lunes, 19 de febrero de 2018

La Patria lo contempla orgullosa. Eduardo Torres Cuevas

La imagen puede contener: una persona, de pie y exterior

Las notas de su Bayamesa, devenida nuestro Himno Nacional, hacen vibrar, 150 años después de la gesta que dio inicio a la Revolución, las fibras más sensibles del alma cubana
Autor: Eduardo Torres-Cuevas
15 de febrero de 2018
El 18 de febrero de 1818 nace, en la ciudad heroica de Bayamo, uno de los patriotas más destacados de nuestra historia, Pedro Felipe Figueredo Cisneros, “Perucho”. Las notas de su Bayamesa, devenida nuestro Himno Nacional, hacen vibrar, día a día, 150 años después de la gesta que dio inicio a la Revolución emancipadora, las fibras más sensibles del alma cubana.Durante estos años, en los más difíciles momentos de la historia patria o en aquellos de orgullo en la victoria, el pueblo de Cuba lo entonó como la expresión sublime de su identidad. Solo un patriota entero, un revolucionario raigal, una vida entregada hasta el más inesperado sacrificio, un intelecto cultivado y una personalidad valiente y decidida pudo resumir en la letra y la música de nuestro Himno Nacional, el espíritu de su pueblo.
Un año mayor que Carlos Manuel de Céspedes, fue su amigo y compañero de estudios en la niñez y en la primera juventud. Los unió el amor por la patria chica, los singulares paisajes de la amplia región del Cauto, la histórica rebeldía, las tradiciones y las leyendas bayamesas.Fue allí donde luchó y fue quemado vivo el caciqueHatuey, donde surgió la leyenda de “la luz de Yara”, donde se inspiró el poema Espejo de Paciencia, nuestra primera obra literaria, donde se desarrollóla conspiración de Morales a fines del siglo XVIII, la ciudad de José Antonio Saco y de Joaquín de Infante, autor este último, en 1810, del primer proyecto constitucional para una Cuba independiente. Con estas bases patrióticas sembradas en el corazón partió Figueredo para La Habana en 1834 para continuar sus estudios.
No fue casual que escogiera el Colegio de San Fernando, más conocido como deCarraguao,que estaba bajo la dirección de José de la Luz y Caballero. Fue tal la impronta del maestro en la formación de la ciencia y conciencia cubanas que, cuando en 1871, en acto represivo contra la universidad, se le suprimió el derecho a dar el título de doctor se argumentó que en ese colegio estudiaron “Pedro Figueredo y Francisco Aguilera” entre otros patriotas, que, las enseñanzas de Luz y Caballero eran “anti-católicas y anti-nacionales” y que en sus doctrinas los jóvenes han “aprendido las que le lanzaron al campo insurreccional”. Cuatro años después se gradúa en la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana de bachiller en Filosofía.
Un período especial en la formación de Figueredo lo es su estancia en la capital de Cataluña, Barcelona. En la universidad catalana se gradúa, en 1842, de Derecho coincidiendo con las fechas en que Carlos Manuel de Céspedes se graduó en la misma universidad. Durante este período estudió música y el arte militar.
De regreso a su natal Bayamo, comenzó a ejercer su profesión de abogado y, en 1848, fue nombrado alcalde ordinario segundo de la ciudad. Sin embargo, lo más importante eran sus actividades en los círculos juveniles bayameses. En 1851, funda, junto con Carlos Manuel de Céspedes,la Sociedad Filarmónica de Bayamo, que se convertiría en el núcleo cultural en el que la poesía y la música expresaban el sentimiento patriótico aun indefinido. Entre otros, allí está la presencia de Juan Clemente Zenea, José Fornaris, José Joaquín Palma y José María Izaguirre. Todos, de un modo u otro, involucrados con el estallido de octubre del 68. El sentimiento separatista de estos jóvenes lo muestran sus actitudes y sus poesías durante los años iniciales de la década de los años 850. Figueredo, como Céspedes, despiertan la suspicacia de las autoridades españolas. Para evitar ser deportado se traslada a La Habana en 1854.
En estos años habaneros, Figueredo representaba como abogado, los intereses de las familias bayamesas en la capital, se reunirá con antiguos condiscípulos, con jóvenes de ideas afines y desplegará una intensa actividad cultural que permite conocer su inclinación patriótica. Nada lo relaciona con la burguesía esclavista occidental. Comienza a publicar, junto a José Quintín Suzarte y Domingo Guillermo de Arozarena, el periódico El Correo de la Tarde. El gobierno colonial lo clausura. Pronto aparece su nombre en otra revista habanera,La Piragua. Esta está dirigida por el bayamés José Fornaris y el habanero Joaquín Lorenzo Luaces. Es una revista de corte siboneyista, lo que en parte se explica por la presencia de poetas, músicos y escritores de regiones como Bayamo en la cual sobrevivía el recuerdo de los primitivos habitantes de Cuba. Al margen de las críticas que se pudieran hacer, el siboneyismo buscaba encontrar un modo autóctono de reafirmación. En su primer número encontramos una contradanza de Pedro Figueredo que lleva el mismo nombre de la Revista. En un comentario, que aparece en la propia publicación, se hace referencia al éxito de la pieza de Figueredo. Interpretada públicamente por la orquesta La Unión, mereció “los honores de la repetición”.En La Piragua también aparece un escrito literario de Figueredo, publicado en tres partes, titulado “Excursión a la gran sabana de Yara”. En el escrito figura la siguiente idea: “pero ninguna criatura se ahoga delante de un bayamés (…) porque no hay bayamés sin exceptuar clase ni condición que no sepa nadar en toda la extensión y significación de esta palabra”.
En 1858 retornó a Bayamo.En los años subsiguientes continúa sus actividades políticas y culturales, administraba suingenio “Las Mangas” y su vivienda se convierte en punto de reunión de los inquietos “desafectos” al régimen colonial.
Su hija Canducha rememora: “Estando siempre en oposición constante con el gobierno, al fin sucedió que en el año 1867 fue preso por desacato a la autoridad de un señor Alcalde Mayor; mas por tener el cargo honorífico de Subdelegado de Marina, no pudo ser, conforme a fuero, encarcelado en prisión civil, imponiéndosele su propia casa por prisión. De esto resultó que sus innumerables amigos se reunieran en su casa diariamente para trabajar y coordinar la conspiración que condujo a la guerra de independencia, siendo los principales conspiradores Francisco Maceo Osorio, Francisco V. Aguilera, Luis Figueredo, Miguel Figueredo, C.M. de Céspedes y otros más”.
Uno de los conspiradores, Manuel Anastasio Aguilera, precisa: “En el año 1867 surgieron en Bayamo dos proyectos: el restablecimiento de la antigua Logia de esta ciudad (…) bajo diferente rito; y el de iniciar la revolución para conquistar la libertad e independencia de Cuba. Ambos proyectos tuvieron efecto en el propio año (…) El acto de fundación de la logia Estrella Tropical tuvo lugar en la casa del eminente patriota Pedro Figueredo Cisneros (…) Ese mismo año de 1867 ocurrieron (sic.) a esta logia para afiliarse muchos de los prominentes cubanos de Holguín, Tunas, Jiguaní, Guiza, Manzanillo…”. Entre los mencionados por Anastasio Aguilera están Carlos Manuel de Céspedes, Manuel Calvar, Vicente García, Francisco Ruvalcaba y Donato Mármol. Un mes después, y en la propia casa de Figueredo, se constituía el Comité Revolucionario de Bayamo que tenía la misma dirección que la logia: Francisco Vicente Aguilera, Pedro Figueredo y Francisco Maceo Osorio. Iniciado el movimiento independentista, se hizo necesario su himno de combate.Figueredo, que es músico, escribe la letra y la música de una marcha de combate al estilo de La Marsellesa por lo que la titula La Bayamesa.El director de la orquesta de la Parroquial Mayor, Manuel Muñoz Cedeño, a pedidos de Figueredo, hace la orquestación y en junio de 1868 se interpreta, por primera vez, en público. A partir de entonces, sus notas contagiosas eran tarareadas por la población de Bayamo.
