lunes, 17 de julio de 2017

La lógica del corazón

Graziella Pogolotti 
Por: Graziella Pogolotti 
15 de Julio del 2017 

Era julio de 1937. Abandonada por sus aliados naturales, las democracias occidentales, la España republicana se enfrentaba a la sublevación franquista, que contaba con el respaldo de la Alemania nazi y de la Italia fascista. Allá se entrenaba la maquinaria de guerra más moderna y eficiente. Las bombas caían sobre ciudades abiertas. Dejaban un saldo atroz de muertos y heridos entre la población civil. En esas circunstancias, prestigiosísimos intelectuales de Europa y América se reunieron en Valencia con el propósito de defender la cultura de la España asediada. Entre los latinoamericanos, aparecían figuras que muy pronto ocuparían los primeros planos en nuestras letras, como los chilenos Pablo Neruda y Vicente Huidobro, el peruano César Vallejo y el mexicano Octavio Paz. Cuba estuvo representada por Juan Marinello, Nicolás Guillén, Félix Pita Rodríguez, Alejo Carpentier y Leonardo Fernández Sánchez. El Congreso se reunió en Valencia y Madrid. Al trasladarse de una a otra ciudad, calaron en lo más profundo del dolor de España. Testigo de los acontecimientos, Alejo Carpentier publicó en Carteles una serie de reportajes de fuerte impacto en la opinión pública nacional.
«Defiéndannos, ustedes que saben escribir», les había dicho una aldeana analfabeta, toda vestida de negro, rodeada por medio centenar de niños huérfanos de Badajoz. El llamado de aquella mujer sencilla resumía, con más eficiencia que mucha retórica académica, el papel que corresponde a los intelectuales. Entrenados para la comunicación, les toca ser voceros de todos aquellos que no tienen voz para convocar a la solidaridad y señalar los peligros que amenazan a nuestra especie. Ahora, sometidos a una avalancha informativa aplastante en la que todo vale, desconfiados de las ideologías y entrampados en las que se ocultan tras la falsa objetividad, son muchos los que callan.
Más allá de tendencias políticas, los intelectuales que participaron en el congreso de Valencia representaban el pensamiento más lúcido de la época. Sabían que en España se estaba dilucidando el destino de buena parte del mundo. En efecto, la República cayó en la primavera de 1939. A los pocos meses, en el otoño de ese año, se desencadenaba la Segunda Guerra Mundial. No se hablaba entonces de globalización. Pero se vivía ya en un planeta interdependiente, marcado por las rivalidades en el dominio de los mercados.
Alejo Carpentier había contraído un compromiso con el dolor de España, encarnado en los niños huérfanos de Badajoz. Para dar voz a los silenciados, su tarea de hombre y de intelectual se expresó en la necesidad de informar a los cubanos. Lo hizo a través de Carteles, una revista de amplia circulación. No se valió de prédica moralizante. Diseñó lo que habría de denominar estrategia de corazón. Había que mostrar, en su realidad concreta, los hechos, la dimensión de una violencia que se abatía sobre los inocentes en un enfrentamiento que anulaba toda neutralidad ilusoria. La mirada se detiene en los cráteres dejados por las bombas, en las iglesias destruidas, en las fachadas de los edificios que enmascaran el agujero insondable oculto en su vientre. Sobre ese panorama de muerte, se perfilan las siluetas anónimas de un pueblo que resiste, aferrado a una cultura secular, que es razón de vida. Bajo las bombas, los niños vuelven a las escuelas, los hombres y mujeres de la retaguardia se mantienen en los talleres y oficinas, los restauradores se empeñan en rescatar lo recién destruido.
Para protegerse de las bombas, las noches de Madrid permanecen sumergidas en la oscuridad. Momentáneamente, un paseante enciende una linterna de mano. Sin embargo, el ritmo cotidiano de la vida prosigue. Los tranvías andan despaciosos para evitar accidentes. En los límites de la ciudad, se perciben las trincheras enemigas. Los pobladores no han querido evacuarse. Permanecen en sus apartamentos de fachadas derruidas donde, rota la intimidad, las mujeres cocinan a la vista de todos. En uno de ellos, las bombas han arrancado la mitad de un piano, reducido a la clave de sol. Una hermosa joven sonriente sigue tocando en el fragmento mutilado. De vuelta al apartamento que habitara otrora, ocupado ahora por milicianos, Pablo Neruda ha encontrado todas sus pertenencias en perfecto orden. Solo las obras completas del poeta Góngora fueron atravesadas por una bala.
En el periodista Alejo Carpentier está madurando el futuro narrador. Las siluetas anónimas que desfilan por los reportajes de España bajo las bombas, al margen de la dimensión de los combates que se libran en las cercanías, son semejantes a nosotros. En su existir cotidiano abruptamente interrumpido por la violencia, nos identificamos con ellos. Es un aviso sutil, no declarado de manera explícita. En la tozuda continuidad de su quehacer se manifiesta la otra cara de la epopeya, fundada en la voluntad colectiva de resistir, de defender, junto a lo propio, el proyecto de república surgido de la voluntad popular. A pesar de la vecindad del enfrentamiento armado y a pesar del espectáculo de la urbe progresivamente lacerada, no hay derrotismo, porque la cohesión de un pueblo se afianza en una moral y en una cultura.
Apegado a lo concreto, el relato de Carpentier trasciende los contextos locales y temporales. Concierne también al lector de hoy, porque los textos se articulan en el constante contrapunteo entre la vida y la muerte. La presencia de esta última se reconoce en la pavorosa destrucción material y en el saldo de vidas truncas, de cuerpos mutilados, de criaturas condenadas a la orfandad. Bondadosa, la vida prevalece por todas partes. Está en la generosa fecundidad de la naturaleza extendida desde el esplendor mediterráneo hasta la adusta meseta castellana. Subsiste en la múltiple riqueza cultural de la Península y en la fuerza de una memoria popular recuperada a través de las tonadas del Romancero de guerra. La cultura anima también la voluntad de seguir haciendo, de restaurar lo dañado, de salvaguardar los tesoros del Museo del Prado.
Más que entonces, bajo las hermosas imágenes que nos ofrecen los medios, el enfrentamiento entre muerte y vida subyace en el mundo contemporáneo. Las guerras no han cesado. Mientras tanto, la degradación del ambiente se acelera. La ideología neoliberal trasciende el plano de la economía, permea el vocabulario cotidiano y se asume acríticamente. Por eso, evocar la solidaridad de los intelectuales del mundo con la España republicana resulta aleccionador. Lo que ocurría en una parte del mundo concernía a todos. Ahora somos todavía más interdependientes. Corresponde a los intelectuales proseguir la lucha en favor de las verdades que se disimulan tras las apariencias.

TOMADO DE JUVENTUD REBELDE

lunes, 3 de julio de 2017

Soy un mambí incómodo, irredento

Luis Alberto García
1 de Julio del 2017 21:52:59 CDT
Soy un mambí incómodo. Insurrecto. Siempre irredento. Los que me quieren mucho, los que me quieren menos, los que me aborrecen y hasta los que no confían en mí, saben que acierto y yerro, siempre por convicción y no por compulsión. Es lo que hace que a diario ponga la cabeza en la almohada sin arrugas internas.
Si opino acerca de tantas cosas vitales y banales, y comparto aquellas que me mueven el piso en las escasas ocasiones en que consigo planear por Facebook, no quiero ni puedo ahora dejar de decir lo que pienso, sin presiones ni sugerencias y a mi manera, acerca de la obra protagonizada por el actual presidente estadounidense en un teatro de La Florida hace varios días:
No me gustó la locación ni el nombre de la sala ni el casting ni la figuración ni el contenido del libreto ni la dramaturgia ni las actuaciones ni la labor de los asesores históricos (imagino que los hubo) ni la escenografía ni la música. Los departamentos de vestuario y maquillaje funcionaron bien.
Se me antoja desde todo punto de vista, imposible, prestarle atención a un grupo de cubanos que asegura querer lo mejor para su gente y que pretenda hacerlo bajo una bandera y un himno que no son los de su país de origen. Está raro eso. Muy raro. No va conmigo. Hiede a anexionismo a 90 millas de distancia.
Si ese mismo grupo aplaude de manera harto entusiasta que a su gente la sigan hostigando y tratando de rendir por hambre y más miseria, automáticamente no comulgo con él. Y conmigo, una inmensa mayoría que en este archipiélago hemos pasado las verdes, las maduras y las podridas. De igual manera, me consta que hay cientos de miles de compatriotas diseminados por todo el mundo, que quieren que terminen la asfixia y el cerco a sus iguales, que dura ya varias décadas.
Que el grupo de actores y extras en aquel «motivito», además, vitoree la vuelta a la larga noche de bravuconerías y ukases imperiales de Goliat contra David, asusta y lo descalifica por completo en sus esperanzas de incidir en la vida futura de su pueblo. Los pueblos tienen memoria de elefante. Y el odio es mala hierba.
Las cosas iban. Lentas, pero iban. Obama y Raúl respetando y, sobre todo, respetándose, lo consiguieron para bien de dos naciones, de dos pueblos. Pudiera decir que hasta para bien del continente. Más aun, de la Patagonia hasta Alaska.
Ahora nos regresaron al stop motion. Al dominó trancado con los dos equipos llenos de fichas gordas. Porque si Goliat se pone guapo, por muy grande que sea, David no come miedo. Como siempre ha sido.
Hay muchas cosas buenas que me emocionan de mi tierra. Y otras muchas no me agradan del país actual que habito. Peleo, sufro y me desgasto por la vida que quisiera para mí y los míos, desde aquí. Será «la utopía de las utopías» para algunos. O un sueño estúpido. Pero es el mío. Y en ese sueño, equivocado o no, la bandera tiene una sola estrella y suena el Himno de Bayamo. Y en él caben todos los nacidos bajo las palmas reales y sus descendientes, más allá de sus posturas ideológicas o políticas siempre y cuando piensen y defiendan de corazón, con hidalguía y sentido común, lo que será mejor, de verdad, para todos los cubanos. Aquello de «con todos y para el bien de todos» no es letra muerta.
No me gustaría en absoluto que el presidente cubano intentara bailar en casa del Trump. No lo ha hecho. Y no lo hará.
De la misma manera no quiero que el Trump quiera dirigir las coreografías en la casa mía. No tiene clave.
PD: Y ahora, vengan a por mí los talibanes de todas las denominaciones. Estoy listo.
(Tomado de La Jiribilla)

