viernes, 18 de agosto de 2017

Dejarnos persuadir por el pueblo

Luis Hernández Serrano


El pueblo, con todos sus inagotables recursos, no puede sujetar su quehacer en la sociedad a la rutina y al facilismo, pues ello sería abandonar el ejercicio de una de las más grandes virtudes que posee: ¡su espíritu creativo!
Bajo esta idea se nos ocurre resumir la pertinencia de algunas reflexiones recogidas en el ensayo El 18 Brumario de Luis Bonaparte, escrito por Carlos Marx, entre diciembre de 1851 y marzo de 1852, y publicado en la revista La Revolución, de Nueva York, en este último año.
Dentro de las cuestiones que más impresionan de tal ensayo están las sentencias que aluden, precisamente, al ciudadano común, en lo fundamental al campesino y al trabajador.
El genio de Marx, auxiliado por Federico Engels, supo en todos sus escritos darle al pueblo de las distintas épocas el lugar que se merece. Y recalca en una curiosa metáfora en el mencionado texto que el hombre simple debe conocer que «las ventanas son para una casa lo que los cinco sentidos para la cabeza». Y, entre otros asuntos, pone de relieve que el pueblo no es tan incapaz como siempre han querido hacer ver sus enemigos de clase, y destaca que es inteligente y actúa con mucho aliento, impulsado por la herencia de las más nobles experiencias de sus antepasados.
En ese sentido, Marx enfatiza que «las tradiciones de las generaciones muertas pesan como una losa sobre las cabezas de las generaciones vivas».
Alude el gran filósofo comunista a la vinculación estrecha del campesinado con el obrero, y recuerda el origen de esta cordial relación, fundamentada en el hecho histórico de que «bajo Napoleón, por ejemplo, los intereses de los campesinos ya no se hallan en consonancia, sino en contraposición con los intereses de los capitalistas».
Y sostiene como una de las tradiciones que los más pobres trabajadores del campo —especie de obreros de la fábrica de la tierra— «encuentran su aliado y jefe natural en el proletariado urbano, que tiene por misión derrocar el orden burgués».
Marx no solo habló de la relación pueblo-Estado en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, sino que lo hizo también, con riguroso enfoque, en otras obras, como en esa joya de sus materiales teóricos que fue Crítica del Programa de Gotha, que contó con el prólogo de Federico Engels.
Marx, que supo bien que el ser humano es una de las manifestaciones supremas de complejidad de la naturaleza, reflexionó que «los hombres hacen su propia historia, pero no a su libre albedrío, bajo circunstancias elegibles por ellos mismos, sino bajo circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado».
Afirmó que «las circunstancias crean al hombre, pero también el propio hombre crea las circunstancias». Y dijo también que «la libertad consiste en convertir al Estado de órgano que está por encima de la sociedad, en un órgano completamente subordinado a ella, y las formas del Estado deben seguir siendo libres en la medida en que se limite la libertad del Estado».
Sobre la educación popular planteó que no se debe nombrar siempre al Estado educador del pueblo. «Es, por el contrario, el Estado el que a veces necesita recibir del pueblo una educación muy severa».
Justamente, acerca de un asunto tan política y humanamente sensible, hay que destacar lo comentado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el discurso de clausura de un Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, en el que lanzó una sustancial y profunda sugerencia revolucionaria, cuando dijo que en muchas oportunidades se ha tratado de persuadir al pueblo para que haga lo que los dirigentes piensan y creen que los ciudadanos deben hacer, pero valdría la pena que en determinadas coyunturas de nuestro proceso socialista el Partido y el Estado se dejen persuadir por la sabiduría y la creatividad de nuestro pueblo.
Todas estas consideraciones que he expuesto me ayudan a sostener una idea esencial para la construcción de un país que necesita seguir protegiendo y dinamizando sus bases democráticas. En nuestro pueblo habita una riqueza inagotable, una savia que es resultado de la instrucción y de la apertura de oportunidades que ha procurado una Revolución que se ha hecho «con todos y para el bien de todos». Y ese saber, con todas sus lecciones, escrutado desde un sentir colectivo, debe seguir siendo brújula y guía para encaminar y perfeccionar decisiones y políticas. Hay que continuar pegándole los oídos al pueblo, como ha advertido Raúl, y dejarnos seducir por su fuerza inmensa.

