lunes, 23 de octubre de 2017

Por una ciudad verde, acogedora, hecha para el buen vivir

Autor:Graziella Pogolotti.
A lo largo de mi vida he acumulado cierta memoria ciclonera. Mi referencia más remota se remite a 1944, el huracán que removió  la confianza popular en el recién inaugurado Gobierno de Grau San Martín. La meteorología no había alcanzado el actual desarrollo científico. Con frecuencia se producían contradicciones entre los partes emitidos por el Padre Goberna desde el observatorio de Belén y los del capitán de corbeta Millás, desde Casablanca. Cuando todas las señales  indicaban inminencia del peligro, en el vecindario comenzaba a resonar el martilleo y los pobladores garantizaban algún alimento para sobrevivir mientras durara la tormenta. Lo más socorrido era un poderoso energético, bien cargado de azúcar, nuestro pan con timba, es decir, pasta de guayaba. Luego, saldrían todos a valorar el tamaño del desastre. El prometido  socorro a los damnificados nunca llegaba a los destinatarios. Acrecentaba el bolsillo de los políticos corruptos.
La violencia y la dimensión de Irma sobrepasa todo lo que mi memoria  hubiera podido registrar. Nos atravesó de este a oeste. Recorrió la costa norte y su diámetro lo adentró bien al sur de nuestra estrechísima isla. La respuesta del país fue rápida y eficiente. Pero el costo habrá de ser, sin dudas, muy alto. Pasado el momento de la emergencia, se impone un análisis proyectado hacia el mediano plazo.
En la capital se eliminaron los desechos sólidos. A partir de ahora, no pueden renacer los basurales. El arbolado sufrió graves daños. Pero su presencia es indispensable en los espacios públicos para protegernos del sol inclemente, para guarecernos en caso de chaparrón, para devolvernos el espacio acogedor de los parques, como integrante necesario de un diseño urbano armónico, hecho a la medida del ser humano.
En esta coyuntura, algunos reclaman la necesidad de modernizar nuestras ciudades. Por abstracto, el concepto puede sugerir numerosas y contradictorias interpretaciones. Décadas atrás, surgieron macroconglomerados que arrasaron el legado histórico  de las zonas centrales, sustituidas por conjuntos   privados de carácter y singularidad. La ciudad es un espacio vivo, definido por el intercambio entre el cuerpo edificado, los espacios públicos —calles, avenidas, parques— y las personas. Por razones de clima y de densidad demográfica, esos rasgos han marcado profundamente La Habana. Así la han visto los escritores y los poetas que la cantaron. Para Carpentier no fue solo ciudad de columnas y portales protectores del sol y la lluvia. Hubo un vínculo entre el interior de las casas y el ambiente callejero, donde juegan los niños, se escuchan los pregoneros y se interpelan los caminantes.
Las ciudades plantean complejísimos problemas de sostenibilidad y mantenimiento. Crecieron a través de los tiempos bajo el influjo de la espontaneidad surgida de la especulación en torno al valor del suelo y por sucesivos cambios en su función económica. Así, nacieron las zonas privilegiadas y las destinadas a los preteridos. Requieren extensas redes para la distribución del agua, la electricidad, el gas y la telefonía. Acumulan volúmenes enormes de desechos. Su peso demográfico se agiganta. Estables o flotantes, en La Habana se concentra más de la quinta parte de los habitantes del país.
El complejísimo  universo de la ciudad exige un enfoque multidisciplinario, con la participación de urbanistas, arquitectos, ingenieros y sociólogos. Es nuestro hábitat depositario de una memoria y contexto de una vida contemporánea en constante transformación. Integra el conjunto edificado y nuestra existencia doméstica, laboral, recreativa, vale decir, la totalidad de nuestras relaciones interpersonales. En su adecuado funcionamiento intervienen las instituciones, el basamento normativo que emana del cumplimiento de la ley, el desarrollo de la conciencia ciudadana y el sentido de pertenencia con su componente humano. Imagen tangible de la historia, las soluciones no habrán de encontrarse en el trasplante de modelos, sino en el análisis de su realidad concreta. La inversión extranjera en ese contexto, evidente ya en el sector turístico, requiere un marco regulador urbano con la presencia de especialistas formados en nuestra tradición nacional.
La costumbre y el desgaste de la rutina cotidiana inducen a subestimar lo propio. Apremiados por el tiempo, no hemos aprendido a disfrutar nuestra ciudad. En ella, a pesar de las cicatrices, el visitante  percibe la seducción de lo insólito. El porvenir comienza en cada amanecer. Por eso, aun en las circunstancias más difíciles la mentalidad debe proyectarse hacia horizontes más anchos. Así se desplaza la rutina y la noción de la supervivencia se   articula con el llamado a la restauración. Paulatinamente, tenemos que rescatar el verde de nuestra ciudad que debe ser reforestada a partir de una selección científica del arbolado  con directrices que unifiquen el interés de los espacios públicos con la preservación de los tendidos eléctricos y  telefónicos. Asimismo, en razón del interés primordial de la salud pública y del bienestar de los pobladores, corresponde a las instituciones preservar la limpieza de nuestras calles. Solo de esa manera lograremos que quienes habitan una ciudad la cuiden por extensión de su hogar. Porque la suciedad del entorno invita al abandono y de todo ello se derivan conductas irresponsables. En esas condiciones, pueden aplicarse normativas legales a los violadores de lo establecido en función del bienestar de todos. En los últimos tiempos, la prensa se ha expresado críticamente respecto a comportamientos sociales violatorios del respeto fundamental al otro. Son manifestaciones que se producen en el espacio público de nuestras calles y medios de transporte. Se trata, casi siempre, de contravenciones de la legislación vigente que no se difunde y no se aplica. Es, sobre todo, la revelación de un individualismo rampante que subvierte el sistema de valores inherente  a nuestro proyecto social.
La norma jurídica es el resultado de un consenso colectivo. Constituye un componente regulador de procesos formativos que pasan por la familia, por la escuela, por los medios de comunicación y por el ambiente que nos rodea en los espacios públicos. Cuidar el entorno, comprometer a todos desde la acción institucional en esa tarea, es un modo de profundizar en el desarrollo de la conciencia ciudadana. De ella depende, en gran medida, la obra restauradora que tenemos por delante.

