martes, 16 de enero de 2018

Bobby Carcassés: el hombre-jazz de Cuba

Padre espiritual del hoy mundialmente conocido Festival Internacional Jazz Plaza, cuya edición 33 tendrá lugar en La Habana y Santiago de Cuba, entre el 16 y el 21 de enero de este año, Bobby Carcassés es –sin lugar a dudas– uno de los artistas imprescindibles a la hora de abordar la historia del jazz en la Isla
Bobby Carcassés (a la derecha), creador del Jazz Plaza. Foto: Maylín Guerrero
Padre espiritual del hoy mundialmente conocido Festival Internacional Jazz Plaza, cuya edición 33 tendrá lugar en La Habana y Santiago de Cuba, entre el 16 y el 21 de enero de este año, Bobby Carcassés es –sin lugar a dudas– uno de los artistas imprescindibles a la hora de abordar la historia del jazz en la Isla.
Premio Nacional de Música, este «hombre-leyenda, hombre-jazz de Cuba», tiene el don de atrapar con su voz y su actuación, tanto a espectadores nacionales como extranjeros. Bobby deja una huella, un halo de luz que encandila nuestros ojos en todo lo que asume con gran dosis de talento y profesionalidad. Llámese la música, el canto, la actuación o la pintura.
A un pedido de Granma, el maestro accedió a concedernos esta entrevista que quisiéramos sirviera de preámbulo a tan importante evento que organizan el Centro Nacional de Música Popular, el Instituto Cubano de la Música y la AHS.
–Su nombre es Roberto Arturo Carcassés Cuza. ¿Quién le puso Bobby Carcassés?
–Nací en Kingston, Jamaica, el 29 de agosto de 1938, porque mi abuelo, mambí, fue el cónsul general de Cuba allí desde 1936. Era una colonia inglesa, por lo que a los Roberto les decían Bobby o Robert. Llegué a Cuba a los cuatro años de edad hablando más inglés que español.
–¿Qué es el jazz para usted, cuándo tuvo su primer acercamiento al género y por qué lo prefirió entre tantos otros?
–El jazz, más que un ritmo o un género musical es una filosofía, la de la libertad. El swing, su energía vital y la improvisación, lanzan al jazzman al espacio, vuela libre por los arcanos de la creación, y, cargado de amor a esa filosofía, entrega luz al que escucha y participa de manera activa en ese raptus mágico, ese momento milagroso de la improvisación. El jazz y yo nos encontramos en 1956 a través de un gran músico, Armando Sequeira Romeu, el cual me develó los misterios del swing y las maravillas rítmicas, armónicas y melódicas de esos temas.
«Comprendí, luego de tantos años, que el jazz verdaderamente nació en África, desde el momento en que los negros fueron convertidos en esclavos y obligados a abandonar a la fuerza su cultura, familia y costumbres, pero impusieron al final su genio musical a través del ragtime, los góspels, espirituals, y los blues, donde volcaban sus sentimientos, tristezas y eventuales alegrías, siendo los verdaderos creadores, a través de toda esa historia, de esa maravilla llamada jazz».
¿Cómo y cuándo surgió la idea de hacer el Festival de Jazz Plaza?
–Me llamó Bárbara Castillo, responsable de eventos de la Casa de Cultura de Plaza, para que liderara unos jamsessions (descargas) semanales, cosa que acepté enseguida convirtiéndose estos en un verdadero suceso por la participación de grandes músicos cubanos. Debido a esto se me ocurrió llevar a efecto un festival nacional.
«Comenzamos el 14 de febrero (día de los enamorados) de 1980, precisamente por el vínculo que tiene el jazz con el amor».
–¿Cuándo tuvo carácter nacional e internacional? ¿Está de acuerdo con la decisión de hacer el festival Internacional Jazz Plaza 2018 en enero o cree positivo volverlo a su fecha original?
–Comenzamos oficialmente el 14 de febrero. Así estuvimos tres años de forma nacional, hasta 1984 en que apareció la gran pianista y cantante brasilera Tania María y otros músicos checos y norteamericanos. Este año va a celebrarse en enero del 16 al 21, pero la pretensión es volver a ubicarlo en la fecha iniciática, cosa que considero muy acertada.
Volverlo a su fecha original sería un verdadero atino porque regresaría a su punto de partida, y esa fecha tenía una razón lógica.
–Tantos años después, ¿qué recuerdos le trae el Festival de Jazz?
–Los recuerdos más hermosos son precisamente los de la primera etapa, cuando era nacional y no teníamos otra pretensión que divertir y dar amor con sencillez, a través del jazz cubano a nuestro público de a pie y totalmente gratis.
Los momentos no gratos empezaron cuando el festival perdió la humildad y sencillez y se convirtió, simplemente, en otra cosa. A pesar de todo, me he mantenido siempre participando, apuntalándolo, y presente siempre, cuidándolo con afecto y cariño, como padre, en definitiva, de la criatura.
–¿Cómo ve el nivel del jazz cubano con relación al mundo?
–Es nuestra persistencia la que nos mantiene al más alto nivel, hasta el punto de habernos sido conferida la sede, en abril del pasado 2017, del Día Internacional del Jazz, en La Habana. Un acontecimiento trascendental.
«El festival para los jóvenes Jojazz asegura, a través de nuestras escuelas de arte (importante logro de nuestra Revolución), un nivel internacional de altísima calidad.
«El jazz en Cuba nació en el mismo momento en que surgió en New Orleans hace más de un siglo, y la presencia cubana en aquel momento histórico se manifestaba a través de geniales músicos como el trompetista cubano Manuel Pérez y otros. Hoy sigue igual de sólido, y a pesar de momentos de grandes conflictos con EE.UU., el jazz no ha dejado de fluir en ambas direcciones.
No obstante, hace años que vengo planteando la necesidad de una federación de jazz que garantice una organización máxima, como existe en otros países.
–¿La composición, qué lugar ocupa en su vida, y la pintura?
–Yo nací cantando. Soy el showman de Cuba, me formé definitivamente en el Teatro Musical con el gran comediante mexicano Alfonso Arau, Leo Brower, Tony Taño, Federico Smith, y otros grandes maestros. Toco varios instrumentos complementarios a mi trabajo, pinto y dibujo desde niño, expongo en galerías nacionales y foráneas, compongo de todo un poco, soy arreglista (orquestador), escribo, me van a publicar mi primer libro, Jazz en el Maxim, en la editorial Caserón de Santiago de Cuba. Y luego de 62 años de trabajo, sigo entregando mi arte con el mismo entusiasmo y amor a Cuba y al mundo.
–Algún consejo a los jóvenes jazzistas de hoy, a partir de su experiencia.
–Siempre me he sentido cómodo y feliz en escena, haciendo lo que sé hacer, y como cubano, orgulloso de pertenecer a la tierra más hermosa que ojos humanos vieran. Mi mejor consejo es trabajar sin descanso, superarse física y espiritualmente, para brindar lo mejor del arte a quien escucha, observa y aprecia nuestra obra.

A puro jazz.

Bobby Carcassés, «Chucho» Valdés, Steve Bensusan, entre otras personalidades, participarán en esta edición del Festival Internacional Jazz Plaza 2018
Foto: Ariel Cecilio Lemus
Con un concierto a cargo del premio nacional de la Música, el maestro Bobby Carcassés, y su nueva agrupación Afroswing, este martes a las 9:00 p.m., en la sala Avellaneda del Teatro Nacional, se inicia la 33 edición del Festival Internacional Jazz Plaza 2018, que tendrá por sede a La Habana y Santiago de Cuba.
Otro de los grandes de casa, el mundialmente conocido pianista Jesús «Chucho» Valdés, se presentará un día después, en esta misma sala, con el concierto denominado «Chucho» Valdés, familia y amigos.
Entre las personalidades internacionales que participarán  en el certamen se encuentran Steve Bensusan,  presidente del influyente sello Blue Note, quien traerá a Cuba una amplia delegación para intercambiar con músicos de la Isla y representantes de instituciones culturales.
Otro de los momentos hecho a la medida de los melómanos más exigentes será la presentación del disco Two Beats One Soul en un concierto único el jueves 18 a las 8:30 p.m. en el teatro Mella. En el álbum se unieron los laureados productores Manolito Simonet, y el estadounidense Ray Chew, quien atesora una amplia experiencia al lado de Aretha Franklin, Quincy Jones, Pharrell Williams, Rihanna, Pitbull y Lenny Kravitz, entre otros.
La sala Covarrubias del Teatro Nacional, el Mella y sus jardines, la sala Estorino del Ministerio de Cultura, la Casa de la Cultura de Plaza y el Pabellón Cuba, serán otras de las sedes del Festival.
En Santiago de Cuba, como ya se anunció, los principales espacios donde se podrá disfrutar del buen jazz serán el Teatro Martí, el Iris Jazz Club y el Patio de la Uneac.

TOMADO DE GRANMA.

Silvio Rodríguez: El bien es posible, el arte y la cultura son parte de su sustancia.