TOMADO DE JUVENTUD REBELDE

Medios de prensa contra Venezuela o los comisarios del pensamiento único







Hoy, cuando la canalla mediática está desatada en el mundo occidental, no está de más recordar que como otros términos del discurso político, la palabra “democracia” tiene un significado técnico orwelliano cuando se usa en exaltaciones retóricas o en el “periodismo” habitual, para referirse a los esfuerzos de Estados Unidos y de sus aliados para imponer la democracia liberal representativa a Estados considerados “forajidos” como la Venezuela actual.
En ese contexto, se ha convertido en un lugar común que cuando más democracia y libertades se dice reconocer y defender, más se reprime la facultad de pensar; sobre todo, la actividad de pensar a contracorriente. Con la novedad de que en la persecución del pensamiento crítico ya no hay fronteras. Pero sucede, además, que en el nuevo panóptico planetario y en el marco de la guerra de espectro completo en curso, quienes cuestionan el orden hegemónico o no se ajustan al marco del dogma establecido por los amos del universo, pueden convertirse en un objetivo político-militar.
Pensar entraña riesgos y trae consecuencias. Ello ocurre en las ciencias sociales y las humanidades, pero también en el periodismo. En la actual coyuntura, bien lo saben, entre otros, Atilio Borón (Página 12, Rebelión.org,) y Luis Hernández (coordinador de Opinión de La Jornada), quienes por practicar el ejercicio crítico de pensar con cabeza propia, son objeto de mofa, presiones y campañas de estigmatización y criminalización por un puñado de diletantes vigilantes del pensamiento único neoliberal que responden a un mismo y nauseabundo guión de Washington.
Nicolás Maduro dictador” emite la voz del amo desde las usinas del poder mundial, y el eco es amplificado urbi et orbi por una cohorte de amanuenses subvencionados y tarifados. El esquema es simple: para el periodismo mercenario, el “Maduro dictador” sustituye hoy a “las armas de destrucción masivas” de Sadam Hussein, en 2003. El saldo de la mentira del Pentágono como arma de guerra costó más de un millón de muertos; pero eran iraquíes.
El modelo “comunicacional” está bien engrasado. Permite debates, críticas y discrepancias, en tanto se permanezca fielmente dentro del sistema de presupuestos y principios que constituyen el consenso de la elite. Es un sistema tan poderoso que puede ser interiorizado en su mayor parte, sin tener conciencia de ello. En general, quien tiene ideas equivocadas o intenta romper el molde es apartado o ignorado; pero en ocasiones puede ser satanizado por los llamados intelectuales públicos, los pensadores políticamente correctos, la gente que escribe editoriales y cosas así, y es colocado frente al paredón de la “prensa libre”.
Recuerda Marcos Roitman que los ideólogos del actual sistema de dominación han reinterpretado los saberes y el conocimiento bajo una única racionalidad: la del capital. El capital niega su carácter totalitario. En su dimensión política, el capitalismo socializa la violencia y deslastra la historia que le resulta incómoda. Bajo los criterios de la “colonialidad del saber”, es capaz de eliminar al nazismo y al fascismo −también al franquismo, al somocismo, al duvalierismo y el pinochetismo− como fenómenos inherentes a su racionalidad.

W. Lippmann y la ingeniería del consenso

Según Lippmann, la labor del público es limitada. El público no razona, no investiga, no convence, no negocia o establece. Foto: Reuters.


