lunes, 4 de diciembre de 2017

Vigencia de la prédica de Juan Formell


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Pupy y Formell. Foto: Rafael Lam.
Pupy y Formell. Foto: Rafael Lam.
La cultura de una nación está conformada por la vigencia de hechos cuya trascendencia en el tiempo, les otorga una permanencia que paulatinamente, define la identidad de un pueblo. Por lo tanto, dicho proceso de acumulación, se encuentra en constante evolución determinada por las diferentes variables que inciden en cada momento histórico. En tal sentido, hay figuras del entorno de la música popular que quedan en el olvido, si no lograron el acople de valores artísticos imprescindibles para alcanzar la eternidad, independientemente de que pudieron haber provocado cierta conmoción, pero efímeras por la carencia de un avalado talento. Otras en cambio, como el egregio trovador Sindo Garay, un maestro en las teclas del piano como Ernesto Lecuona o el inigualable Benny Moré y su Banda Gigante entre tantos otros, gozan de la más profunda admiración y respeto del que se diga cubano ahora y para siempre.
Orgullosos de contar con semejante cota de profesionales creadores, el maestro Juan Formell cual ancestral patriarca, nos convoca a meditar en torno al alcance de su obra proyectada en la sociedad de nuestros días.
Dueño como nadie de la habilidad para hacer mover los pies mientras sonreímos con la alegría por haber nacidos en la amada Isla, esta indiscutible realidad representa de inicio, uno de sus mayores logros.
Los Van Van en Luna Park, Buenos Aires, 8 de mayo de 2015. Foto: Kaloian.
Los Van Van en Luna Park, Buenos Aires, 8 de mayo de 2015. Foto: Kaloian.
Cada vez que aparecía un disco de Juan Formell y Los Van Van, este se convertía en todo un acontecimiento social, pues no solo teníamos la nueva música en los oídos sino también en nuestras bocas ya que como pasa con las Series Nacionales de pelota, todos nos tomamos el derecho de dar nuestra opinión acerca de la aclamada orquesta. Aunque este sentido de pertenencia era reverenciado tanto por la radio como por las fiestas en nuestras casas, esas en que nadie salía a bailar hasta que no se hiciera escuchar algo de Los Van Van, pero el inusual vendaval emotivo provocado por el aliento patrimonial de la orquesta, tenía lugar en los conciertos. No importaba en qué temporada era ubicada la pieza que se estaba tocando, ni quien era el cantante que la interpretaba.
Se estaba bailando al pie de una orquesta culminante, estelar que no permitía quedarnos sentados. Decidirse a echar un pasillo con el indetenible desbordamiento de música agradecida, significa aceptar una invitación para compartir el hechizo de que mientras mueves el cuerpo bajo el influjo de un singular grado de euforia, a la vez te abriga la certeza de ser parte indisoluble de esa idiosincrasia que revela el universo de la nacionalidad, espontáneos sentimientos que nacen del profundo amor por todo lo que implican esas cuatro letras sagradas que nombran a nuestro país. Estar conscientes del poder de semejante estado de ánimo, es reconocernos al mismo nivel de intransigencia del trovador que clama por el mayor sacrificio en defensa ante aquellos que pretendan dañarnos.
Bailar o sencillamente disponernos a escuchar un disco de Los Van Van durante la etapa en que estuvo Juan Formell, encerraba una multitud de valores éticos, culturales y espirituales que contribuían a hacernos sentir como que dicha orquesta siempre ha estado entre nosotros, inequívoca vivencia por el grado de cohesión social alcanzado en torno a la misma