Jorge Fornet, Roberto Fernández Retamar, Silvio Rodríguez, Abel Prieto, Marcia Leiseca. Foto: ngn/ Blog Segunda cita


Palabras de inauguración en el Premio Casa de las Américas 2018
Hermanos que convoca esta Casa:
Si a un siglo de su nacimiento José Martí fue identificado como responsable de los hechos revolucionarios que inauguraron nuestra etapa libertaria de 1953, también pudiera decirse que esta Casa de las Américas fue fundada por nuestro Apóstol, por su compromiso con los próceres que empezaron las guerras de emancipación continental contra el colonialismo. Para colmo, una joven de la generación del centenario del nacimiento de Martí, protagonista de aquella jornada terrible y simbólicamente hermosa fue, a su vez, quien fundó y animó a esta institución, que ha reunido escritores como haciendo un ensayo hogareño de aquel ideal llamado Nuestra América.
Otro imprescindible de esta Casa, mi amigo poeta y pensador Roberto Fernández Retamar, el año pasado me pidió estas palabras de inauguración al Premio número nº 59. Y es que Roberto sabe que, aunque este entrañable evento aún no ha incluido la modalidad de canción, es incuestionable que aquí se ha cantado mucho, tanto con lírica como con guitárrica.
Por ejemplo, el mes que viene hará medio siglo de que varios trovadores de mi generación estuvimos por primera vez en este mismo salón. Aún no se llamaba Che Guevara, aunque ese fue un nombre que nos sobrevoló aquella noche. Lo que era yo, estaba bastante azorado, casi no me lo creía, porque en febrero de 1968 Casa de las Américas era ya un lugar honroso y querido, liderado por una heroína y respaldado por brillantes artistas y escritores.
Faltaban por llegar muchas novelas, narraciones, piezas de teatro; faltaban inolvidables libros de poesía. Y faltaban por ausentarse, o por sernos arrebatados, varios hermanos queridos. Porque esta Casa y este Premio siempre tuvieron la virtud de reunir a mujeres y a hombres más interesados en la suerte de sus pueblos que en la de sus palabras; gente entregada en el ingenio, pero mucho también en carne y hueso. Así que faltaban por ocurrir sorpresas en muchos escenarios, noticias esperadas o inconcebibles, esperanzas y angustias de diversas honduras.
También faltaban iluminaciones, torpezas, aprendizajes; faltaba tiempo, partícula a partícula, haciendo lo que la brisa y el agua cuando corren. Faltaba, después de la espuma, el sedimento revelador que nos hace reconocer y desafiar, entre las miserias del mundo, lo triste de nuestra propia naturaleza.
A algunos incluso nos faltaba más de la mitad de nuestras vidas, aunque no lo sabíamos. Y todos éramos aprendices de todo: de la historia escrita, de la que pensábamos que faltaba por hacer y escribir y, por supuesto, la de la hormiga cotidiana: la historia real que, entre acorralado y desafiante, ha escrito este pequeño país, capaz de proyectar las enormes luces de sus sueños.
Algunos sueños acaso no los llegaremos a tocar, al menos del todo, porque el acoso constante sin dudas nos limita. Estamos donde una larga, compleja y desigual batalla nos permite. Esto nos ha hecho desarrollar un arte de defensa que nos sostiene. Y aunque el que se defiende bien a veces logra sobrevivir, verse obligado a basar la existencia bajo esa premisa no es lo más saludable.
Quienes hemos sido parte de esta Casa de las Américas durante 59 años tenemos pruebas, en primer lugar, de que el bien es posible, y de que el arte y la cultura son parte de su sustancia. También sabemos que algunas inconveniencias pueden durar más de lo proclamado y que el bien es aún perfectible.
Por esas razones aquí estamos, con la voluntad de ser mejores, de avanzar. Por eso aquí seguimos. Por supuesto que no eternamente y mucho menos por costumbre, sino porque aún somos capaces de estremecernos cuando llegamos a un lugar como esta Casa.
Es como si de pronto se fuera abrir una puerta y entrara una señora con una sonrisa entre pícara y materna, con una mirada entre nostálgica y escrutadora, con una voz de flauta y unos brazos menudos que te rodean, te sostienen y hasta te enderezan, y te hacen pensar que estas a salvo, que realmente puedes decir todo lo que te parece —y hasta lo que imaginas—; extraordinario abrazo que te hace sentir que estás creciendo, o que te hace creer que cuando dices es que creces, y que sólo por eso vale la pena estar vivo.
Gracias a esa y a otras nítidas presencias ahora mismo en esta sala, es que logro decir bienvenidos, hermanos, al Premio Casa de las Américas de 2018.
Muchas gracias.
La Habana, 15 de enero de 2018
(Tomado del blog Segunda Cita)

lunes, 15 de enero de 2018

El papel sigue estando ahí.


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Autor:Graziella Pogolotti

El acelerado desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación ha puesto en crisis la impresión, sobre la base del papel, de libros y periódicos. En más de un sentido, parecería que está llegando a su término la era iniciada por Gutenberg, asociada a una inicial democratización del conocimiento y a una visión humanista del universo.
Por aquel entonces había comenzado la progresiva multiplicación de lectores, junto a la demanda de un personal cada vez más calificado para responder a las necesidades de una modernidad emergente. La industria del libro y la prensa conocieron una expansión sin precedentes a lo largo de los siglos XIX y XX.
Ahora el futuro es incierto. Se puede acceder a muchas obras a través de las computadoras, existe un mercado para el libro electrónico y muchos periódicos se distribuyen por la vía digital. Acogido con euforia por amplios sectores, el cambio plantea interrogantes de variada índole. Entramos, quizá, en una etapa de transición que impone análisis, reflexión y ajustes necesarios. Como suele suceder año tras año, el asunto motivó un enjundioso debate en la Feria del Libro de Guadalajara.
Al cabo de una prolongada jornada laboral ante la computadora, muchos prefieren optar por el descanso visual que ofrece la tradicional impresión sobre papel que constituye, por lo demás, un ejercicio de lectura más reposado, disfrutable y reflexivo. Por otra parte, el terremoto que sacudió a México el año pasado evidenció de manera dramática la precariedad del registro digital con vistas a su preservación. En pocos minutos, desaparecieron archivos y materiales de trabajo de difícil rescate.
A pesar de todo, el libro sigue estando ahí, como objeto de deseo, tanto por parte de los lectores como para el mundo empresarial. De hecho, tal y como ocurre en otros sectores, las poderosas trasnacionales extienden su dominio sobre los mercados y se han ido tragando de manera progresiva a las pequeñas editoriales y a consorcios que hasta ayer parecían sólidamente establecidos. Las redes sociales han dado voz a muchos, pero ofrecen espacio a la circulación de falsas verdades y, para bien o para mal, son manipulables con propósitos políticos.
Se ha emprendido entre nosotros un ingente esfuerzo dirigido al logro de la imprescindible informatización de la sociedad. Sin embargo, el acceso a nuevas tecnologías todavía dista mucho de tener alcance universal. En nuestro contexto específico, el envejecimiento de la población es un factor a tener en cuenta, tanto por los desafíos que impone la adquisición de habilidades, como por el arraigo de hábitos y estilos de vida.
Más allá de sus contenidos, el libro es un objeto disfrutable en el plano sensorial. Cuando llega a mis manos un ejemplar de reciente publicación, saboreo el olor a tinta fresca y valoro la calidad del papel, tan satisfactorio al tacto. Comparto con muchos otros el  hábito de repasar las páginas  de los periódicos. Ante la palabra impresa, el lector deja de ser receptor pasivo, vale decir, un mero consumidor. Actúa como un sujeto autónomo que reordena, jerarquiza y selecciona la información a su manera. Algunos comienzan la lectura por la última página. Otros se dirigen directamente a la plana deportiva. No faltan quienes  se detienen en el tema que despierta curiosidad.
Transitamos por una época compleja, de creciente interdependencia, condicionada por los efectos de la globalización neoliberal. El poder hegemónico se ejerce a través de la manipulación de las conciencias, la construcción de imaginarios ilusorios, la transformación de la realidad en espectáculos audiovisuales en detrimento del peso históricamente concedido a la palabra, la práctica de la desmemoria y la proliferación de la banalidad.
 Ante esa arremetida, debemos reconocer  en la capacidad de selección y descarte prevaleciente entre nuestros lectores, el germen de un sujeto crítico al que corresponde estimular y desarrollar. Es un destinatario merecedor del mayor respeto, un interlocutor al que debemos abordar despojados de actitudes condescendientes. La noticia de última hora habrá de llegarle por otros medios. Corresponde a la prensa situar el acontecimiento en su contexto y antecedentes y ofrecer las herramientas necesarias para el análisis de la realidad, porque la búsqueda de la verdad en medio de tantas señales confusas constituye un propósito  irrenunciable.
Para el periodista, el desafío es enorme. Al concluir los estudios universitarios está iniciando el aprendizaje que durará toda la vida. La superación permanente forma parte de un compromiso que vincula ética y responsabilidad. El acceso a las fuentes es indispensable. Ante la información recibida, hay que saber formular las preguntas pertinentes. Tiene que alcanzar cierto grado de especialización en áreas determinadas del conocimiento, tales como la economía, la política internacional, la cultura. Le corresponde desentrañar las líneas fundamentales de los conflictos que definen la contemporaneidad. Al tanto del acontecer cotidiano, debe explorar el trasfondo oculto tras los hechos de la realidad.
Los adelantos de la técnica presentan un servicio de indiscutible valor al trabajo de investigadores, especialistas, maestros, periodistas. Según advirtió Maquiavelo, cada solución engendra nuevos problemas. El uso indiscriminado de las técnicas contemporáneas puede inducir a adicciones que interfieren con el desarrollo de un sujeto crítico. En el plano  de las ideas, la euforia ante lo novedoso alienta la presencia creciente de un pensamiento de inspiración tecnocrática contrapuesto a la tradición humanista que debemos preservar.
TOMADO DE JUVENTUD REBELDE.