A Figueredo se le asignó una misión sumamente importante, entrar en contacto con los revolucionarios de La Habana. Se reúne con Joaquín FabiánAenlle y Monjiotti, el segundo hombre en jerarquía en el Gran Oriente de Cuba y las Antillas, cuerpo masónico al que pertenecía la logia bayamesa. Se fraguaba el movimiento independentista con carácter nacional. Una red de conspiradores se teje entre Santiago de Cuba y Bayamo a través de su primo Félix Figueredo con base en Jiguaní. En ella participan destacados santiagueros como ExuperancioAlvarez y el padrino de Antonio Maceo, Ascencio Asensio.
En octubre de 1868 la situación era explosiva. Antes de que el movimiento fracasara, Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo produce el grito iniciador de “Libertad o Muerte”, el día 10 de ese mes.Conocedor Figueredo del levantamiento, decidió secundarlo en su ingenio “Las Mangas”, distante una legua de Bayamo.En 15 de octubre de 1868 sostuvo una entrevista con Carlos Manuel de Céspedes y el general dominicano Luis Marcano en Barranca, para coordinar los detalles de la Toma de Bayamo. Figueredo conformó su “pequeño ejército” al que se llamó la Rusia, posteriormente División Bayamesa. Uno de los miembros del mismo expresó: “Para que nuestro triunfo fuera completo no nos hace falta más que una valiente cubana que fuera nuestra abanderada”. Y relata Canducha, la hija de 16 años de Perucho: “Papá enseguida se puso de pie y exclamó: 'Mi hija Candelaria se atreve'. Aún no había concluido de decirlo cuando con delirante entusiasmo fui proclamada abanderada de la División Bayamesa (...) enseguida papá llamó a mamá (que aunque participaba de la alegría general, temblaba, al pensar en el peligro que iba a correr) y le dijo: 'Vamos, Isabel, es necesario hacer un traje a nuestra abanderada'. Eulalia, mi hermana mayor, fue la encargada de hacerlo. Se componía mi traje de un vestido de amazona blanco, un gorro frigio punzó, una banda tricolor y mi bandera. Yo estaba radiante de orgullo y alegre y puedo asegurar que nunca una joven que por primera vez va a una fiesta estaba tan alegre y satisfecha como yo en aquel momento”.
“Cuando llegamos a Bayamo ya se había aumentado el contingente notablemente, pues doquiera que pasábamos se nos iban agregando todos los hombres y hasta los niños que encontrábamos al paso. Cuando llegamos al río Bayamo, que está a la falda de la ciudad, Bayamo entera nos esperaba, y apenas nos divisaron, fuimos saludados con vivas entusiastas y atronadores. Entonces papá me dijo: 'Flota la bandera', y así lo hice dando un entusiasta grito de ¡viva cuba libre!, respondiendo el pueblo entero con ensordecedores gritos y vivas a la bandera y a su abanderada. Al fin llegamos a la ciudad donde ya estaban las primeras partidas frente a la plaza de Armas; papá me dirigió también a la plaza, y fué entonces cuando, con loco entusiasmo, cruzando la pierna sobre la silla de su caballo, escribió su Bayamés inmortal”.
La tropa de Figueredo es una de las que participa en los combates por la toma de Bayamo. Rendidas las guarniciones, creado el gobierno revolucionario, Céspedes nombra a Figueredo, por sus conocimientos militares, Jefe delEstado Mayor del Ejército con grado de Mayor General. De inmediato se inicia la publicación del Cubano Libre en el que, en su número de 27 de octubre de 1868, Figueredo inserta las dos primeras estrofas del que vendría a ser nuestro Himno Nacional con el nombre de La Bayamesa. Himno Patriótico. Ello explica la divulgación y popularidad de las dos primeras estrofas del “Himno Patriótico”. Permaneció en la memoria independentista. Así llega a José Martí que la retoma como el himno de combate para la “Guerra Necesaria” y continuadora que estalla en 1895.
Concentrada la ofensiva colonialista sobre Bayamo, los patriotas se ven obligados a replegarse. El 6 de enero de 1869 comienza a ser abandonada la ciudad. No lo hace sólo el Ejército Libertador; lo hacen familias enteras. La de Figueredo entre las primeras. Se ha decidido quemar la ciudad antes que entregarla al enemigo. Nada mejor que el corazón de una mujer para relatar ese grandioso momento, La Abanderada, Candelaria Figueredo, Canducha: “El 18 de Enero nos encontrábamos en una finca llamada Valenzuela, distante 8 leguas de Bayamo, cuando vimos que en dirección a Bayamo, el cielo estaba rojo; al verlo mamá dijo: 'Parece un gran incendio', y papá, suspirando, contestó: 'En efecto, es un gran incendio; es nuestro querido Bayamo'. Todas empezamos a llorar, pero todas convinimos que era preferible verla pasto de las llamas que en posesión de nuestros enemigos; pero lo horrible del caso fue que al fin Valmaseda se apoderó de sus ruinas”.
En busca de la unidad necesaria se efectuó la Asamblea Constituyente de Guáimaro. El 11 de abril de 1869, el Mayor General Pedro Figueredo es nombrado Subsecretario de la Guerra del primer gobierno de la República. Diferencias internas lo llevaron a presentar su renuncia el 18 de diciembre de ese año. Céspedes no la aceptó pero de hecho Figueredo dejó de ejercer el cargo. Junto a su familia y a un escaso número de hombres, se mantuvo internado en los montes orientales. Su hija Canducha recuerda lo que les inculcó a todos, hombres y mujeres, “muertos antes que rendirse al enemigo”. Los colonialistas cercaban la zona y destruían todas las fuentes de abastecimientos. El hambre y otras escaseces se ensañaron con la familia Figueredo. En el verano de 1870 enfermó de fiebre tifoidea. Débil y sin apenas poder sostenerse, el 12 de agosto,es sorprendido y capturado por tropas españolas, como consecuencia de una traición, en la finca Santa Rosa de Cabaniguao, Las Tunas.
Trasladado a Santiago de Cuba, cuatro días después de su captura es fusilado en el matadero de la ciudad. Se sabe que, como apenas podía caminar, pidió un caballo. Con la intención de degradarlo, se le trajo un asno. Se afirma que Figueredo expresó que no era el primer Salvador a quien llevan a morir en un burro. La referencia era a Jesucristo. De igual forma se afirma que antes de caer por la descarga de los fusileros, exclamó: “Morir por la patria es vivir”.
¡Qué suerte para un pueblo tener hombres como Pedro Figueredo y qué suerte que aún hoy viva en la entonación diaria de nuestro Himno Nacional, cuando, en las primeras horas de la mañana, los niños de toda Cuba, antes de asistir a clases, corean su “himno patriótico”!
El autor de este texto es Presidente de la Academia de la Historia de Cuba
Tomado de Periódico Granma
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El himno a la memoria de su autor