La historia que anida el sitio eterno de Fidel Castro

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Soldados de la Unidad Militar 1953, realizan el cambio de la Guardia de Honor al Héroe Nacional  José Martí, y al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, 27 de noviembre de 2017.      ACN  FOTO/ Miguel RUBIERA JÚSTIZ/ rrcc
Soldados de la Unidad Militar 1953, realizan el cambio de la Guardia de Honor al Héroe Nacional José Martí, y al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el cementerio Santa Ifigenia. Foto: Miguel Rubiera/ ACN / Archivo
Una roca extraída de un sitio próximo a la Gran Piedra, lugar del oriente del país que pertenece a la Sierra Maestra, tan raigalmente vinculada a la vida revolucionaria de Fidel, contiene la urna de cedro que guarda sus cenizas.
Con una compartimentación muy alta laboró durante diez años un reducido grupo de trabajo en el proyecto. El entonces Ministro de las FAR, General de Ejército Raúl Castro Ruz, le encomendó la tarea en 2006 al arquitecto Eduardo H. Lozada León, quien junto a su esposa, la también arquitecta Marcia Pérez Mirabal, realizó la concepción del recinto.
El Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque asesoró la labor y buscó soluciones como la del cercado perimetral, para lo cual propuso tener en cuenta la parte superior del monumento dedicado al Apóstol en Dos Ríos. Después de fallecer Almeida, el viceministro de las FAR, general de cuerpo de ejército Ramón Espinosa Martín, asumió la responsabilidad. Él guardaba en su memoria la existencia de la piedra y señaló el lugar donde se encontraba.
Durante tres años se trabajó en el perfeccionamiento de la roca granitoide, que posee un peso de entre 48 y 49 toneladas aproximadamente, y una altura cercana a los cuatro metros. Pulirla, perforar el espacio para la urna, revestir el interior y preparar la tarja de mármol verde y letras en bronce con el nombre de Fidel fue una delicada tarea.
De forma paralela, mientras integrantes de la Empresa de Construcciones Militares de Santiago de Cuba laboraban en el elemento principal, el Coronel (r) Mariano Lamber Matos, en función de inversionista, adelantó detalles como la creación de las columnas del cercado y el piso, construidos con mármol color crema de yacimientos existentes en Bayamo. Se hicieron 19 con este material, en representación de las columnas y el pelotón Las Marianas, del Ejército Rebelde. Las cadenas que atan estos elementos denotan la unión de las acciones de las citadas fuerzas.
Las columnas están compuestas por tres elementos: la base, en alusión al grito de Libertad o Muerte de Carlos Manuel de Céspedes; el intermedio, que representa la labor de Martí para materializar la Guerra Necesaria; y toda la parte superior, que recuerda a la Revolución liderada por Fidel que continúa en ascenso. El símbolo que las corona glorifica la lucha victoriosa en las montañas. Lo rodean el laurel y el olivo de bronce con un apoyo y tres montañas.
A la entrada de la tumba de Fidel se levantan dos pedestales semejantes a otros que conforman el cercado del cementerio, en alusión a la acción cívica y el movimiento de la clandestinidad.
A ambos lados de la senda que conduce al monolito hay un pequeño espacio en el suelo, enchapado con piedras chinas pelonas, las cuales fueron recogidas de las desembocaduras de los ríos que corren por La Plata y el Uvero.
Cada detalle en este sitio contiene un significado, incluso la vegetación: los helechos son propios de la Sierra y las posturas de café, ubicadas en las jardineras, contienen el uniforme verde olivo mientras su aroma recuerda el de las montañas.
(Tomado de Juventud Rebelde)

