Por: Ladyrene Pérez, Paola Cabrera
RodríguezEsta edición de la Bienal de La Habana ha llevado al complejo
Morro-Cabaña parte de lo mejor del arte contemporáneo a través de Zona Franca,
muestra colateral que, junto a Detrás
del Muro, se exhibe desde el 22 de mayo hasta el 22 de junio.
Amor difícil, de la serie Carrera de relevos, de Michel Mirabal. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadeba |
En consonancia con el roll del arte como catalizador y reflejo de los procesos sociales, se aprecia en Zona Franca un grupo de obras enfocadas en el acontecer cubano en el marco del restablecimiento de las relaciones de Cuba con Estados Unidos.
La incertidumbre es una de las sensaciones que se repite al visitar la muestra. Tal es el caso de la instalación El bosque, de Tamara Campo Hernández, que consiste en hacer pasar a los asistentes entre un centenar de bandas negras de tres metros de largo que penden del techo de una de las bóvedas, y que entorpecen el camino. Por la forma en que las bandas y las pocas luces están dispuestas, pareciera que en cualquier momento del recorrido puede aparecer algún aterrador imprevisto. Al final de la cámara oscura se encuentra una frase bíblica: “Cuando la noche llega nadie puede trabajar”.
En esta exposición colateral participan 266 artistas, entre proyectos personales (114) y exposiciones colectivas (alrededor de 20), que incluyen a artistas de varias generaciones y provincias del país.
Zona Franca hace dialogar a artistas noveles con otros más reconocidos como el Premio Nacional de Artes Plásticas Roberto Fabelo.
Cubadebate presenta un fotorreportaje sobre parte de las obras e instalaciones con las que el público podrá interactuar.
La ronda infinita, de Roberto Fabelo. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate |
La sombra de una
mujer en movimiento proyectada en el suelo, parte de la instalación Sombras del
ayer, de Ernesto Rancaño. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate
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