Tomado de Juventud Rebelde.

Rusia: la estrategia para prevalecer

Pensar el destino de un país y proyectar sus posibilidades infinitas, implica asumir conscientemente la cultura de la que es hija su pueblo y redimensionar sus potencialidades

Autor:
Los símbolos son uno de los más poderosos patrimonios que configuran la subjetividad de los pueblos, porque estructuran el sentido de la vida, los modelos de felicidad y las expectativas, y establecen las bases imprescindibles sobre las que se erige el alma de cualquier nación.
Pensar el destino de un país y alimentar sus posibilidades infinitas, implica la asunción y reproducción consciente de esos componentes que forman parte esencial de la cultura de sus mujeres y hombres.
Bien dominan esta tesis quienes pretenden ser los dueños del mundo, los que ofrecen recetas para olvidar pasados y hacer relecturas ahistóricas de los procesos contemporáneos…, por eso las maquinarias bélicas no solo se presentan bajo el sello de los prototipos convencionales, sino que se pueden operar desde laboratorios de pensamiento dispuestos a desmontar las esencias que perfilan un país.
No es esta una verdad nueva, apenas descubierta, es la reafirmación de una urdimbre ensayada una y otra vez para someter a los que arriesgan y ponen su piel a favor de la emancipación, de los que entienden que su camino no tiene que repetir el mismo esquema o las lógicas de comportamiento que apuestan por la mundialización de una forma de vida que genera profundas desproporciones.
Discernir la necesaria búsqueda del desarrollo humano, pasa también por un complejo tejido de prácticas y articulaciones universales amenazadas por los intereses que aspiran a la homogenización de las sociedades, y reproducen sofisticadas formas de dominación que apelan al conjunto de posibilidades inimaginables que ofrecen las ciencias sociales.
Rusia puede dar fe de lo que supone la deconstrucción, pieza a pieza, de avances maravillosos, y del desmontaje dramático y desgarrador que entrañó la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
En los 90 del siglo XX, su vida previa parecía negada y los símbolos quedaron expuestos a la descalificación que sufrió el socialismo. De hecho, hubo quien asumió el riesgo de profetizar absurdamente el fin de la historia, como postulado concluyente de la cultura de la resignación.
Sin embargo, a contracorriente de aquel lamentable parteaguas, hoy podemos ver más claramente cómo este país se ha limpiado del polvo y el fango de los derrumbes, y traza un mapa de influencias en su búsqueda de futuro.
Si se atiende con detenimiento la recomposición de poderes en la geopolítica internacional, podría entenderse que no es un hecho fortuito que se haya celebrado aquí este Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes que invita a las fuerzas que históricamente han sido las principales protagonistas de la renovación, de la creación y de la concreción de un cuerpo de ideas para la emancipación humana.
Es reveladora hasta en su concepción previa, en la que por primera ocasión se encontraron, en la antesala de esta fiesta, los delegados de más de 70 países de casi todos los continentes en la Reunión Ministerial Internacional de Responsables de las instituciones que se ocupan de la implementación de políticas para la juventud, en la que Cuba estuvo representada por Susely Morfa González, primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas.
La concreción de los sueños y esperanzas de los más nuevos en las agendas estatales de los Gobiernos, fue el marco de exposición y debate sobre una construcción social alternativa, en el mismo escenario en el que se celebra el centenario del triunfo de la Revolución de Octubre, hecho extraordinario en la historiografía mundial al que también se le dedican los espacios en el Parque Olímpico de Sochi que han convocado a una cifra superior a los 20 000 jóvenes de más de 150 naciones.
Estos números tampoco son para despreciar, y a la mirada de un cubano suelen ganar en magnitud cuando pulsa lo que significa la logística que asegura las intensas jornadas, que van desde la alimentación, la transportación, el personal desplegado para la orientación y atención de los participantes, hasta el obsequio de un móvil a cada delegado e invitado al evento.
Pero preste atención al siguiente detalle, todo este riguroso, delicado y diligente esmero no lleva en sí el signo del gasto, sino el rédito de la inversión. La mirada positiva, la impresión cercana y entrañable que comienza a delinearse posicionan a Rusia en otro nivel de afectos y aceptación en los que tienen la edad del futuro, cuando la guerra de símbolos sigue su camino subrepticio en el terreno de las mentes.
Si se repara en el regalo de los móviles, con línea incluida libre de pago, se comprende la aguda certeza de emplear en este contexto a las redes sociales como ese otro planeta al que se ha desplazado la tierra en un juego de espejos refractarios. Sume por un momento a los más de 20 000 usuarios y deténgase a imaginar el asombroso resultado que dará la adición de sus amigos y de los amigos de estos, que entrarán virtualmente a esta geografía a través de las emociones.
La sede del Festival tampoco debe haber sido escogida al azar. Sochi es una ciudad diseñada y concebida para los grandes acontecimientos —anótese como cercanos megaeventos los 22dos. Juegos Olímpicos de Invierno, en 2014 y el Mundial de Fútbol en 2018, en el mismo parque que acoge al Festival—, con un paisaje que parece trabajado a mano, detalle a detalle, por las manos sensibles de un artista.
En ese armonioso entramado también se inserta la campaña visual del 19no. Festival, toda una reverencia al buen gusto y a la modernidad, al anchuroso desarrollo tecnológico y a la automatización, en la que alcanzaron las notas de más alto relieve la concepción de la gala inaugural: un espectáculo electrizante por su belleza y sensibilidad, en una noche de cielo coronado por la chispeante y colorida profusión de formas pirotécnicas.    
El discurso de bienvenida del presidente Vladimir Putin igualmente generó confianza, empatía y seguridad, y más que reafirmarlo como el más sólido posible candidato a las presidenciales, lo presentó como líder mundial con un carisma y una autoridad indiscutibles, en tiempos en los que una de sus contrapartes internacionales hace gala de gestos y poses despreciables por grotescas y absurdas.
Estas elementales lecturas paralelas de la dramaturgia de un espacio en el que los cubanos no dejaron de defender su programa, comprometido con las causas nobles de los pueblos y de los olvidados a partir del fundamento ético de su Revolución, me llevaron a reflexionar sobre los aprendizajes que este país ha asumido con vigor para que otros errores no le vuelvan a ajustar las cuentas.
La plataforma estratégica de Rusia, a ojos vistas, trasciende el marketing político, y tiene el valor de redimensionar la cultura de la que es hija su pueblo para afrontar los desafíos que les plantea este tiempo, apuntalados por los valores imprescindibles que dimanan de ella. Conocen con profundidad que negar estas potencialidades implicaría abrirles las puertas a los enemigos que los acechan.
TOMADO DE JUVENTUD REBELDE.