Ileana Mulet y sus azules extraordinarios

Como en puntas de pies, ha ingresado en el escenario de las bellas artes quien lleva la ciudad en su corazón más que en la retina de sus ojos». Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad de La Habana
La pintora entrega a Rafael Solís, director de fotografía del documental cubano Gloria City dirigido por Isabel Santos, una de sus pinturas como recompensa por haber sido el premio (colateral) del Circulo de Cultura de la UPEC. Foto: Valiente, Jorge
Ileana Mulet ha dejado sus huellas sobre San Cristóbal de La Habana. A la ciudad colonial y mágica, Patrimonio de La Humanidad, esta incansable creadora ha regalado una exquisita obra pictórica.
La polifacética artista — pintora, diseñadora, poetisa—, se ha mantenido siempre fiel al paisajismo, con un discurso lírico y a la vez renovador.
En los jardines del Hotel Nacional, entre sus verdes y un invernal cielo azul, Ileana Mulet reivindica con pasión el paisajismo. Foto: Jorge Valiente
Ileana Mulet (Holguín, 1952), ha concordado con la crítica que reconoce en ella influencias del expresionismo y el realismo mágico, nada menos que desde Marc Chagall (Vitebsk, 1887 - Saint-Paul-de-Vence, 1985) y del Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez (Aracataca, 1927​-Ciudad de México, 2014 ).
Pero naturalmente ella llega a su propio lenguaje, un estilo dinámico, libre, fresco, con profusión de colores, donde predominan unos azules extraordinarios, asombrosas combinaciones, líneas elegantes, su luz y sus transparencias. Así nos revela su mundo de ensueños y poesía.
La Habana, está dicho, es la gran protagonista de la obra de Ileana Mulet, pero destacan además series como Rostros; Niños con muros; Jarrones con flores; Mujeres guerrilleras; Puertas; Encuentros; Cuerpos y Puntadas.
Ella es comunicativa y locuaz, apasionada y afable y gracias esas cualidades a pesar de la vorágine de una muy próxima premiación en el 39 Festival de Cine de La Habana (8 al 17 de diciembre), para la cual donó una de sus obras al Círculo de Cultura de la Unión de Periodistas de Cuba, accedió a una entrevista in promptu en los jardines del Hotel Nacional.
–Vamos a intentar una retrospectiva que quizás revele a los lectores algunas claves para comprender aspectos de su obra: la familia, la niñez, los estudios…
Autorretrato, óleo/ tela 1996. Foto: http://imulet.cult.cu/
– «Yo soy una mujer de origen campesino. Nací en Ceuta un lugar  cerca de la ciudad de Holguín (a unos 700 kilómetros al este de La Habana). Mi abuela era quien me cuidaba, porque mi mamá vino para La Habana a trabajar. Ya triunfada la revolución estudiaba en Oscar Lucero, un cuartel convertido en escuela, y estaban captando para la Escuela Nacional de Arte (ENA) y pobrecita mi abuela creyendo que me iba a hacer un bien dijo que no, porque yo era asmática. Fíjate a veces uno puede pensar que el destino existe, porque es la evolución lógica de la vida que no te perdona nada, pero a veces te da segundas oportunidades. Al cabo del tiempo mi mamá  logra traernos a tres de las hijas, yo soy gemela con otra, y fuimos a vivir al reparto Casino Deportivo. Allí yo todo lo que encontraba lo pintaba y escribía poesía. Mi mamá pensaba que era muy lejos para que fuera sola a San Alejandro. Ya en la secundaria me escapé y me fui a hacer las pruebas de ingreso. Ahí inicie una vida. Después he pasado cursos de decoración y de diseño de vestuario. Así que cuando pienso en el desarrollo artístico e intelectual de mi vida nunca me he detenido».
¿Cuándo se sienta ante el lienzo tiene meditado lo que va a hacer o es un impulso? ¿Qué la incita a un tema?
– «No, raras veces, aunque yo creo que nadie tiene un patrón, porque pudiera ser que durante días haya estado elaborando una idea y cuando tenga el lienzo en blanco frente ya casi está la idea, pero es poco probable. Lo  que más sucede es que se produce en los primero tiempos como una tortura, como si en ese tiempo padecieras una inestabilidad psicológica en la cual dices caramba no puedo ver lo que voy a hacer. A veces esa intemporalidad de lo que te está pasando es poco tiempo otras veces dura más».
¿Hace bocetos?
– «Casi siempre hago bocetos en el trabajo por encargo. Por ejemplo tengo el telón de La Boheme de Puccini que me encargó el Teatro Lírico, y el telón y el vestuario del cuadro de Las Brujas del ballet Cuadros de una exposición, del Ballet Nacional de Cuba. Ahí, como es por encargo, si hago cientos de bocetos.  Te diré que al principio en mi obra era más empírica, pero en los últimos tiempos también estoy haciendo bocetos para mis cuadros, sobre todo cuando voy a hacer una exposición.  Por ejemplo ahora estoy haciendo unos bocetos, un preámbulo y una fundamentación  para mi próxima muestra que se va a titular Vértebra, posiblemente para la Bienal de La Habana».
¿Cuál es el tema?
– «Es la unión de dos o más seres humanos que pueden estar en conflicto o no pero que lógicamente no se van a poder separar tan fácilmente».
Hablemos de algunos aspectos técnicos: su paleta de color preferida, los materiales, las texturas, la composición…
– «Las texturas me encantan, no me puedo separar de la espátula, de determinados instrumentos que tengo para rayar, para torcer.  Puede ser que haga una obra completamente con transparencia y aguada, pero lo más posible es que le ponga algo de textura. Te explico por qué es uno de los  fundamentos de mi obra. Todo este tiempo que he ido pintando el tema de la ciudad me ha  obligado a respetar la condición de la ciudad vieja. Aunque yo no tengo preferencia de paleta de color el azul es algo que cae sobre mí y no me abandona. Tengo anécdotas que por un año he guardado el azul para no verme obligada a tomarlo. Aunque tengo exposiciones de rostros, de cuerpos, no se divorciaron nunca del tema de la ciudad. Lo hice un poco para borrar la idea que tienen algunas personas al respecto de nosotros los que trabajamos el tema del paisaje. Algunos peyorativamente, o no se dan cuenta que te están intentando minimizar, y dicen: ah, si tu eres la que haces las casitas».
Pequeño puerto. Foto: http://imulet.cult.cu/
– Precisamente venía la pregunta de la influencia que ejerce La Habana en su obra…
– «Y yo me adelanté en tu tiempo, pero es que creo que La Habana me lo ha dado todo, me abrió las puertas. Acabo de escribir un libro que se llama Huellas sobre la ciudad, sueños de papel, un proyecto que inicie en 2016 con mi exposición Huellas sobre la ciudad en el Castillo de la Real Fuerza. Tiene las poesías que se hayan escrito por autor alguno sobre La Habana, y luego remembranzas, opiniones de críticos y periodistas acerca de mi trabajo con la ciudad, de hecho son casi 500 paginas. Si salgo con buen puerto va a ser publicado por la Editorial Boloña de la Oficina del Historiador. Ahí se va a ver la solidez de mi trayectoria y por que defendí la ciudad y el paisaje como tal».
– Es la magia que tiene La Habana…
– «Cuando comencé la ciudad estaba en los primeros pasos de restaurarse, muy endeble, pobrecita, las calles con basura, lloraba la ciudad a cada rato y Eusebio Leal y otros la querían escuchar, pero no había quizás mucho dinero para invertir en ella. Y me decían porque la pintas, por qué la reivindicas. Yo respondía: ustedes no son capaces de ver que La Habana está diseñada para verla de un metro hacia arriba y a partir de ahí vas a ver balcones, medio puntos, rejas, puertas, y lo mas importante, un cielo casi siempre azul y unas nubes blancas. En este momento que estamos conversando, a pesar que estamos en etapa invernal ese es el cielo que tenemos».
La pintura se hace en soledad, pero es para miles de miradas ¿Le  interesa esa retroalimentación?
– «Te voy a decir que en mi caso ese paisaje no es inocente, llega al público. Me escriben en las memorias de las exposiciones sus experiencias, sienten emociones. Me interesa, me conmueve. En una muestra mía hay animales, personas mirando detrás de las puertas, hay conflictos emocionales, hay manchas penosas, de alegrías, hay luces, sombras».
¿Qué la decide a exponer?
– «Desde el comienzo use una frase de Eusebio Leal. Un buen día en el Museo de la Ciudad, donde tengo una obra permanente, abría una exposición y lo invité, y allí él vio que yo pintaba la ciudad y establecimos una relación de amistad para siempre. Otra vez le pedí un espacio transitorio en ese mismo Museo, y le digo, mire Eusebio yo quería saber si puedo vender una obra si alguien se interesa y él me respondió: tienes  que venderlo, regalarlo y hacerlo que trascienda. La obra ha de hacerse para que trascienda y el artista es una persona que tiene que vivir. Yo a veces tengo el estudio abarrotado de obras. Cuando empiezo a hacer exposiciones aquí o fuera empiezo a ver a un público agradecido. Hay que sacar la obra hacia donde las personas la puedan ver. He participado en Arte en La Rampa con un stand y colaboro en estos momentos con el proyecto Arte en Casa y cuando sale cualquiera de esos útiles del hogar, bandejas, relojes de pared, cestos multipropósitos que tienen una ciudad mía enorme, a la gente le gusta y se interesa en conocer al artista. Te repito, la obra se hace para que trascienda».
– Acaba de ofrecer una obra suya como premio en este Festival…
–«Yo siempre lo he hecho. Pienso que vivimos en un país rodeado de un mar maravilloso, somos muy dadivosos, creemos en la cultura, porque es una de las cosas que nos ha salvado de muchos momentos difíciles como nación. Tenemos que incrementar cada día mas la cultura, incrementar esa sensibilidad y llevarla al pueblo, a los distintos sectores y es la única manera que tu tienes de congratular al otro, con lo creas. Esto ha sido como un pequeño granito de arena, una pieza pequeña, a línea, con dos-tres colores».
– ¿La Habana?
– « Aquí vivo y creo. Para mí es como si fuera el mundo. Viajo mucho por mi trabajo, y muy rápido siento una gran melancolía».