A los 200 años del natalicio de Perucho Figueredo, se impone conocer las raíces que lo movieron a él y a su generación a emanciparse por la independencia de la Isla, 150 años atrás. La vida del autor del Himno Nacional nos recuerda cuándo la patria nos contempla orgullosa
Representación del momento en que Perucho Figueredo compone la letra del Himno Nacional, en la celebración por el Día de la Cultura Cubana. Foto: Armando Contreras
BAYAMO, Granma.–Pobladores de esta ciudad oriental y personalidades invitadas rindieron homenaje el domingo al patriota Pedro Figueredo, Perucho, autor de la música y letra del Himno Nacional cubano, en ocasión de conmemorarse el bicentenario de su natalicio.
Ante el busto que preside –junto a la estatua en pie de Carlos Manuel de Céspedes– la Plaza de la Revolución de la Ciudad Monumento, fue colocada una ofrenda floral y entonado el canto patrio que Figueredo compuso y escribió; cuyo estreno en la voz del pueblo aconteció a pocos metros del sitio el 20 de octubre de 1868.
«Rendir tributo a Perucho es rendir tributo a lo más grande, noble, generoso y patriótico que podría darse en nuestra patria», sentenció el doctor Eduardo Torres Cuevas, presidente de la Academia de Historia de Cuba y orador en el acto principal por la efeméride.
Torres Cuevas lo exaltó como paradigma de rebeldía, de la búsqueda de la independencia y como fragua de cultura a la par de los propósitos libertarios.
«No se podía tener patria sin tener cultura», destacó al valorar a Perucho como ejemplo de una generación de patriotas que labraron la cubanía en todas las manifestaciones: «Pudo hacer un himno porque era un hombre que cultivó exquisitamente su alma cubana».
El también director de la Biblioteca Nacional José Martí afirmó que la presencia de Figueredo se siente cada vez que vibran las notas del canto insigne; pero insistió en la necesidad de estudiar más allá del himno, lo que fue su vida ejemplar, a fin de conocer las raíces que lo movieron a él y a su generación a emanciparse por la independencia de la Isla, 150 años atrás.
Al acto, presidido por Wilber Jerez, miembro del Buró Ejecutivo del  Comité Provincial del Partido en Granma, y Manuel Sobrino, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, le sucedió la cancelación de un sello postal conmemorativo por los dos siglos del nacimiento del patricio el 18 de febrero de 1818.
Maimir Mesa, diputado por Bayamo y ministro de Informática y Comunicaciones, encabezó la cancelación, acontecida en el portal de la oficina de Correos, ubicada donde antes estuvo la casa natal y vivienda de Figueredo; a la vera de la plaza en que el prócer escribiera, sobre el lomo de su caballo, la letra de la marcha guerrera, símbolo nacional.
Tomado de Granma