Desde Europa intensifican acciones solidarias con Cuba

Los más de 160 delegados de asociaciones existentes en una veintena de países aprobaron una declaración que destaca la promoción de actividades para exigir el cese del bloqueo y la devolución del territorio ocupado contra la voluntad de los cubanos por la Base Naval estadounidense en Guantánamo

MILÁN, Italia, octubre 22.- Los participantes en el duodécimo encuentro de cubanos residentes en Europa se comprometieron este domingo a intensificar las acciones a favor del levantamiento del bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos contra la Isla.

Los más de 160 delegados de asociaciones existentes en una veintena de países aprobaron la declaración final del evento, en la cual se destaca además la promoción y divulgación de actividades para exigir la devolución del territorio ocupado contra la voluntad de los cubanos por la Base Naval estadounidense en Guantánamo.

La reafirmación del respeto y apoyo a Cuba, junto con la defensa a la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos de la Isla, forman parte también del compromiso recogido en el documento, según indicó PL.

El texto incluye también la divulgación de información sobre nuestra cultura, tradiciones e identidad en cualquier lugar donde nos encontremos para con nuestros hijos, familiares, amigos y ciudadanos de los países donde vivimos o visitamos.

Subraya asimismo la confianza en el gobierno cubano en las negociaciones con Estados Unidos, sobre la base del respeto mutuo y la igualdad, al tiempo que saluda los esfuerzos de los emigrados cubanos que respaldan ese proceso en Estados Unidos.

Puntualiza además la decisión de continuar apoyando los esfuerzos de los emigrantes cubanos en Estados Unidos y Europa, para solicitar al congreso y gobierno estadounidenses la derogación de las leyes y disposiciones que impiden el levantamiento del bloqueo y el avance del proceso de normalización de las relaciones entre las dos naciones.

En ese sentido, los representantes de las asociaciones concordaron en exhortar a los ministros de Relaciones Exteriores de los países donde viven sus integrantes a que, además del voto a favor de la resolución cubana en la Asamblea General de la ONU, se pronuncien explícitamente en ese foro por el levantamiento del bloqueo.

De esta manera concluyó el decimosegundo encuentro de cubanos residentes en el exterior, tras dos días de debates, al término de los cuales se aprobó por unanimidad la celebración de la cita del próximo año en Bélgica.

Tomado de Juventud Rebelde.