Rinde Raúl homenaje a Fidel en Santa Ifigenia



Raúl rinde honores a Fidel en Santa Ifigenia. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Raúl rinde honores a Fidel en Santa Ifigenia. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Amanece en el Cementerio Patrimonial de Santiago de Cuba. “Buenos días, Fidel”, diría el poeta. “Presenten armas”, ordena el alto oficial. El Himno rompe el sepulcral silencio y ahonda la solemnidad. Al cielo sube “la bandera más bella que existe”, apenas son las 7:00 de la mañana en la tierra donde reposa el Comandante en Jefe, el líder insurrecto y redentor.
Del edificio administrativo del camposanto, salen los jóvenes soldados, erguidos e impecables, por el sendero que abren las califas. Suena la Elegía a José Martí, canto de una banda que el alma se conmueve. Allí están los dirigentes de la Revolución, el General de Ejército Raúl Castro Ruz encabeza el pequeño grupo, que esta mañana rinde honores al estadista de la nación, a un año de su descanso definitivo en esta tierra cubana.
El relevo de la guardia de honor se hace a la vez en los monumentos a Fidel Castro, José Martí, Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales, ilustres cubanos, jamás vencidos.
Hasta la piedra, donde un año atrás llegara a esta misma hora la urna de cedro con las cenizas del Comandante, el pueblo lleva rosas blancas, la ofrenda la custodian un combatiente, una mujer, un obrero y una estudiante, rostros de una Isla dignificada.
La corneta toca las notas que otrora llamaron al combate, las palabras del Comandante en Jefe resuenan en Santa Ifigenia como aquel 1 de mayo de 2000 en la Plaza, el día que nos legó por siempre el concepto de Revolución para hacerlo ley de vida, en que en letras doradas está escrito muy cerca de él, “porque no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas”.
El Presidente cubano anda sobre sus pasos, lleva en un puño la rosa y el corazón. Raúl se cuadra frente al Jefe. Es el momento más íntimo de la ceremonia, trascurre frente al monolito que guarda toda la gloria del mundo. Después del hermano, pasan compañeros de la Sierra y el Llano, de la pelea y el porvenir.
De la Plaza Antonio Maceo han salido los peregrinos, más de 300 mil, vienen por la avenida Patria. Traen flores, consignas que gritan sentimientos, la nostalgia clavada en la mirada. Vienen a rendir honores al invicto, al guerrillero que traía el monte y el pueblo en la piel.
Raúl se dirige ahora al encuentro del Apóstol, un haz de luz ilumina la cámara funeraria, los presentes lo acompañan. Así sucede ante la tumba de Céspedes, padre del que somos deudores, y frente a Mariana, madre ceiba, madre Patria, se honra a la mujer, al misterio y la epopeya.
El cielo ya viste de amor encendido, los santiagueros se aproximan, Cuba camina en sus pies. El Comandante de Jefe los aguarda. Intactas han quedado las huellas en Santiago, las de Fidel en nosotros y las nuestras en él.
General de Ejército Raúl Castro Ruz encabeza el pequeño grupo, que esta mañana rinde honores al estadista de la nación. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
General de Ejército Raúl Castro Ruz encabeza el pequeño grupo, que esta mañana rinde honores al estadista de la nación. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Raúl rinde honores a Fidel en Santa Ifigenia. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Raúl rinde honores a Fidel en Santa Ifigenia. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Del edificio administrativo del camposanto, salen los jóvenes soldados, erguidos e impecables, por el sendero que abren las califas. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Del edificio administrativo del camposanto, salen los jóvenes soldados, erguidos e impecables, por el sendero que abren las califas. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Los santiagueros peregrinan desde la plaza hasta Santa Ifigenia. Foto: Irene Pérez
Los santiagueros peregrinan desde la plaza hasta Santa Ifigenia. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Jornada de festejos por su 50 cumpleaños