martes, 6 de febrero de 2018

De aquí a 100 años

De aquí a 100 años


De aquí a cien años ya no seré. El puñado de cenizas que haya quedado de la cremación estará integrado al útero fértil de la tierra. De mi obra tal vez figuren, en un catálogo literario, solo uno o dos libros. En los archivos de un convento, un fraile curioso se enterará de que un día lo precedí en las sendas de Santo Domingo.
La idea de la inmortalidad es un fardo ridículo de vanidad póstuma. ¿Importan los aplausos después de que los actores dejan el escenario? La notoriedad no me halaga. Como soy minero, me cuadra la discreción, poder pararme anónimo en una esquina.
Me bastan las letras que me desnudan frente al lector y la fe de que me aguarda un fin infinito. Quiero el regazo de Dios. Nada más.
Ahora soy uno entre más de 7 mil millones. ¿Cómo cabe tanta pretensión en tan diminuta pequeñez? ¿Por qué se hinche el corazón de ambiciones? ¿Para que la impaciencia insana, la carrera contra el reloj, la irrefrenable gula frente al mundo circundante?
Cierro los ojos para ver mejor. La meditación me devuelve al Otro que no soy yo y que, sin embargo, es el fundamento de mi verdadera identidad. Eso renueva mi oxígeno espiritual. Remueve el cantero que llevo en lo más íntimo de mí, siempre a la espera de la inefable simiente divina. Porque el verdadero amor es siempre (e)t(i)erno.
De aquí a 100 años habrá sido inútil toda mi prisa. Esa voracidad del alma será solo un definitivo silencio en el tiempo. Estaré enmudecido por el olvido. No recogeré flores de primavera, ni oiré el sonido de la flauta en mis mañanas de oración. Transmutado en el ciclo implacable de la naturaleza, seré lo que ya fui: multitud de bacterias, humus de un tallo que brota, alimento de un reptil.
Tengo 13 mil 700 millones de años. Sé que, como toda materia, comulgo con la perenne transustanciación de todas las cosas creadas. Existo, coexisto y subsisto en el Universo.
Dentro de pocos años me tragará el ritmo de la entropía. Mis células se condensarán en moléculas integradas al baile alquímico de la evolución. De nuevo, seré uno con todo, como el océano, que es el resultado de la interacción de gotas de agua.
Esa certeza me salva de ansiedades. Vuelvo a mí mismo, a lo recóndito del espíritu, atento a la delicadeza de la vida. Todo es liturgia, basta tener ojos para creer: el pan sobre la mesa, el agua vertida en el vaso, la ventana batida por el viento, la rueda de piedra del amolador de cuchillos, la luz de la vela que se consume junto al sagrario, el olor dulce del mango, el misterio del momento exacto cuando me secuestra el sueño, el grito alegre de un niño al cortar una flor en lo que reste de jardín de aquí a 100 años.
Lo mejor de la existencia son las cuentas de su collar, los diminutos abalorios que forman bellos diseños, los pedazos de vidrio coloreado. La búsqueda de la utopía, la conversación inconsútil con los amigos, la lengua perfumada por el vino, los salmos recitados con la cadencia gregoriana, la siesta del domingo, el gesto de cariño, el cuidado solidario.
De aquí a 100 años el mundo estará, como siempre, entregado a sí mismo, pero sin el concurso de mis ambiciones, pretensiones e inquietudes.
Meditar sobre el futuro lejano me tranquiliza. Me impregna de algo muy importante: un profundo sentimiento de falta de importancia
TOMADO DE CUBADEBATE

Casas de Cultura: 40 años en defensa del arte en las comunidades

Por: Yanais Vega Bacallao


Rosa Martínez García, 60 años de experiencia acumulada en el quehacer cultural de su natal Florida. Foto: Rodolfo Blanco Cué/ La Jiribilla.
Fundadas con el objetivo de descubrir, aglutinar y potenciar el talento artístico que en cada comunidad yace a veces oculto, las Casas de Cultura devienen cada día instituciones donde el amor por la creación y la defensa de las más arraigadas tradiciones de los diferentes territorios motivan la inclusión de personas de varias generaciones, a veces desde lo profesional, desde la simple afición, o sencillamente con deseos de emprender.
Ese programa fue creado en 1978, exactamente un 24 de enero, por idea y voluntad del intelectual Armando Hart Dávalos, y justo ahora, cuando se cumplen cuatro décadas de aquella proeza en pos de convertir la cultura en escudo y espada de la nación cubana, la semilla de sus acciones continúa germinando a lo largo del país, incluso en sus más distantes rincones.
La profesora de música Rosa Martínez García es una camagüeyana que el 18 de septiembre de 1979 tuvo la dicha de participar en la inauguración de la Casa de Cultura Luis Casas Romero de su natal municipio de Florida en presencia Hart, y según rememora, a partir de ese día el compromiso de defender el arte se hizo cada vez mayor.
“Antes existían grupos de artistas aficionados, pero carecíamos de un local donde trabajar de forma conjunta; al tener la institución, pudimos avanzar en el trabajo comunitario e incorporar de una forma más comprometida a otros instructores de arte, e interesados en sumarse a los procesos creativos”, comentó.
Actualmente la profe Rosa, como todos cariñosamente la llaman, es una de esas emprendedoras que con más de 60 años de experiencia acumulada, camina orgullosa por el agradecimiento que varias generaciones le profesan por la paciencia con la cual los supo guiar para cultivar, o al menos, apreciar el arte de una forma más inteligente.
Su institución se ubica entre las más destacadas a nivel nacional, y no es para menos cuando entre sus puntales posee el proyecto sociocultural Cosechando sueños, el cual llega hasta las comunidades más intrincadas del municipio con el objetivo de incorporar a sus habitantes a las actividades.
“En esos pequeños pueblecitos nuestro mayor orgullo es lograr que en cada una de las visitas todos se sumen y que sean ellos mismos quienes de una forma interactiva descubran las potencialidades culturales que ahí tienen, sus tradiciones e historias”, comentó Arnaldo Alfonso, director de la Casa de Cultura y creador de Cosechando Sueños.
De igual forma le sucede al joven instructor de arte Arturo Nazco Labrada, quien afirmó sentirse profundamente motivado con cada avance que logra en la reinserción social de adolescentes y niños provenientes de familias disfuncionales, a través de su proyecto músico-teatral Pequeños son.
“Desde que fundé tal iniciativa hace seis años he sentido cómo el actuar en las diferentes manifestaciones les cambia la vida a esos pequeños, e incluso a sus propias familias, que a veces también se movilizan para la gestión de las presentaciones”.