Razones para dar marcha atrás al deshielo de Obama con Cuba

Por: Max Castro
Publicado en: Relaciones Cuba-EE.UU

Donald Trump culpó a Cuba de los incidentes en la embajada de su país, pero no mostró prueba alguna de los mismos. Científicos estadounidenses niegan que los "ataques" hallan sido reales. Foto: Alexandre Meneghini/ Reuters.
Donald Trump culpó a Cuba de los incidentes en la embajada de su país, pero no mostró prueba alguna de los mismos. Científicos estadounidenses niegan que los “ataques” hallan sido reales. Foto: Alexandre Meneghini/ Reuters.
Con insensatos tuits y comentarios en erupción del presidente Donald Trump a una velocidad vertiginosa, incluso para él, sería fácil perderse un breve artículo que apareció en The New York Times el viernes, 6 octubre, acerca del “ataque sónico” a los diplomáticos estadounidenses en Cuba.
Más de veinte diplomáticos estadounidenses de misión en Cuba afirman haber sufrido una variedad de síntomas que van desde una leve conmoción cerebral hasta pérdida auditiva, según el Departamento de Estado.
Pero el artículo del Times deja en claro que existe una falta total de evidencia científica de que haya tenido lugar un ataque sónico. De hecho, la ciencia indica que probablemente no pudo haber sucedido.
¿Por qué no? Zimmer entrevistó a varios expertos científicos en el campo de la acústica, los cuales se burlaron de la posibilidad de un ataque sónico que pudiera producir los síntomas reportados. Los ataques de ese tipo que usan ruidos fuertes y estridentes pueden producir daños físicos y psicológicos. Al igual que Noriega, o los presuntos terroristas torturados por Estados Unidos utilizando la técnica. Pero, evidentemente, esto no sucedió en Cuba.
Las otras posibilidades son ondas sonoras que no pueden ser escuchadas por los humanos: infrasonido y ultrasonido. Pero, como descubrió Zimmer, un informe del “Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental en 2002 señaló que los militares intentaron crear un arma de infrasonido pero no lo lograron, porque era difícil enfocar las longitudes de onda”.
El ultrasonido puede dañar a las personas si se aplica suficiente energía. Un ultrasonido intenso puede matar a un ratón a corta distancia. Sin embargo, el ultrasonido “no puede viajar a gran distancia”, explicó Jun Kin a Zimmer, ingeniero acústico de la Universidad del Sur de Illinois (SIU). Además, el ultrasonido generalmente rebota de las paredes y de las fachadas de edificios, y lo que pasa de un lado a otro es de una frecuencia baja e inofensiva.
La conclusión de los investigadores consultados por The Times: “las leyes de la física hacen improbable que el dispositivo pueda dañar desde lejos a los diplomáticos”.
También es evidente por la investigación de Zimmer que el gobierno de Estados Unidos ha hecho poco o ningún esfuerzo para llegar al fondo de las causas del supuesto ataque. El reportero descubrió que no hay un informe médico acerca del tema. En circunstancias similares, el gobierno de Estados Unidos. podría haber convocado a un panel de científicos y expertos gubernamentales para profundizar en el tema o, al menos, consultar con los expertos. Pero ninguno de los científicos entrevistados por Zimmer informó haber sido contactado por el gobierno.
Además, un ataque sónico no puede causar una conmoción cerebral que provoque tan siquiera una lesión leve en el cerebro, una de las dolencias reportadas. Jurgen Altmann, físico de la Technische Universitat Dortmund, en Alemania, y experto en acústica dijo: “No conozco ningún efecto acústico que pueda causar síntomas de conmoción cerebral… El sonido que viaja por el aire no puede sacudirle a uno la cabeza”.
Teniendo en cuenta lo anterior, ¿por qué y cómo surgió la teoría de un ataque sónico y luego fue aceptada por casi todos los medios como un hecho? ¿Qué explica la aparente falta de interés del gobierno de Estados Unidos para determinar las causas reales? Respuesta corta: es un ejemplo de lo que Noam Chomsky llama “la fabricación del consentimiento”.
El gobierno de los Estados Unidos incluso aconsejó a sus ciudadanos no viajar a Cuba, cuando la Mayor de las Antillas es uno de los países más seguro de América Latina. Foto: SvenCreutzmann/ Mambo Photo.
El gobierno de los Estados Unidos incluso aconsejó a sus ciudadanos no viajar a Cuba, cuando la Mayor de las Antillas es uno de los países más seguro de América Latina. Foto: SvenCreutzmann/ Mambo Photo.
Quin, el experto de la SIU, dijo que algo había dañado a esa gente “pero podría ser algo del medio ambiente”, al igual que toxinas, bacterias o virus pueden dañar el oído. También podría ser un caso de histeria colectiva. Timothy Leighton, profesor de ultrasonido y acústica subacuática de la Universidad de Southampton, sugirió la posibilidad de factores psicológicos:
“Si uno hace que las personas estén ansiosas por estar siendo atacadas con un arma de ultrasonidos, esos [los que se suponen] son los síntomas que se sufrirán”.
En cuanto a la indiferencia del gobierno de Estados Unidos con respecto a erradicar las causas, los comentarios de Stephen L. Garret, profesor jubilado de acústica en la Universidad Estatal Penn, ofrecen una pista. Señaló que si se hubiera producido un ataque de ese tipo, habría sido fácil de detectar mientras sucedía. “Creo que perdieron su oportunidad… Hubiera sido pan comido”.
Existe una situación más probable para la ausencia de una respuesta real que la pura incompetencia, una arraigada en la política. Trump prometió a una importante aunque decadente parte de su base (exiliados cubanos de línea dura en el estado clave de la Florida) que daría marcha atrás a la mayor parte de la apertura de Obama hacia Cuba. El inexistente ataque sónico ofreció un pretexto verosímil para un retorno parcial a una política irracional que, hasta Obama, se mantuvo durante casi seis décadas, y una nueva excusa para mortificar a Obama una vez más.
El hecho de que el “ataque sónico” fue una excusa conveniente es obvio debido al hecho de que Estados Unidos comenzó a intensificar la presión al expulsar en masa a los diplomáticos cubanos y retirar a diplomáticos estadounidenses de La Habana, incluso antes de tratar de demostrar lo que realmente sucedió. La administración Bush “enfocó la inteligencia (acerca de armas de destrucción masiva) en torno a la política” de invadir Iraq para lograr un cambio de régimen. La administración Trump ni siquiera se molesta en enfocar la inteligencia. No está buscando ninguna, porque podría revelar verdades inconvenientes que obstaculizarían una política preconcebida por razones de política interna.
Las últimas noticias acerca del ataque sónico consisten en una grabación, obtenida por la AP, del presunto sonido. Aficionados a las redes sociales escucharon el sonido una y otra vez y murieron –de risa. Uno dijo que sonaba como su nuevo tono de llamada. Otros comentarios fueron igualmente irrisorios y despectivos.
El gobierno cubano ratificó que no tiene nada ver que los incidentes y que los Estados Unidos apenas han colaborado para realizar una investigación conjunta que aclare el tema. Foto: Enrique de la Osa/ Reuters.
El gobierno cubano ratificó que no tiene nada ver que los incidentes y que los Estados Unidos apenas han colaborado para realizar una investigación conjunta que aclare el tema. Foto: Enrique de la Osa/ Reuters.
El gobierno de Estados Unidos no hizo comentarios acerca de la autenticidad de la grabación. El máximo funcionario citado en el asunto, el jefe de personal de la Casa Blanca, general John Kelly, dijo que cree que el gobierno cubano pudo haberlo detenido. Pero, el hecho es que Estados Unidos, con todas sus habilidades técnicas, no tiene idea de lo que realmente sucedió allí, si es que sucedió algo. Entonces, ¿cómo pudo el gobierno cubano detener a un fantasma?
Es coincidencia, pero no insignificante, que esto ocurra al mismo tiempo que Trump se negó a certificar que Irán cumple con el acuerdo nuclear. Incluso los principales asesores militares y de política exterior del presidente le dijeron a Trump que los iraníes estaban cumpliendo el acuerdo. A pesar de sus consejos y carente de pretexto, Trump de todos modos no lo certificó. ¿A quién le importan los hechos y la verdad? No a Trump.
El ataque sónico fantasma al menos le brindó a Trump una excusa para dar la impresión de que trata a Cuba con dureza; la medida acerca de Irán, una decisión más trascendental y desastrosa, se basó en el puro descaro. Ambas posiciones están arraigadas en la necesidad que tiene Trump de alimentar con carne cruda a una base inquieta y esperar que esto eleve sus cifras en encuestas subterráneas.
(Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal)
TOMADO DE CUBADEBATE.