El aniversario 50 del Ballet de Camagüey será festejado con la puesta en escena del mismo programa presentado durante la función inaugural del 1 de diciembre de 1967
El joven elenco del Ballet de Camagüey ensaya en su sede la obra Las llamas de París. Foto: Orlando Durán Hernández
CAMAGÜEY.–El Ballet de Camagüey festejará su aniversario 50 con la puesta en escena del mismo programa presentado durante la función inaugural del 1 de diciembre de 1967, una manera singular de rendir tributo a quienes forjaron, dieron vida y prestigio a la emblemática compañía.
Así lo anunció su directora, Regina María Balaguer Sánchez, quien precisó que el Teatro Principal de esta ciudad acogerá nuevamente, como hace cinco décadas, un espectáculo conformado por Las sílfides, el pas de trois del primer acto de El lago de los cisnes y La fille mal gardée.
«Con la sola novedad, aclaró, que esta vez la Orquesta Sinfónica de Camagüey nos acompañará y será la protagonista musical de la función, un sueño largamente acariciado por los integrantes de la compañía y una experiencia que pretendemos repetir de manera sistemática».
Tras la actuación del viernes 1ro. de diciembre se sucederán varias presentaciones, en las que el Ballet de Camagüey compartirá escenario con Danza Combinatoria de Rosario Cárdenas, el Ballet Folclórico de Camagüey, el Ballet Contemporáneo de Camagüey y la agrupación danzaria Camagua.
Según detalles ofrecidos por Rafael Saladrigas Ruiz, regisseur principal de la compañía, durante la jornada de espectáculos estará presente, además, una pareja de baile del Ballet Nacional de Cuba y se contará, entre otros invitados, con la presencia de la ilustre bailarina y maestra Aurora Bosch.
En esos días, el colectivo camagüeyano presentará un variado repertorio que incluirá las piezas Y en tus ojos, Suite Géneris, Vals, Fantasía y El Talismán, para cerrar el 9 de diciembre con la puesta en escena de Las llamas de París, en versión coreográfica de la maestra Hilda Martínez.
Exposiciones fotográficas y de carteles sobre la danza, presentaciones de libros, reconocimientos a personalidades, la cancelación de un sello postal y una peregrinación hasta la tumba de Vicentina de la Torre, fundadora del Ballet de Camagüey, matizarán también el programa conmemorativo.
«Este aniversario, explicó Regina Balaguer, se le dedicaremos a la memoria y el legado del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y a todo lo que hizo por enaltecer la cultura cubana, en especial la danza, la que se ha desarrollado y alcanzado niveles técnico-artísticos y estéticos que hoy se reconocen en el mundo».
TOM ADO DE GRANMA

Dos siglos apostando por la cultura cubana


Comenzaron las celebraciones por los 200 años de la Academia de Bellas Artes San Alejandro

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Con talleres de las diferentes especialidades, intercambios con otras instituciones, conferencias, exposiciones, una gala artística y el encuentro entre egresados celebrará la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro sus 200 años de fundada.
Lo anterior fue anunciado este jueves por Lesmes Larroza, director de la institución, en conferencia de prensa efectuada allí. El también graduado del Instituto Superior de Arte explicó que la jornada estará dividida en dos etapas: una inició esta semana y se extenderá hasta principios del próximo año; la otra será de enero a mayo de 2018.
Enlazar historia y contemporaneidad es uno de los propósitos de la conmemoración. A modo de laboratorio experimental funcionarán talleres artísticos pedagógicos, donde se mostrarán obras en proceso de los alumnos.
Entre las acciones previstas sobresalen una conferencia sobre la historia y trascendencia de esta academia, el 12 de enero de 2018, día en que se cumplen sus dos siglos de existencia, mientras que del 17 al 23 se organizará una exposición itinerante de obras realizadas por sus estudiantes y profesores, que recorrerá primero las escuelas nacionales y luego todo el país.
La gala homenaje se efectuará el día 26, en tanto el encuentro de los egresados tendrá lugar el 30.
En junio de 2018 se inaugurará en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) una exposición de corte histórico en la que se expondrán piezas de figuras iniciadoras de la academia así como de las más jóvenes generaciones de artistas, según dijo Ana María Fuentes, subdirectora de Extensión Cultural del MNBA.
Del mismo modo, está prevista una restauración capital de los murales del vestíbulo de ese emblemático centro, al tiempo que se crearán vitrales que adornarán la puerta de entrada que seguirán atravesando quienes continuarán apostando por enriquecer la cultura cubana.