La seducción y el portazo


Graziella Pogolotti 



Graziella Pogolotti
1 de Julio del 2017 
La política se apuntala en el diseño estratégico orientado al dominio o a la emancipación y en el empleo de tácticas ajustadas a las demandas de cada coyuntura. En el siglo XIX, a poco de su nacimiento, Estados Unidos disponían de un inmenso territorio virgen. Desarrollaron entonces  su etapa de colonización y conquista, en un proceso de rápida acumulación de riqueza. En ese contexto, se sembró la imagen del cowboy, el héroe depredador que utilizaba el gatillo sin miramientos. En ese período, fue escasa la participación del país en la arena internacional, aunque se configuraba ya el proyecto expansionista hacia el sur, en los territorios que habían alcanzado su independencia de España y Portugal. Para Cuba, se enunciaba la expectativa de la fruta madura.
Mientras tanto, las potencias europeas proseguían su expansión colonial en Asia y África. Con el amanecer del siglo XX, las contradicciones desembocaron en las guerras más sangrientas que hubiera conocido la humanidad hasta aquel momento. Por su extensión, se llamaron mundiales. Sin recibir rasguño en su territorio, Estados Unidos intervinieron en la primera y en la segunda guerras mundiales. Proporcionaron armas y soldados. Se sentaron a la mesa de negociaciones, como ya lo habían hecho en el conflicto de Cuba con España y establecieron las reglas del juego. En la Europa reconstruida se imbricaron los intereses de unos y otros. Comenzó entonces la Guerra Fría, cuando el llamado a la descolonización recorría gran parte del planeta. En este panorama, emergió la Revolución Cubana.
Intencionalmente, con propósitos propagandísticos, el lenguaje empleado en Miami por el presidente Donald Trump se remite a los tiempos de la Guerra Fría. Es un modo de enmascarar el origen de los conflictos entre Estados Unidos y Cuba, inscritos en proyectos de liberación nacional de larga data. El triunfo y la consolidación de la Revolución Cubana se produjeron de manera autónoma, a partir del creciente compromiso del pueblo que llevó al derrocamiento de la tiranía batistiana. No hubo entonces ayuda exterior de ningún tipo. La raíz de nuestro proyecto se encuentra en la independencia frustrada por la intervención estadounidense en los asuntos internos del país. La plataforma cubana se vincula con las realidades que han marcado el destino de América Latina y de los países históricamente sometidos al dominio colonial. De ahí que, en este debate, el respeto a la soberanía nacional resulte factor clave, fundamento irrenunciable en cualquier negociación. Las evidencias documentales demuestran que esta última nunca ha faltado, aunque sometida a los altibajos propios de las intermitencias de la política norteamericana al respecto.
Cuando concluye la campaña y el presidente electo asume su alta investidura, la nueva circunstancia impone modificaciones sustantivas en el lenguaje y en el comportamiento público. Desde ese momento, quiéralo o no, su proyección internacional se asocia a la imagen del país. Al ocupar el cargo, el presidente Obama tuvo que afrontar, así lo expresaban las encuestas de opinión, un serio descrédito en la visión del papel desempeñado por Estados Unidos, muy lesionado por las consecuencias de la intervención en Iraq y por las violaciones contra los derechos  humanos cometidas en ese contexto. Sin modificar los objetivos estratégicos, en sus iniciales recorridos por el mundo, adoptó un lenguaje que procuraba ejercer influencias mediante la seducción. Preconizó una conducta civilizada, en cumplimiento de las normas establecidas. De esa manera, en el caso específico de Cuba, se encaminaron negociaciones que condujeron al restablecimiento de las relaciones diplomáticas y reafirmaron las modificaciones tácticas con su breve visita a La Habana. Coherente con su propósito, privilegió la relación con el sector cuentapropista, al que consideró un aliado potencial.
Reflejo de un malestar creciente en la sociedad norteamericana, la elección de Donald Trump señala un retroceso hacia una etapa que se remonta a los días en que Estados Unidos asomaba como potencia emergente. Apareció otra vez la imagen del garrote mondo y lirondo. No se trata tan solo del caso cubano. La ruptura de las normas de convivencia internacional se manifiesta en el abordaje de algunos de los problemas que afectan a la humanidad en su conjunto. Uno de ellos, de singular importancia para la supervivencia de nuestra especie, se vincula con la urgencia de tomar medidas para paliar los efectos del cambio climático. Semejante a lo ocurrido respecto a Cuba, en este tema crucial, la prepotencia ha pasado a ocupar el sitio que corresponde al diálogo. Convertida en espectáculo, la política pasa de la seducción al portazo. El choque con los aliados de la Unión Europea ha sido frontal y ha conducido a la ruptura del diálogo. Similar actitud se ha manifestado respecto al Sumo Pontífice, el Papa Francisco, de indiscutible autoridad moral, atinente a los valores que representa y a su acción en favor del intercambio constructivo entre culturas y creencias religiosas. Este modo de proyectarse de Trump no concuerda con las aspiraciones profundas de la sociedad norteamericana. En un mundo plagado de tensiones e incertidumbres, una chispa puede incendiar el pajar.
Los cubanos hemos construido una cultura de resistencia. Los pronunciamientos de nuestro Gobierno y de nuestro Canciller constituyen una muestra de serenidad y se adhieren al espíritu, ampliamente compartido, de establecer formas de convivencia civilizada, dialogantes y sostenidas en el respeto mutuo, así como a la consideración de las esencias de la dignidad humana. En estas circunstancias nos toca mirarnos hacia adentro y sostener en la práctica concreta la defensa de nuestros valores. Lejos de encerrarnos en el espacio delimitado del territorio que nos corresponde, tenemos que seguir trabajando de conjunto para llevar adelante la tarea mayor. Del trabajo de todos y cada uno, de la lucha por obtener mejores resultados en el orden  cualitativo y de la intransigencia con lo mal hecho, depende paliar las dificultades que afrontamos. En esta tarea común, a cada cual le toca un pedacito, porque de la conjunción de la voluntad y el trabajo en lo pequeño, nace la edificación de lo grande.
 TOMADO DE JUVENTUD REBELDE

lunes, 26 de junio de 2017

Medios estadounidenses critican la política de Trump hacia Cuba


Varios de las más importantes medios de comunicación estadounidense se han estado pronunciando desde el pasado 16 de junio en contra de las medidas adoptadas contra Cuba por el presidente Donald Trump.

Por: Randy Alonso.
El diario The New York Times, crítico asiduo del mandatario, además de hacerse eco de las declaraciones del Canciller cubano el pasado lunes en Viena, publicó varios artículos contra la decisión de la Casa Blanca, entre ellos uno titulado Moviéndose para hundir el legado de Obama, Donald Trump reprimirá a Cuba.  En el mismo, los articulistas señalan: “Los cambios afectarán a ambos países, haciendo más difícil y costoso para los estadounidenses viajar a y hacer negocios con Cuba. La población de la isla probablemente pagará el mayor precio, particularmente aquellos cubanos cuya forma de vida depende del turismo y las crecientes oportunidades de negocio que ha traído la apertura”
The Tampa Bay Times editorializó sobre el tema en un artículo de su Buró Editorial titulado “Trump da marcha atrás al reloj sobre Cuba”, donde señala los impactos que la nueva política tendrá en Tampa, desde donde salen cruceros para Cuba y hay varios vuelos comerciales, en los que este año han viajado 64 mil pasajeros. “La nueva política hacia Cuba del Presidente Donald Trump es un lazo con los exilados de línea dura del sur de la Florida que afecta a los estadounidenses y a los cubanos, a la vez que disminuye la posibilidad de Washington de impulsar las reformas democráticas y económicas en la isla. El público estadounidense, los empresarios y los gobiernos locales y estatales deben trabajar alrededor de los círculos presidenciales y continuar promoviendo aperturas y relaciones que beneficien a los pueblos de ambos países”, dice el editorial del diario de Tampa.
La revista Newsweek, por su parte, publica un texto bajo el título La nueva política estadounidense hacia Cuba es impopular, tanto como el presidente Trump, en el que hace relatoría de los más diversos sectores políticos, económicos y sociales estadounidenses que se oponen al cambio de política. “A través del país, políticos del propio partido Republicano de Trump, agricultores y líderes religiosos son algunas de las personas que han condenado la decisión presidencial, aduciendo preocupaciones sobre empleos, economía y derechos humanos”, dice la publicación.
Y señala más adelante: “Al anunciar la política, Trump invocó a Dios a ayudar a brindar democracia a Cuba. ´Con la ayuda de Dios una Cuna libre es lo que alcanzaremos pronto´. Pero tanto los líderes católicos como los bautistas no están de acuerdo con la visión del presidente, expresando su descontento con la decisión de desconectarse con Cuba”.
El influyente diario capitalino The Washington Post publicó un artículo bajo el título Cinco cosas que necesita saber sobre la política de Trump hacia Cuba – y a quien afectará en el que detalla las medidas tomadas por la Casa Blanca contra nuestro país y sus probables efectos. En el mismo señala que el objetivo político explicado por Trump es provocar el cambio político en la isla socialista. El camino para lograrlo, según el Post, es debilitar al Estado cubano -privando de dólares a las fuerzas armadas, de seguridad e inteligencia- y a la vez, empoderando a los cubanos comunes enviando esos dólares a los pequeños negocios privados.
“Pero la nueva política hacia Cuba anunciada por Trump está destinada a tener justamente el efecto contrario. Los dueños de los pequeños negocios en Cuba -y los negocios estadounidenses- serán seguramente los que más sufrirán. Y el Estado cubano devendrá aún más fuerte”, asegura The Washington Post.
En la costa oeste, Los Angeles Times dió a conocer el editorial Trump acaba de reabrir la Guerra Fría con Cuba. Su excusa era completamente falsa  en el que cuestiona los argumentos utillizados por la Casa Blanca para retroceder en la política hacia Cuba, especialmente el tema de los derechos humanos, al que califica como falsa excusa, en vista a la actuación de esta administración respecto a otros países.
Otros importantes medios como Foreing Policy, Chicago Tribune, U.S News, Pittsburgh Post Gazette también se han referido al tema en los recientes días

TOMADO DE CUBADEBATE

Una Anacaona negada al olvido





A sus 87 años de edad, Anneris Cánovas, integrante por más de una década de la emblemática agrupación, rememora su amplísima trayectoria profesional a favor de la cultura cubana
Varios Autores
24 de Junio del 2017 
MATANZAS.— Delgada y muy activa, amable en todo su ser, esta matancera nos recibe en su céntrica casa de la calle del Medio. Ya nos esperaba. Subimos la recta y enorme escalera. Nos sentamos en la sala de la vetusta vivienda. Nos brinda café. Se retira y regresa con un valioso álbum de fotos, documentos, periódicos, diplomas y revistas. Enseguida nos llaman la atención las imágenes en las que aparece con trajes largos y llenos de vuelos, cantando o tocando una tumbadora.
«Yo soy una Anacaona olvidada», nos dice mientras ladea su cabeza. La memoria histórica de Anneris Cánovas pervive en esas exclusivas instantáneas, testimonio de cuando viajaba con la famosa orquesta fundada el 17 de febrero de 1932 por Concepción Castro y sus hermanas. En sus inicios fue el primer sexteto femenino de son.
«No pocas veces me han querido comprar las fotografías, parece que tienen valor, pero no las vendo», y vuelve a sonreír.
Al mostrar los numerosos vestidos, todos con diseños diferentes, que guarda de sus presentaciones en su larga historia de artista, exalta la minuciosa labor de su mamá, quien se encargaba de crearle modelos especiales para sus presentaciones:
«Aunque no lo crean, nunca repetí en el escenario el mismo vestido. Mi mamá me los hacía exclusivos para cada actuación. Se inspiraba en el motivo musical, buscaba las telas, cintas o encajes adecuados, y cosía una prenda única».