TWITAZO POR LA CULTURA CUBANA



La revista digital La Jiribilla, el Noticiero Cultural, el Periódico Cubarte y las instituciones culturales cubanas convocan a los artistas, promotores culturales, y a todas las cubanas y cubanos, y amigos de la Isla Grande de las Antillas, para sumarse al twitazo masivo del próximo viernes 20 de octubre, Día de la Cultura Cubana, que se originará en la Plaza del Himno de Bayamo, Ciudad Monumento.
Comunicaremos a los admiradores de Cuba, a través de nuestros medios de difusión y las redes sociales de Internet, las razones para el Día de la Cultura Cubana, cuando el mambí Perucho Figueredo escribió las notas de nuestro Himno Nacional, en plena insurrección libertadora.
Las cuentas líderes en el twitazo de este jueves en la red social Twiter @LaJiribilla, LaJiribilla; @CubaCultura, y MinCulturaCuba; @triana_alexis. Por su parte las páginas en Facebook son La Jiribilla, Noticiero Cultural de Cuba, Ministerio de Cultura de Cuba y Periódico Cubarte.
Este acontecimiento se festejará en toda Cuba, y donde quiera que haya un cubano digno. Y constituye motivación especial para la inauguración del Festival Internacional de Teatro de La Habana, y del amplio programa de actividades de la Jornada por la Cultura Cubana.
Desde las 6 de la mañana, con la diana mambisa, y durante todo el día, a través de la etiqueta #CubaEsCultura, y #Cuba, iremos replicando las principales actividades de la Fiesta de la Cubanía en la provincia Granma, y del sistema de instituciones culturales.

Espada y escudo de la nación cubana.