Hace más de un cuarto de siglo, en Los guardianes de la libertad (Grijalbo Mondadori, 1990), Noam Chomsky y Edward S. Herman develaron el uso operacional de los mecanismos de todo un modelo de propaganda al servicio del “interés nacional” (de EU) y la dominación imperial. Nos enseñaron a examinar la estructura de los medios (la riqueza del propietario) y cómo se relacionan con otros sistemas de poder y de autoridad. Por ejemplo, el gobierno (que les da publicidad, fuente principal de ingresos), las corporaciones empresariales, las universidades.
Asimismo, diseccionaron a los medios de elite (The New York TimesThe Washington Post, CBS y otros) que marcan “la agenda” de los gestores políticos, empresariales y doctrinarios (profesores universitarios), pero también la de otros periodistas, analistas y “expertos” de los medios de difusión masiva que se ocupan de organizar el modo en que la gente debe pensar y ver las cosas.
Demostraron, en síntesis, cómo mediante la violencia psicológica o simbólica e indignantes campañas de intoxicación lingüística (des)informativas y supresiones (“las peores mentiras son las que niegan la existencia de lo que no se quiere que se conozca”, nos alerta a su vez Emir Sader); manipulaciones, normas doble-estándares y duplicidades; sesgos sistemáticos, matizaciones, énfasis y tonos, y de la selección del contexto, las premisas y el orden del día general, se lleva a cabo el control elitista de la sociedad mediante lo que Walter Lippmann denominó “la ingeniería del consenso”.
Ese modelo de propaganda −por lo general dicotómico o maniqueo: verbigracia “Maduro dictador vs. la oposición democrática de la MUD”; las hordas chavistas vs. los luchadores de la libertad de D. Trump− deja entrever que el “propósito social” de los medios es inculcar y defender el orden del día económico, social y político de los grupos privilegiados. Para ello, la fórmula es sencilla: los dueños de la sociedad utilizan a una “clase especializada” −conformada por “hombres responsables” y “expertos” que tienen acceso a la información y a la comprensión, en particular, académicos, intelectuales y periodistas− para que regule las formas de organización del rebaño desconcertado; para manufacturar el consentimiento y mantener a la chusma a raya.
Todo el sistema de ideas políticas del imperialismo tiende a argumentar su derecho a la dominación, a la supeditación del Estado a los monopolios en todas las esferas de la vida; a la manipulación de las masas y la desinformación de la “opinión pública. Según Lippmann, la labor del público es limitada. El público no razona, no investiga, no convence, no negocia o establece. Por ese motivo, “hay que poner al público en su lugar”. La multitud aturdida, que da golpes con los pies y ruge, “tiene su función: ser el espectador interesado de la acción”. No el participante.

Medios domesticados: la mentira del silencio


 
 

lunes, 14 de agosto de 2017

Renaces en cada canto



13 de agosto, Birán... luz de semilla oportuna



13 de agosto, Birán...
Tierra fértil, patria cuna,
luz de semilla oportuna
entre cedro y caguairán.
Se asoma un Ángel guardián,
abre del cuarto la puerta,
y ve a Lina muy alerta
contemplando con cariño
el dulce sueño de un niño
que la mantiene despierta.

De Birán el niño aquel
sale gigante de empeños
mientras que también los sueños
siguen creciendo con él.
Ya lo que el joven Fidel
se propone, lo conquista,
una carga futurista
que el Padre Llorente viera
pues «Fidel tiene madera
y no faltará el artista».

Frente al odio sanguinario
va al Moncada a combatir
para no dejar morir
a Martí en su centenario.
Inspirado en su ideario
sube al Granma y a la Sierra,
y luego, al ganar la guerra,
cuando dice Patria o Muerte
sabe echar también la suerte
con los pobres de la tierra.

13 de agosto. No hay llanto.
Estás más alegre y vivo.
Y de traje verdeolivo
renaces en cada canto.
No hay tiempo para el quebranto
ni el lamento inoportuno.
Retoñas en cada uno
que siga tu fe triunfante;
vives aquí, Comandante:
Felices 91.


