las instituciones gubernamentales. La intromisión de la violencia en el Mediterráneo determina la también incontenible oleada de emigrantes. Por no estar involucrados en el conflicto, del lado de acá hemos escapado de ese flagelo. Pero por primera vez desde que se produjo el encontronazo entre dos culturas con la llegada de Colón, unos y otros padecemos, en igualdad de condiciones, las repercusiones de un mal planetario. Se trata de la crisis de legitimidad de una política, por olvido de principios víctima de la omnipresencia del neoliberalismo que permea la sociedad en su conjunto.
Surgida en plena guerra fría, la llamada escuela de Chicago pareció un núcleo pensante en torno a la economía circunscrito al ámbito académico. Pronto se convirtió en doctrina al servicio del poder hegemónico. Sus efectos inmediatos se manifestaron en el uso de la violencia extrema y su campo de acción fue América Latina. Las calles ensangrentadas de Santiago y la dictadura de Pinochet constituyeron un experimento que se extendió a otros países. La muerte y la tortura arrasaron con una generación de políticos e intelectuales que convergían en un sueño renovador. Tras la libertad concedida al libre juego de las fuerzas económicas, el crecimiento del poder financiero abrió paso a la corrupción más desenfrenada. Capitales golondrinas invierten por breve tiempo, para saciar luego sus apetitos en nuevos territorios vírgenes, mientras las utilidades se sumergen bajo la protección de los numerosos paraísos fiscales.
Desencadenada desde arriba, la danza de la corrupción no ha tenido límites y amenaza, como espada de Damocles, a los políticos, una vez cumplido el papel que se les asigna. Descubiertos los fraudes, se integran al espectáculo que nos entregan los medios de información. Entremezclando lo esencial y lo frívolo, contaminados por el lodo, muchos políticos carecen de poder de convocatoria. Cuando la voluntad popular se moviliza para obtener mejoras dentro del esquema capitalista, la alianza de los corruptos depone, sin que nada suceda, a la presidenta de un gran país. Pero la fiesta no termina. Los autores de la trama, representantes de la institución política, se hunden en el pantano de la corrupción. Ante tal espectáculo, la piel del votante se endurece. Franqueado el límite del espanto, renuncia a ejercer su derecho o se inclina al aparente mal menor. Para los países que resisten al asedio, las guerras económica y mediática fraguan imágenes satanizadoras, y serán implacables. Cuando el golpe suave no funciona, la violencia está al doblar de la esquina.
A pesar de las fisuras que lo iban corroyendo, el campo socialista, mientras se mantuvo, constituyó un factor de equilibrio. En la Europa capitalista el Estado garantizó un papel regulador para asegurar una política económica que preservara un nivel de bienestar. Al faltar la contraparte, el enfoque neoliberal se impuso sin cortapisas. El proceso había estado precedido por el debilitamiento del movimiento sindical. De  manera general, se impuso un pensamiento economicista, afincado en la renuncia de la clase obrera a las reivindicaciones políticas de mayor alcance. Fragmentada la unidad de otrora, las posibilidades de enfrentamiento a medidas que vulneran conquistas históricas son mínimas.
La corrupción rampante contribuye a la inercia y revela la crisis profunda de la democracia burguesa. De ahí el alto grado de abstencionismo y la conducta veleidosa de votantes que, asombrosamente, se manifiestan, sin tener conciencia de ello, contra sus intereses reales. El pensamiento de izquierda que asoma en Europa observa con interés, por primera vez en la historia, el ejemplo de los movimientos radicales de América Latina. Las experiencias más recientes de retroceso evidencian la urgencia de formular una plataforma política. Para lograrlo, tenemos que librarnos del vocabulario neoliberal que nos ha penetrado y tener en cuenta que las palabras son portadoras de concepto. Es imprescindible proceder al desciframiento de las ramificaciones de una doctrina que invade todos los campos; desgaja la economía de las ciencias sociales; introduce reformas que ponen la universidad al servicio de las empresas y soslaya la formación humanística en favor de la mera adquisición de habilidades. Porque la preservación de la especie, con su capacidad pensante participativa, es su impulso a la configuración de un imaginario colectivo y promisorio; es la única garantía de futuro.