Ileana Mulet ha dejado sus huellas sobre San Cristóbal de La Habana, una ciudad mágica y misteriosa. Ella muestra sus columnas y balcones, sus campanarios y tejados, sus calles y arcadas, y suma todos los personajes y animales que nacen de su infinita imaginación.

Tomado de Granma.

El Plátano, fotógrafo de la trova

Este año se cumple el décimo aniversario del fallecimiento de este artista muy querido y admirado por trovadores de todas las generaciones
El Plátano en acción. Foto: Alain Gutiérrez
Si uno pronuncia el nombre de Luis Hernández en el mundo de la trova cubana, casi nadie lo reconocerá, pero si habla de El Plátano, así, a secas, todos descubrirán al infatigable fotógrafo que durante más de cuatro décadas inmortalizó los rostros más célebres de la canción y de los jóvenes trovadores que comenzaban a defender la herencia de esta manifestación cultural.
Este año se cumple el décimo aniversario del fallecimiento de este artista muy querido y admirado por trovadores de todas las generaciones, que convirtió su voluntad de dejar testimonio de la trova cubana en su razón de ser. De ahí que cuando nos abandonó definitivamente muchos juglares lo acompañaron hasta la necrópolis de Colón para despedirlo, no podía ser de otra manera, con canciones y poemas cuyo significado él podía entender como nadie. El Plátano estuvo en los mismos inicios del movimiento de La Nueva Trova, dio fe de sus momentos cardinales  y retrató a Silvio, Pablo y Noel Nicola, entre otros tantos jóvenes trovadores que llegaban, en esa época, con unas ganas indomables de cambiar el mundo.
Ahí están, por ejemplo, sus fotos de los conciertos que ofrecieron los iniciadores de la Nueva Trova en Casa de las Américas y en otros espacios en los que se refugiaban estos músicos destinados, por diversos motivos, a la trascendencia.
El momento iniciático había quedado atrás, pero el joven fotógrafo se afianzaba en una laboriosa trayectoria y se convirtió en otro de los protagonistas de esta escena en el país. Tanto que un concierto de la trova no estaba completo si él no estaba por ahí, tirado en el suelo o en algún rincón con su vieja cámara Zenit, congelando aquel instante cercano de comunión entre el trovador y el público, entre el trovador y su conciencia, entre el trovador y el verdadero sentimiento de un país.
El Plátano nunca alcanzó a mayor escala el reconocimiento que merecía, pero sí contó con el aprecio de los juglares y el apoyo de instituciones como el Centro Pablo de la Torriente Brau, un sitio que de alguna forma pasó a ser su segunda casa. Allí inauguró exposiciones, le dedicaron homenajes, canciones, y sintió que finalmente tanta entrega y compromiso habían valido la pena.
De su vida y su espíritu bohemio y trasnochador los trovadores que lo conocieron guardan sus propias anécdotas, pero las nuevas generaciones tendrán que hurgar a fondo y descubrir la verdad que encierra la trova por sí mismos y para ello, deben saberlo, siempre dispondrán de  esa antología fotográfica con la que El Plátano contó su historia y la historia íntima de un país.
Tomado de Granma.

La audacia de ser Cortés

El Premio Nacional de la Música tenía que llegarle un día a José Luis Cortés. Personalidad polémica, controvertida, transgresora, si se toma en cuenta, más allá de filias y fobias, el peso específico de sus aportes a la música cubana contemporánea, sus méritos poseen una densidad indiscutible
José Luis Cortés, premio nacional de Música 2017. Foto: Tomada de Cubadebate
El Premio Nacional de la Música tenía que llegarle un día –y así acaba de suceder— a José Luis Cortés. Personalidad polémica, controvertida, transgresora, si se toma en cuenta, más allá de filias y fobias, el peso específico de sus aportes a la música cubana contemporánea, sus méritos poseen una densidad indiscutible.
En el vórtice de la timba –nombre con el que se conoce la corriente evolutiva del son cubano, en sintonía con la salsa, de los 90 a esta parte— comparte protagonismo junto a Juan Formell, quien con Los Van Van había avanzado esa línea desde mucho antes con el songo.
Es más, José Luis gestó la sonoridad timbera a partir de la experiencia de un ineludible precursor, el Chucho Valdés que en Irakere dedicó una importante parcela a la música bailable. No por gusto él mismo integró la espectacular banda, donde a mediados de los 80 como autor logró pegar Rucu rucu a Santa Clara.
Pero sin lugar a dudas el gran salto renovador lo dio cuando armó NG la Banda. Hay que recordar la significación de esas iniciales: Nueva Generación. Era, en efecto, una nueva generación la que irrumpía en el panorama sonoro de la isla. Y uno de sus más conspicuos representantes, nacido en 1951 en Santa Clara, egresado de la Escuela Nacional de Arte en la especialidad de flauta y rebautizado allí con el sobrenombre de El Tosco, por unas botas rusas que le quedaban grandes, ejercía un liderazgo apreciable en un grupo de músicos que sentía la necesidad de un cambio.
La investigadora Rosa Marquetti sitúa ese tránsito en las grabaciones que en 1986 produjo el músico en los estudios de la Egrem de la calle San Miguel. Fueron cuatro discos que se convirtieron en objeto de culto: Siglo I a.n.e; Siglo II a.n.e; Abriendo el ciclo y A través del ciclo. Compañero de aventura, el saxofonista Germán Velasco, coproductor y autor de algunos de los temas. La mayor parte del material fue aportado por El Tosco. A la temeraria empresa sumó los talentos de varios de sus colegas de Irakere y de otros que luego devendrían figuras claves en la música cubana actual, como los pianistas Miguelito Núñez, Gonzalo Rubalcaba, Miguel Ángel de Armas (Pan con Salsa); y Ernán López Nussa; el bajista Feliciano Arango, el baterista Osmany Sánchez, y el violinista Dagoberto González.
Todo estaba listo para que NG la Banda comenzara su andadura el 4 de abril de 1988. El compositor, instrumentista, orquestador y cantante –esto último con un inconfundible modo de decir— creció y se consolidó a base de ingenio y giros sorprendentes, no siempre bien comprendidos en su momento, pero a final de cuentas, contundentes y definitorios.
En las letras de sus canciones se ubicó el campo más proceloso –recuérdense las polémicas en torno a La bruja, tema que no hizo más que reflejar críticamente la deplorable actitud de ciertos personajes en tiempos de crisis-, pero debe reconocerse su agudeza para captar situaciones y atmósferas de la vida cotidiana y abordarlas desde la ironía y la picaresca.
Por esa cuerda pasan Échale limón y Picadillo de soya, Santa palabra y La cachimba, sin obviar una de las mejores páginas del pop de linaje latino, Necesito una amiga, o una infaltable cumbre del jazz latino, Mambo Murakami.
Se baila con NG y El Tosco, pero sobre todo entra por el oído una tremenda cantidad de música propositiva, mediante los atrevidos arreglos de los metales, el tejido ritmático y las variables temáticas de los coros y montunos.
Formell fue concluyente al decir: «José Luis Cortés fue el que aglutinó, amarró y concretó el boom de la salsa cubana.
Nosotros sembramos la base: Irakere y Los Van Van, pero José Luis fue el genio que se encargó de inventar el motor sonoro que hizo internacional nuestra música bailable».
Luego están otras contribuciones: la concepción de espectáculos, el desarrollo de conjuntos de jóvenes flautistas en formación, la forja de solistas vocales e instrumentistas, la producción de discos a cantantes foráneos y del patio, sus descargas jazzísticas y la incursión en el bolero.
Este es un apretado perfil del recién proclamado Premio Nacional de la Música, un artista que todavía tiene mucho que decir.
Tomado de Granma

viernes, 12 de enero de 2018

Se retira oficialmente Carlos Alberto Tabares, el Capitán Azul

Este jueves se realizó la ceremonia oficial por el retiro del destacado pelotero de Industriales, Carlos Alberto Tabares Padilla

Carlos Alberto Tabares Padilla fue seis veces campeón nacional con los Azules de la capital (1992, 1996, 2003, 2004, 2006 y 2010). Compartimos con ustedes la gala en video que fuera transmitida en directo a través de la página de Facebook del INDER.
TOMADO DE DIARIO GRANMA

Hecho realidad


La Patria nos convoca nuevamente al tributo


Discurso pronunciado por el compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la ceremonia militar de traslado e inhumación de los restos de los combatientes del III Frente Mario Muñoz, caídos en la guerra de liberación o fallecidos después del triunfo de la Revolución, efectuado en el Tercer Frente, Santiago de Cuba, el 11 de enero de 2018.




Compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros,
 Compañeras y compañeros de la presidencia,
 Familiares de los combatientes caídos durante la guerra de liberación o fallecidos posteriormente al triunfo revolucionario,
 Querido pueblo de este municipio, que preserva y consolida la obra nacida del sacrificio y la sangre de sus héroes,
 Compañeras y compañeros,
 Los cubanos tenemos como fortuna varios sitios venerables, marcados por nuestra historia; este es uno de ellos, no solo por las batallas desde aquí libradas sino porque aquí yacen héroes de nuestras guerras de liberación, entre los que destaca otro Titán de Bronce: Juan Almeida Bosque.
Apenas iniciado el año 60 de la Revolución, en el cual conmemoraremos el aniversario 150 del inicio de nuestras guerras por la independencia, o lo que es lo mismo, la continuidad de 150 años de lucha, la Patria nos convoca nuevamente al tributo desde este enaltecedor espacio de la geografía cubana, a donde hemos venido a inhumar los restos de 33 combatientes del Ejército Rebelde que formaron parte de las columnas del III Frente Mario Muñoz Monroy.
Los restos mortales de estos inmortales patriotas, algunos caídos en la lucha insurreccional, otros fallecidos con posterioridad al triunfo revolucionario, regresan para permanecer junto a su legendario jefe, el Comandante de la Revolución Juan Almeida, en este mausoleo, ubicado en la indómita serranía de la que forman parte, entre otros, dos sitios sagrados: San Lorenzo y Dos Ríos, en ellos encontraron la muerte el Padre de la Patria y nuestro Héroe Nacional.
Ahora regresan a esta morada, no de descanso póstumo sino de permanente vigía, tres comandantes, siete capitanes, cinco primeros tenientes, un teniente y 17 soldados entre los que destacan tres heroínas. Aquí permanecerán en lo más alto de la loma, donde han alcanzando para siempre el cielo del honor, que les pertenece.
La fundación del Tercer Frente en estas montañas cubanas, respondió a la concepción estratégica del Comandante en Jefe, para quien era decisivo abrir un nuevo frente de guerra en las proximidades de la segunda ciudad en importancia del país, Santiago de Cuba, capital de la entonces provincia de Oriente, donde la tiranía tenía concentradas numerosas fuerzas militares, de las más fogueadas con que contaba.
La misión encomendada era hostigar, batir, inmovilizar las fuerzas del enemigo y hacer sentir la presencia cercana del Ejército Rebelde en las inmediaciones de Santiago de Cuba.
Las columnas de este Frente fueron decisivas en la derrota de la ofensiva de verano contra la Comandancia General y en la victoria rebelde que culminó con la entrada a la capital oriental.
Cuando la tiranía intentó destruir la Revolución con la Operación FF, se reagruparon las fuerzas más aguerridas para defender el principal bastión insurreccional. Allí se contó con los combatientes del Tercer Frente, quienes participaron en intensos combates, con una correlación de fuerzas notablemente desfavorable. Fueron entonces el espíritu revolucionario, la firmeza de convicciones, la valentía y el arrojo demostrados por los guerrilleros durante aquellas jornadas heroicas, quienes derrotaron los propósitos del enemigo de tomar la Comandancia General del Ejército Rebelde.
Como parte de ese avance incontenible, retornaron a este territorio los combatientes del Frente, iniciando desde ese momento acciones que fueron estrechando el cerco en torno a Santiago de Cuba y paralizando los movimientos del enemigo en la zona.
Combates como los del Cobre, el Cuartel de dos Palmas, El Platanal, Tres Pechos, Filé, Paraná; la batalla de Guisa, de conjunto con el Primer Frente; la toma de Baire, Jiguaní, Maffo y Palma Soriano, a lo que se suman más de 30 acciones comandos, sabotajes, emboscadas y operaciones de rescate,  expresan fehacientemente la gloria combativa de esta tropa guerrillera.
El Tercer Frente, además del valor demostrado en las acciones combativas, fue ejemplo en la organización y aplicación de medidas de beneficio para la población que serían el preludio de la obra transformadora sobrevenida con el triunfo revolucionario.
El 30 de diciembre, con la rendición de las fuerzas batistianas en Maffo, cae la última posesión enemiga entre Santiago de Cuba y Bayamo y las fuerzas del Primer, Segundo y Tercer Frentes rebeldes que habían combatido unidas, se disponían al asalto final a la ciudad, lo que no llegó a ocurrir, pues el desmoralizado enemigo depuso las armas y la cruel tiranía se derrumbó el 1ro. de enero de 1959.
La misión asignada estaba cumplida: se logró la defensa del territorio por el valeroso y aguerrido desempeño de los gloriosos combatientes de este frente, guiados por su cubanísimo, enérgico y entusiasta jefe, el Comandante Almeida, y apoyados decididamente por los campesinos y el pueblo de estas montañas.
Con toda razón, Raúl valoró y cito: «Almeida cumplió, con su proverbial lealtad, eficacia y espíritu de sacrificio, la misión de crear el III Frente y posteriormente cerrar el cerco a Santiago», fin de la cita.
Hoy, con este sentido homenaje póstumo, ratificamos nuestra lealtad y fidelidad a todos los que protagonizaron el triunfo, confirmamos el orgullo revolucionario y patrio por esta hermosa historia; expresamos la decisión de darle continuidad a la obra revolucionaria, enfrentando las nuevas realidades que nos imponen un mundo globalizado, unipolar y el afán hegemónico de la superpotencia vecina, que persiste en sus propósitos de borrarnos la memoria histórica, quebrantarnos la identidad, e instaurarnos una plataforma que restaure el capitalismo salvaje en nuestra nación, para con las recetas del modelo neoliberal, anular nuestras conquistas de justicia social e igualdad, humanistas e inclusivas alcanzadas.
Los cubanos tendremos que regresar aquí, una y otra vez, a empinarnos con el ejemplo de esta tropa que siempre nos acompañará, comandada por Almeida; guerreros que fertilizan no solo este suelo, sino también nuestros sentimientos patrios.
Ante sus losas reafirmamos con devoción y respeto, que nada doblegará al pueblo cubano en su empeño de defender y construir una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.
Es una manera de expresar que no olvidamos ni facilitaremos rupturas ni distorsiones en nuestra memoria histórica, porque es inmenso el legado de valores, sentimientos revolucionarios, sacrificio, altruismo y ejemplo que nos aporta para comprender de dónde partimos, quiénes somos y sobre todo para afianzarnos en la convicción de lo que tenemos que hacer para proteger, defender, consolidar y perfeccionar nuestras conquistas, porque lo que hoy acontece no puede ser separado de la raíz que nos nutre y nos integra.
Así cumplimos con la prédica martiana de que «honrar, honra». Honramos a nuestros héroes y mártires, a todos aquellos que aportaron con hechos y realizaciones concretas, honramos a los fundadores, a nuestro heroico y combativo pueblo, a la generación histórica que alcanzó el sueño y lo convirtió en realidad, a Fidel y a Raúl, y por ello, se honra la Patria, la Revolución y nuestro socialismo.
Pero esta válida manera de honrar en días significativos, tiene que multiplicarse y expresarse en la honra cotidiana, que debemos ofrecer con el trabajo creativo e innovador, con el incremento de la eficiencia en la producción y los servicios, con las inversiones de todo tipo y la protección de la naturaleza, con la creación de riquezas y el ahorro; contando con el aporte de todos los actores económicos, formas de propiedad y gestión, para así, unidos todos, atenuar las consecuencias del cruel bloqueo imperialista y superar las carencias materiales que impactan en la economía y afectan la calidad de vida cotidiana de nuestro pueblo.
Cuba defiende con orgullo a sus héroes como un día ellos nuestra independencia. Y ese es y será el compromiso eterno de los cubanos leales con los padres de su estirpe: salvaguardar la soberanía del país.  Cuba fue por ellos un día libre y hoy y mañana lo seguirá siendo también por ellos, porque su ejemplo nos convoca y conduce, porque su victoria la hicieron nuestra y nos corresponde hacerla eterna.
Consecuentes con las obras de sus vidas, hay que anteponer el comportamiento responsable, educado, decente —antítesis de lo vulgar y lo banal—, a la indisciplina, la ilegalidad y la corrupción, para extirpar las nefastas manifestaciones que laceran y entorpecen las realizaciones enaltecedoras de la Revolución Cubana.
En esas y otras razones descansa nuestra capacidad para vencer las adversidades, crecernos, superarnos a nosotros mismos, y hacer sostenibles, perdurables, mejores e imperecederas nuestras conquistas.
A eso nos ha convocado nuestro Presidente, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, a eso nos convoca nuestra historia de ya casi 150 años de lucha revolucionaria.
Ese será el mejor de los homenajes y la más consecuente honra al Comandante Almeida, a los integrantes de su aguerrida y combativa tropa, y a su hermano de lucha Fidel.
¡Gloria eterna a los combatientes del III Frente Mario Muñoz Monroy!
¡Viva por siempre su fundador, guía y legendario jefe, el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque!
¡Viva la Patria libre que ellos liberaron!
¡Vivan Fidel y Raúl!
¡Viva la Revolución Cubana!
¡Socialismo o Muerte!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

La Patria nos convoca nuevamente al tributo

Discurso pronunciado por el compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la ceremonia militar de traslado e inhumación de los restos de los combatientes del III Frente Mario Muñoz, caídos en la guerra de liberación o fallecidos después del triunfo de la Revolución, efectuado en el Tercer Frente, Santiago de Cuba, el 11 de enero  2018.

Compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros,
 Compañeras y compañeros de la presidencia,
 Familiares de los combatientes caídos durante la guerra de liberación o fallecidos posteriormente al triunfo revolucionario,
 Querido pueblo de este municipio, que preserva y consolida la obra nacida del sacrificio y la sangre de sus héroes,
 Compañeras y compañeros,
 Los cubanos tenemos como fortuna varios sitios venerables, marcados por nuestra historia; este es uno de ellos, no solo por las batallas desde aquí libradas sino porque aquí yacen héroes de nuestras guerras de liberación, entre los que destaca otro Titán de Bronce: Juan Almeida Bosque.
Apenas iniciado el año 60 de la Revolución, en el cual conmemoraremos el aniversario 150 del inicio de nuestras guerras por la independencia, o lo que es lo mismo, la continuidad de 150 años de lucha, la Patria nos convoca nuevamente al tributo desde este enaltecedor espacio de la geografía cubana, a donde hemos venido a inhumar los restos de 33 combatientes del Ejército Rebelde que formaron parte de las columnas del III Frente Mario Muñoz Monroy.
Los restos mortales de estos inmortales patriotas, algunos caídos en la lucha insurreccional, otros fallecidos con posterioridad al triunfo revolucionario, regresan para permanecer junto a su legendario jefe, el Comandante de la Revolución Juan Almeida, en este mausoleo, ubicado en la indómita serranía de la que forman parte, entre otros, dos sitios sagrados: San Lorenzo y Dos Ríos, en ellos encontraron la muerte el Padre de la Patria y nuestro Héroe Nacional.
Ahora regresan a esta morada, no de descanso póstumo sino de permanente vigía, tres comandantes, siete capitanes, cinco primeros tenientes, un teniente y 17 soldados entre los que destacan tres heroínas. Aquí permanecerán en lo más alto de la loma, donde han alcanzando para siempre el cielo del honor, que les pertenece.
La fundación del Tercer Frente en estas montañas cubanas, respondió a la concepción estratégica del Comandante en Jefe, para quien era decisivo abrir un nuevo frente de guerra en las proximidades de la segunda ciudad en importancia del país, Santiago de Cuba, capital de la entonces provincia de Oriente, donde la tiranía tenía concentradas numerosas fuerzas militares, de las más fogueadas con que contaba.
La misión encomendada era hostigar, batir, inmovilizar las fuerzas del enemigo y hacer sentir la presencia cercana del Ejército Rebelde en las inmediaciones de Santiago de Cuba.
Las columnas de este Frente fueron decisivas en la derrota de la ofensiva de verano contra la Comandancia General y en la victoria rebelde que culminó con la entrada a la capital oriental.
Cuando la tiranía intentó destruir la Revolución con la Operación FF, se reagruparon las fuerzas más aguerridas para defender el principal bastión insurreccional. Allí se contó con los combatientes del Tercer Frente, quienes participaron en intensos combates, con una correlación de fuerzas notablemente desfavorable. Fueron entonces el espíritu revolucionario, la firmeza de convicciones, la valentía y el arrojo demostrados por los guerrilleros durante aquellas jornadas heroicas, quienes derrotaron los propósitos del enemigo de tomar la Comandancia General del Ejército Rebelde.
Como parte de ese avance incontenible, retornaron a este territorio los combatientes del Frente, iniciando desde ese momento acciones que fueron estrechando el cerco en torno a Santiago de Cuba y paralizando los movimientos del enemigo en la zona.
Combates como los del Cobre, el Cuartel de dos Palmas, El Platanal, Tres Pechos, Filé, Paraná; la batalla de Guisa, de conjunto con el Primer Frente; la toma de Baire, Jiguaní, Maffo y Palma Soriano, a lo que se suman más de 30 acciones comandos, sabotajes, emboscadas y operaciones de rescate,  expresan fehacientemente la gloria combativa de esta tropa guerrillera.
El Tercer Frente, además del valor demostrado en las acciones combativas, fue ejemplo en la organización y aplicación de medidas de beneficio para la población que serían el preludio de la obra transformadora sobrevenida con el triunfo revolucionario.
El 30 de diciembre, con la rendición de las fuerzas batistianas en Maffo, cae la última posesión enemiga entre Santiago de Cuba y Bayamo y las fuerzas del Primer, Segundo y Tercer Frentes rebeldes que habían combatido unidas, se disponían al asalto final a la ciudad, lo que no llegó a ocurrir, pues el desmoralizado enemigo depuso las armas y la cruel tiranía se derrumbó el 1ro. de enero de 1959.
La misión asignada estaba cumplida: se logró la defensa del territorio por el valeroso y aguerrido desempeño de los gloriosos combatientes de este frente, guiados por su cubanísimo, enérgico y entusiasta jefe, el Comandante Almeida, y apoyados decididamente por los campesinos y el pueblo de estas montañas.
Con toda razón, Raúl valoró y cito: «Almeida cumplió, con su proverbial lealtad, eficacia y espíritu de sacrificio, la misión de crear el III Frente y posteriormente cerrar el cerco a Santiago», fin de la cita.
Hoy, con este sentido homenaje póstumo, ratificamos nuestra lealtad y fidelidad a todos los que protagonizaron el triunfo, confirmamos el orgullo revolucionario y patrio por esta hermosa historia; expresamos la decisión de darle continuidad a la obra revolucionaria, enfrentando las nuevas realidades que nos imponen un mundo globalizado, unipolar y el afán hegemónico de la superpotencia vecina, que persiste en sus propósitos de borrarnos la memoria histórica, quebrantarnos la identidad, e instaurarnos una plataforma que restaure el capitalismo salvaje en nuestra nación, para con las recetas del modelo neoliberal, anular nuestras conquistas de justicia social e igualdad, humanistas e inclusivas alcanzadas.
Los cubanos tendremos que regresar aquí, una y otra vez, a empinarnos con el ejemplo de esta tropa que siempre nos acompañará, comandada por Almeida; guerreros que fertilizan no solo este suelo, sino también nuestros sentimientos patrios.
Ante sus losas reafirmamos con devoción y respeto, que nada doblegará al pueblo cubano en su empeño de defender y construir una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.
Es una manera de expresar que no olvidamos ni facilitaremos rupturas ni distorsiones en nuestra memoria histórica, porque es inmenso el legado de valores, sentimientos revolucionarios, sacrificio, altruismo y ejemplo que nos aporta para comprender de dónde partimos, quiénes somos y sobre todo para afianzarnos en la convicción de lo que tenemos que hacer para proteger, defender, consolidar y perfeccionar nuestras conquistas, porque lo que hoy acontece no puede ser separado de la raíz que nos nutre y nos integra.
Así cumplimos con la prédica martiana de que «honrar, honra». Honramos a nuestros héroes y mártires, a todos aquellos que aportaron con hechos y realizaciones concretas, honramos a los fundadores, a nuestro heroico y combativo pueblo, a la generación histórica que alcanzó el sueño y lo convirtió en realidad, a Fidel y a Raúl, y por ello, se honra la Patria, la Revolución y nuestro socialismo.
Pero esta válida manera de honrar en días significativos, tiene que multiplicarse y expresarse en la honra cotidiana, que debemos ofrecer con el trabajo creativo e innovador, con el incremento de la eficiencia en la producción y los servicios, con las inversiones de todo tipo y la protección de la naturaleza, con la creación de riquezas y el ahorro; contando con el aporte de todos los actores económicos, formas de propiedad y gestión, para así, unidos todos, atenuar las consecuencias del cruel bloqueo imperialista y superar las carencias materiales que impactan en la economía y afectan la calidad de vida cotidiana de nuestro pueblo.
Cuba defiende con orgullo a sus héroes como un día ellos nuestra independencia. Y ese es y será el compromiso eterno de los cubanos leales con los padres de su estirpe: salvaguardar la soberanía del país.  Cuba fue por ellos un día libre y hoy y mañana lo seguirá siendo también por ellos, porque su ejemplo nos convoca y conduce, porque su victoria la hicieron nuestra y nos corresponde hacerla eterna.
Consecuentes con las obras de sus vidas, hay que anteponer el comportamiento responsable, educado, decente —antítesis de lo vulgar y lo banal—, a la indisciplina, la ilegalidad y la corrupción, para extirpar las nefastas manifestaciones que laceran y entorpecen las realizaciones enaltecedoras de la Revolución Cubana.
En esas y otras razones descansa nuestra capacidad para vencer las adversidades, crecernos, superarnos a nosotros mismos, y hacer sostenibles, perdurables, mejores e imperecederas nuestras conquistas.
A eso nos ha convocado nuestro Presidente, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, a eso nos convoca nuestra historia de ya casi 150 años de lucha revolucionaria.
Ese será el mejor de los homenajes y la más consecuente honra al Comandante Almeida, a los integrantes de su aguerrida y combativa tropa, y a su hermano de lucha Fidel.
¡Gloria eterna a los combatientes del III Frente Mario Muñoz Monroy!
¡Viva por siempre su fundador, guía y legendario jefe, el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque!
¡Viva la Patria libre que ellos liberaron!
¡Vivan Fidel y Raúl!
¡Viva la Revolución Cubana!
¡Socialismo o Muerte!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

TOMADO DE JUVENTUD REBELDE.

 

Buena Fe llega a Guatemala, donde por primera vez ofrecerá conciertos

Buena Fe. Foto: Archivo.


El dúo cubano Buena Fe llegó a Guatemala, donde regalará por vez primera sus canciones. Al arribar a la ciudad capital, los músicos guantanameros expresaron su alegría por estar en la tierra del Quetzal y compartieron su deseo de mostrar al público guatemalteco su trabajo.
El estreno tendrá lugar el próximo sábado en el salón comunitario de la comunidad de la Primavera de Ixcan, donde compartirán la escena con el talento artístico local y participarán en talleres musicales.
Ubicada en la zona del Quiché, esta cooperativa la integran familias afectadas por los desplazamientos del conflicto armado interno y que han logrado su autosostenibilidad con el apoyo de diversas organizaciones que colaboran en la producción, educación y capacitación de sus pobladores.
En la capital ofrecerán dos conciertos, el miércoles y el viernes, en el centro cultural TrovaJazz, un espacio ideal para compartir sus canciones, a veces polémicas, pero sobre todo consideradas crónicas íntimas del tiempo que les ha tocado vivir.
Además, sostendrán encuentros con la misión diplomática cubana en esta nación e integrantes de la Brigada Médica que cumple 20 años de llevar salud a las comunidades más intrincadas.
Buena Fe surge en 1999 en la oriental provincia de Guantánamo y desde entonces le dio a la trova nuevos bríos. Sus temas son coreados tanto por jóvenes como por personas de la tercera edad.
Según Israel Rojas, compositor y voz líder, la mayor parte de su público son gente que no se conforma con vivir y respirar, es el público que le interesa saber de dónde viene y a donde va.
Rojas asegura que son herederos de la Nueva Trova en la intención pero con pretensiones musicales más fusionadas con la sonoridad que le venga bien al verso.
Su amplia discografía contempla géneros musicales como pop rock, rock alternativo y trova, aunque es difícil encasillarlos.
En estos 18 años de vida artística han grabado 10 discos con canciones que se han expandido por Venezuela, Ecuador, El Salvador y Guatemala, así como por Canadá, Estados Unidos y España, entre otros.
Entre sus álbumes de mayor éxito están, Déjame entrar, Arsenal, Corazonero, Presagios, Catalejo, Pi 3,14, Dial, Soy, con el respaldo del sello discográfico del cantautor guatemalteco Ricardo Arjona, y Sobreviviente.
(Información de PL) Tomado de Cubadebate

jueves, 11 de enero de 2018

Celia nuestra

Hace 38 años se despedía de su pueblo la más autóctona flor de la Revolución Cubana: Celia Sánchez Manduley.