Ser cubano es también la libertad de serlo. La cultura construye diariamente la conciencia interior de lo que se es; expresión auténtica de lo que se hace; hacer cultura es la construcción del edificio espiritual y material de la cubanía
Autor: Eduardo Torres-Cuevas
Al llegar a Bayamo y dirigirse el visitante al parque Céspedes, siente una sensación irrepetible cuando penetra en su espacio. Allí está presente el Padre de la Patria y, frente a él, la letra entera de La Bayamesa, cuyas dos primeras estrofas constituyen el Himno Nacional Cubano. Céspedes y Figueredo, actos heroicos e himnos de combates, semillas en terreno fértil.
La amplia región de Bayamo-Manzanillo es partera de nuestra cultura del hacer y del pensar, de lo heroico y de lo sensible cotidiano. Al margen de las capitales del poder colonial, Santiago de Cuba y La Habana, desde el siglo XVII Bayamo se enfrenta a los monopolios de las flotas españolas; se envían tropas para someterla y sus habitantes las obligan a retirarse; allá va un obispo de Cuba, Juan de las Cabezas Altamirano, y no logra el objetivo de someter a Bayamo, pero su figura inspira el primer poema escrito en Cuba, Espejo de Paciencia de Silvestre de Balboa. En este documento ya aparece un héroe de matices nuevos, el negro criollo Salvador Golomón y el concepto de Patria es decir de la madre tierra. Criollismo y patriotismo evolucionan desde sus componentes culturales integrados por hábitos, costumbres, tradiciones, leyendas, imaginería e historia en construcción diaria. El poder colonial responde al indoblegable espíritu bayamés, le niega la condición de ciudad. Y Bayamo sigue levantisca. A finales del siglo XVIII ya en la región se produce una de las primeras conspiraciones contra el estado y la sociedad coloniales.
Será en la primera mitad del siglo XIX cuando la cultura revolucionaria de la región Bayamo-Manzanillo se expresará con especial acento. El primer proyecto constitucional para una Cuba independiente, republicana y laica, lo redacta un bayamés, Joaquín de Infante, en 1810. Este será el origen de las concepciones fundamentales de las constituciones cubanas. Un nutrido grupo de jóvenes se forma en una cultura de patriotismo e independencia, de una arraigada cultura criolla y en gestación de los componentes de la cubana. Se cumple en este año el 220 aniversario del natalicio del bayamés José Antonio Saco, que quiso, en el epitafio de su tumba, rezara: «Aquí yace José Antonio Saco, que no fue anexionista porque fue más cubano que todos los anexionistas juntos».
Para 1868, ya existía un notable grupo de bayameses que cultivaron su cultura como expresión de sus sentimientos patrióticos y, sobre todo, los valores que habían aprendido de su medio social y natural y de la lectura de importantes obras de la época. Muchos de ellos, junto a las convicciones que llevaban a la independencia, disfrutaban la poesía, la música, el teatro, las construcciones a la criolla. Carlos Manuel de Céspedes reúne todas esas condiciones. En tiempos diferentes, y con características musicales diferentes, fueron escritas las tres bayamesas: la de Céspedes, Castillo y Fornaris, romántica y que aún su sonoridad parece acompañarnos; la de Pedro Figueredo, marcha guerrera, cuyas dos primeras estrofas se convertirán en nuestro Himno Nacional y la de Sindo Garay, que recuerda las glorias de los hombres y mujeres del mambisado.
La conspiración independentista del 68 de hecho respondía a un anhelo común en toda la isla de Cuba. Se conspiraba de oriente a occidente. Se discutía cuándo y cómo se comenzaba un alzamiento simultáneo. Lo que le dio especial destaque a la figura del Padre de la Patria fue la decisión, en un momento impostergable, de levantarse en armas e indicar el camino de la Revolución. El gesto de Céspedes, el 10 de octubre de 1868, era algo más y mucho más que un simple estallido de dignidad. No era una rebelión espontánea, sin programa, sin proyecto; era una Revolución que se asentaba en una cultura cultivada por los propios iniciadores en cualquier parte del país. El gesto de Francisco Maceo Osorio de pedirle a Figueredo que hiciera «nuestra Marsellesa» tenía una especial significación. Esa marcha, unida a la aspiración republicana, recorría entonces el mundo en la voz de los revolucionarios. No era el Himno Nacional francés como lo fue con posterioridad. Al escuchar sus notas, por primera vez, el gobernador español de Bayamo sintió el brío patriótico y el llamado al combate que sus notas, el lenguaje sin palabras, ya transmitía. Cuando el 20 de octubre de 1868 las tropas mambisas entraban en Bayamo se entonó, ahora con letra, nuestro Himno Nacional. Era la expresión de una cultura que estaba enraizada en el ambiente revolucionario cubano. El pueblo bayamés la aprendió y la cantó. Ella resumía un largo proceso, pero al mismo tiempo iniciaba los caminos de los contenidos patrióticos y del nacionalismo musical cubano. La trascendencia de La Bayamesa de Figueredo, y el momento en que se entona por primera vez, cuando la ciudad ha sido tomada por los mambises le dan legitimidad y razones para que se tome ese día como el Día de la Cultura Cubana.
Lo significativo del movimiento iniciado en Demajagua es su rápida extensión por toda la Isla. El Camagüey se levanta en armas el 4 de noviembre de 1868 en el Paso de las Clavellinas. Dará figuras de la magnitud de Ignacio Agramonte y Salvador Cisneros Betancourt. El 6 de febrero de 1869, en el cafetal San Gil, en Manicaragua, Las Villas se insurrecciona.
Figuras patrióticas como Federico Fernández Cavada, el joven Eduardo Machado, Carlos Roloff y Serafín Sánchez son parte del mambisado villareño. La Habana es un verdadero hervidero. Un joven, de solo 15 años, llamado José Martí y Pérez escribe su inmortal ¡10 de octubre! La poesía de Céspedes ha encarnado en la poesía de Martí; la onda expansiva de La Demajagua llega al corazón de este joven habanero, quien retomará la espada y la pluma para escribir tanto poesía como las fundamentaciones culturales y políticas de la Revolución Cubana.
Ha surgido una nueva etapa de conformación de la sociedad y la cultura cubanas. Con Céspedes se han iniciado las guerras de independencia pero también un intenso movimiento cultural, que adquiere nuevas dimensiones expresando el sentimiento y el pensamiento por la creación de la nación cubana. Su paradigma es clave. Libertad para la nación y para quienes forman parte de él, de ella, independientemente de orígenes, razas, sexos o cualquier manifestación de diferencia y riqueza. Soberanía del pueblo y de la nación; estructura republicana y laica; enseñanza pública gratuita y laica; libertad de conciencia y de culto e igualdad social y jurídica. El 10 de abril de 1869 en la Asamblea Constituyente de Guáimaro quedan aprobadas parte de estas propuestas, mientras otras quedan supuestas para cuando triunfe definitivamente la Revolución. Guáimaro da unidad política y jurídica a la proyección de la Revolución. Podrán manifestarse corrientes incluso antinacionales pero el paradigma está trazado.