Fidel en tres dimensiones

Quienes tuvieron la oportunidad —y el privilegio— de entrevistar al Comandante en Jefe pudieron preciarse de conversar cara a cara con una de las personalidades más trascendentes del último medio siglo

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Entrevistar al Comandante en Jefe Fidel Castro fue, durante un buen número de años, el sueño dorado de muchos periodistas en cualquier parte del mundo. Quienes lograron hacerlo, no solo sumaron un importante lauro a su currículo profesional, sino que, además, tuvieron la ocasión de conversar cara a cara con una de las personalidades más trascendentes del último medio siglo.
Reseñar con pelos y señales cada una de esas entrevistas constituiría una tarea poco menos que irrealizable. En este espacio pretendo condensar algunas de las más conocidas. Entre sus ilustres contrapartes estuvieron un famoso editorialista norteamericano, un fraile dominico brasileño y un intelectual franco-español. 

Herbert E. Matthews, el primero


El diario norteamericano The New York Times hizo trizas la mentira de que Fidel y sus compañeros habían sido aniquilados. 
El primer periodista que entrevistó a Fidel en las montañas orientales fue el norteamericano Herbert E. Matthews, célebre, entre otros méritos, por ostentar el premio John Moors Cabot, uno de los galardones más preciados concedidos por la famosa Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia. El suceso tuvo lugar el 17 de febrero de 1957, en la finca del campesino Epifanio Díaz, hasta donde el reportero llegó desde su país, con escala en la capital cubana y fachada de turista. Tuvo que vencer muchos obstáculos. «Penetrar en la Sierra Maestra y entrevistar a Fidel Castro significó un riesgo terrible para docenas de hombres y mujeres en La Habana y en Oriente», reconoció más tarde.  
Una semana después, ya de regreso en Norteamérica, vio la luz la primera parte de la entrevista, que recorrió el mundo en la portada del diario The New York Times, el periódico más influyente de Estados Unidos. Santiago Verdeja, a la sazón Ministro de Defensa del dictador Fulgencio Batista, se apresuró a tildarla de patraña, y desafió a sus editores a publicar una foto que demostrara su autenticidad. Su reto fue aceptado, y el 28 de febrero el citado diario colocó en primera plana una instantánea del líder rebelde tocado con una gorra y con un fusil.
Fidel y Matthews hablaron aquella vez durante tres horas casi en susurros, pues el Ejército operaba por allí en busca del grupo rebelde. El reportero describió así al revolucionario: «Un hombre corpulento, de seis pies, de piel aceitunada, de cara llena y de barba dispareja». Y acto seguido: «Su personalidad es abrumadora. Es fácil convencernos de que sus hombres lo adoran y comprenden por qué es el inspirador de la juventud cubana. (…). Un hombre de ideales, de coraje y de cualidades para el liderazgo».
Durante el diálogo, ambos estuvieron sentados sobre una frazada, mientras fumaban puros y bebían café. Matthews preguntó cuanto quiso. Al terminar, calificó a su entrevistado como «un gran conversador». Fidel respondió así a una de sus interrogantes:
«Puedo asegurar que no tenemos animosidad contra los Estados Unidos y el pueblo norteamericano. Sobre todo, estamos luchando por una Cuba democrática y por la conclusión de la dictadura. No somos antimilitaristas; por eso es que dejamos libres a los soldados prisioneros. No tenemos odio contra el Ejército porque sabemos que hay buenos hombres, incluyendo a muchos oficiales».
La entrevista no solo burló la férrea censura de prensa del régimen. También ridiculizó a sus voceros, quienes aseguraban que los expedicionarios del Granma y su líder habían sido aniquilados luego de su desembarco en Alegría de Pío, el 2 de diciembre de 1956. «Fidel Castro, el jefe de la juventud cubana, está vivo y pelea duro y exitosamente en los inhóspitos y casi impenetrables parajes de la Sierra Maestra», certificó Matthews en el diario.