TOMADO DE JUVENTUD REBELDE

El 13 de agosto




Por: Graziella Pogolotti
12 de Agosto del 2017 20:57:46 CDT
Cada onomástico de Fidel incita a meditar acerca de la vigencia de su pensamiento vivo. Porque hay un legado inmenso que demandará la entrega al estudio por parte de numerosos investigadores. Pero sus discursos están al alcance de todos, nacidos al calor de las circunstancias y portadores siempre de ideas que trascienden el momento, ajustados a una visión del mundo en permanente confrontación con la práctica. Constituyen por ello un modelo en el ejercicio del pensar antidogmático, por la mirada colocada en el centro de los conflictos que subyacen en el trasfondo de la realidad.
El enfoque tiene en cuenta la complejidad de los problemas, el proceder es analítico y el lenguaje transparente, al no perder de vista que su destinatario primordial es el pueblo, considerado siempre protagonista de la historia. El joven egresado del colegio de Belén ingresó en la Universidad de La Habana con el propósito de aprender mucho más que las disciplinas propias de la carrera de Derecho. Estaba entrando al espacio abierto de la vida en un ámbito caldeado por los debates de ese tiempo y en el que seguía palpitando la memoria de los años 30, con su arrastre de decepción, de orgullo y nostalgia, así como un latente sentimiento antimperialista.
Antes de proyectarse nacionalmente, su entrenamiento en la práctica política concreta se inició en la Universidad. Por las características del contexto, se imponía el trabajo directo con las personas para detectar y agrupar a los afines y ampliar el radio de influencia sobre los indiferentes. Para esos propósitos, resultaba indispensable tener la sagacidad de conocer los rasgos propios de cada individualidad. Múltiples, las lecturas literarias de Fidel parecen tener preferencia por la zona de la narrativa centrada en la construcción de personajes complejos. De ese acercamiento dimana un deseo de conocer al ser humano en su riqueza de facetas.
A esa etapa temprana corresponde la toma de conciencia de las tareas pendientes para la cristalización de la nación cubana. Desde una perspectiva antimperialista, había que conquistar la independencia mutilada. La batalla implicaba  un proyecto de justicia social. Para diseñar la estrategia adecuada, era indispensable un profundo conocimiento de la historia de Cuba. Atravesando las páginas con mil preguntas, devoró cuanto libro estuvo a su alcance, no solo las obras de los historiadores, sino también los testimonios directos, las crónicas, los diarios y las memorias de los libertadores.
El estudio sistemático del proceso de la Guerra de los 10 Años mostraba las causas internas que condujeron al Zanjón en virtud de las fracturas regionalistas, de las ambiciones de algunos y de disensiones ideológicas. La deposición de Céspedes y su trágica caída en San Lorenzo, abandonado por todos, ilustran las consecuencias de la pérdida de unidad. La lección es valedera para todos los tiempos, aunque Fidel entendió con claridad que los resultados del análisis no podían extrapolarse mecánicamente a la contemporaneidad.
La época tiene sus marcas en la realidad objetiva, en la naturaleza de las contradicciones y en las mentalidades. Todavía entonces, en los días de Céspedes, no se había definido el carácter imperialista de Estados Unidos.
Para entender lo que somos y de dónde venimos, resulta fundamental volver al discurso de Fidel con motivo del centenario de La Demajagua. Algunas cabezas calenturientas observaban con mirada crítica una guerra promovida por grandes terratenientes, muchos de ellos dueños de esclavos. Semejante lectura vulneraba los fundamentos históricos concretos al remitirse a las contradicciones clasistas en lo que habría de denominarse más tarde primer mundo. En Cuba, la clave del proceso ha estado siempre en la lucha por la liberación nacional. Es la esencia de un batallar que se ha librado en la confrontación política, con el empleo de las armas y pasa ahora por la solución de nuestros problemas económicos. A diferencia de Francisco Vicente Aguilera, Céspedes no era un poderoso terrateniente. Tenía unos pocos esclavos. La cifra carece de importancia. Lo fundamental consiste en haberles concedido la libertad y en haberlos invitado a unirse al ejército insurrecto. Fue un gesto simbólico que, a contrapelo del pensamiento dominante de la época, sentaba las bases de la unidad de la nación en lo más profundo de su ser. Desde esa perspectiva de análisis, ellos hubieran sido como nosotros.
Para articular diseño estratégico y táctica, hay que partir del conocimiento de los factores complejos que intervienen en una realidad siempre cambiante. A lo largo de su vida, Fidel elaboró un método de análisis que le permitió afrontar, en cada instante, los desafíos de la complejidad. Esas herramientas procedían de la ciencia y de la historia. Del marxismo asimiló los fundamentos necesarios para desentrañar la naturaleza de las fuerzas en pugna tras la dominación imperial. Lo hizo siempre de manera creativa y antidogmática al no perder de vista las especificidades del mundo al que pertenecemos. Acribillados a preguntas desde el aquí y el ahora, los textos no se redujeron a letra muerta, ni tampoco a recetario de fácil aplicación. Devinieron fuente viva, útil y enriquecida por los desafíos de la contemporaneidad. A su lado estaba, no hay que olvidarlo, la presencia aleccionadora de José Martí, que siempre lo acompañó. Del Maestro pudo aprender, entre otras muchas cosas, las razones que vinculan nuestro destino al de América Latina. Para ella escribió también el Apóstol cuando advirtió con pasmosa lucidez acerca de los peligros latentes en la Conferencia Monetaria de Washington. Los conductores del proceso de transformación revolucionaria necesitan dominar el instrumental teórico con el propósito de ponerlo en función de la práctica en el terreno concreto de la política, asentada en el cuerpo viviente de la sociedad. Del ejercicio de la práctica reciben una permanente retroalimentación. Es referente indispensable, termómetro para valorar resultados, indicador para efectuar ajustes. De esa base se derivan los caminos para juntar voluntades aun en las circunstancias más difíciles. Ese llamado permanente a la unidad fue la lección aprendida de la experiencia de la Guerra de los 10 Años, primero por Martí y más tarde por Fidel, siempre cuidadoso restaurador de consensos. Así, junto a él, durante más de medio siglo, atravesamos la amenaza del exterminio en la Crisis de Octubre y las consecuencias del derrumbe del socialismo europeo.
Tomado de Juventud Rebelde.