Su rostro ha cambiado, pero su voz flamea vibrante: «Cuido mucho mis cuerdas vocales, sin hacer disparates, y en eso reside quizá el hecho de que mi voz sea la misma».
Todavía a sus 87 años de edad canta y mantiene la disciplina laboral como directora del Quinteto Anneris y sus muchachos, además de aportar sus conocimientos como profesora del proyecto infantil Maravillas de la Infancia.
No deja de enarbolar con sano orgullo su matanceridad y haber sido una de las principales integrantes, durante 12 años, de las legendarias Anacaona, como cantante-presentadora y tocando varios instrumentos de percusión.
A finales de la década de los años 50 del pasado siglo se unió a esa orquesta como solista, y con ella desplegó su carrera artística internacional, pues su talento fue admirado en Chile, Colombia, Panamá, Brasil y Uruguay, escenario este último donde la agrupación musical femenina tuvo la oportunidad de actuar junto al trío Los Panchos y a Nat King Cole: «Qué orgullo de cubanas recibir elogios de esas personalidades mundiales», confiesa.

Precisamente en Uruguay, Anacaona, acompañada por las autoridades oficiales de dicha nación, le dio la bienvenida en el aeropuerto capitalino a la primera delegación de la Isla que salía al exterior después del triunfo revolucionario de 1959, y que integraba la actriz matancera Violeta Casals, La Voz de la Sierra Maestra, de Radio Rebelde. «Fue emotivo saludar y recibir a los nuestros e interpretar en Montevideo nuestro Himno Nacional», rememora Anneris.
Tras una fructífera etapa de éxitos, Anacaona entró en receso y Anneris volvió para Matanzas, donde comenzó la carrera de solista, lo cual le llevó a actuar en espectáculos y revistas musicales en La Habana. «Es increíble, cuando alguien se entera de que trabajé con Anacaona se asombra. Algunos quieren fotografiarse conmigo y hacen muchas preguntas», nos dice esta mujer, la voz principal de Anacaona en su momento, con una obra y trayectoria profesional amplísima a favor de la cultura nacional.
Nací para cantar
El primer contacto directo de Anneris Cánovas con la música tuvo lugar en la Escuela Superior No. 2, en la ciudad de Matanzas, donde se incorporó a su coro, conducido por el maestro Justo Ojanguren. «El placer por la música ya lo cultivaba desde mi hogar, pues mis abuelos maternos, mientras desarrollaban sus labores, tarareaban e interpretaban canciones en boga por aquel entonces. Nunca se dejó de escuchar en mi casa un programa radial dedicado a María Teresa Vera, todo un ídolo en la época».
La artista cuenta de sus inicios junto al guitarrista-concertista Ildefonso Acosta, con quien formó memorable dúo, ganador del único premio en competencia en el certamen convocado por Televisa Publicidad, en La Habana, en los años 50.

En el año 1955 se graduó de profesora de Economía, Artes y Ciencias Domésticas, en la Escuela del Hogar de Matanzas; sin embargo, su pasión por la música la impulsó a incorporarse, un año después, al capitalino trío Las Sepias, dirigido por Isolina Carrillo, con el que efectuó su primera gira por Haití. A la par, culminó sus estudios de actuación y formó parte, a mediados de los 60, de un grupo de teatro en su ciudad de origen.
Pero era demasiado el embrujo que sobre ella ejercía el canto, por lo tanto con Yoyo Reyes, Matico y Cary Dolet, integró el cuarteto TropiCuba; tiempo después se sumaría a Los Rudys, con Pablo, Rogelio y Rudy Díaz. «Entre mis tesoros guardo con cariño el altísimo honor de haber cantado para los combatientes cubanos en Angola, con la orquesta Yaguarimú, en 1978».
Más adelante se unió a Gustavo Rodríguez y Ricardo Mederos y conformaron el trío que llevó el nombre de sus participantes. Al fallecer el primero, en 1995, cesó esa unión y la perseverante Anneris fundó el cuarteto Santa Cecilia con el que, ampliado a sexteto, se presentó en Francia, en 1998.
Por la obra de la vida recibió el Premio La Bella Cubana, que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y el cual han merecido también Celina González, Omara Portuondo, Miriam Ramos, Sara González y Argelia Fragoso.
Destaca su amistad con grandes de la cancionística nacional, como Omara Portuondo, Elena Burke y Esther Borjas, estas dos últimas integrantes del jurado que la evaluó en el Teatro Sauto, con la calificación más alta: «Esther en un aparte me dijo: cantaste muy bien con acompañamiento musical, y después te propusimos que lo hicieras con guitarra. Fue excelente tu interpretación en ambos casos, pero lo tuyo es la guitarra: nunca te separes de ella. Y continúo apegada a esa sugerencia que tanto beneficio le ha traído a mi vida profesional».
Ningún género le es ajeno, como solista, haciendo coro o tocando algún instrumento de percusión: «Pero lo mío es el bolero». Y se despide cerca de la escalera, tarareando una canción, aunque casi en susurro, bajamos cada escalón con La gloria eres tú, de José Antonio Méndez.
Patrimonio Cultural de Cuba
La orquesta Anacaona anda por su 85 cumpleaños y continúa siendo un referente de la cultura cubana y fuente de inspiración para innumerables agrupaciones femeninas de música bailable del mundo.
Anacaona —vocablo indígena que alude a flor de oro— surgió en 1932 como un sexteto femenino de son, formado por Concepción Castro y sus hermanas Ada, Alicia, Ondina, Xiomara, Algimira, Emma, Caridad y Olga. Su debut tuvo lugar el 19 de febrero de ese año, en el Teatro Payret de la capital cubana.
Las hermanas Georgia y Dora Aguirre integran en 1983 la orquesta, bajo la batuta de Alicia Castro. Durante cuatro años se nutren de su experiencia y en diciembre de 1987 Georgia recibe el mando de la agrupación hasta la actualidad.
Declarada Patrimonio Cultural de Cuba en 1989, por ser la agrupación que durante más tiempo actuó de manera ininterrumpida con las mismas integrantes, logra posicionarse en el mercado de la música a través de la distribución de tres discos grabados con la RCA Victor y de su participación en escenarios internacionales con destacadas figuras de la música bailable.