Estamos iniciando el periodo de conmemoraciones del aniversario 150 de la Fragua en que se forjó la Nación Cubana. El levantamiento de Céspedes el 10 de octubre de 1868 y la toma de Bayamo junto al momento en que se entonó por vez primera nuestro Himno Nacional dieron origen a un complejo y multidimensional proceso donde lo criollo adquirió una nueva dimensión: lo cubano. Sería el campamento mambí, mezcla de hombres y mujeres, de blancos, negros y chinos, de cubanos e internacionalistas de América Latina, de Europa e inclusive de Norteamérica, donde en el fuego intenso de la manigua se cociera el «ajiaco cubano» de Don Fernando Ortiz. Diversas formas culturales asociadas al modo de ser, hacer y pensar desde Cuba y para Cuba fueron constituyendo los elementos culturales que hicieron inalterable la decisión de independencia. La conciencia patriótica, desde entonces fue la conciencia revolucionaria. Y este proceso, necesariamente no era de meses ni de unos pocos años. No era circunstancial, sino era permanente, permutando las circunstancias históricas en la búsqueda de la realización de la plenitud y el disfrute de la calidad cultural y social del pueblo forjado con la espada y con el escudo de su cultura. Hace 50 años, el 10 de octubre de 1968, nos reuníamos personas provenientes de toda Cuba, entre ellos estudiantes universitarios en las ruinas del ingenio Demajagua. Atardecía cuando Fidel Castro pronunció sus palabras en aquel acto central por el centenario del hecho liminar de Céspedes. Allí expresó: «En Cuba solo ha habido una Revolución: la que comenzó Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 y que nuestro pueblo lleva adelante en estos instantes». De entonces acá han transcurrido otros 50 años, ese largo y sostenido periodo histórico consta de cuatro etapas marcadas por cuatro revoluciones. Cada una de ellas fue necesaria como continuidad y superación de las anteriores, la de 1868 de Aguilera, Céspedes y Agramonte; la de 1895, de Martí, Gómez y Maceo; la de 1933, de Mella y Guiteras, y la de 1959 liderada por Fidel Castro. Cuba, colocada, al decir de Martí, en «ese crucero universal», se vio necesitada de librar una lucha sostenida porque la Revolución de Céspedes, la de Martí y Maceo, la de Mella y Guiteras, no solo triunfara sino que fuera capaz de enfrentar las más complejas y duras peleas. Para esas batallas, entraron en la naturaleza física y social cubana sus artistas, escritores y pensadores. Félix Varela, José de la Luz y Caballero, José Martí, Enrique José Varona, entre otros tantos, dieron continuidad y constante modernidad y transformación al pensamiento cubano. José María Heredia, Juan Clemente Zenea, José Martí, Nicolás Guillén, Rubén Martínez Villena, Jesús Orta Ruiz, le dieron a la poesía cubana una riqueza evolutiva que llena aún los espacios sensibles de la sociedad cubana. Cirilo Villaverde, Miguel de Carrión, Alejo Carpentier y José Lezama Lima conforman cúspides de una literatura siempre original. Esteban Salas, Nicolás Ruiz Espadero, Manuel Saumell, Ignacio Cervantes, José White, Ernesto Lecuona, Eduardo Sánchez de Fuentes, Sindo Garay, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Leo Brouwer, Barbarito Diez y Antonio María Romeu, la orquesta Aragón, Benny Moré y los Van Van, expresan una evolución en el tiempo, una búsqueda y una sonoridad, expresión en diversos géneros y formas, y en distintas épocas de un pensamiento musical cubano.
Dos componentes han estado en la cultura y en la sociedad cubanas. Lo primero ha sido el patriotismo inteligente. Se trata de los dos principios del ser cubano: crear desde el conocimiento una conciencia cubana y, desde esa conciencia de lo que se es, tener la voluntad de serlo. Ser cubano es también la libertad de serlo. La cultura construye diariamente la conciencia interior de lo que se es; expresión auténtica de lo que se hace; hacer cultura es la construcción del edificio espiritual y material de la cubanía. Es sonido, imagen, paladar de sabor cubano y tacto de sentir cubano. El compromiso del intelectual, no es primariamente político, es un compromiso cultural que da el sostén firme e irrenunciable de la construcción política de la nación.
Esa labor de todo un pueblo en el desarrollo constante de una cultura que siempre fue antidogmática y creadora por el rico sabor de la herejía, que se ha sostenido por más de 150 años, enfrentada a las más diversas condiciones disolventes, que solo es auténtica cuando se lleva en el interior de cada espíritu, es la que le da una especial vitalidad en estos tiempos donde, en otras condiciones, en medio de la sociedad del espectáculo, de la generación de las tesis del no pensar, del aturdimiento, de la banalidad de superficie, incapaz de entender la unión entre los vasos comunicantes que tienen siempre su origen en el corazón, es no ya un compromiso, es una necesidad de autenticidad, de identidad y de comprensión social. Tormentas naturales y políticas hacen de estos tiempos incitadores de la necesaria creación cultural en todas sus manifestaciones, especialmente política, para que nuestra nación siga enfrentando con éxito lo que abuelos y padres construyeron pensando siempre en la Cuba soñada.
Tenemos el terreno abonado por la sangre y el amor de generaciones precedentes. En ellas hay que sembrar la semilla para que eche las raíces y hagan imbatible al árbol y dé sus mejores frutos.
Historia y cultura participan de un mismo espacio que no se recrea en el pasado sino que forman parte de un presente en el cual constituyen parte de lo actual cotidiano, de la identidad, de la comprensión de lo que se es porque se sabe de dónde se viene y se encuentra el camino adónde ir. Desculturizar y borrar la memoria histórica, y excluir el arte de pensar constituyen hoy elementos centrales en una ofensiva globalizadora que requiere de estas ausencias para una dominación no convencional ni tradicional.
Hoy, en tierra bayamesa, Cuna de la Nación Cubana y de su Cultura, y Día de la Cultura Nacional sentí la necesidad de expresar de modo sencillo, el aliento y el orgullo de pertenecer a los historiadores, escritores e intelectuales cubanos que tenemos la extraordinaria herencia a la que aquí hice referencia y que nos coloca aventajadamente, sin dogmas, ni lugares comunes, ni consignas de ocasión, en el camino y con el ejemplo de la creación en momentos difíciles. Letras afiladas cortadas con la espada y escudo de ideas expresados en la obra de cada hacedor, seguirán siendo fragua para seguir forjando, en disímiles circunstancias, la nación cubana.
*Presidente de la Academia de la Historia de Cuba
Tomado de Granma.