La magia se repite

Casa de Cultura in Cauto Cristo, Granma, Cuba. Foto: Robin Thom.
A poco más de 10 kilómetros de Florida se ubica el municipio Carlos Manuel de Céspedes, otro territorio donde la Brigada de Instructores de Arte José Martí, junto a los promotores, marca pauta en la vida cultural de los habitantes de esa urbe y de sus comunidades aledañas.
Sea válido acotar que en ese trabajo jamás están ausentes las acciones conjuntas entre la Dirección de Educación y la de Cultura en ese territorio, según comenta Agustín Martínez Acosta, director de esa institución.
A cada uno de los cinco Consejos Populares del territorio se llega en reiteradas ocasiones con espectáculos de las diferentes manifestaciones: artes plásticas, danza y teatro, entre otras como la narración oral, porque la máxima de cada labor es rescatar las tradiciones del territorio.
El directivo aseguró que a través de la gestión de los talleres de creación y de los proyectos socioculturales siempre se hace el mayor esfuerzo para aumentar el poder de convocatoria de cada acción realizada.
Alegrín y sus amigos es uno de esos ejemplos, iniciativa con la que el joven instructor de arte Yojarlán Donet Almeida, en su papel de payaso, se propone didácticamente sumar a alumnos de secundaria y de primaria a cada una de las presentaciones.
En noviembre último el municipio fue ganador de la sede del Festival Provincial de Teatro Entre Calles, en parte por la labor de Yojarlán, quien también propicia el intercambio con escuelas de niños con necesidades educativas especiales, siempre con propuestas que lleven implícita una enseñanza para mejorar la vida en sociedad y en familia.

A los 40 solo una deuda: continuar defendiendo la cultura

Agustín Martínez Acosta, director de Cultura en el municipio Carlos Manuel de Céspedes,
en Camagüey. Foto: Rodolfo Blanco Cué/ La Jiribilla.
Durante cuatro décadas de continuo quehacer, las Casas de Cultura en cada demarcación han demostrado que tienen el potencial necesario para defender y promover los valores culturales de la comunidad.
Es esa, quizás, la más potente razón para que desde la labor de cada uno de los implicados siga su avance por los caminos del mejoramiento integral del ser humano, sobre la base de la democratización y actualización de los valores culturales de cada localidad.
(Tomado de La Jiribilla)

Empresarios del mundo apuestan por la Zona Especial de Desarrollo Mariel (+ Fotos)

Por: Oscar Figueredo Reinaldo


Terminasl de Contenedores del Mariel. Foto: ZEDM.
Con una posición privilegiada al oeste de La Habana, la Zona Especial de Desarrollo Mariel avanza poco a poco en el propósito de ser referente regional en la captación de capital extranjero”. Hasta la fecha 33 usuarios han sido aprobados en este importante enclave económico, cuyas producciones y servicios se destinarán al mercado interno o la exportación.
Lo que hasta hace poco más de cuatro años eran terrenos vírgenes abrazados a la costa norte del Mariel, hoy se transforman en perfectas planicies y caminos trazados en el sector A listos para la inversión. Los aires de desarrollo van más allá de la Terminal de Contenedores y se respiran también en cada empresa que surge desde los cimientos en este lugar.
La primera etapa del proyecto Mariel abarcó de 2011 a 2014, lapso en el cual se concluyó la primera fase de la Terminal de Contenedores del Mariel (TCM), eslabón fundamental para la entrada y salida de mercancías.
También se ejecutó un vial de acceso para enlazar la Autopista La Habana- Pinar del Rio con la TCM, se construyó la primera etapa de la Zona de Actividades Logísticas (ZAL), se finalizó el enlace ferroviario con La Habana y se realizaron las primeras acciones de dragado.
El estado cubano ha invertido un promedio de 300 millones de USD anuales en el desarrollo de infraestructuras de alto estándar, que ya se encuentran a disposición de los inversionistas. Además ha logrado captar un monto de inversión que supera los mil 189 millones de dólares.