TOMADO DE JUVENTUD REBELDE

Hacer y pensar la nación

 Graziella Pogolotti
Graziella Pogolotti
24 de Junio del 2017
Tan activa y trabajadora era Francisca que la muerte salió a buscarla y terminó su jornada, exhausta, sin haberla  encontrado. Así transcurre un conocidísimo cuento de Onelio Jorge Cardoso. Pero hay temporadas en que la señora de las sombras, a pesar de todo, logra buena cosecha. Acabamos de transitar por una de ellas. La siega ha afectado de manera particular los ámbitos del pensamiento y la cultura.
Durante muchos años, Beatriz Maggi fue profesora de literatura. Dejó su impronta en generaciones de graduados universitarios. Su propósito era ante todo, enseñar a leer,  descubrir, tras la palabra, las intenciones soterradas del texto. Acababa de fallecer cuando salió de la imprenta Las palabras y los días, recopilación de ensayos con el sello de Ediciones Unión, un texto útil para quienes se interesan por conocer su método de trabajo. También dedicado a las letras, Guillermo Rodríguez Rivera, poeta, narrador y ensayista, se proyectó hacia el espacio público como activo partícipe en el debate de ideas, acicateado siempre por definir el contorno de la nación.
La nación se construye con las manos de todos, en el bregar de una cotidianidad compleja, a veces turbulenta y siempre desafiante, porque en ella, a cada momento, se bifurcan caminos y hay que seleccionar la senda mejor. La hacen quienes extraen los frutos de la tierra, quienes se afanan entre el cemento y las cabillas, quienes trabajan en las aulas y quienes prestan asistencia médica. La hacen también los que analizan los conflictos del presente, los sitúan en sus contextos y exploran los antecedentes en la permanente relectura del pasado. Así lo hicieron quienes trabajaron cuesta arriba en los tiempos de la colonia y se lanzaron a la batalla por la independencia. Tuvieron continuadores durante la República Neocolonial, y de ese legado hemos sido seguidores todos cuantos asumimos con lucidez, desde cualquier función, este medio siglo de vivir revolucionario. Por eso, cada pérdida estremece y convida a la reflexión.
En los 60 del pasado siglo, vivimos días y noches de vigilia. Eran tiempos de sobrevivir, consolidar y fundar. La época exigía, así mismo, una intensa producción intelectual. La hubo, aunque muchas veces la hemos olvidado. Los libros que se publicaron y las revistas que entonces aparecieron brindan testimonios de un cruce de ideas que encontró resonancia más allá de los límites de la Isla. Desde la perspectiva revolucionaria, había puntos de vista diversos. El debate fue útil y creativo. En su entorno, surgieron nuevas voces.
Revisitar la historia es una necesidad de primer orden, porque ella constituye un arma de combate. En su batallar incansable, José Martí dedicó tiempo a escribir sobre contemporáneos y predecesores. Era un modo de ir unificando los eslabones de un proceso que daba sentido a su lucha por la independencia. Para él, ante todo, lo impostergable era sumar. Fidel estableció pautas en esta dirección al conmemorarse el centenario de La Demajagua.
Hurgar entre papeles e ir escribiendo en la marcha acelerada que reclamaban los tiempos, fue la tarea que asumió, hasta la hora última de su reciente fallecimiento, el historiador Jorge Ibarra. Con modestia proverbial, casi desde el anonimato, entregó al Minfar su manual de historia de Cuba. Al mismo tiempo, la publicación de su ensayo  Ideología mambisa tenía amplia resonancia.
Jorge Ibarra comprendió que la imprescindible actualización de nuestra epopeya mambisa requería completarse con el estudio de la República Neocolonial, área que no ha recibido la necesaria atención. Sin embargo, ese lapso en el que crecieron varias generaciones de cubanos y se agudizaban las contradicciones de un proceso de formación, representa el eslabón entre el ayer heroico y las circunstancias que condujeron al triunfo de la Revolución. Ahí están nuestros padres y en ese contexto nacimos nosotros. Al desbroce de esa temática, se entregó Ibarra hasta el último instante de su vida. La valoración de su obra debe salir del ámbito reducido de los especialistas. De hacerse resultaría un justo y útil homenaje.
La muerte de Fernando Martínez Heredia ha producido un fuerte impacto dentro y fuera de Cuba. Cayó en plena faena, junto a su computadora. Su formación intelectual se había fraguado en los polémicos 60 del pasado siglo. Entonces, el estudio y la investigación se imbricaban  miembro estrechamente con la acción práctica, en medio del fragor de la construcción revolucionaria. Se aprendía en los libros y en la confrontación cotidiana con los acontecimientos que marcaban, al mismo tiempo, el debate internacional y las tareas del vivir cotidiano. La tradición marxista se asumía como pensamiento vivo, abierto a las perspectivas que imponían las circunstancias del presente: desde la situación específica de Cuba se valoraban la herencia recibida y los nuevos desafíos. El legado histórico cobraba nuevos sentidos en el contexto de la emergencia de los movimientos de liberación nacional. Para los países del sur, nación y revolución se tomaban de la mano. La experiencia cubana corroboraba este modo de entender los procesos históricos que se estaban viviendo.
Por eso, desde su etapa inicial, el pensamiento de Fernando Martínez Heredia se caracterizó por un diálogo intenso con América Latina. Su presencia en este ámbito se acrecentó cuando el derrumbe del campo socialista se reflejó en el desconcierto y el silenciamiento de una zona del pensamiento de izquierda. Entonces, la palabra de Fernando Martínez Heredia siguió convocando al análisis de las realidades y al rediseño de políticas. Se vinculó a los movimientos sociales que se iban configurando. Era un universo heterogéneo, en el que la capacidad de dialogar se tornaba decisiva. Entre tanto ajetreo, confiado en la importancia de las ideas, siguió publicando textos y abriendo espacios para el debate. Ese es su mensaje final. En medio de la tormenta, la lucidez se vuelve imprescindible.
TOMADO DE JUVENTUD REBELDE.

lunes, 19 de junio de 2017

Jamás sacrificaremos nuestro derecho a construir una nación independiente y socialista.



Apoyan la CTC y sus sindicatos Declaración del Gobierno Revolucionario cubano
La Central de Trabajadores de Cuba y sus sindicatos respaldan la Declaración del Gobierno Revolucionario cubano, ante las agresivas palabras del presidente de los Estados Unidos Donald Trump, referidas a las relaciones entre ese país y Cuba, ratifican la convicción de mantenerse firmes en defensa de esta Revolución genuina, construida con y para los trabajadores, bajo el liderazgo de Fidel y Raúl.
Haber escogido para abordar las relaciones con Cuba un escenario vinculado a la invasión por Playa Girón y tratar a los mercenarios como héroes constituye una ofensa para todos aquellos que salidos de las filas más humildes de nuestra nación, muchos de ellos trabajadores, defendieron su patria socialista hasta hacerles morder el polvo de la derrota.
Como expresa el texto emitido por el Gobierno cubano las palabras de Trump constituyen un retroceso en las relaciones entre los dos países, por la amenaza de   aplicar rigurosamente las leyes del bloqueo, condicionando su levantamiento, así como cualquier mejoría en las relaciones bilaterales, a que nuestro país realice cambios inherentes a su ordenamiento constitucional.
Pero esa vuelta atrás no nos intimida. Desde nuestra   trinchera   en   la   producción   y  los servicios, los trabajadores cubanos, con su inteligencia, ingenio y creatividad continuaremos derribando las barreras impuestas por el bloqueo, como ha sucedido durante casi 60 años en que no han podido doblegarnos con ese cerco criminal.
Como siempre seguiremos encontrando salidas a las limitaciones, nos mantendremos fieles al Partido Comunista de Cuba, guía de la obra que construimos, que se fortalece con la actualización del modelo económico cubano que tiene en los trabajadores sus protagonistas fundamentales.
En estas circunstancias nos corresponde potenciar al máximo las reservas   productivas  y  el uso racional de todos los recursos materiales y financieros, lo que incluye disciplina laboral y tecnológica.
Hacemos nuestro el rechazo expresado en la Declaración del Gobierno Revolucionario a la manipulación con fines políticos y el doble rasero en el tratamiento del tema de los derechos humanos. Nos indignamos al escuchar a Trump hablar de derechos humanos para los cubanos, cuando a partir del triunfo de enero de 1959 la Revolución garantizó el derecho al trabajo y a igual remuneración de mujeres y hombres, a la seguridad social, a la salud y la educación universales y gratuitas, a una vida digna y a la tranquilidad ciudadana.  ¿Acaso Trump pretende impedir, con la restricción de las visitas de sus conciudadanos a Cuba, que ellos puedan comprobar el disfrute aquí de esos derechos que en su propio país son irrespetados?
Tenemos una historia de intransigencia revolucionaria, de resistencia y rebeldía,  guiada por las enseñanzas de José Martí, quien conoció al monstruo porque vivió en sus entrañas y ante las pretensiones del gigante ratificó que su honda era la de David, esa que hemos esgrimido durante décadas y contra la cual han fracasado las aspiraciones de retornarnos al pasado neocolonial.
Nuestra rica tradición de lucha nos aporta motivaciones que inspiran   a defender las conquistas alcanzadas y seguir adelante. Lo hemos demostrado con nuestra indeclinable posición de principios ante la agresividad de sucesivas administraciones estadounidenses.
Cada colectivo laboral será un bastión contra las pretensiones   imperiales. Una vez más el gobierno de los Estados Unidos se equivoca con Cuba y sus trabajadores, los que no renunciaremos a nuestra independencia ni a nuestra sólida unidad.
Jamás sacrificaremos nuestro derecho a construir una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.
 Secretariado Nacional de la CTC


Tomado de Granma

Mensaje a escritores, artistas, académicos y amigos norteamericanos de la cultura cubana

Mensaje a escritores, artistas, académicos y amigos norteamericanos de la cultura cubana:

Nosotros, artistas y escritores cubanos, nos dirigimos a ustedes a partir del insólito cambio de política hacia nuestro país hecho público en Miami el pasado 16 de junio por el Presidente de los Estados Unidos...
Nosotros, artistas y escritores cubanos, nos dirigimos a ustedes a partir del insólito cambio de política hacia nuestro país hecho público en Miami el pasado 16 de junio por el Presidente de los Estados Unidos.
En un discurso anticuado, obsoleto, cargado de falsedades y estereotipos que responden a la lógica de la Guerra Fría, se pronunció por abolir los pasos positivos que se dieron en la administración anterior. Sus palabras estuvieron dirigidas en particular a un auditorio que no representa a la mayoría de la emigración cubana y ha estado asociado al terrorismo contra Cuba y otros países de la región.
Aspiramos a seguir trabajando juntos para construir en el campo cultural una relación fecunda y sobre bases de igualdad, que favorezca el mutuo enriquecimiento espiritual de ambas naciones.
En la tradición ética y martiana de nuestro pueblo no ha habido ni habrá espacio para el odio.
Es más necesaria que nunca ahora la denuncia de esta nueva política y del brutal bloqueo que hemos padecido durante casi sesenta años.  
Reciban nuestro sincero y eterno agradecimiento.
Miguel Barnet, poeta y escritor; Digna Guerra, directora coral; Luis Morlote, realizador audiovisual; Pedro de la Hoz, crítico y periodista; Arístides Hernández (Ares), artista plástico; Alex Pausides, poeta; Lesbia Vent Dumois, artista plástica; Rolando Núñez, actor; Guido López Gavilán, compositor y director de orquesta; Rosalía Arnaez, locutora y promotora cultural; Nieves Laferté, diseñadora escénica; Margarita Ruiz, curadora.