 

Rinden homenaje a los Hermanos Saíz






Justo en la esquina cercana al cine del pueblo, sitio en el que cayeran mortalmente heridos los hermanos, y donde hoy se erige un monumento para perpetuar el hecho, se realizó la guardia de honor y fue depositada una ofrenda floral a nombre del pueblo de Cuba

Por: Dorelys Canivell Canal
13 de Agosto del 2017
SAN JUAN Y MARTÍNEZ, Pinar del Río.- El pueblo sanjuanero rindió homenaje esta mañana a Sergio y Luis Saíz Montes de Oca, en el aniversario 60 de sus asesinatos.
Justo en la esquina cercana al cine del pueblo, sitio en el que cayeran mortalmente heridos los hermanos, y donde hoy se erige un monumento para perpetuar el hecho, se realizó la guardia de honor y fue depositada una ofrenda floral a nombre del pueblo de Cuba.
Raúl Alejandro Palmero, presidente nacional de la FEU, resaltó la vigencia del pensamiento de los hermanos Saíz, basado en el antiimperialismo, el antirracismo, la libertad y autonomía del país. De igual forma, recordó el legado del Comandante en Jefe Fidel Castro, en el 91 aniversario de su natalicio.
El Museo Casa de los Hermanos Saíz recibió la medalla 55 Aniversario de la UJC y el sello 30 Aniversario de la AHS, de manos de Susely Morfa González, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas, y Rubiel García González, presidente nacional de la Asociación Hermanos Saíz.
Leicester Correa, vicepresidente de la AHS en el territorio, enfatizó en la necesidad de mantener las ideas de Sergio y Luis en la Asociación, al ser impulsores de una conciencia crítica y profunda.
Asistieron al acto Olga Lidia Tapia Iglesias, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido; Julio César Rodríguez Pimentel, miembro del Comité Central y del buró provincial del Partido en Pinar del Río; y representantes de las distintas organizaciones políticas y de masas.
De igual forma, rindieron tributo a los mártires compañeros de lucha, hoy integrantes de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, quienes rememoraron las acciones del 13 de agosto de 1957, y enaltecieron las figuras de los Hermanos Saíz en el contexto revolucionario del momento.

Música y pasión con Anacaona en Arte en la Rampa.

Por. Marianela Dufflar
Fotos: Javier Alba.
El pasado sábado 12 de agosto, el público asistió  al espacio, Por los caminos del arte de ARTex, en la XVIII Edición de Arte en la Rampa. Esta vez para disfrutar no solo de las actuaciones de Anacaona,  orquesta femenina y emblemática de Cuba, sino para conocer más de cerca cómo trabajan, piensan así como de los principales retos a los que se enfrentan varias de sus integrantes. 
Dorita Aguirre, contó a los asistentes cómo integra la orquesta y logra compartir con las fundadoras hasta que logra finalmente convencer a su hermana Georgia Aguirre actual directora de Anacaona, para que se uniera y compartiera esta experiencia, que devino en la renovación y continuidad de toda una tradición.
Bárbara Zamora, cantante fundadora de la nueva  etapa de Anacaona, comentó cómo ha desarrollado su carrera artística en esta orquesta y lo vital que le resulta permanecer en ella.
Por su parte Heydi Cabrera, joven intérprete  que lleva ya, 4 años en la agrupación, dice sentirse como fundadora de la misma, por la manera en que fue acogida por todo el colectivo y las experiencias adquiridas como profesional.
A este espacio que devino  en celebración del aniversario 85 de la fundación de Anacaona, asistieron en su carácter de invitados, los actores Felix  Beatón  y Ramón Arístides, quienes asumen personajes negativos en series como Tras la huella, teleplays y  telenovelas. Ambos confesaron cómo logran encarar estos personajes y las investigaciones que hacen en la mayoría de los casos, para convencer con los mismos.  
También la actriz Dayana Alonso, quien en estos momentos, asume rol protagónico en la telenovela cubana, comentó sus experiencias con su personaje y la aceptación de su trabajo en el público que al verle en las calles le felicita.
Confesiones profesionales y personales ante un público que quiere cada vez más, conocer a sus artistas, fueron las bondades de esta tarde de sábado en La Pérgola del Pabellón Cuba, donde la música de Anacaona y  su pasión, lograron satisfacer a todos  y provocar el baile colectivo.