Experiencias sobre el terreno

Benoit Croonenberghs, al frente de la BDC TEC conversó con Cubadebate.
Benoit Croonenberghs es uno de los hombres de negocio que apostó por Cuba. Belga de nacimiento, dirige BDC TEC, entidad que fabrica sensores de medición de temperatura, pizarras eléctricas industriales y sistemas de tratamiento de agua.
“Este primer año de trabajo fue exitoso. Tuvimos muy buena recepción en el mercado nacional, sobre todo en el sector farmacéutico y el industrial. En la actualidad trabajamos 21 compañeros a tiempo completo y estamos en constante superación”, comentó.
Sin dejar de mostrarnos cada porción de las instalaciones, Croonenberghs destacó el porqué de su interés en el país.
“Invertimos en Cuba porque creemos que se cumplen varios principios. Uno de ellos es la rentabilidad del negocio además de que existe un mercado que demanda nuestros servicios”.
Agregó también que en la actualidad fomentan la colaboración con universidades cubanas.
“Tenemos un excelente vínculo con la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) y con ello logramos elevar nuestra propuesta tecnológica a partir del empleo del sistema SCADA”.
Operarios en los almacenes de la Zona de Actividades Logísticas (ZAL)
Otra de la áreas más importantes dentro del Mariel es la Zona de Actividades Logísticas (ZAL), que en su primera etapa se encarga del agrupe y desagrupe de mercancías. Las grandes naves son el hogar desde hace algún tiempo para Pascal Conti. Su negocio se asienta en el corazón de la Zona Especial y se encarga de ofrecer servicios logísticos.
“En esta zona de actividades logísticas contamos con dos almacenes secos de 5 mil 800 metros cuadrados de superficie cada uno, además de un almacén frigorífico con tecnología de punta único en el país. Aquí sobre todo se tratan aquellos contenedores que tiene carga LCL, o carga compartida”, explicó el Director General de Sucursal Carilog.
Desde abril del año 2016 se firmó un contrato de administración entre Servicios Logísticos Mariel y la naviera francesa CMA CGM Logistics para la administración de esta plataforma.
Este es el complemento ideal para un puerto con las características y dimensiones del puerto del Mariel. Hasta ahora estamos muy satisfechos con el trabajo aquí en Cuba y tenemos perspectivas muy esperanzadoras a partir del establecimiento de negocios con entidades extranjeras y con futuros usuarios de la ZED. Igualmente queremos en un futuro realizar reparaciones de contenedores y almacenar contenedores vacíos”, destacó.
Sin alejarnos mucho del lugar, y en plena construcción se levanta Bouygues Construcción Cuba S.A. La constructora francesa, ubicada entre las primeras 10 líderes internacionales del sector, con más de dos décadas de operaciones en nuestro país, establece su filial en la ZED Mariel, para brindar servicios de ingeniería y construcción, tras haber sido aprobada como usuario de la Zona.
Marcos Villegas, director comercial para la Zona Especial de Desarrollo Mariel.
“Somos una constructora que ofrece un servicio integral a los clientes o servicio de llave en mano tanto para los inversores extranjeros como estatales. Somos una empresa creada en mayo de 2016 y ahora mismos estamos construyendo nuestra sede social aquí en la Zona. Aquí tenemos en cuenta todos los aspectos de sostenibilidad a partir del uso iluminación LED, equipos eléctricos de alta eficiencia, equipos hidro-sanitarios de bajo consumo de agua así como paneles fotovoltaicos para crear nuestra propia energía”, detalló Marcos Villegas, director comercial para la Zona Especial de Desarrollo Mariel.
“Conocemos del desarrollo prometedor que tiene la zona y al ser una constructora todos los inversores que vienen aquí son nuestro mercado objetivo”, concluyó.
La ZEDM avanza de forma discreta, pero sostenida, en su objetivo de incentivar proyectos integrales que permitan la sustitución de importaciones, el fomento de las exportaciones con productos nacionales de alto valor agregado y la generación de empleos, en constante articulación con el comercio internacional y la economía interna.
El enclave abarca 465 kilómetros cuadrados, equivalentes al 66 por ciento de la superficie de Singapur y a una extensión mayor que la de los territorios de 51 estados miembros de la Organización de Naciones Unidas.
Para las autoridades cubanas, iniciativas como la ZED Mariel responden al proceso de actualización del modelo económico del país, en busca de alcanzar una nación próspera y sostenible.
Cuba logró atraer un capital foráneo superior a los dos mil millones de dólares en 2017, según informó Rodrigo Malmierca Díaz, ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera en la más reciente edición de la Feria Internacional de La Habana.
Entrada de la Terminal de Contenedores en la ZEDM. Foto: ZEDM.
Canal de entrada a la bahía. Foto: ZEDM.
Canal de entrada a la bahía. Foto: ZEDM

Datos importantes que debes conoces

Infografía sobre la Zona Especial de Desarrollo Mariel. Leysi Rubio/Cubadebate

TOMADO DE CUBADEBATE

lunes, 5 de febrero de 2018

EL HOMBRE QUE AMABA DECIRLO TODO



Foto Iván Soca.

Palabras de Laidi Fernández de Juan en presentación del Libro DECIRLO TODO de Guillermo Rodríguez Rivera.