Secretariado de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba


Tomado de Granma

Diez claves de la política de Donald Trump hacia Cuba

Granma comparte con sus lectores las opiniones y análisis de importantes académicos, políticos y medios de comunicación de ambos lados del estrecho de la Florida, con el objetivo de contextualizar los pronunciamientos de Trump y su posible trascendencia en el futuro de los nexos entre ambos países
El cambio de política hacia Cuba, anunciado el pasado viernes en Miami por el presidente estadounidense Donald Trump, implica un retroceso en varios aspectos de las relaciones bilaterales, al tiempo que se mantienen en pie buena parte de los discretos avances alcanzados desde el 17 de diciembre del 2014 con la administración de Barack Obama.
Granma comparte con sus lectores las opiniones y análisis de importantes académicos, políticos y medios de comunicación de ambos lados del estrecho de la Florida, con el objetivo de contextualizar los pronunciamientos de Trump y su posible trascendencia en el futuro de los nexos entre ambos países.
1. EL PRESIDENTE PAGÓ UNA SUPUESTA DEUDA CON LA ULTRADERECHA DE MIAMI
El contenido de los pronunciamientos, el lugar escogido y la audiencia que acompañó al presidente en el teatro de Miami que lleva el nombre del mercenario de Playa Girón Manuel Artime, confirmaron las sospechas de muchos analistas de que el mandatario estaba asesorado exclusivamente por un puñado de personas que no representan a la mayoría de la opinión pública estadounidense ni a la comunidad cubana en ese país.
«Creo que el presidente está pagando deudas políticas al senador Marco Rubio y al representante Mario Díaz-Balart», dijo a este diario el abogado estadounidense Robert Muse, quien tiene amplia experiencia en el estudio de las relaciones entre Washington y La Habana.
Gracias a su cercanía con el presidente, el uso de artimañas políticas y el empleo de sus influyentes puestos en el Congreso como moneda de cambio, ambos legisladores republicanos se convirtieron en los principales artífices del timonazo de la Casa Blanca.
«La nueva política de Trump hacia Cuba está dictada por consideraciones de política doméstica, no por intereses de política exterior», apunta William Leogrande, profesor de Gobernanza de la Universidad Americana. «El propio presidente dijo que estaba pagando una deuda política que siente con los cubanoamericanos conservadores por su apoyo en la campaña para las elecciones».
2. LOS CAMBIOS AFECTAN LOS PROPIOS INTERESES DE LOS ESTADOS UNIDOS Y DAÑAN AL PUEBLO CUBANO
En su afán por complacer a la ultraderecha de la Florida y desmontar el legado de su predecesor demócrata, Trump optó por afectar los intereses de amplios sectores en los Estados Unidos y reforzar la política de bloqueo que causa ingentes daños al pueblo de la Isla. Su frase «Estados Unidos primero» parece no aplicarse a Cuba.
«Los cambios son serios: no se permitirán transacciones con empresas cubanas vinculadas a las Fuerzas Armadas y los viajes educacionales de pueblo a pueblo vuelven a necesitar el auspicio de organizaciones», opina Phil Peters, presidente del Centro de Investigaciones sobre Cuba.
«Se trata de un retroceso hueco en relación con la normalización que da un golpe a la libertad de los estadounidenses de viajar, a nuestra seguridad nacional y a las personas en Cuba que ansían reconectarse con los Estados Unidos; todo para cumplir un favor político con una pequeña facción local», dijo el senador demócrata Patrick Leahy, favorable a los nexos, después de los anuncios de Trump.
Pero son muchos los sectores dentro de los Estados Unidos temerosos de que un deterioro de las relaciones con La Habana pueda afectar los avances en otras áreas.
La Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAC) recordó la importancia del intercambio fluido que ha sostenido en los últimos años con la Academia de Ciencias de Cuba. Señaló que ambos países comparten clima, aguas y enfermedades. «La ciencia no tiene fronteras», aseguraron tras apuntar que continuarán enfocados en el intercambio con su contraparte cubana.
Grupos de agricultores criticaron la postura de Trump señalando que podría detener el incremento en las exportaciones hacia Cuba que, según Reuters, ascendieron a 221 millones de dólares en el 2016.
Esa cifra se alcanzó a pesar de que sigue prohibido por ley el otorgamiento de créditos para la compra de alimentos y se obliga a Cuba a pagar en efectivo.
Otra de las contradicciones que señalan los especialistas es el supuesto enfoque de la nueva política hacia la defensa de la seguridad nacional de los Estados Unidos.
Cerca de una docena de ex altos oficiales estadounidenses enviaron en abril una carta al asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump, el general H. R. McMaster, para aconsejarle que cortar los lazos con la Isla tendría repercusiones para la seguridad de Estados Unidos y que la Isla puede ser un importante aliado en el enfrentamiento al narcotráfico y el manejo de emergencias.
3. LA IDEA DE SANCIONAR A LAS EMPRESAS VINCULADAS CON LAS FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS (FAR) Y LOS SERVICIOS DE SEGURIDAD E INTELIGENCIA CUBANOS ES UNA VIEJA ASPIRACIÓN DE LA ULTRADERECHA CUBANOAMERICANA
La aspiración de golpear a este sector es de vieja data entre los legisladores cubanoamericanos, que a pesar de sus éxitos en el fortalecimiento del bloqueo no han logrado ahogar a la economía cubana.
En junio del 2015, Marco Rubio presentó un proyecto de ley en el Senado para prohibir cualquier transacción con empresas del sector militar cubano.
Asimismo, el proyecto de ley del presupuesto de servicios financieros y gastos generales del gobierno para el 2017, aprobado en la Cámara de Representantes el año pasado, incluía una cláusula para lograr el mismo fin, defendida por Díaz-Balart.
Ambas iniciativas fracasaron en el Congreso por lo que los legisladores aprovecharon la oportunidad para incluir sus objetivos en el cambio de política de Trump.
Muchas de las empresas administradas por las FAR se encuentran entre las más eficientes y productivas del país, crean productos y servicios de alto valor agregado y emplean a cientos de miles de personas. Sus ganancias, a diferencia de lo que ocurre en otros lugares del mundo, se revierten en la calidad de vida del pueblo.
4. RUBIO Y DÍAZ-BALART CHOCARON CONTRA EL RECHAZO MAYORITARIO A SUS POLÍTICAS
Según reportaron medios estadounidenses como The Hill, los primeros borradores presentados a Trump con acciones contra Cuba incluían medidas mucho más severas, desde cortar por completo los lazos diplomáticos hasta volver a incluir a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo.
Sin embargo, las ideas más radicales de Rubio y Díaz-Balart chocaron contra el inmenso apoyo a la política de acercamiento dentro de las propias agencias gubernamentales de Estados Unidos y en amplios sectores de ese país.
Durante los últimos meses más de 40 empresas vinculadas al negocio de los viajes, dirigentes de gigantes como Google y Marriot, congresistas de ambos partidos, organizaciones de la comunidad cubana, los principales medios de prensa estadounidenses, líderes políticos y sociales de todo el espectro e incluso varias entidades civiles desde la Isla, hicieron llegar al mandatario su deseo de que se mantuvieran los nexos entre Washington y La Habana.
«La Casa Blanca quedó atrapada entre la opinión pública, que favorece los viajes y el comercio, y sus concesiones a Rubio y Díaz-Balart», dijo a Granma Collin Laverty, presidente de la agencia de Viajes Educacionales a Cuba. «El presidente dijo que había “cancelado el acuerdo de Obama”, pero en realidad se quedó en los bordes porque sabe que la apertura de Obama fue popular».
5. OBAMA NO HIZO CONCESIÓN ALGUNA A CUBA
Una de las ideas defendidas por el presidente durante su discurso el viernes pasado fue la necesidad de acabar con supuestas «concesiones unilaterales» a Cuba por parte de Barack Obama, a partir de los anuncios del 17 de diciembre del 2014.
Sin embargo, en ninguno de los 22 acuerdos firmados en los últimos dos años se puede encontrar una sola medida que beneficie exclusivamente a Cuba.
Poder trabajar de conjunto ante un derrame de petróleo en el estrecho de la Florida; combatir el ciberdelito, el terrorismo o el narcotráfico, reforzar la seguridad en la navegación marítima o compartir experiencias en el enfrentamiento al cáncer, benefician por igual a Cuba y Estados Unidos.
Asimismo, los cambios limitados que hizo Obama a la aplicación del bloqueo tenían claros intereses políticos por parte de Estados Unidos y contenían una intencionalidad marcada de favorecer a determinados sectores de la sociedad cubana.
6. TRUMP DESEMPOLVÓ LA RETÓRICA DE LA GUERRA FRÍA
Si bien la mayor parte de las medidas anunciadas por Trump estaban dentro de los pronósticos de los analistas, la gran sorpresa de su presentación del viernes fue la retórica burda y ofensiva que utilizó contra Cuba, que se remonta a una época de Guerra Fría que ambos países habían comenzado a superar.
«No debería sorprendernos», opina el profesor e investigador del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos, de la Universidad de La Habana (Cehseu), Luis René Fernández, quien destaca el pasado del presidente como presentador de reality shows. «El motivo real de la retórica de Trump son las dificultades políticas internas que enfrenta y el escenario de Miami, donde estuvo rodeado por grupos ignorantes y reaccionarios».
La historia ha demostrado que incluso en las peores situaciones —co­mo la del periodo especial de los años 90 del siglo pasado a partir de la caída del campo socialista y el recrudecimiento del bloqueo—, Cuba sobrevivió y comenzó su recuperación de forma exitosa, señala el académico cubano. «Obviamente hoy estamos en mejores condiciones de enfrentar esta vieja y fallida política».
7. CUBA NUNCA HA NEGOCIADO BAJO PRESIONES
Cuba y los Estados Unidos tienen una larga historia de negociaciones, tanto secretas como públicas, que van desde la administración de John F. Kennedy hasta la de Barack Obama.  Una constante ha sido la posición de La Habana de no ceder a presiones o chantajes, ni negociar aspectos de su soberanía.
«Cualquiera que conozca Cuba, sabe que apuntar con el dedo, señalar y amenazar no producirá ningún resultado», opina Laverty.
La Declaración del Gobierno Revolucionario, publicada tras el discurso de Trump, ratifica ese principio citando su pronunciamiento del 1ro. de julio del 2015 tras la entrega de las cartas para restablecer los nexos entre Cuba y Estados Unidos: «Estas relaciones deberán cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional, tal como refrendó la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), en su II Cumbre, en La Habana».  Y concluye «Cuba no ha renunciado a estos principios ni renunciará jamás».
8. NO TODAS LAS PUERTAS ESTÁN CERRADAS
Los especialistas consultados por Granma coinciden en que el cambio de política de Trump constituye un retroceso en las relaciones, pero todavía hay espacio para que los dos países continúen buscando canales de cooperación.
«A pesar de la retórica política, la administración Trump quiere trabajar con el gobierno cubano en áreas de interés mutuo, tales como la aplicación de la ley, la lucha contra el narcotráfico y la cooperación», asegura a este diario James Williams, presidente de la coalición Engage Cuba, que aboga en Washington por el levantamiento del bloqueo.
Hasta el momento, ninguno de los 22 acuerdos firmados entre los países en distintas esferas ha sido suspendido, señala el profesor William Leogrande como una señal de esperanza.
El académico cubano, Luis René Fernández, apunta que, a pesar de que Washington haya optado por regresar a una política fallida, Cuba continuará con éxito el proceso de actualización de su modelo económico, lo cual le abre muchas posibilidades.
9. EL CONGRESO: OTRO CAMPO DE BATALLA
Aunque el presidente tiene amplias potestades para dirigir las relaciones exteriores e incluso cambiar la aplicación práctica del bloqueo, las políticas agresivas contra Cuba están asentadas con fuerza en el Congreso.
En estos momentos hay varios proyectos de ley a favor y en contra de los nexos en el legislativo. Uno de los más adelantados es el que defienden el republicano Jeff Flake y el demócrata Patrick Leahy en el Senado para levantar todas las prohibiciones de los viajes.
No es la primera vez que se presentan iniciativas similares, pero en esta ocasión destaca el apoyo bipartidista, con más de medio centenar de copatrocinadores en el Senado.
«Cualquier política de disminuya la habilidad para viajar libremente a Cuba no está en los intereses de Estados Unidos ni del pueblo cubano. Es tiempo de que el liderazgo del senado finalmente permita un voto a mi proyecto de ley que levantaría totalmente estas restricciones arcaicas que no existen para ningún otro país del mundo», dijo el senador Flake en un comunicado después de los pronunciamientos de Trump.
Según Reuters, Flake considera que, de someterse a escrutinio, podría obtener hasta 70 votos favorables en el hemiciclo de 100 asientos. Un proyecto similar tendría que ser discutido en la Cámara de representantes, donde el balance no es favorable, pero sin dudas las condiciones son mucho más propicias que el año pasado.
«Ya estamos viendo un florecimiento de las críticas a esta nueva política por parte de los republicanos en el Congreso», refiere Williams. «Esperamos que esto sirva como catalizador para que el Congreso dé los pasos y remueva por completo las restricciones a los viajes y el comercio».
10. HAY QUE ESPERAR POR LAS REGULACIONES PARA SABER EL VERDADERO ALCANCE DE LAS MEDIDAS
La directiva política firmada por Trump deroga la anterior directiva del presidente Obama, define algunas líneas generales sobre cómo implementar las nuevas restricciones a los viajes y el comercio.
Sin embargo, ofrece plazos de 30 a 90 días, y otros indefinidos, para la publicación de las regulaciones específicas por las distintas agencias involucradas.
Hasta que no entren en vigor las medidas y se conozca la letra pequeña que regirá su implementación, resulta difícil conocer el alcance y posible impacto de las nuevas medidas de Trump.
TOMADO DE GRANMA