(Tomado de Juventud Rebelde)

jueves, 4 de mayo de 2017

Nicolás Maduro: “¿Querían elecciones? ¡Vamos a elecciones!”

"¿Querían elecciones? ¡Vamos a elecciones! ¿Querían votar? ¡Vamos a votar!", dijo Maduro en la sede del Consejo Nacional Electoral. Foto: @PresidencialVen/ Twitter.
“¿Querían elecciones? ¡Vamos a elecciones! ¿Querían votar? ¡Vamos a votar!”, dijo Maduro en la sede del Consejo Nacional Electoral. Foto: @PresidencialVen/ Twitter.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, expresó que el pueblo con su voto directo, secreto y universal decidirá el futuro de la patria en unas elecciones que se celebrarán en las próximas semanas para elegir a los representantes de la Asamblea Nacional Constituyente.
“Le entrego el poder a ustedes para que decidan cuál será el destino de la patria”, dijo Nicolás Maduro. El mandatario aseguró que “el pueblo debe decir si quiere guerra o si quiere paz”, “si quiere violencia o Constituyente y vida”.
“¿Querían elecciones? ¡Vamos a elecciones! ¿Querían votar? ¡Vamos a votar!”, exclamó en una multitudinaria manifestación del chavismo en los alrededores del Consejo Nacional Electoral (CNE), donde el mandatario entregó el decreto que convoca a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), conforme al artículo 348 de la Carta Magna.
Nicolás Maduro quiere que el pueblo venezolano decida el futuro de su país. Foto: @PresidencialVen/ Twitter.
Nicolás Maduro quiere que el pueblo venezolano decida el futuro de su país. Foto: @PresidencialVen/ Twitter.
El mandatario manifestó su deseo de que el pueblo decida y expresó que será obediente a los mandatos de este. Igualmente, llamó a todos los sectores a trabajar por la paz y pidió el cese de la violencia, que ha dejado un saldo de más de 30 personas muertas en el país en medio de los llamados a protesta de la derecha que terminan en hechos vandálicos.
Asimismo, llamó a la oposición a lanzar sus candidatos a la Constituyente. “Si ellos dicen que son mayoría que lancen sus candidatos y el pueblo decidirá”, expresó.
“Yo confío en el pueblo, yo confío en ustedes, yo confío en la victoria de la constituyente”, aseveró el gobernante venezolano.
El presidente de Venezuela convocó el pasado lunes a una Asamblea Nacional Constituyente para alcanzar la paz y el diálogo en el país.
La decisión de solicitar una Constituyente se debe al rechazo de la derecha venezolana a participar en el diálogo, impulsado en varias ocasiones por el primer mandatario. La oposición venezolana ha decidido rechazar el diálogo y ha optado por poner en marcha un golpe de Estado continuado.
El pueblo acudió a la sede del Consejo Nacional Electoral para apoyar a Maduro. Foto: @PresidencialVen/ Twitter.
El pueblo acudió a la sede del Consejo Nacional Electoral para apoyar a Maduro. Foto: @PresidencialVen/ Twitter.
Maduro en la sede del Consejo Nacional Electora. Foto: @PresidencialVen/ Twitter.
Maduro en la sede del Consejo Nacional Electora. Foto: @PresidencialVen/ Twitter.
(Con información de TeleSur/ Russia Today)