Debo comenzar esta presentación con dos consideraciones personales: me siento abrumadoramente honrada desde que Silvio me pidió que fuera la encargada de decir algunas palabras hoy, compromiso que cumpliré intentando disimular la emoción que implica hablar no solo de un libro fundamental, sino de su autor, un hombre que amaba decirlo todo, sin guardarse nada, como quien se abre el pecho y dice ya sé que lo herirás. Es un privilegio, como todo lo que regala Silvio, impagable. La segunda, es que celebro con júbilo el nacimiento del sello editorial Ojalá, que publicará además de este, otros textos que seguramente veremos arder, como dijo un poeta, aunque espero que no sea tomado literalmente el verbo arder. Hay que curarse en salud, recomienda la sabiduría popular,  e insisto en ello, ya que previsoramente incendiarios serán los libros que esta casa editorial, como la famosa era, parirá.
No puedo decir que fui amiga personal de Guillermo Rodríguez Rivera, como muchos colegas suyos que aparecen más de una vez y con total justeza en el esclarecedor volumen que presentamos, y ello me permite cierta objetividad al juzgar sus textos. No obstante, sostuve varias conversaciones con él, que me cautivaron hasta dejarme rendida a sus pies, porque Guillermo derrochaba una intensa e infrecuente combinación de sapiencia con buen humor, y amaba decirlo todo, como ya he señalado: practicaba el hábito de sincerarse hasta que no le quedara nada por dentro, a lo cual se añade un optimismo admirable, y un sentido casi cómico de la vida, una capacidad jubilosa que lo acompañó hasta el fin de sus días. Dicho esto, debo añadir que su novela “Canción de amor en tierra extraña”, publicada por Ediciones UNIÓN en 2007, misteriosamente ausente de librerías, de notas críticas, de comentarios aunque fueran adversos, coincidente en fechas con el momento de la llamada “Guerrita de los emails”, que tanto revuelo causó como puede comprobarse en más de uno de los acápites de este libro,  es un feliz antecedente de  “Decirlo todo. Políticas culturales en la Revolución cubana”, al igual que su delicioso ensayo “Por el camino de la mar. Los cubanos”. Traigo a colación ambos títulos por la coherencia argumental que guardan con el presente volumen. Creo que sin los anteriores libros, este de hoy no hubiera alcanzado la profunda huella que deja, imprescindible para el entendimiento no de una política sino de las múltiples políticas culturales inscritas en el desenvolvimiento de un único proceso revolucionario. Hay quien dice que los escritores solo tenemos una obsesión, un tema, un delirio que elaboramos una y otra vez, aunque utilicemos diferentes formatos o géneros. Obviamente, a Guillermo lo martillaba la concepción de cubanía, de esa identidad que nos tipifica con todas las luminosidades y también con todas las manchas del astro rey. Él, perteneciente a una generación intermedia entre quienes lograron con las armas la independencia de Cuba y las más actuales, quienes no vivimos los intensos días de espléndidos, viscerales sacrificios y de hondos desaciertos, posee toda la autoridad moral para hacernos el cuento completo, desde los inicios hasta el presente. Como si fuera una Historia Clínica (ya que Jorge Fornet subtituló su excelente libro El 71, anatomía de una crisis), este de Rodríguez Rivera contiene los antecedentes, la condición premórbida, la descripción de las condicionantes, la erupción del volcán revolucionario, su acmé, y llega hasta las postrimerías de una convulsa lava, cuyas mareas más agudas habían sido más o menos disimuladas, y ahora sacadas a la luz, gracias a este libro. La aspiración de Guillermo (no confundir aspiración con ambición, maligna degeneración del primer término: hablamos de una criatura ajena por completo al egocentrismo de los ambiciosos, esos enfermos de mimiyoismo que abundan) es poner todas las cartas sobre el tapete, apuntar con pelos y señales no sólo los porqués y los cuándo, sino también  quiénes condujeron los aciertos y quiénes los disparates, que pese a todo, no lo hicieron flaquear nunca. En una nota suya al libro  El arte de la espera, de Rafael Rojas, ya había adelantado lo que reitera en Decirlo Todo: “La opción socialista fue la única que pudo adoptar la revolución cubana de 1959 para sobrevivir. Sobrevivió por su decisión y por el alto precio que hemos pagado –en sangre y en privaciones– los cubanos que decidimos permanecer en Cuba”.
A través de ocho capítulos, Guillermo recorre la historia cultural cubana, sin dejar fuera casi ninguna manifestación artística, no solo porque su sentido amplio de justicia y de una valentía que roza con la intrepidez  asi lo guían, sino porque sus vastos conocimientos y sobre todo, su afán de buen maestro que no se guarda nada para así, le impiden la más mínima gota de egoísmo. Así, el polémico cine, la música, de la cual era un experto, el teatro, que tanto admiraba, y, sobre todo, la literatura, su gran oficio, están reflejadas en la mayoría de las doscientas sesenta páginas de esta recopilación de ensayos, que son mucho más que eso, son lecciones, instrumentos documentales, referentes imposibles de soslayar. En ninguno de los capítulos existe empeño de didactismo, sino todo lo contrario: Guillermo, con esa gracia increíble y a ratos ácida que tanto nos divertía, incluye anécdotas, confesiones, testimonios propios y de sus más cercanos cómplices culturales, de manera que resulten irrefutables sus análisis. No dice “creo que es mentira” sino “Fulano miente por tal y más cual argumento”, y desmenuza calumnias, infamias y tergiversaciones hasta hacerlos ripios, porque la verdad, como la justicia, tendrán brazos largos y patas cortas, pero aunque demoren, siempre llegan y recolocan las cosas en el sitio adonde pertenecen. Según la mística cosmogónica de la Edad Media (y es fácil imaginar la cara de Guillermo si me escuchara ahora mismo), el número ocho corresponde al cielo de las estrellas fijas, y simboliza el perfeccionamiento de los influjos planetarios. Si puedes verme, Guillermo, sabrás que no eres el único autorizado a joder un poco, asi que me divierto con el ocho, esperanzada con el hecho poco probable pero no imposible de que los efluvios celestiales te hayan situado en el privilegiado estrellato que te corresponde y desde ese sitial, nos observes  a todos: a los malos y a los buenos, a los farsantes que denuncias en el libro, y a las víctimas que como tú, supieron salir adelante. Para que el público vaya saboreando lo que enseguida podrá estudiar (este libro es para aprender, insisto), nombro los ocho acápites, algunos de los cuales helarán la sangre a más de uno:
“Antecedentes”; “1959, el año de la fiesta cubana”; “El fin del edén”; “La vida cultural en 1965”; “El camino de Santiago (permiso para un leve desvío personal)”; “Los polémicos años sesenta”; “El Quinquenio Gris”;  y “El fin del Quinquenio Gris. La cultura de los tiempos que corren”.
Otro de los grandes aciertos en Decirlo Todo, además de la osadía de efectivamente, contarnos la totalidad, para cumplir  con el enunciado de  la serie española, “Te cuento cómo pasó”, es la contextualización que Guillermo expone como preámbulo a cada sección del libro. Nada resulta fortuito ni descabellado, sino que todo lo dicho implica sus propias causas y sus naturales consecuencias. Guillermo, que fue dañado en momentos difíciles y complejos por más de una razón, jamás permitió que la mezquindad de unos cuantos nublara su fidelidad, y aunque nunca se le confirió la disculpa que merecía, asumió la sentencia de Sartre, a quien tanto admiraba: “El rencor es denso, es mundano; déjalo en la tierra: muere liviano”. Si pudiéramos promocionar este libro como si se tratara de un manuscrito hallado entre las ruinas de un foso, sería válido vociferar por altoparlantes: “¿Quiere usted conocer de primera mano las mentiras de Cabrera Infante? Léase “Decirlo todo” “¿Alguna vez ha querido saber quiénes fueron los represores del Quinquenio Gris? Busque Decirlo Todo”; “¿Realmente existieron las execrables UMAP? No deje de leerse  las páginas 123 -127 de este libro que presentamos hoy”; “¿Por fin Heberto Padilla manipuló o no a quienes lo apresaron, era culpable o era inocente? Encuentre las respuestas en este volumen; “¿De veras sabe usted la historia del Caimán Barbudo? Saque sus propias conclusiones leyendo Decirlo todo”; “¿Cuál fue la postura de la Casa de las Américas y del ICAIC en momentos críticos, y cómo se comportaron sus respectivos dirigentes con los incipientes cultivadores de la nueva música que surgía? Encuentre las respuestas aquí”, “¿Ha leído usted a Lezama y sabe cuál era su actitud con respecto a la revolución? Compruebe aquí lo que se ha dicho y lo que no”, pero reconozco falta de seriedad en el intento,  y no afrontaré tal despropósito, entre otras razones, porque carezco del arrojo y de la fabulosa gracia de Rodríguez Rivera. Ni altoparlantes tengo yo, seguramente porque no es algo que tenía que tener. Ya llegando al final de esta suerte de reseña, no debo obviar el elogio a la ilustradora del libro, Pilar Fernández Melo. La portada no puede ser más elocuente. Recreando el archiconocido cartel que hiciera Rostgaard, ese extraordinario diseñador nuestro que supo captar la esencia de la canción protesta con su rosa sangrante, Decirlo Todo, en virtud de su ilustradora, se anuncia como el complemento literario de la misma rosa, cual escritura de protesta, y con los mismos objetivos de la Nueva Trova, pero en versión no musical. Para terminar, me gustaría citar palabras del autor de este libro, que en boca del protagonista de la novela ya mencionada, expresa un anhelo que hoy se ha cumplido: “quería tener la confianza de haber dejado una palabra o un acto, o las dos cosas”. Y vaya si nos dejó mucho más! Este libro, sin ir muy lejos, es prueba fehaciente del inmenso legado de Guillermo Rodríguez Rivera, un hombre que amaba  decirlo todo.  
Febrero, 2018     