Los lectores escriben

Lo he dicho más de una vez: sigo con fidelidad inquebrantable la correspondencia de los lectores que aparece en nuestros diarios. A veces soslayo los titulares de primera plana para acudir a esas misivas, que llegan de todas partes...
Lo he dicho más de una vez: sigo con fidelidad inquebrantable la correspondencia de los lectores que aparece en nuestros diarios. A veces soslayo los titulares de primera plana para acudir a esas misivas, que llegan de todas partes. Tengo conciencia plena de estar ante la expresión minúscula de una realidad más compleja. Está fuera de mi alcance ofrecer soluciones a los problemas puntuales que allí se plantean. Sin embargo, el muestrario me invita a compartir algunas reflexiones de orden general.
La lógica indica que el reducidísimo espacio de nuestros periódicos impone una selección del material recibido. Pero la más elemental aplicación del sentido común sugiere otro ángulo de la cuestión. Quienes se deciden a formular una denuncia pública y responsable, representan al sector más batallador de la sociedad, confiado en la vía institucional para la solución de los asuntos más acuciantes. Reclaman lo suyo, pero al hacerlo se convierten en portadores de las inquietudes de muchos otros. Aunque no se lo propongan de manera consciente, su gesto tiene implicaciones solidarias.
Más allá de contextos y situaciones específicos, la lectura sistemática de los mensajes revela la existencia de problemas comunes, generalizables al conjunto del país. Por ese motivo, las respuestas, muchas veces formales, no satisfacen al lector común, porque la naturaleza de los asuntos requiere la aplicación de políticas. Un breve resumen, carente de una base de investigación científica, me lleva a señalar algunos rasgos comunes. Los casos de adulteración de productos y precios, tanto como determinadas indisciplinas en la transportación, se remiten a la incorporación a nuestro vivir cotidiano de manifestaciones de soborno y corrupción, lesivas a la satisfacción de necesidades básicas del ciudadano y al sistema de valores preconizado por nuestra sociedad. Con frecuencia preocupante, aparecen manifestaciones de desidia ante problemas con graves consecuencias en la preservación de la higiene en nuestras ciudades. Se trata, nada menos, de graves atentados contra la salud, en contradicción con nuestros principios y con las costosas inversiones que llevamos a cabo para la prevención de enfermedades y epidemias, no todas ellas derivadas de la acción de los mosquitos.
Padecimiento de larga data, con el que casi todos hemos tropezado alguna vez, la pesadilla de las tramitaciones burocráticas parece no tener coto. En este caso, no nos encontramos ante limitaciones de recursos materiales, sino con un ámbito en que la subjetividad desempeña un papel decisivo, puede rozar con la tentación del soborno e implica con frecuencia falta de compromiso con la responsabilidad que corresponde al funcionario.
Las conductas de este tipo son inadmisibles. Tienen que constituir motivo de escándalo y repulsa. No pueden incorporarse al vivir cotidiano de manera tan natural y previsible como la amanecida de una nueva jornada. Vulneran los fundamentos de nuestro proyecto social, solidario por naturaleza y necesidad, lo que se traduce en el plano de lo concreto y tangible en la capacidad de colocarse en el sitio de ese otro, apremiado por problemas acuciantes, condenado a un largo y sudoroso peregrinar para realizar trámites y en el de aquellos otros que se desplazan en función de cumplir tareas de servicios imprescindibles para todos. La sociedad es una nave en la que los remos han de moverse a la misma vez, donde la armonía es fuente de bienestar.
Estamos en presencia de subjetividades que se convierten en factores objetivos que frenan el impulso necesario al proceso transformador de la sociedad y para la solución de problemas de orden económico, porque la desidia, la mala administración, el despilfarro y el incumplimiento de los planes lesionan las actitudes de los seres humanos que impulsan la carreta, con sus manos y pensamientos.
La presión social y difusión periodística contribuyen a colocar los valores en el sitio que les corresponde. El efecto concientizador requiere también el adecuado ejercicio de la autoridad, basado en la intolerancia con lo mal hecho, en el respeto a las normas y leyes establecidas, así como en la respuesta rápida a los reclamos del demandante. Urge también, a la luz de los cambios, eliminar trámites supervivientes de etapas precedentes. Suprimir plantas parasitarias, limpiar el terreno y cerrar las vías al actuar disolvente de quienes eluden el cabal cumplimiento de sus obligaciones.
Presión social y estricta obediencia de la ley han de articularse y andar juntas con el propósito de involucrar a los ciudadanos en la defensa de principios de beneficio común. El puente tendido entre ambas fortalece la imprescindible interdependencia entre control institucional y social.
Para sobrevivir, nuestra especie tuvo la necesidad de agruparse. Las costumbres se hicieron normas de conductas. Con el transcurso del tiempo, las necesidades se multiplicaron. El cuerpo social más complejo demandó la instauración de leyes.
Los griegos dieron nombre al arte y la ciencia de gobernar. Lo llamaron política. Con el andar de los siglos, arribamos a una contemporaneidad que entrelaza nuestro quehacer cotidiano con las grandes conmociones planetarias. Consecuencia de ese proceso, la palabra política ha extendido su alcance y sus significados. Concierne a los conflictos derivados de la imposición de un poder hegemónico y a aquellos otros, aparentemente de menor cuantía, que perturban la existencia del ciudadano común. Estos últimos no pueden minimizarse. Socavan la confianza en la vía institucional y, más grave aún, vulneran la razón de ser de un proyecto social orientado a la conquista de espacios crecientes de justicia.
Porque llega a tocar zonas sensibles de nuestra existencia concreta, la política concierne a todos. Importa entender el diseño de las estrategias y los conceptos que las animan. Interesa saber la marcha de los acontecimientos que habrán de repercutir en nosotros. Para no caer en abstracciones, las ideas generales toman cuerpo en el barrio, en la escuela, en la guagua, en la oficina de trámites. Desde el actuar en la base, se edifica el compromiso con el proyecto grande, la batalla por el mejoramiento de la que todos hemos de sentirnos partícipes.
 (Tomado de Juventud Rebelde)