Frei Betto, Fidel y la religión 

El religioso brasileño Frei Betto conoció a Fidel el 19 de julio de 1980 en la capital de Nicaragua, durante los actos por el primer aniversario de la revolución sandinista. Aquel encuentro fue el inicio de una sólida y larga amistad. Al año siguiente, el fraile visitó por primera vez Cuba, con motivo del premio literario Casa de Las Américas. Poco antes de partir de regreso a su país, José Ramón Miyar (Chomy), por entonces secretario del Consejo de Estado, lo invitó a su casa. Estaban por dar las 12 campanadas de la media noche cuando hizo su entrada Fidel.
El diálogo entre ambos fluyó como entre viejos conocidos. Y el tema de la fe no tardó en salir a relucir. Betto quiso saber sobre la formación religiosa de Fidel, de su familia y hasta de la religiosidad del pueblo cubano. Años después, en charla con dos colegas de oficio, admitió que aquella vez quedó sorprendido por «cómo él tenía un análisis, una mirada positiva sobre el fenómeno religioso, y siempre contextualizando los equívocos».
Casi amanecía cuando el visitante le preguntó a Fidel si estaría dispuesto a abordar de nuevo el asunto en un futuro próximo. «Es que tengo pensado escribir un libro sobre Cuba para los jóvenes brasileños, y me gustaría incluir un capítulo que aborde sus opiniones sobre la religión», argumentó. Fidel aceptó y, de mutuo acuerdo, decidieron realizar la entrevista tres meses después.
Era mayo de 1981 cuando Betto retornó a Cuba con un cuestionario de 64 preguntas. Pero —¡ay!—, la salida al aire desde las sentinas contrarrevolucionarias de Miami de la mal llamada Radio Martí, monopolizó la agenda al Comandante en Jefe, quien lo telefoneó para comunicarle que no sería posible la entrevista. «Me sentí como el pescador de El viejo y el mar, la novela de Hemingway. Y me dije: “Yo pesco ahora este tiburón, o se me escapa definitivamente”. Le insistí tanto que, luego de pasarle la vista a algunas de mis preguntas, me dijo: “mañana comenzamos”».
Cuando le preguntaron cuán arduo resulta conseguir una entrevista con Fidel, Betto declaró: «Lo difícil es agarrarlo. Después que se logra, es muy fácil, él se pone muy a gusto, muy tranquilo». El encuentro se realizó en el Palacio de la Revolución en cuatro sesiones. El diálogo fluyó con agilidad y frescura. «Fidel tiene una cualidad que no es muy común. En primer lugar su oratoria es cordial en el sentido etimológico de la palabra: es un hombre que habla desde el corazón y no desde la razón (…). Me sorprendieron su naturalidad, su espontaneidad y su confiabilidad al hablar de su formación religiosa. Fue la primera vez que un dirigente comunista en el poder habló positivamente de la religión», dijo Betto, que convirtió el encuentro en un texto titulado Fidel y la religión, «un libro que Dios puso en mi camino», agregó. 