domingo, 6 de agosto de 2017

Confesiones de un Náufrago



El próximo 22 de agosto será en Bellas Artes el concierto de presentación del más reciente disco con el cual Extraño Corazón celebra sus 25 años. JR publica las palabras del director de la popular banda que acompañan al álbum.



Por.Javier Rodríguez
5 de Agosto del 2017
Con el sentimiento latente de que sería el último disco de la banda y la obsesiva idea de poder decir adiós con dignidad y «las botas puestas», comencé la grabación de Confesiones de un Náufrago, teniendo en un inicio como camarada de viaje al guitarrista y productor Tiago Felipe (Stoner), convocando, además, a músicos afines a la impronta de Extraño Corazón. Todo esto, bajo la mirada siempre atenta de José Manuel García (Bis Music), quien sin ocultar su emoción al escuchar los primeros temas, mantuvo su atención y no dejó de animarnos durante todo el proceso, mientras era arropado por un puñado de fieles e incondicionales amigos alrededor del mundo, quienes llegaron a mi rescate con las primeras señales de «S.O.S hombre al agua».
No hubo prisas, no hubo horarios esclavos, fechas de entrega o metas. Fue una feliz coincidencia que termináramos justo al cumplirse 25 años de aquella lejana noche del 21 de marzo de 1992, cuando el vocalista y armonicista Roberto «Keko» Fajardo y yo, con toda la inocencia del mundo, subimos por vez primera a un escenario.
Malditos o benditos aplausos que me llevaron hasta aquí.
Quiso el destino que, muchos años después de transitar por caminos separados, volviéramos a reunirnos, por lo que aprovechamos la libertad creativa que tuvimos para liberar y exorcizar por primera vez a nuestros ángeles y demonios sinfónicos, sin las expectativas tontas de los principiantes, pero con la sana intención y motivación de compartir este viaje.
Suceda lo que suceda, lo importante está aquí, en nuestra obra, en este disco que pudiera ser el principio del final, pero en el que pusimos todo el corazón y las mejores energías del universo, sin preocuparnos por el mañana.
Navegar y llegar con vida a tierra firme, sobrevivir a los naufragios, nadar contra la corriente, ha sido una constante y el desafío diario en estos largos años.
Confesiones de un Náufrago saldrá a la luz en momentos en los que siquiera se percibe una brisa a favor del rock hecho en la Isla, pero hombre de fe al fin, deseo —y necesito creer— con todas mis fuerzas, que de alguna manera resulte inspirador para las nuevas generaciones, en especial, para aquellos que, teniendo talento, han preferido engavetar sus canciones, sucumbiendo a las golosinas, las modas y el mimetismo.
El último de los mohicanos, náufrago, kamikaze, poeta maldito, villano, bala perdida, forajido, vikingo, roquero, Jessie Rainbow, capitán de un buque fantasma que aparece y desaparece entre un álbum y otro… un poco de todo eso he sentido y me ha tocado ser… dadas ciertas circunstancias, etapas y eventos de mi vida dentro y fuera de esta Isla, pero, saben…, llegar hasta aquí, compartir estas confesiones luego de ser rescatado, es un privilegio indescriptible.
Algunos pensaron que el penúltimo naufragio significaría el final de un largo viaje para Extraño Corazón y no se dieron cuenta de que solo comenzaba otro.
Bienvenidas sean entonces las tormentas… y los naufragios.

TOMADO DE JUVENTUD REBELDE