martes, 2 de mayo de 2017

Crónicas del ensueño marino de San Fulgencio de Gibara

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Gibara, en el horizonte la famosa Silla. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
I
No puede resistirse el almirante Colón respirar profundo ante tanta belleza natural. Ha querido realizar la guardia del amanecer, a la que llaman cuarto de alba. Desde el alcázar de la nave espera ver salir los rayos del sol. Ya ha tomado la determinación de poner ese día –5 de noviembre de 1492– su nao a monte, cuando recibe como una riada sobre su rostro “el ensueño marino” del entorno. Cierra los ojos unos segundos para alzar la vista un poco más allá y entonces encuentra la peña, de apenas 15 metros de altura. Sonríe y memoriza lo que escribirá horas después en su cuaderno de bitácora o Diario de Navegación: «… aquel puerto de Mares es de los mejores del mundo y mejores aires y más mansa gente, y porque tiene un cabo de peña altillo se puede hacer una fortaleza, para que si aquello saliese rico y cosa grande estarían allí los mercaderes seguros de cualquiera otras naciones».
Gibara Batería
Batería Fernando VII. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
II
La gente aguarda solemnemente por su merced el teniente gobernador de Holguín para comenzar la misa de campaña. Acto seguido se colocará la primera piedra para la construcción de la Batería de Fernando VII. La orquesta y el banquete ya están prestos. Las naves surtas en la bahía esperan el saludo del tronar de sus cañones. El amanuense ha fechado el acta: 16 de enero del año del Señor de 1817, día de San Fulgencio. Más Don Francisco de Zayas y Armijo se demora un poco más. No puede resistirse respirar profundo ante tanta belleza natural de ese lugar llamado Punta de Yarey. Se vira para dar la orden cuando recibe como una riada sobre su rostro “el ensueño marino” del entorno. Cierra los ojos unos segundos para alzar la vista un poco más allá. Sonríe. Ahora sí está seguro de la profecía del Almirante. Ordena a su oficial: –Sacad la cruz al sol. Empezad ya.
Gibara Cine Jiba
Cine Jiba. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
III
Se proyecta en el cine Jiba la película Miel para Oshún y Humberto Solás se da cuenta de que algo anda mal. Escucha el murmullo de los gibareños en la oscuridad de la sala. Piensa una y otra vez qué hacer. Mira que ocurrírsele filmar en este pueblo el robo de la bicicleta. Precisamente aquí, donde las bicicletas se dejan parqueadas en las aceras. Justo cuando se va a terminar el filme, recibe como una riada sobre su rostro “el ensueño marino” del entorno. Cierra los ojos unos segundos para alzar la vista hacia la pantalla. Sonríe tranquilo. Le dirá a los gibareños que la villa será la sede de un Festival Internacional de Cine Pobre. Al fin y al cabo Gibara se lo merece.
Entre la realidad y la ficción de estos tres hechos históricos, lo cierto es que fue Don Cristóbal Colón el primer descubridor y profeta de Gibara, a la que nombró Río de Mares. Le continuó, 325 años después, Don Francisco de Zayas y Armijo, el segundo descubridor de la que sería después la Villa Blanca de los Cangrejos. Le seguirá a casi 200 años, Don Humberto Solás, el tercer descubridor en su historia más reciente.
Los tres, en diferentes épocas, como tantos otros, recibieron la brisa de su “ensueño marino”, que provoca en los no nacidos en ella enamorarnos como si le perteneciéramos por siempre. ¿O acaso será la “gracia divina” de este sitio marinero nororiental cubano, que aún en su bicentenario fundacional nos sigue pareciendo que el tiempo se detiene para regocijo del espíritu, cual toque mágico de la geografía insular?
Cómo entender sino, lo que sintió la asturiana Eva Canel en su visita a Gibara en 1915, referenciada en su libro “Lo que vi en Cuba”, acuñando para la inmortalidad la famosa frase: «Ningún pueblo de Cuba ha dejado en mi alma, tan profunda huella como Gibara». O cómo entender cuando le pregunté a Don Eusebio Leal si podría definirla, y me escribiera: ¡Gibara, esa pieza de Cuba!
Gibara
Gibara, desde el mirador. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Hoy, a dos de mayo, en el marco de la XXXVII Feria Internacional de Turismo FITCUBA 2017, Gibara se está lanzado como nuevo destino turístico.