lunes, 16 de octubre de 2017

En la Jornada de la Cultura cubana

Por: Graziella Pogolotti
Con toda justicia, el Día de la Cultura Cubana rinde homenaje a la presentación pública del Himno Nacional en el Bayamo recién ocupado por los insurrectos. Para nosotros,  forjados  en un largo batallar contra el coloniaje, cultura y nación andan juntas. Acción y pensamiento se alimentan mutuamente en el proceso de pensar y hacer un país en tierra de huracanes, siempre amenazada, tanto por la furia combinada de los vientos y los mares como por el apetito rapaz de quienes, nunca resignados, han intentado, una y otra vez, apoderarse  de la Isla.
La raigal cubanía, afirma Abel Prieto respaldado por Fernando Ortiz, implica la asunción consciente de un destino. Se sostiene en un componente espiritual. Anida en la mente y en el corazón. Ha alcanzado su densidad mayor en el ininterrumpido batallar de siglo y medio. A pesar de los numerosos reveses, en ese  combate se iba transformando la sociedad.
La guerra contra la metrópoli española exigía la edificación  simultánea de una sociedad diferente. En gesto real y simbólico, Céspedes proclamó la independencia de Cuba y liberó a sus esclavos en Demajagua. La prédica martiana unió a los veteranos de ayer y a los obreros del tabaco. A través de Juan Gualberto Gómez tejió redes en la zona occidental de la Isla. La Cuba nueva debería surgir del esfuerzo mancomunado de blancos, negros y mestizos. En el fragor de la guerra habría de cristalizar una nación liberada también del legado infame de la esclavitud.
La intervención norteamericana frustró el sueño promisorio. Marcó un retroceso en la superación del racismo, tal y como lo revela el trágico destino de Quintín Bandera. La república nacía mutilada por la Enmienda Platt y el Tratado de Reciprocidad. Se inauguraba en Cuba el experimento neocolonial. En el plano de la subjetividad, se extendió el derrotismo, quebrantada la fe que inspiró  tantos sacrificios.
Había que repensar el país  a tenor de las nuevas realidades. La tarea correspondería,  en gran medida, a la generación nacida entre finales del siglo XIX y principios del XX, con el acompañamiento de algunos de sus mayores. A través de un sistemático trabajo de investigación, Fernando Ortiz descubría el complejo carácter mestizo de nuestra cultura. En Azúcar y población en las Antillas, Ramiro Guerra proponía claves fundamentales para una relectura de la historia. Incansable animador cultural, Emilio Roig se consagraba a un antiplattismo militante.
La corrupción y el sometimiento a los dictados del imperio desacreditaron la política. Su potencial revolucionario sería rescatado por hombres que recuperaron el vínculo esencial entre pensamiento y acción. Este perfil intelectual encarna en Julio Antonio Mella, en Rubén Martínez Villena, en Pablo de la Torriente Brau, vidas tronchadas en plena juventud.
Mella abrió el camino para el cruce productivo entre las ideas de Martí y de Marx. Desde la Reforma Universitaria hasta las reivindicaciones sociales de mayor envergadura, entrelazó conciencia antimperialista y revolución. Atleta como él, Pablo de la Torriente Brau ejerció un periodismo renovador, dio voz a los campesinos del Realengo, combatió a la tiranía machadista y cayó como combatiente internacionalista en la guerra civil española. De frágil constitución física, el poeta Rubén percibió desde temprano el llamado de la causa redentora. Procuró el apoyo de los veteranos y patriotas, aglutinó a escritores y artistas, animó la Protesta de los Trece, inspiró el Manifiesto del Grupo Minorista hasta entregarse de lleno, en el espacio que le dejaron los pulmones perforados, a las tareas, muchas veces anónimas y desgarrantes, de la militancia comunista.
Los escritores y artistas coetáneos de Mella y Rubén abandonaron el ensimismamiento de sus predecesores. Accedieron a la prensa y fundaron revistas. Acercaron el oído a la cultura popular. Con Roldán y Caturla incorporaron el legado africano a la tradición sinfónica. Músicos, artistas plásticos y escritores establecieron el diálogo  entre lo nacional y lo universal. Se definieron las voces de Nicolás Guillén y Regino Pedroso. En el musicólogo Alejo Carpentier comenzaba a madurar el futuro narrador. En la política y en la creación, se fortaleció el intercambio con la América Latina. La revolución mexicana y los proyectos culturales que dimanaron de ella deslumbraron a todos como contrapartida posible a la realidad de un continente en parte sojuzgado por dictaduras aliadas a Machado. Proliferaron los manifiestos en solidaridad con lo que estaba sucediendo en otras tierras. Entonces, el «asno con garras» reconoció en los intelectuales un peligro potencial. En 1927 edificó una descomunal «causa comunista». Arremetió contra obreros, contra la Universidad Popular José Martí y contra los miembros del Grupo Minorista. Carpentier y José Antonio Fernández de Castro fueron a dar con sus huesos a la cárcel.
Con la intervención instaurada por Caffery, Batista y Mendieta se inició una etapa de aparente reflujo revolucionario. Muchos se dejaron arrastrar por las tentaciones de una política desacreditada y corrupta. Sin embargo, la experiencia vivida dejó una simiente. El país ya no era el mismo. El sueño de una nación renovada persistía en el movimiento estudiantil, en el sector  obrero y en zonas significativas de las capas medias. Marginada de los circuitos de circulación, la obra de los escritores y artistas seguía construyendo su legado desde la resistencia, rasgo común a pesar de diferencias generacionales, estéticas e ideológicas. En el mítico Hurón Azul, de Carlos Enríquez, se mantenía el espíritu de la primera vanguardia. También en el actual municipio de Arroyo Naranjo, la casa de Eliseo Diego acogía, junto a José Lezama Lima, a los animadores del grupo Orígenes. Más allá de las contradicciones, unos y otros se entregaban a la tarea de pensar y hacer la nación.
En medio de los huracanes que nos azotan, la Jornada  de la Cultura cubana debe convocarnos a una reflexión productiva. Se impone profundizar en el conocimiento de lo que somos, así como proponernos la investigación  y la relectura creativa de los rasgos vigentes de la herencia que nos ha nutrido.
Tomado de Juventud Rebelde.