MINREX: Cuba alerta sobre mensaje de arrogancia y desprecio de EE.UU hacia Latinoamérica



El Ministerio de Relaciones Exteriores alerta sobre la gravedad del mensaje de arrogancia y desprecio con que el Secretario de Estado de los Estados Unidos inició una gira por varios países de América Latina y el Caribe.
En vísperas de su viaje, el jueves 1ro. de febrero, el secretario de Estado Rex Tillerson, en una comparecencia en la Universidad de Texas en Austin, realizó declaraciones alarmantes e injerencistas que instigan abiertamente al derrocamiento, por cualquier vía, del Gobierno legítimo de Venezuela y están dirigidas también a socavar el repudio unánime de la región a las medidas de retroceso y endurecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, que tienen como propósito dañar a la economía y al pueblo cubanos para tratar de doblegar al país.
Sus declaraciones se ajustan claramente a los esquemas de cambio de régimen, que han cobrado millones de víctimas inocentes en varias partes del mundo y promovido la violencia, la guerra, las crisis humanitarias y la inestabilidad, demostrando su fracaso. El Gobierno de Estados Unidos desconoce que esta es una región comprometida con la defensa de la paz, tal como quedó consagrado en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y de Gobierno en La Habana el 29 de enero del 2014, durante la II Cumbre de la Celac.
Al decir del secretario Tillerson, «En la historia de Venezuela y de hecho en la historia de otros países latinoamericanos y sudamericanos, frecuentemente son los militares (los) que se ocupan de esto, cuando las cosas se ponen tan malas que los líderes militares se dan cuenta que ya no pueden responder más a los ciudadanos y ellos conducen una transición pacífica. Si este es el caso o no, yo no lo sé». Anteriormente, defendió los postulados de la tristemente célebre doctrina que estableció como política que América es el traspatio de Estados Unidos, al declarar que «algunas veces olvidamos la importancia de la Doctrina Monroe y lo que significa para nuestro hemisferio por lo que creo que es hoy tan relevante como cuando se escribió».
Sus palabras son claramente una instigación al «cambio de régimen». En sus instrucciones para la región, Tillerson llegó tan lejos como sugerir que el presidente Nicolás Maduro debería abandonar su puesto de Jefe de Estado democráticamente electo por una indiscutible mayoría de votos. En su discurso, también vuelve con los fracasados condicionamientos a Cuba y, sin autoridad moral alguna, se entromete en los asuntos internos cubanos, al reclamar de nuestro próximo proceso electoral, cambios que sean del agrado de Estados Unidos.
Con sus declaraciones, el alto funcionario del Gobierno de Estados Unidos, añade un nuevo acto a lo que ha sido un patrón de sucesivos atropellos en la historia de dominación de nuestra región y ratifica el sostenido desprecio con que el Gobierno del presidente Donald Trump se ha referido inequívocamente a las naciones de Latinoamérica y el Caribe, a cuyos pueblos descalifica cada vez que tiene oportunidad.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba condena esta nueva agresión contra Cuba y Venezuela, que sucede a las recientes declaraciones irrespetuosas del presidente Trump en el discurso sobre el Estado de la Unión.
Antes de partir a su gira imperialista, el Secretario de Estado anuncia que el 2018 será el año de las Américas y deja claro que buscará incentivar la división y la sumisión entre los Gobiernos latinoamericanos. Al hacerlo, tropezará con el repudio que inspiran sus anuncios y con la dignidad de los pueblos de la región, quienes cargan con la memoria de los cientos de miles de muertos y desaparecidos por las dictaduras militares auspiciadas por Estados Unidos y que el secretario Tillerson hoy incita a reeditar.
Resulta indignante e inaceptable que el Secretario de Estado de Estados Unidos llame abiertamente a un golpe militar en Venezuela, alentando la inestabilidad, el derrocamiento de Gobiernos democráticamente electos y la violencia.
Es obvio y lamentable que ni el Presidente de Estados Unidos ni su Secretario de Estado conocen a América Latina y al Caribe. El nuestro ha sido un continente sometido al dominio humillante de EE. UU., interesado solo en extraer sus recursos en una relación desigual. Pero Nuestra América ha despertado y ya no será tan fácil doblegarla.
La Habana, 5 de febrero del 2018
TOMADO DE CUBADEBATE.