Sobre “la perla hermosa de nuestro Oriente” podría contarles, y solo es un ejemplo, de sus variados atractivos: el sistema de fortificaciones que la convirtieron en el siglo XIX en la segunda urbe amurallada de Cuba después de La Habana; el túnel del ferrocarril, inmutable al paso del tiempo esperando tal vez la travesía de la locomotora y sus vagones; la hermosa bahía y sus dos ríos: Gibara y Cacoyugüín; la espectacular elevación Silla de Gibara, observándonos a lo lejos y a la vez tan cerca; el inmenso sistema cavernario con la Cueva de los Panaderos; sus plazas públicas y construcciones coloniales; el pequeño e íntimo malecón; la Loma de la Vigía con su mirador; la imponente parroquial católica o la estatua de la libertad, a la cual le cubrieron la inscripción original por otra, para volver a reaparecer tiempo después, diciéndonos que “Gibara tiene estatua porque se la merece”. Podría hasta contarles de su gastronomía típica con sus jaibitas rellenas, la sopa y el arroz con coquina o el exquisito caro de los cangrejos, con su desove singular que por cientos de miles inundan calles, casas, y cuanto lugar pequeño o grande existe.
Tanto y más tiene este pueblo. Con toda su gente laboriosa y sencilla –como los versos– que te hacen suyo cuando sienten que les quiere y les mira con el corazón, porque “lo esencial es invisible a los ojos”. Tanto y más tiene este pueblo. Con sus fiestas tradicionales y sus eventos como parte de su patrimonio inmaterial: la Semana de la Cultura, el Festival Internacional de Cine –continuador del Cine Pobre–, el Festival de Cine Comunitario, las Romerías de la Cruz, los Carnavales, el Día del Gibareño Ausente o el Taller Ciudades del Mar, por citar los más relevantes.
Los planes actuales y prospectivos del desarrollo turístico gibareño, tendrán que estar en correspondencia junto a otros ámbitos con el propio desarrollo endógeno citadino en particular y de todo el territorio en general. Cuidar y preservar el legado anterior, el presente y el que está por venir, será uno de sus principales retos. Mantener su propia fisonomía material e identitaria le permitirá competir o complementarse con otros destinos de la nación y del mundo.
Cuando se corten hoy las cintas del nuevo Club Náutico y del hotel E Plaza Colón, volveremos a cantar “Viva Gibara” o “La que sube”, el himno local que en su estribillo pondera los epítetos de su natural encanto.
Como soy hijo adoptivo gibareño, me quedo con la última estrofa que dice “la soberana de los ensueños”. ¿Por qué? Porque también sentí como una riada sobre mi rostro el ensueño marino de su entorno. Cuando me sucedió, hace ya algún tiempo, no pregunté al llegar a Gibara donde se comía el mejor pescado, sino cómo se iba a la casa del patricio Don Antonio Lemus Nicolau. Pero esa, esa es otra crónica…
Gibara Pescadores
Gibara, pueblo de pescadores. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara Punto Náutico
El nuevo punto naútico que se inaugura este 2 de mayo de 2017en FITCuba. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara Playa
Gibara, área de playa. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara Lancha
Gibara, la lancha que comunica con los cayos cercanos. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara Túnel
Túnel que atravesaba el ferrocarril de Gibara a Holguín. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara
Gibara y su gente. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara Calle principal
En el centro de Gibara. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara Plaza Colón
Gibara, Plaza Colón. En amarillo la Casa de la Cultura municipal. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara
Gibara. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara Parque principal
Parque Calixto García de Gibara. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara, al pie del cañón. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara, al pie del cañón. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara
Gibara. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara escalinata
La larga escalera desde el mirador hasta las calles de Gibara. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Silla de Gibara
La Silla de Gibara en el horizonte. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara centro cultural
Gibara, centro cultural. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Hotel Arsenita
Gibara, Hotel Arsenita. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara Lobby Bar hotel Arsenita
Lobby Bar del Hotel Arsenita, Gibara. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara. Hotel Ordoño
Gibara. Hotel Ordoño. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara casa de renta. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara, casa de renta. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara casa Cosme Proenza
Gibara, casa estudio del pintor Cosme Proenza. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara Tesoros
Tesoros de Gibara. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara palabras de Colón
Gibara en palabras de Cristóbal Colón. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate
Gibara
Gibara. Foto: Daylén Vega Muguercia / Cubadebate

TOMADO DE CUBADEBATE.