Que la enseñanza sea el pan de todos los días del pueblo

Dos luminarias de la cultura villaclareña, evocan el momento en que el Che recibió el título de Doctor Honoris Causa en Pedagogía
El Che durante la entrega del título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Central de Las Villas Marta Abreu. Foto: Cortesía de los entrevistados
VILLA CLARA. Para un hombre como el Che, acostumbrado a ejercer la pedagogía nacida del contacto con los soldados en los campamentos guerrilleros, era lógico que le resultara extraña aquella convocatoria realizada por la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas para entregarle, nada más y nada menos, que el título de Doctor Honoris Causa en Pedagogía.
La propuesta, surgida del claustro de profesores de la Escuela de Pedagogía, en particular de los doctores Séntola Ribalta y Emilio Plana Ríos, había quedado refrendada por el Consejo Universitario, el cual, en sesión del 1ro. de diciembre de 1959, adoptó el acuerdo 890, mediante el cual se le entregaría tan alto reconocimiento al Héroe de la Batalla de Santa Clara en acto solemne que tendría lugar a fines de ese propio mes.
«[…] HAY QUE PINTARSE DE NEGRO, DE MULATO, DE OBRERO Y DE CAMPESINO […]»
La noche del 28 de diciembre de 1959 cambió para siempre el destino de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, asegura Marta Josefina Anido Gómez-Lubián, profesora, promotora cultural e investigadora de la Cultura Popular Tradicional, quien tuvo el privilegio de participar aquel día en el acto de investidura del Che como Doctor Honoris Causa en Pedagogía.
«Se cumplía exactamente un año de la épica Batalla de Santa Clara, y la capital de la entonces provincia de Las Villas organizaba su Semana de la Liberación, por lo cual se había elaborado un amplio programa de actividades que contenía, entre otros homenajes, la celebración del Día del Soldado Rebelde, previsto para el lunes 28 de diciembre», evoca Marta Josefina, quien recuerda como de manera simultánea tendría lugar allí la Primera Feria Exposición de Industrias Cubanas y Villareñas.
Fue en ese contexto de conmemoraciones que la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas decidió otorgarle al Che –figura cimera de la liberación de Santa Clara y recién nombrado presidente del Banco– tan alto reconocimiento.
A la hora fijada, el Teatro Universitario estaba abarrotado de público y el Consejo Universitario vestía las togas y los birretes propios del solemne momento. La salida al escenario del homenajeado –acompañado por los dos padrinos de rigor– hizo que el público estallara en aplausos, explica Marta, quien perpetúa en su memoria la manera en que vestía el Che con su clásico uniforme verde olivo y la habitual boina negra rematada por una estrella de bronce, además de venir acompañado por el capitán Antonio Núñez Jiménez, profesor de Geografía de dicha universidad, y por el rector doctor Mariano Rodríguez Solveira.
Nadie esperaba reflexiones tan profundas, en una Universidad elitista, a la que por lo general asistían solo los hijos de las clases pudientes; y con grandes vestigios de racismo en su seno, rememora la historiadora, quien señala que el héroe de la Batalla de la Santa Clara impactó al auditorio desde el inicio, en el que dejó claro que aceptaba el homenaje solo como un reconocimiento, no a su persona, sino al Ejército Rebelde que representaba, por lo cual no quiso ponerse la toga negra con alzacuello color azul ultramar, símbolo de la Escuela de Pedagogía; aunque manifestó sentirse honrado de recibir tan alta distinción que le permitía sentarse dentro del claustro de profesores.
El Comandante rebelde comenzó su intervención de manera pausada, en medio de un auditorio que le escuchó preguntarse cómo podría aceptar el título de Doctor Honoris Causa, si toda la pedagogía ejercida por él era la de los campamentos guerrilleros, evoca la doctora Anido con una claridad tal, que al narrar el acontecimiento parece volverlo a vivir.
Aquel día, el héroe recordó cómo en una de sus anteriores visitas había prometido a los alumnos del centro una pequeña charla en la cual pudiera exponer sus ideas sobre la función de la Universidad, algo que haría esa noche, amparado en la condición que acababan de otorgarle.
«Y, ¿qué tengo que decirle a la Universidad como artículo primero, como función esencial de su vida en esta Cuba nueva? Le tengo que decir que se pinte de negro, que se pinte de mulato, no solo entre los alumnos, sino también entre los profesores; que se pinte de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo, porque la Universidad no es el patrimonio de nadie y pertenece al pueblo de Cuba», dijo el Comandante Guevara.
Al escuchar aquellas ideas, la sala se inquietó, hubo murmullos entre los participantes, quienes nos mirábamos asombrados, queriéndonos decir: ¿Qué está diciendo ese hombre, que valor tuvo al decir esas ideas aquí?, invoca la profesora Anido Gómez Lubián.
Mas, eso no fue todo. Como buen gladiador que era, el Che volvió a la carga para sentenciar que si tal reclamo no lo hacía el claustro de profesores, el pueblo, conocedor de su fuerza, rompería las puertas de la Universidad y la pintaría con los colores que le pareciera, relata la actual vicepresidenta de la Uneac en Villa Clara, quien recuerda que cuando el líder guerrillero terminó el vibrante acto oratorio, todos se pusieron de pie y lo vitorearon durante minutos, teniendo como telón de fondo la Marcha del 26 de Julio.
De igual manera, para el también Doctor Honoris Causa en Pedagogía, Juan Virgilio López Palacio, quien estuvo presente en el acto de investidura, resultó admirable el análisis realizado ese día por el Che sobre el pueblo y su papel en la Revolución triunfante, muy en concordancia con el concepto expresado por el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, durante el juicio del Moncada.
A juicio del Premio Nacional de Pedagogía 2003, ver hoy a la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas colmada de gente humilde, hijos de obreros, campesinos e intelectuales, un centro por el que han transitado miles de jóvenes de más de 50 naciones, la mayoría del Tercer Mundo, sin distinción de credos, razas, ni procedencia social, lo hace sentir feliz, porque es la culminación de los sueños expresados por Ernesto Guevara aquel 28 de diciembre de 1959.
Aquí se ha cumplido su anhelo de romper los muros de la enseñanza, para que esta no sea, como él dijera «simplemente el privilegio de los que tienen algún dinero, para poder hacer que sus hijos estudien, que la enseñanza sea el pan de todos los días del pueblo de Cuba», sentencia el eminente profesor.

Tomado de Granma.

viernes, 16 de junio de 2017

Los siervos del aplauso

Las palabras tienen sus vínculos. Los diccionarios etimológicos guardan con celo los «lazos» lingüísticos indisolubles entre ellas, pero más allá de sus orígenes hay otros parentescos. A veces ni siquiera cercanas son, y sin embargo, distando sus conceptos, se les antojan al que habla y se cuelan en la conversación.
No era precisamente de ella que estábamos hablando cuando se nos «atravesó» en la charla que ahora escribo una que no suena bien y luce peor: la adulonería. Fue suficiente para que quedara a un lado el tema sostenido y con la fusta de quien no la puede admitir le hicimos a cuatro manos un retrato «personalísimo», que cada lector desde su experiencia podrá incrementar.
Teme siempre quien elogia, que es acto sano y cortés, que se le tenga por lisonjero.
Teme porque no es lo mismo, y porque estando tan de moda el «arte» de adular –o mejor dicho, habiéndose ejercido desde siempre–, nadie que sabe bien de sus «simas» quiere para sí tal etiqueta. Apena saber que para unos cuantos la adulonería es un ejercicio cotidiano del que si se tomara conciencia  no pasaría de ser un remoto fósil y  basta asomarnos al mundo para ver que no es así.
La adulonería es una vergüenza de la conducta humana que no sabe de inocencia, calcula cada sílaba exhalada y sabe perfectamente a dónde quiere llegar aunque para ello se vista de fantoche.
Muy lejos de la afición espontánea y franca que sabe de cortesías y del bien que provoca decir o recibir una aprobación, está la actitud empalagosa del adulón, arruinadora de todo colectivo humano –ya sea familiar, laboral o institucional–.
Herramienta de los siervos del aplauso, se trata de una estampa, mucho más frecuente de lo que debiera verse.
Causa de estragos no siempre reparables, tanto en el servil, que resquebraja su imagen, como en el que hace el papel del adorado, la adulonería extiende su radio de acción incluso hasta a los que están ajenos del fenómeno, porque si el que gusta de ser adulado tiene poder hará pagar de algún modo su altivez al que no se dobla para extenderle la alfombra.
Ningún lisonjero adularía a aquel del que no puede obtener provecho, por lo que casi siempre su objeto recaerá en la suela del jefe –o del poderoso, o del más fuerte o cruel del grupo–  que si no es de los que espanta a esos seres de su lado, se arrellanará frente a su mesa, escuchando el empalago de la aprobación, y desoirá a los que discrepan, desechando otros aprecios.
Aunque su modus operandi sea objeto de burla, nada de gracioso y mucho de pernicioso tiene el adulón, quien con su permanente e irracional asentimiento, crea fisuras entre los decisores y el resto de las personas, e indispone a actuar a aquel que ha generado dentro de sí alguna iniciativa, porque el adulón es aplastante con el menor atisbo de inteligencia rival que pueda «robar» los «afectos» de su superior.
Una lealtad incierta, que dura lo que dura el poder, deja ver a las claras el rostro intrigante del que encuentra en la adulación una forma de escalar. Los hay aprendices y expertos, a veces les va «bien» y consiguen de todo, menos ser bien vistos por los cautos. La adulonería se nota. No podría esconderse, porque su ejecución surte más efecto en los públicos, donde el venerado se baña de deleites. 
Conociendo muy bien el sonido del golpe seco de un cuño, la caligrafía inconfundible del que firma con frecuencia, o el tono de voz de los que se saben temidos y admirados, para algunos la preferencia es esta casta de la autoridad, donde entran funcionarios, políticos, intelectuales…, pero ni siquiera es la única.
Hasta la belleza física, la vestimenta cara, las posibilidades económicas y la falta de escrúpulo –que es otro de los nombres de la cobardía– pueden ser objeto de estos empachos.
Los que merodean la belleza, y reptan a la sombra de la más linda o la del que tiene mejor porte, acrecientan vanidades, además de que en estos parajes se disminuyen. Los que se convierten en eco de los abusadores, con toda seguridad les temen y buscan en el revoloteo el complot mezquino para «ganar» su paz.
Algunos especializados, acaso los «profesionales del sector» llegan a ser muy interesantes, y sabiendo lo mal visto de la «carrera» escogida, miden la dosis exacta de vítores consumados para no acaramelar  a primera vista. Estos prototipos humanos saben que las alabanzas en exceso pueden llegar a ser repulsivas y contraproducentes y son diestros en manipular a su objeto de trabajo. Son los más peligrosos porque en su habilidad procuran ocultar el ejercicio y gustan de hacerse confidente y consejero de los importantes.
Como verdaderos dramaturgos son oradores instintivos que saben qué palabra colocar en cada momento de la reunión, o a solas, o cuándo basta un simple movimiento de las comisuras o cierta mirada de aprobación, para obtener el efecto deseado.
Pero más triste, acaso más miserable que el adulón, es la realidad del adulado, que ignora su indefensión,  que precisa como viga de su espíritu al paladín que nutre sus vanidades.  Sintiéndose favorito está inmensamente solo. Baste para saberlo que llegue el día en que no pueda servir al adulón y verá cómo se trueca yermo el escenario donde hasta ayer cantaron los siervos con voces de sirenas.
TOMADO DE GRANMA.

jueves, 15 de junio de 2017

Culto, modesto, martiano y fidelista: ese es Armando Hart

Durante una velada efectuada este miércoles en la sede de la Uneac, fue presentada la colección editorial que recoge la obra de Hart
En Armando Hart, político y combatiente culto, modesto, martiano y fidelista, como lo describió el poeta Miguel Barnet, los escritores y artistas cubanos reconocieron al autor de una producción intelectual imprescindible para entender el destino de la nación y sus esencias más profundas.
Durante una velada efectuada este miércoles en la sede de la Uneac, coincidiendo con el cumpleaños 87 del homenajeado, fue presentada la colección editorial que recoge la obra de Hart, cuya primicia aconteció en la
pasada Feria Internacional del Libro.
Secuencias del documental Pasión por Cuba, de Rolando Almirante, que aborda hitos de su formación y proyección revolucionarias, inauguraron una jornada a la que asistió José Ramón Fernández, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.
Omar González Jiménez, coordinador del Capítulo Cubano de la red  En Defensa de la Humanidad, calificó a Hart  como uno de los más prominentes miembros de la Generación del Centenario de José Martí, que tuvo en Fidel Castro su máxima expresión.
Poeta y narrador, por varios años colaborador de Hart, González destacó el papel del dirigente revolucionario al frente del Ministerio de Educación, cuando se involucró en la Campaña Nacional de Alfabetización, y luego en la fundación del Ministerio de Cultura y de la Oficina Nacional del Programa Martiano.
La aplicación creativa de la política cultural de la Revolución, el diseño del actual sistema de instituciones culturales, el establecimiento de un permanente diálogo fecundo y transparente con los artistas y escritores y la promoción y desarrollo de la tradición ética cubana constituyen rasgos de un modo de pensar y actuar coherentemente sostenido a lo largo de toda una vida.
En otro momento, la doctora Eloísa Carrera Varona comentó el proceso de investigación y ordenamiento de la producción literaria de Hart, agrupada bajo el título Cuba, una cultura de liberación, en una colección de 16 volúmenes, que abarca escritos testimoniales, artículos, discursos, entrevistas, ensayos y reflexiones sobre temas políticos, culturales, sociales, éticos y filosóficos.
TOMADO DE GRANMA