En un tren de espuma
bajo el aguacero
viaja rumbo al monte
cuajado de enero
aquella muchacha
que he visto en un sueño
con tantas palomas
prendidas al pelo,
rodeada de luces
que escalan el cuerpo
y llenan sus manos
de besos y besos.
Y, en el ala inmensa,
viaja su silencio,
rojas esperanzas,
las voces del viento
que susurran: Celia…
Celia de los fuegos
Celia de las aguas
Celia del aliento
Celia de las noches
Celia de los huertos
Celia, Celia nuestra
¡Celia de tu pueblo!
Poema En un tren de espuma, de Alberto Serret

Tomado del diario Granma

martes, 9 de enero de 2018

59 del 59

Mi país pudo ser otro, pero es lo que es; no lo acompaña la ostentación, pero lo rodea la poesía por todas partes. Fue ella quien guio a quienes, desde 1868 hasta hoy, le dieron prioridad a los sueños. Mi país practica la generosidad a cambio de nada, la alegría en pos de la esperanza, la justicia sin pedirle permiso a ninguna ley injusta o prepotente.
Esta es la cábala para ganar la historia: 59 del 59. ¿Quién lo hubiera pensado? Pero 59 al revés es 95; el palíndromo, en el orden que se lea, quiere decir que la apuesta se gana con coraje y entrega, con luz y poesía.
Esa jugada, cuyo segundo capítulo empezó en el 95 y alcanzó su punto de jolgorio en el 59, ya cumple 59. Yo tenía nueve recién sumados cuando me tocó participar, en su última versión; desde entonces la reverencio y la critico, con ese ojo escrutador que sabe que los hombres somos depredadores hasta de nuestros sueños.
El nueve reincide, y la insistencia me motiva a exponer las nueve principales razones por las que celebro lo vivido en las últimas seis décadas:
Uno: Me salvó de la mentira; dos: Me salvó de la ignorancia;  tres: No dejó que muriera de una enfermedad curable;  cuatro: Puso delante de mis ojos y al alcance de mi mano todo el saber del mundo; cinco: Me permitió soñar y convertir mi sueño en versos; seis: Me puso del lado de los pobres, que somos mayoría;  siete: Me regaló un lenguaje diferente, que se fundamenta en el humanismo; ocho: Me transportó del presente hasta un porvenir que se hizo visible, aun cuando sus contornos fueran difusos; nueve: Me involucró en un proyecto de país donde todos cabemos, sin distinción de raza, sexo, preferencia sexual, creencia o discapacidad física.
¿Y qué razones tengo entonces para criticar lo que alabo? Todos mis posibles señalamientos se relacionan con los instantes en que la cultura y el pensamiento creador dejan de ser los principales protagonistas. Sé que la rutina nos acomoda en la ineptitud y la intolerancia, terreno abonado para que la burocracia lo secuestre todo hasta convertirlo en obstáculo.
Critico porque amo, porque lo creado existe para mí, pero también por mí, y es mi deber salvarlo, aunque implique sufrimiento. Con alegría y dolor me salvo a mí mismo (quisiera creer que a muchos de los que me rodean) a costa de realizaciones y renuncias.
Unos sueñan y otros construyen su utopía con este material inasible e imperfecto, casi impalpable. Pero si algo tenemos claro es el país al que aspiramos. Tuvimos la suerte de que, durante bastante tiempo, el principal arquitecto fuera el más grande soñador. Pero un hombre solo no convierte en realidad un sueño, así que lo que se impone es seguir soñando y modelando verdades de similar magnitud a las conquistadas.
Pienso que en Cuba hay personas capaces de mantener la bandera izada en la altura donde la vemos. Pero se impone el tacto, junto a la osadía, la ratificación unida al cambio, la satisfacción de todas las hambres espirituales o físicas.
Yo tuve nueve años durante casi todo el 59 (hasta el 25 de octubre); en 2018 cumpliré 69. Más que años quisiera sumar voluntades, mi propio crepúsculo bendecido por la bondad, verdades esplendorosas que compartir, frases de aliento para los que vienen a marcar su sitio en el aire encantado de la Isla.
Ya tendré nueve años el resto de mi vida, porque aquel 59 es el alfa y omega de mi espíritu: quedé impreso (no preso) en las páginas de un acontecer que a cada paso me impone un desafío. Crecí, pero permanecí embrujado por la palabra y los actos de unos visionarios. Ellos me ayudan a entender el tamaño de la Patria: pusieron en mi alma las herramientas que permiten medir su grandeza. (Tomado del dossier 59 líneas para Ella, publicado por la Jiribilla)

Martí sigue naciendo en cada hombre de bien


Martí visto por José Luis Fariñas. 
La conmemoración, el próximo día 28, del aniversario 165 del natalicio de José Martí, viene a coronar una intensa jornada de homenaje que abarca todo el mes de enero e involucra a cada una de las instituciones martianas, cuyas actividades se entrelazan en pos de reverenciar al hombre que sigue naciendo en cada causa justa.
El Movimiento Juvenil Martiano, por ejemplo, según explicó en conferencia de prensa su presidente Yusuam Palacios, se suma con los ya tradicionales recorridos por los lugares que visitara el Apóstol, y desde los diálogos de generaciones pondrá énfasis en la vigencia del pensamiento del Héroe Nacional.
Del programa concebido destacó la celebración, de conjunto con la Unión de Jóvenes Comunistas y la Sociedad Cultural José Martí, de la ruta nacional Con la luz de sus ideas, que comenzará el 10 de enero en el cementerio Santa Ifigenia y culminará el 27, con la Marcha de las Antorchas en la escalinata de la Universidad de La Habana. «Veinticinco jóvenes serán seleccionados en cada provincia para participar en este recorrido que llevará en faroles la luz de la patria».
Asimismo subrayó la realización, entre los días 26 y 28, del I Encuentro Internacional de Jóvenes Martianos, el cual estará dedicado, entre otras figuras, a Armando Hart Dávalos, y tendrá como sede al Centro de Estudios Martianos (CEM).
Por su parte, Miriam Egea, jefa del departamento de Marxismo Leninismo e Historia, del Ministerio de Educación, hizo hincapié en «el diseño de un plan de acción que tiene el propósito de orientar el quehacer martiano en todos los colectivos pedagógicos y estudiantiles, cuya esencia se adecuará a las condiciones de las instituciones y a sus necesidades».
La Sociedad Cultural José Martí, en palabras de su vicepresidente René González, Héroe de la República de Cuba, anunció las propuestas de cada una de sus filiales en todo el país, y resaltó la presentación del No. 51 de la revista Honda y la entrega de los reconocimientos Utilidad de la Virtud y Honrar Honra.
Mientras, Ana Sánchez, directora del CEM, enfatizó en la realización de un balance de los resultados de investigación del centro y el desarrollo de una sesión solemne, junto a la Academia de Historia de Cuba, con el tema José Martí: unidad patriótica.
Las actividades que ocuparán los días de la Cátedra Martiana del Instituto Técnico Militar José Martí, la Casa Natal del Apóstol, el Memorial José Martí y la Fragua Martiana, unidas a las entregas comunitarias ideadas por la Brigada de Instructores de Arte José Martí, también fueron dadas a conocer.
TOMADO DE GRANMA

Isla mía .Por Reinaldo Cedeño


«Isla mía… Eres, a un tiempo mismo, sencilla y altiva como Hatuey; ardiente y casta como Guarina. Eres deleitosa como la fruta de tus árboles, como la palabra de tu Apóstol».  Así escribe Dulce María Loynaz su canto obstinado y hermoso al suelo que la vio nacer. La conocí ya nonagenaria, en su casona del Vedado… y nunca más he podido irme de allí.
Fue mi madre quien me enseñó a amar la poesía, la lectura y los libros. Me enseñó a amar a Cuba. No puedo pensar en una sin pensar en la otra. Era maestra, que es la palabra más hermosa del mundo. Cuando la evoco, todo se ilumina.
Otra de sus pasiones era el deporte. Ella también remataba y corría desde la pequeña pantalla. Si pudiera, estaría pendiente de cada canasta, cada jonrón, cada paletada de los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se avecinan en este 2018 en Barranquilla. Hinchaba por Cuba siempre, hasta el último minuto, sin importar si todo parecía estar en contra.
La pasión por Cuba también tiene las manos de mi padre, sus manos en la tierra. Tiene de subir y bajar las calles empinadas de mi natal Santiago, de aquella flor que dejé una tarde en el Callejón del Muro, allí donde cayó Frank casi tan niño como yo.
Por supuesto, el tributo va más allá de la flor. La patria es entrega y no rito simulador. Se ha de llevar en los huesos más que en la garganta. La historia necesita dialogar con el presente, saberlo hacer. Esos lazos nos salvan.
Historia es también la patria de cada día, la que escribe un pueblo entero desde sus trabajos, sus angustias y sus anhelos a lo largo del archipiélago, y cuya satisfacción pasa por muchos asuntos pendientes. Cada comienzo de año es una oportunidad para detenernos en nuestros fulgores y desaguisados.
Ojalá con el inicio de este año venga también el destierro de tanto cartel justificativo, de tantas puertas cerradas, de tantos lugares que se excusan por no cumplir el horario y la función para los que fueron creados. Y sea un período dichoso, en que emerjan medidas prácticas contra las indisciplinas sociales, metástasis que corroe el cuerpo de nuestra sociedad.
Que este albor nos anuncie un año enfocado en arrinconar la tenaz burocracia de tantas instituciones y nos devuelva mecanismos efectivos para brindar respuestas a la población, lejos del maltrato, la insensibilidad, la demora. No creo estar pidiendo milagros. ¿O acaso ya nos hemos rendido?
«Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad», escribió el genio de Paula. En ese pensamiento ha de abrasarse nuestra prensa como conciencia pública de esta sociedad. Podrán aparecer circunstancias complejas, mas resulta su deber inexcusable. Martí es el fuego que nos ilumina el camino.
Cuba, 2018, enero. Tiempo de celebraciones, de recorrido, de atisbar horizontes. Tiempo de volver al canto obstinado y hermoso de Dulce María Loynaz: «Isla mía… tú te ofreces a todos aromática y graciosa como una taza de café; pero no te vendes a nadie… Isla fragante, flor de islas: tenme siempre, náceme siempre».