Ignacio Ramonet y sus Cien horas con Fidel 

Cuando en el año 2003 el periodista franco-español Ignacio Ramonet —director de la revista Le monde diplomatique— le hizo la primera pregunta al Comandante en Jefe para su libro Cien horas con Fidel, ya había leído casi todas las entrevistas concedidas en los últimos tiempos por el principal guía de la Revolución Cubana. Soñaba con hacer la suya para publicarla también en un libro, a imagen y semejanza de algunos de sus afortunados colegas.
Ramonet había conocido a Fidel en 1975, y a partir de esa fecha se encontró con él varias veces y conversaron, «siempre en circunstancias profesionales y precisas, en ocasión de reportajes en la isla o la participación en algún congreso o algún evento», dijo luego. Solo años después decidió solicitarle la entrevista. Fidel accedió, en virtud de su crédito de intelectual serio.
Antes de someterse a sus preguntas, el líder cubano lo invitó a recorrer el país y a algún que otro viaje al exterior. Así, a bordo de coches y de aviones, mientras comían o, simplemente, caminando, dialogaron sobre los más disímiles temas, como las noticias del día, sus experiencias pasadas y sus preocupaciones presentes, todo sin usar la grabadora. Ramonet se exprimía luego las neuronas para reconstruir las pláticas a pura memoria.
A finales de enero de 2003 comenzaron la entrevista prometida. La terminaron en diciembre de 2005. Durante ese tiempo se encontraron cada tres meses. Las conversaciones solían extenderse por varios días. Según Ramonet, Fidel nunca puso límites ni mostró reticencia sobre algún tema. «Fue —dijo— como una combinación perfecta entre profesor y alumno, porque cuando te enseña, también aprende».
El entrevistador retrató con estos flashazos a su entrevistado:
«Su capacidad retórica era prodigiosa. Fidel era un torrente de palabras, una avalancha que acompañaba la prodigiosa gestualidad de sus finas manos. Tenía una memoria portentosa, de una precisión insólita y apabullante. Su pensamiento era arborescente. Todo se encadenaba: digresiones constantes, paréntesis permanentes… El desarrollo de un tema lo conducía, por asociación, por recuerdo de tal detalle, de tal situación o de tal personaje, a evocar un tema paralelo, y otro, y otro, alejándose así del tema central. A tal punto que el interlocutor temía, por un instante, que hubiese perdido el hilo. Pero desandaba luego lo andado, y volvía a retomar, con sorprendente soltura, la idea principal».
La trascendental entrevista, suerte de resumen de la vida y el pensamiento del líder eterno de la Revolución Cubana, dio lugar al libro Cien horas con Fidel, un texto de más de 700 páginas que, según declaró Ramonet, pretendió «darle la palabra a Fidel Castro, porque si bien es mencionado muy regularmente en los medios de prensa del mundo, casi siempre ha sido para atacarlo, sin posibilidad de que presente sus argumentos, sus versiones».
Fuentes consultadas:
  • Los cuatro entrevistadores de Fidel Castro, de Arleen Rodríguez y Roberto Ruiz.
  • El Fidel que conocí, de Ignacio Ramonet
    TOMADO DE JUVENTUD REBELDE

Fidel y la Música 

Cuando en enero de 1959, Cuba se despertaba con un sistema más justo, un pueblo y su líder comenzaban a forjar el futuro de una nación soberana. Un nombre, Fidel, se convertiría desde aquel instante en la inspiración de varios temas musicales. Cubadebate comparte un resumen de las piezas más trascendentales que a lo largo del tiempo han evocado al hombre, al amigo, al Comandante.
Y en eso llegó Fidel (1969), tema del músico cubano Carlos Puebla incluido en el álbum Y diez años van, además de contener uno de los estribillos más elocuentes y pegadizos.
Portada de la canción de Carlos Puebla: Y en eso llegó Fidel. Foto: Todocolección.
Portada de la canción de Carlos Puebla: “Y en eso llegó Fidel”. Foto: Todocolección.
Se acabó la diversión
Llegó el comandante
Y mandó a parar.
Girón: la Victoria (1974). Canción de la cantautora Sara González como homenaje a la histórica victoria del pueblo cubano en Playa Girón y una de las preferidas de Fidel quien también fue protagonista de la gesta.
fidel-temas-musicales
El Necio (1991). Compuesta por el trovador cubano Silvio Rodríguez y que al decir del autor “significó una especie de retrato de Fidel”.
El Necio es una de las canciones más reconocidas del trovador cubano Silvio Rodríguez donde refleja su admiración por el líder revolucionario. Foto:NationalTurk.
“El Necio” es una de las canciones más reconocidas del trovador cubano Silvio Rodríguez donde refleja su admiración por el líder revolucionario. Foto:NationalTurk.
Cabalgando con Fidel (2016). Tema que tras la desaparición física del Comandante sirvió de tributo de todo el pueblo cubano para el eterno líder. Producida por los estudios Abdala y el Ministerio de Cultura, la letra pertenece al cantautor Raúl Torres, con arreglos del Maestro Pancho Amat, la trompeta de Yasek Manzano, el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica Nacional y las voces del propio autor, Eduardo Sosa, Luna Manzanares y Annie Garcés.

TOMADO DE CUBADEBATE.