Inicia hoy en La Habana el XVI Coloquio Internacional Ernest Hemingway

Ponentes de Italia, Japón, España, Argentina, Estados Unidos y el país anfitrión, enfocarán sus presentaciones en la vida de Hemingway, como un ciudadano del mundo, en su obra literaria y en la conservación y museología de colecciones dedicadas al autor de Por quién doblan las campanas
Foto: CUBARTE
Expertos y estudiosos de diversos países se reúnen desde este jueves en la capital cubana en el comienzo del XVI Coloquio Internacional Ernest Hemingway, dedicado a revisar la vida y obra del Premio Nobel de Literatura, destaca Prensa Latina.
Ponentes de Italia, Japón, España, Argentina, Estados Unidos y el país anfitrión, enfocarán sus presentaciones en la vida de Hemingway, como un ciudadano del mundo, en su obra literaria y en la conservación y museología de colecciones dedicadas al autor de Por quién doblan las campanas.
En esta primera jornada, organizada en el Hotel Ambos Mundos, destaca la intervención especial de Valerie Hemingway, secretaria personal del escritor y esposa de su hijo menor.
Igualmente para hoy está previsto un homenaje al escritor cubano Enrique Cirules que incluirá la presentación de varios de sus títulos relacionados con su par norteamericano, entre ellos Hemingway, ese desconocido.
Hasta el próximo domingo, el hotel emplazado en el centro histórico de la urbe y frecuentado por el también Premio Pulitzer, acogerá el programa académico y varias de las actividades anexas al evento.
Entre estas, figuran recorridos por diversas locaciones visitadas con asiduidad por Hemingway como la Bodeguita del Medio, el restaurante Floridita y la villa de Cojímar.
Con carácter bienal, el evento se dedica en esta edición a los aniversarios 80 y 65 de la publicación de los títulos Tener y no tener y El viejo y el mar, respectivamente, así como al 55 de la fundación del Museo Ernest Hemingway, emplazado en Finca Vigía, donde el autor vivió por más de dos décadas.
 TOMADO DE GRANMA

El secreto de un siglo

En Cuba viven hoy más de 2 500 centenarios. Una elevada proporción de estas personas manifiestan tener proyectos y estar satisfechos con la vida, de acuerdo con estudios del Centro de Investigaciones sobre Longevidad, Envejecimiento y Salud
Berta, a la izquierda y Eugenia. foto: Yander Zamora
Cuando les miras los ojos puede que por un segundo creas acertar, pero inmediatamente viene esa interrogante. Porque de lo que ahora mismo estás segura, mientras las ves, y te hablan, y la conversación fluye despacio y rápido, tan agitada y calma como la vida misma, es de que son felices. Eso se siente, se ve.
Y las dos mujeres con las que ahora dialogas llevan, literalmente a sus espaldas, un siglo a cuestas. Sin embargo, ahora parece que apenas acarician los años. Y vivir, pasar las hojas de 100 o más calendarios, se te vuelve más cercano. La pregunta es, a fin de cuentas, cómo.
                           
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«A mí me gusta que me llamen Berta», aclara Rigoberta Santovenia de tajo antes de comenzar nuestro diálogo. Es una mulata alegre y coqueta, natural… «Cuando me dicen Rigoberta, pues enseguida les digo: ¿quién, Rigoberta Menchú?», refiriéndose a la líder indígena guatemalteca Premio Nobel de la Paz; y ríe jocosamente.
Luego se pone seria, y con precisión me explica. «Tengo 100 años, cinco meses y cuatro días». Lo repite para que anote; y antes de que levante la pluma agrega; y toda mi vida lo que he hecho es trabajar, trabajar mucho. Y así va a ser, porque no puedo estar inactiva, sin hacer nada. Tengo que hacer algo siempre».
La acompaña su hija, que asiente, que corrobora cada palabra de Berta; y esta la mira y me dice. «Pregúntale mija, si todavía no soy yo quien cocina en la casa».
«He hecho mucho en la parte culinaria porque me encanta la cocina, y todo el que come mi comida me dice que es lo más grande de la vida. Figúrate, con la edad que tengo. ¿No sabes cocinar?», dice, y yo, que creo me sonrojo, le digo que hago el intento.
Berta nació en Sagua la Grande, Villa Clara, pero vive en La Habana, en el Vedado, hace cinco décadas, aunque cada año regresa «dos o tres días a Las Villas, a dar una vueltecita».
«Nací el 4 de enero de 1917 y vivo en Calle 12 entre 17 y 19», deletrea al dedillo.
«Soy la mayor. Fuimos 22 hermanos y nos llevamos bien hasta la muerte. Hoy quedamos tres», comenta.
Y qué es lo que más te gusta, pregunto. La respuesta es certera: «la cocina, la costura, pero la música, amo la música».
Unos minutos antes había tarareado Nosotros, de Pedro Junco, delante de diez centenarios más y un público mayor de familiares e invitados, que llegaron a pedir otra melodía; asistentes al recién celebrado XII Encuentro de Centenarios, en el Palacio de Convenciones de La Habana.
–¿Y cuál es la fórmula, Berta?
–Llevarse  bien con todo el mundo y ser muy familiar, porque para mí lo mejor que hay es la familia.
«Dejar las cosas pasar, porque si no te enfermas, te trastornas. Vivir mi’ ja, vivir…».
                              
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«Si pasas por la puerta de mi casa, todos los días, sobre las 11, ahí estoy yo así, muy cambiadita, mirando, riéndome y… buscando novio, y cantando. Porque la música, la música me encanta, ahora te canto algo, verás…», me dice sin reparos y con la mayor picardía Eugenia Jiménez Leyva.
Eugenia tiene ojos nobles, inquietos. Anda de la mano de su nieto, que la «mima y malcría», que la cuida.
«Soy de Manzanillo, pero hace más de 20 años que vivo en La Habana, en Guanabacoa. Nací el 13 de noviembre de 1913, saca la cuenta tú… No estudié, aprendí, escondida, mirando a mi padre, a ser preparadora de zapatos…, toda la parte de arriba la hacía yo, he trabajado duro…», recuenta; y hay cierto gesto de satisfacción que logras percibir».
«La vida es para vivirla mi niña», pero mira…  te diré algo. Hay que hacer bien a todo el mundo, ayudar siempre que se pueda».
                              
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Berta y Eugenia son dos de los más de 2 500 centenarios que viven en Cuba hoy. La certeza es que en el límite extremo de la vida hay también, y en grandes cantidades, felicidad. El secreto, quizá, es que se necesita muy poco; pero en ese equipaje mínimo no puede faltar reír y, volverle a sonreír a la bondad.

TOMADO DE GRANMA

Palabras al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de las Artes

La Habana, martes 13 de junio de 2017.
Queridos amigos:
Como vengo de la calle, de la vida, a menudo de lo que tengo deseos de hablar es de lo difícil, de lo complejo, de todas las preguntas que necesariamente nos estamos haciendo los cubanos. En ese sentido no soy muy diferente del muchacho que hace tiempo escribió:
¿Qué silencio aprendido nos preserva la vida?
¿Qué silencio oportuno nos convierte en prudentes?
¿Qué silencio asesino nos llena la barriga?
¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?
Pero la vida es rica, diversa, y en nuestro país especialmente generosa, y también invita a felicitar al sistema cubano de enseñanza artística ˗a los gigantes que lo soñaron y lo hicieron posible, a sus trabajadores y a sus educandos˗, a esta Universidad de las Artes que no discrimina a nadie, a todo lo profundamente hermoso que en estos días cumple 55 años.
Yo estoy cumpliendo un poco menos: hace apenas 50 revoluciones de la Tierra alrededor del sol, un martes 13 como hoy, a esta misma hora estaba en los estudios 19 del Focsa ensayando los temas que iba a doblar por la noche en el programa Música y Estrellas.
Guillermo Rosales, un excompañero del semanario Mella, me había llevado a casa de Mario Romeu, y a este músico extraordinario se le había ocurrido orquestarme dos temas y sentarme ante las cámaras de televisión.
Por increíble que parezca, el día anterior me habían dado la baja, luego de más de tres años de servicio militar. Recuerdo que los únicos zapatos que tenía era mis botas rusas, que por supuesto también salieron al aire.
En este medio siglo, creo que más por terquedad que por maña, he logrado aprender algo de mi oficio. También aprendí que los rechazos y las críticas que más duelen son las que vienen del seno familiar, de quienes queremos, del propio país. Igual que los abrazos que más emocionan.
La verdad es que pudiera decir muchas cosas, temo que demasiadas. Le he dado tantas vueltas que pude haber empezado con un verso apócrifo: “Cómo gasto papeles dando gracias”. Por suerte mi querida esposa me dio un consejo: “Tu lo que haces son canciones, canta una” … Sin embargo, por la hora y por respeto a esta audiencia, omitiré la música y solo voy a recitar las sencillas palabras de una tonada que compuse hace años:
La Escalera
Iba silbando mi trino
por una calle cualquiera,
cuando a un lado del camino
me encontré con la escalera.
Era una escala sencilla,
de rústico enmaderado,
desde la calle amarilla
hasta el rojo de un tejado.
“¿Qué se verá desde el techo?”,
Dijo la voz de lo extraño.
Y sin meditar el trecho
le puse afán al peldaño.
La brisa me acompañaba
en el ascenso y el alma,
y mi camisa volaba
junto al sinsonte y la palma.
Mientras más ganaba altura,
la calle me parecía
más pequeña, menos dura,
como de juguetería.
Y sucedió de repente
que, después de alimentarme
con la visión diferente,
solo quedaba bajarme.
Dejé la altura en su calma,
dejé el cielo en su horizonte.
Siguió batiendo la palma,
siguió volando el sinsonte
Me encontré con la escalera
cuando a un lado del camino,
por una calle cualquiera,
iba silbando mi trino.
Muchas gracias