TOMADO DE JUVENTUD REBELDE

La dignidad en el saber de todos

Por Corina Mestre

Hace unos años escuché a Luis Carbonell decir que Maestro «era una categoría que otorgaba el pueblo». Y aún la razón le asiste a aquel hombre al que varias generaciones califican así. No me refiero, como tampoco lo hacía él, a una corriente, o a una fuerza que se desata, pero que, sin embargo, no alcanza nunca a manifestar auténtica potencia creadora. Estoy, más bien, hablando de lo contrario.
Cuando digo Pueblo, lo hago reconociendo en esa palabra lo que de creadores tenemos los seres humanos, lo que de auténticamente revolucionario poseemos como prenda de origen, como sello de identidad; porque solo en esa multitud de fuerza y poesía se podría entender la historia de esta Isla nuestra, en la que ha emergido una verdadera epopeya civilizatoria, ya que ese es el carácter de la Revolución Cubana, una y única, que se ha encarnado de modo cada vez más definitivo, desde el siglo XIX hasta este instante, dando lugar a una comunidad consciente de su lugar y su papel, capaz de hacer, cada vez, lo que tiene que hacer, de modo que podamos vivir más libres, es decir, más dueños de nuestra capacidad y potencia, para construirnos un rostro, un perfil definitivo dentro de la familia humana.
Para esa obra, que está haciéndose, han tenido que pasar los tiempos y los hombres, y en ellos manifestarse voces que sintetizan el sentir y el hacer de muchos; ¿qué son si no los padres fundadores de la Patria, qué son si no Varela, Martí o Fidel? Ellos son las lenguas llameantes de todos, la dignidad en el saber de todos, del Pueblo, que habla en ellos, o que en ellos alcanza sus cimas, o que de ellos aprende en esa suerte de pedagogía de la sangre y del ejemplo, de modo que al abrir nuevas sendas, los otros las puedan asumir como propias. Bajo las piedras está el suelo y la savia de las multitudes.
Si este país quiere seguir siendo lo que es, o lo que quiere ser, o lo que es posible que sea, debe continuar escuchando las voces más altas y también los silencios que a ellas les sostienen, como a las rocas el polvo.
Quiero pensar que al llamar Maestros de Juventudes a este grupo de creadores, y a los que en el nombramiento nos antecedieron, se ha escuchado la voz de aquellos que siempre la han tenido, solo que prefieren el canto coral.
En nombre de los homenajeados, agradezco está invitación a seguir en compañía de los sabios, los virtuosos, de los más humildes cantores que han entonado y entonan la vigorosa polifonía de la tierra cubana.
*Palabras pronunciadas en nombre de los agasajados de este año con el Premio Maestro de Juventudes, que confiere la Asociación Hermanos Saíz.

Mi universidad

Autor:Graziella Pogolotti

Renqueante y asmático, el tranvía trepaba trabajosamente la cuesta de la calle San Lázaro. Desde la distancia, yo contemplaba la escalinata universitaria presidida por el recio cuerpo mestizo del Alma Mater, madre nutricia, con sus brazos abiertos, siempre acogedora. Algún día, pensaba, iniciaré mis estudios en ese centro docente, ya legendario.
La Universidad habanera está cumpliendo sus 290 años. No es de las más antiguas, pero su trayecto marca la historia de nuestra nación. Fundada en San Gerónimo, su impronta esencial se asocia a la Colina, al batallar durante la República neocolonial y al proceso transformador impulsado por la Revolución Cubana.
Bajo la intervención norteamericana, Varona propuso su rediseño con vistas a una modernización orientada al desarrollo del país mediante la formación de profesionales encaminados al estudio de la ciencia y la técnica. No pudo percatarse el pensador positivista de que la dependencia económica condenaba al fracaso su ambicioso proyecto. Para responder a la demanda de las empresas, la Universidad egresaba contadores públicos, pero no tuvo Facultad de Economía.
Uno de los rasgos originales de la historia de nuestra América se manifiesta en el movimiento de Reforma Universitaria que, desde su aparición en 1918, se expandió desde Córdoba hacia todo el subcontinente. Por primera vez, la academia se planteaba la emergencia de romper los muros que la separaban del conjunto de la sociedad. Su función dejaba de reducirse al entrenamiento de especialistas calificados para asumir responsabilidades de mayor envergadura ante los conflictos que aherrojaban el desarrollo de cada país.
Mella comprendió el alcance del desafío. Reforma docente y revolución transformadora resultaban inseparables. La fundación de la FEU y de la Universidad Popular José Martí orientada a la educación de los obreros constituyeron las primeras señales de  cambios más profundos.
En el enfrentamiento contra la dictadura de Machado, el 30 de septiembre de 1930 cayó, herido de muerte, el joven Rafael Trejo. La escalinata se había convertido en centro de los grandes acontecimientos que estremecieron la ciudad. De ahí bajaron las antorchas que rindieron homenaje al Apóstol en el año de su centenario.
Desde mis días de estudiante, el contacto con la Colina ha sido permanente. Algo aprendí en las aulas. Tuve algunos buenos maestros. Debo buena parte de mi formación al intercambio con mis coetáneos en el entorno de la galería de  los mártires y de la entonces llamada Plaza Cadenas, hoy Agramonte, a las acciones en que participé, al diálogo con los independentistas puertorriqueños y con aquellos otros que intentaron construir un proyecto liberador en Guatemala. Entre todos, íbamos tejiendo sueños de porvenir, donde la Universidad renovada encontraría su esencial razón de ser como obra colectiva y fuente de creación al servicio de la sociedad.
Triunfó la Revolución y hubo reforma verdadera. Fue un proceso que se prolongó en el tiempo, más allá de la proclamación de sus documentos normativos.
En la base de la pirámide, el departamento vertebraba docencia e investigación. Surgieron nuevas carreras, como las de Economía y Biología, de tan promisorio futuro. Dejamos de ser meros reproductores de información anquilosada. Clave fundamental de soberanía plena, estábamos en condiciones de producir nuevos saberes, atendiendo a las exigencias de la inmediatez y a una perspectiva  de desarrollo a largo plazo. Contábamos con la colaboración de especialistas llegados de la América Latina, de los Estados Unidos y de Europa. Se sentaron las bases fundacionales de los centros de investigación científica. En pocos años, el salto hacia adelante fue prodigioso. La implementación del sistema de becas favoreció el acceso de los marginados de siempre a la Educación Superior. De manera natural, la Universidad se integraba al proyecto de construcción de un país que comprometía a profesores y estudiantes.
En visitas frecuentes a la Colina, Fidel pulsaba la realidad de ese universo juvenil inquieto y viviente. A su lado, Chomy Miyar, rector inolvidable para los de entonces, nos convocaba a abrirnos hacia un horizonte ambicioso sin desentendernos de un contexto social heredado del subdesarrollo. Desde el anonimato del aula, nos sentíamos partícipes y, por tanto, responsables de la edificación de la obra mayor.
En medio siglo, a escala planetaria, muchas cosas han cambiado. El dominio del capital financiero tiene su contraparte en la difusión de una ideología neoliberal que permea todos los ámbitos. No excluye a la educación y la cultura. Los colonizados de ayer siguen exportando materias primas sujetas a los caprichos del mercado para recibir productos de alto valor agregado, seducidos además por imágenes que incitan al consumismo. En nombre de la racionalidad económica, se anulan conquistas obreras que parecían irreversibles.
La precarización del empleo alcanza también a los trabajadores intelectuales. Mal dotada, en América Latina la universidad pública cede el paso a la privada. Como ocurriera hace cerca de un siglo, los jóvenes empiezan a salir a las calles para reclamar facilidades de acceso a la Educación Superior convertida en proveedora de fuerza de trabajo hecha a la medida de la demanda de las empresas. Sometida al arbitrio de un mercado implacable, la Universidad renuncia al desempeño de su papel como fuente viva de un pensamiento renovador.
Ante la arremetida de la derecha, una izquierda fragmentada tiene que buscar las bases de una plataforma común. En ese programa, la temática universitaria habrá de encontrar el espacio que le corresponde. En el centenario del movimiento reformista de Córdoba, no podemos revisitar la historia desde una  perspectiva arqueológica. Es ocasión propicia para desatar una tormenta de ideas al servicio de los grandes desafíos de la contemporaneidad.
TOMADO DE JUVENTUD REBELDE.